LA SUMA DEL NEOLIBERALISMO Y LA POSTMODERNIDAD EN LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA

"Estamos viviendo los días
de la Perversión Elegante"

CRASH. UNA ENTREVISTA A JAMES BALLLARD

Un anticipo al trabajo sobre TRANSGRESION

Pedro Bugani

Advertencia:
Este trabajo es parte de una investigación mayor.- Lo introducimos en este lugar, por que articula con un reportaje realizado a James Ballard, autor del libro CRASH, que dio titulo a la película del mismo nombre, que se la figura como Icono de la vida erótica-emocional de las clases medias-altas del capitalismo imperial desarrollado, y cuyas ideas derraman en las clases medias-altas de Latinoamérica, debido a la dominación cultural que ejercen los países del capitalismo imperial sobre estas latitudes.-


ENTREVISTA EXCLUSIVA A J. G. BALLARD
"La peor ideología es la que no cree en nada"
Pope de la ciencia ficción, observador de las conductas de la clase media, James Ballard analiza, en su primera entrevista con un medio argentino, los males de la época.
Por Sandra Chaher
Milenio negro, el último libro escrito por el inglés James Ballard, concluye la trilogía iniciada en 1994 con Noches de cocaína y seguida por Super Cannes en el 2000. Son textos que interpelan algunos de los fantasmas negros de la sociedad urbana actual: la violencia, el terrorismo, la adicción al trabajo, pero fundamentalmente la falta de sentido del mundo y las respuestas desesperadas de mujeres y hombres frente a un vacío insondable y desesperante.
En Noches de cocaína, el escenario eran las urbanizaciones para jubilados ricos de la Costa del Sol europea; en Super Cannes los grandes parques laborales, y en Milenio negro, los suburbios de las clases medias acomodadas de Londres. Espacios posibles de un futuro cercano, si no ya presente, en los que los personajes desarrollan patologías delirantes con las que pretenden sobrevivir en ámbitos extraños y hostiles. Son imágenes proféticas de un mundo que no es futuro ni presente pero que ya nos habita como pesadillas que desearíamos no tener.
Mientras tanto, quien se llama a sí mismo terrorista literario no pierde la esperanza de que algún tipo de revuelta sea posible, aunque se pregunta sarcástico dónde están las Bastillas a derribar. Desde su casa de Shepperton, cerca de Londres, Ballard responde vía fax -no usa Internet- a su primera entrevista con un medio argentino. Lo hace rápido -apenas un día demoran en llegar las respuestas- y con gentileza, agradeciendo el convite. Como si no fuera uno de los grandes de la ciencia ficción, como si no hubiera dejado su marca en generaciones de escritores y lectores, como si algunos de sus libros no hubieran sido hitos para el desarrollo del género. Casi como si no fuera J. G. Ballard.
-¿Qué aspectos tienen en común los tres libros que componen su última trilogía: Noches de cocaína, Super Cannes y Milenio negro?
-Las tres novelas se centran en la psicopatología que yace bajo la vida cotidiana actual, especialmente en esas estructuras sociales modernas (de unos 50 años a esta parte) como son las comunidades para personas jubiladas que existen en las zonas de playa, los grandes parques laborales y los barrios cerrados. La gente que habita y trabaja en estos lugares son fundamentalmente profesionales de clase media -médicos, maestros, contadores-. Es la gente que fundó la sociedad moderna. Pero las bases que ellos establecieron están empezando a resquebrajarse bajo varias formas de presión psicológica: el aburrimiento en Noches de cocaína, el exceso de trabajo en Super Cannes y la explotación en Milenio negro. Las clases medias están empezando a colapsar, como sucedió en la Alemania de Weimar antes de la llegada de Hitler. Yo sugiero que deben tomarse medidas drásticas.
-En los tres libros la energía que mueve a estas sociedades proviene de las actividades ilegales. ¿Cree que infringir la ley puede ser adictivo?
-Las medidas drásticas incluyen muchas actividades ilegales. Estas son muy peligrosas, pero uno puede hacer como que no las ve, de la misma forma que hacemos con la violencia física en el deporte -especialmente en el boxeo, el rugby y el fútbol- o con el comportamiento criminal de la gente que trabaja en las instituciones financieras. Quizás el crimen es el lubricante que hace funcionar las ruedas de la sociedad. Quizá la psicopatía energiza la imaginación. Quizá la violencia sin sentido es la última emoción.
-Tanto en Noches de cocaína como en Milenio negro hay personajes paralelos: Charles Prentice y David Markham por un lado; y Bobby Crawford y Richard Gould por otro. Crawford y Gould parecerían ser profetas alucinados que bordean la locura, mientras que Prentice y Markham serían los que se debaten entre los antiguos valores sociales y las tentaciones de un mundo que pierde la lógica y el sentido. ¿Prentice y Markham son representativos del dilema al que está expuesta la sociedad actual?
-Yo creo que "profetas alucinados" es una frase maravillosa. Me temo que la Era de la Razón está muriendo lentamente, y la irracionalidad está creciendo. Vemos esto en el atractivo que ejercen los sistemas no racionales, en el fundamentalismo religioso, especialmente en el Islam y el cristianismo de derecha norteamericano. También en los cultos marginales, la magia, y el atractivo que en general provocan las emociones. Bush y los neoconservadores norteamericanos se manejan completamente por sus emociones, de la misma forma que Tony Blair. Comienzan guerras por razones puramente emocionales, de la misma forma que hizo Hitler. Prentice y Markham están frente a decisiones que todos debemos tomar. Ahora sabemos que no somos criaturas racionales, sino que estamos manejados por extraños impulsos que reflejan nuestro pasado primitivo, cuando soñábamos a medias la realidad.
-¿Cree que las clases medias tienen alguna posibilidad de reciclarse o están condenadas a un conformismo insatisfecho?
-En todo el mundo las clases medias perdieron gran parte de su estatus y seguridad. La educación cada vez vale menos. Ellas manejaron el mundo desde la Revolución Francesa, pero su tiempo está terminando. Enormes sistemas computarizados de centrales bancarias deciden sobre el aumento de los intereses, el valor de las monedas, toman medidas contra la inflación y demás. En muchas formas, la clase media es el nuevo proletariado. Pero, ¿dónde están las Bastillas que deben ser arrasadas?
-¿Por qué es la clase media la protagonista de sus novelas? ¿Qué sucede en el resto de la sociedad en relación con la violencia?
-La crisis que enfrenta la clase media es la más seria de la actualidad, en todo el mundo, y tendrá efectos sobre el futuro de nuestro planeta. A diferencia de la clase trabajadora en los siglos anteriores, la clase media aún posee algún poder perturbador sobre la sociedad. La forma en que ella reaccione a la crisis será determinante para el futuro. Mi gran temor es que se hagan a un lado de la sociedad, como ya están haciendo con las comunidades cerradas, las instituciones privadas de salud y la educación. La única manera de traer a las clases medias de regreso a la sociedad será con espectáculos psicopáticos, de la misma manera que el Circo Romano mantenía a la población satisfecha.
-¿Qué lugar juegan los intelectuales? Ellos también pertenecen a las clases medias. ¿Cree usted que perdieron su capacidad crítica, como David Markham en Milenio negro?
-Los verdaderos intelectuales juegan un rol muy pequeño en la sociedad actual, confinados como están a los círculos universitarios. La ideología murió en la política, todos suscribimos al liberalismo de mercado. Hay muy pocos intelectuales trabajando en el cine; no tenemos grandes filósofos ni pensadores, nadie que pueda equipararse a los gigantes del siglo XIX o comienzos del XX -como Nietzsche, Freud o Jung-; no tenemos novelistas del nivel de Albert Camus, Orwell, o Aldous Huxley. Sin embargo, hay un gran número de gente altamente inteligente, mucha más de la que nunca vivió sobre la tierra, pero ellos tienen que aplicar su inteligencia en forma pragmática.
-A comienzos del siglo XIX se produjo en Gran Bretaña la revolución de los luditas, que destruyeron las máquinas de los nuevos capitalistas. Recién décadas después el hecho fue revisado como una revolución simbólica contra el capitalismo. El mismo tipo de revolución de la que usted habla en Milenio negro, pero en su libro llevada adelante por las clases medias y liderada por personas aisladas con fuertes problemáticas psicológicas. ¿Podría establecerse una comparación entre ambas?
-En cierta forma, sí. Los luditas rompieron las máquinas que ellos pensaban que los dejarían sin trabajo. El problema hoy es que nosotros no sabemos dónde están las máquinas. Ellas son mayormente computadoras ocultas por complejos sistemas de seguridad. Esta es una de las razones por las cuales la revolución de Milenio negro finalmente fracasa. Vivimos en un mundo en el que el enemigo es invisible, y hasta podemos ser nosotros mismos. El gran riesgo para la raza humana no es abrazar ideologías insanas o malvadas, sino no creer en nada. En Milenio negro, Richard Gould cree que el universo no tiene sentido y que sólo los actos sin sentido pueden responder al vacío moral del universo. Uno ve el mismo impulso en muchos asesinos ocasionales que abren fuego sobre las multitudes de los supermercados. Incluso uno podría decir que el ataque del 11 de septiembre en Nueva York fue un sinsentido. ¿Cuál era el objetivo de los secuestradores? Si hubo alguno, fue darles poder a los Estados Unidos y poner bajo amenaza al Islam.
Página/12, Viernes 25 de marzo de 2005, pág. 24
La ficha
James Graham Ballard nació el 18 de noviembre de 1930 en Shanghai, China. Durante la Segunda Guerra Mundial fue internado en un campo de concentración japonés, una experiencia que quedó narrada en El imperio del Sol (1984), llevada al cine por Steven Spielberg en 1987.
Cuando llegó a Gran Bretaña en 1946, estudió Medicina, carrera que nunca terminó, y 10 años después publicó sus primeros relatos. Mientras tanto, fue redactor de un periódico técnico, portero del Covent Garden, piloto de la RAF en Canadá y co-director de una revista científica.
En los años '60 se convirtió en uno de los autores de referencia de la Nueva Ola de la ciencia ficción inglesa, publicando libros revulsivos como Crash (1973) -adaptada al cine por David Cronenberg en 1997- y La exhibición de atrocidades (1970); novelas del género catástrofe como El viento de la nada (1962) o La sequía (1964), y textos en los que profundiza en la degradación del hombre moderno como Rascacielos (1975) o La isla de cemento (1974).
Susan Sontag lo calificó como "una de las voces más importantes e inteligentes de la ficción contemporánea", y Compañía de suelos ilimitada (1979) fue considerada por Anthony Burgess como una de las 99 mejores novelas inglesas del siglo.
Página/12, Viernes 25 de marzo de 2005, pág. 24
Ballard según Cohen
"James Ballard es un escritor frío. Las metáforas cegadoras que jalonan sus libros no están para adornar las sombras con un nuevo ideal de belleza; son diagnósticos de paso, momentos de una patología inagotable como la ambigüedad del objeto que trata: la mente contemporánea, donde la amoralidad de los instintos va alcanzando una simbiosis cada vez más cómoda con los atractivos de la cultura. En una época Ballard imaginaba catástrofes, grandes trastornos de la tierra o el asfalto que eran la zozobra misma del progreso. Hace ya bastantes años entendió que sus malos augurios empezaban a quedar fechados; lo peor ya estaba pasando."
Fragmento de Crimen y sopor, sobre Noches de cocaína, de J. G. Ballard, publicado en ¡Realmente fantástico! y otros ensayos, de Marcelo Cohen.
Página/12, Viernes 25 de marzo de 2005, pág. 24
El mito del ermitaño
Ballard enviudó muy joven y crió prácticamente solo a sus tres hijos. Desde aquella época vive en su casa de Shepperton y, según la leyenda, no sólo acumula polvo sobre sus muebles, sino que su micromundo estaría impoluto de la chatarra producida por los medios masivos de comunicación.
¿Cómo crearía sus personajes e historias, tan creíblemente cercanos, alguien que parece conectado al mundo apenas por el aire que respira? Ni tanto ni tan poco. Es cierto que no tiene dirección de e-mail y que no usa Internet, pero este hombre que se proclama terrorista literario, pero se niega anarquista -aunque sus libros y declaraciones puedan suponerlo así-, "declara" pequeños escapismos que aligeran algo el mito del ermitaño creado por los medios. "En verdad viajo bastante, voy a Londres tres días a la semana; y una amiga me escanea artículos de Internet que puedan interesarme; y además leo revistas de investigaciones y artículos científicos."
Página/12, Viernes 25 de marzo de 2005, pág. 25
El profeta de Shepperton
Por pablo capanna*
A pesar de la fama y del mercado que le abrieron películas como El imperio del Sol, de Spielberg, y Crash, de Cronenberg, Ballard sigue siendo un autor de culto, capaz de convocar a un público tan heterogéneo como fiel. En Argentina -donde contó con traductores de lujo, como Porrúa, Gardini, Souto, Pezzoni, Bernárdez o Cohen- fue conocido desde sus comienzos y acompañado en toda su evolución.
Todavía estaba marcado por las crueles experiencias de China cuando quiso ser aviador y cirujano; de esa etapa, sólo le quedaron la frialdad de su estilo y la perpetua fantasía de volar. Y recién estaba organizando su vida cuando un absurdo accidente se llevó a su mujer. Se las arregló para criar solo a sus tres hijos, ganarse la vida y escribir. No quiso moverse de Shepperton, un suburbio que vio desaparecer absorbido por Londres. Pero sus viajes al Mediterráneo lo convencieron de que el desierto crecía en todas partes.
Comenzó escribiendo ciencia ficción, aunque sus primeros cuentos eran bastante anómalos para los códigos del género. En los '60 se propuso revolucionarlo con un manifiesto donde invitó a abandonar el espacio cósmico para explorar el psíquico. Provocó un gran revuelo, pero sólo él se hizo cargo de su programa. Admirador de la estética surrealista, creó "paisajes" teñidos de subjetividad en El mundo sumergido, La sequía, Vermilion Sands y El mundo de cristal. Tardó en despedirse del surrealismo y lo hizo, años más tarde, con una de sus mejores novelas: Compañía de sueños ilimitada.
Tuvo una etapa experimental en la que fue provocador y escandalizó con el nihilismo de La exhibición de atrocidades y Crash. Desde los '70, el "presente invasor" y el cemento dominan su imaginación. La decadencia urbana de Rascacielos, la regresión a la barbarie de La isla de cemento y las ingenuidades yanquis de Hola América! prefiguraban ya sus temas más recientes. Y aunque el éxito cinematográfico lo tentó a escribir dos novelas fallidas, como El día de la creación y Fuga al Paraíso, en la última década volvió por sus fueros con Noches de cocaína, Super Cannes y Milenio negro, donde explora, de modo casi hiperrealista, los espacios de exclusión: sitios tan "ballardianos" como los barrios cerrados y los no lugares. Sin embargo, a pesar de ciertos destellos, en estas obras Ballard sigue oscilando entre el moralismo y la psicopatología y no consigue evitarle al lector una cierta sensación de déjà vu.
Quizá lo esencial ya lo dijo en Running Wild, un conciso policial de 1997.
* Autor de Ballard, el tiempo desolado (1993).
Página/12, Viernes 25 de marzo de 2005, pág. 25

EL AUGE EN JOVENES EUROPEOS DEL SATANISMO VINCULADO A LA EXTREMA DERECHA
Satán, la tentación neonazi
En Francia hay entre 4 y 6 mil sectas satánicas. En Italia, alrededor de mil. Cada vez hay más actos rituales y profanaciones de cementerios. Los gobiernos están alarmados por el fenómeno, sobre todo porque la mayoría de esos grupos son en realidad máscaras tras las que se ocultan los neonazis. Advertencia de la Misión Interministerial francesa.
Por Eduardo Febbro - Desde París
¿Cuáles son los peligros o las tentaciones a los que están más expuestos los adolescentes de hoy? Según el último informe de la Misión Interministerial de vigilancia y lucha contra las desviaciones sectarias (Miviludes), las tentaciones "nuevas" no son las drogas o el alcohol sino las "prácticas sectarias" inspiradas en los grupos de orientación satánica. El informe traduce en el texto una tendencia visible en la sociedad: en los últimos años, Francia conoció un notable incremento de actos satánicos así como profanaciones de cementerios cuyos protagonistas son las sectas satánicas. Lejos de ser una tendencia "inocente" o simplemente de moda, el satanismo es inquietante porque, y así lo resalta el informe francés, está a menudo ligado a la extrema derecha y a los grupúsculos neonazis. La investigación llevada a cabo por la Misión Interministerial francesa advierte que estos movimientos "están muy presentes en la red Internet" y que "a fin de conseguir nuevos adeptos se aprovechan de la tendencia gótica muy de moda entre los adolescentes".
Los lazos entre el rock gótico y el satanismo no son nuevos. Incluso si esa especificidad musical es en principio ajena a los círculos de Satán, los sociólogos europeos destacan que, con el correr de los años, se produjo una "contaminación". Jacky Cordonier, universitario y experto en sectas, revela que "el segmento de jóvenes más atraídos por estas experiencias es oriundo de las clases medias y adineradas". En este sentido, la investigación francesa apunta que si el movimiento gótico "difiere del satanismo, éste se presenta como una de las puertas de entrada privilegiadas". Aún más preciso, el informe recalca que, "erigido en fenómeno de moda y veta comercial, el romanticismo negro, en donde los adeptos del diablo representan la franja más subversiva, se convierte en algo más que una mera tendencia. Es un emblema generacional".
El satanismo "teje su tela en Internet", continúa el escrito. Los jóvenes, atraídos por ofertas aparentemente anodinas, por el comercio de la magia, los discursos sectarios, la música o la tentación pornográfica, ingresan en los círculos satánicos detrás de los cuales "se mueven los neonazis". Los observadores franceses constatan que "no cabe duda alguna de que los grupúsculos extremistas de inspiración neonazi realizan una recuperación política cada vez más frecuente".
Los últimos diez años parecen haber transformado de manera radical el comportamiento y las fuentes del satanismo. "La inflación es constante", observa Jacky Cordonier. El experto francés advierte también sobre el desarrollo de un "movimiento fuerte muy diferente del satanismo de antaño y su folklore de cruces invertidas". Cordonier acota que la "caza de los jóvenes" funciona con "estructuras muy organizadas desde los Estados Unidos a través de Internet, la música y cierta prensa". Para el observador francés, la ideología que está detrás "consiste en llegar a una sociedad en la que el hombre pudo liberarse de todos los tabúes y miedos y en la cual los débiles son eliminados". Paul Ariès, autor del Libro negro del satanismo y el vampirismo, afirma que "el desarrollo del satanismo y su acercamiento a la extrema derecha están ligados a la crisis de valores".
Francia e Italia son los dos países de Europa más afectados por el fenómeno satanista. La diferencia entre el satanismo folklórico de los años '70 a '90 y el actual son notorias. Una de las primeras profanaciones de cementerios realizadas en Francia por los grupos satánicos, en 1996, sólo dejó como emblema el símbolo del diablo, 666. Las actuales llevan otros acentos. Las inscripciones como 14-18 evocan hoy dos personajes ligados a Satán y al nazismo: el 14 corresponde a las "14 palabras" de uno de los fundadores del rito satánico, el norteamericano David Lane: "Debemos garantizar la existencia de nuestro pueblo y el futuro de los niños blancos". El 1 y el 8 indican las letras del alfabeto que componen el nombre de Adolf Hitler. Según analiza Paul Ariès, el nazismo contemporáneo puede escudarse en el satanismo, que le ofrece un "disfraz" inocente. Ariès señala al respecto que "un joven no puede decirse abiertamente neonazi, pero sí puede decir que es satanista o vampirista".
Los sociólogos europeos admiten que, muchas veces, detrás de las manifestaciones satánicas, misas negras, símbolos, cruces dadas vueltas, se esconde una ideología potencialmente peligrosa. El politólogo Jean-Yves Camus comenta que "la violencia del mensaje no puede sino desembocar en un totalitarismo". De hecho, los estudios sociológicos demuestran que las ideas satánicas constituyen un vivero inagotable para la extrema derecha. El círculo satánico francés La Orden de los Nueve Angeles organiza su ritual de misa negra con el libro de Hitler Mi lucha. Paul Ariès resalta que la religión es "un instrumento utilizado para disimular las ideas". Ariès elaboró un perfil detallado de los satanistas más pasivos -fuera de los góticos y su romanticismo negro- en el cual entran dos categorías de jóvenes: el adepto de base es a menudo un joven un poco perdido, incapaz de controlar su vida o influir en las de su entorno. Este "sector" experimenta cierto "placer" al sufrir él mismo o haciendo sufrir a los demás. En el segundo, más minoritario, se encuentran estudiantes de cierto nivel intelectual que ven en el satanismo un instrumento de provocación y una manera de "descomponer" la educación recibida.
Góticos, satanistas, neonazis, estos grupos, que pueden imbricarse, infiltrarse o influenciarse, no tienen una identidad común. Los "góticos" se identifican con la cultura Goth surgida en Gran Bretaña en los años '70-'80. Los góticos asumen una suerte de "tristeza romántica", un mundo negro que coquetea con la muerte. Esto no hace de ellos neonazis, de ninguna manera, pero sí los expone a la "recuperación" vía las sectas satánicas perfectamente en armonía "histórica" con las ideas del Führer. Los góticos están considerados como "minoritarios e inofensivos" y encarnan una generación "atraída por un más allá no convencional", según la definición de Jacky Cordonier. Los góticos no se esconden, contrariamente a los satanistas de saco y corbata que pasan desapercibidos pero que practican un ocultismo violento: automutilaciones, sacrificios de animales, torturas, sumisión del otro, abusos sexuales, ideas de superioridad de la raza blanca, de los arios.
Marco Strano, oficial de policía italiano y experto en sectas satánicas, reconoce que "el satanismo es un fenómeno en plena expansión, pero es imposible cuantificarlo". Paul Ariès calcula que en Francia existen entre 4 y 6 mil sectas satánicas, mientras que en Italia se estima que son mil. El incremento de esta "tendencia" y sus coqueteos con la extrema derecha se han convertido en un tema preocupante en Roma y París. Italia, por ejemplo, cuenta con una "brigada de choque" contra el satanismo que supervisa cada día 700 portales de Internet, 322 clubes satánicos y es incluso capaz de intervenir en plena noche. La secta satánica Latran es una de las más sanguinarias de Roma. La proporción del fenómeno es tal que hasta Rusia creó una unidad especializada en el satanismo.
No todos los adolescentes son conscientes de que su sensibilidad puede ser objeto de una maniobra política. Michel, un gótico de 18 años, explicó a Página/12 que "el gotismo es una cultura musical y artística. En cuanto al satanismo, se trata de una religión apolítica. Los maquillajes y la ropa oscura son pura apariencia, puro folklore". Lo cierto es que tanto Francia como Italia conocieron episodios de extrema violencia protagonizados por sectas satánicas. El más cruento ocurrió en Italia en el curso de 2003. A lo largo de tres años, la secta lombarda Las Bestias de Satán asesinó a tres personas. Entre sus "logros" figuran tres suicidios sospechosos y cuatro desapariciones de personas. Los adeptos de este núcleo extremista, dos de los cuales fueron condenados a 30 y 16 años de cárcel en febrero pasado, cometían sus crímenes al son de heavy metal y llevaban a cabo sus hazañas sangrientas en las colinas situadas en los alrededores del aeropuerto de Milán. El informe de la Misión Interministerial francesa hace hincapié en estos "excesos", sin por ello ofrecer como respuesta un moralismo religioso. Pero Dominique Bitton, responsable del estudio, advierte que "las consecuencias de una concepción del mundo semejante no son anodinas".
Página/12, Domingo 17 de abril de 2005, pp. 16 y 17

EL ORIGEN DEL SATANISMO Y SU DIFUSION ACTUAL

Buscando el filón del diablo
Por E. F.
El movimiento satanista actual es oriundo de la Iglesia de Satán fundada el 30 de abril (día de la muerte de Hitler) de 1966 por el norteamericano Anton Lavey. Este personaje, autor de una célebre Biblia Satánica, está considerado como el "Papa negro". Su movimiento atravesó una escisión y en 1995 uno de sus miembros, Michael Aquino, creó el poderoso Templo de Seth. Ambos, sin embargo, se inspiran en la misma fuente: Aleister Crowley, verdadero "padre" de los ritos sangrientos desarrollados a principios de siglo XX. Crowley decía: "Haz lo que tú quieras y eso será la ley". Cabe resaltar que Anton Lavey trabajó como "consejero" en la famosa película de Roman Polanski El bebé de Rosemary. Paul Ariès pone de relieve un detalle de la "invención" del norteamericano: "Lavey tuvo la idea de utilizar el ocultismo para hacer pasar de contrabando valores inaceptables".
Desde entonces, las sectas satánicas han comenzado a pulular a través del mundo. En vez de buscar a Dios, la tarea espiritual consistió en ir detrás del Diablo a través de una serie de ritos basados en la transgresión sistemática de las costumbres sociales, los principios morales, sexuales y religiosos. La multinacional del infierno consta de decenas de ramificaciones, algunas evidentes, otras escondidas en siglas dudosas pero perfectamente estructuradas: Wicca, Golden Dawn, Alianza Kripten, Iglesia de Satán, Templo de Seth, Ordo Templi Orienti OTO, Círculo iniciático del Unicornio, Abraxas, los Cruzados de la Nueva Babilonia, las Legiones de Mithra, la Logia Wotan, el Círculo de Dios, los Hijos de las Tinieblas y toda una constelación de grupos clandestinos, a veces tan esporádicos como informales, pero no por ello menos peligrosos. A esta lista se le puede agregar otra mucho más política donde se mezclan precisamente la política y el esoterismo, Satán, Hitler y la música rock, la gótica y demás tendencias. Los conciertos de música heavy metal, black metal, death metal, hard rock o punk (Emperor, Burzum, Morbid Angel) convocan a las fuerzas del caos y la potencia de las tinieblas. Marylin Manson, uno de las cabezas visibles del rock, perteneció a una organización luciferina, la Iglesia de Satán. Estas son las más estructuradas y organizadas de todos los círculos satánicos (Wicca, OTO).
Los comics participan también en el festival con publicaciones como Succubus en la que se combinan satanismo y extremismo. Por ejemplo, la comisión francesa que elaboró el informe sobre las sectas y el satanismo hace especial hincapié en el black metal escandinavo. Este rock utiliza abiertamente la música para profesar ideas neonazis. Los grupos Enduras, Allerseelen, Blood Axis o Scivias ofrecen una panoplia violenta de evocaciones hitlerianas. Rahowa es un grupo de rock cuyo acrónimo en inglés significa "guerra santa racial". Las letras de Slayer no son menos elocuentes: "mata, mata aún mas", "no te hace falta un motivo aparente, mata, el infierno te espera", "suicidio obligatorio", "sacrifica la vida de todas las personas a quienes conoces. Total, morirán muy pronto".
Página/12, Domingo 17 de abril de 2005, pág 17.

El dilema ético en torno de las cirugías estéticas

David David es un especialista en ética y acaba de participar en un congreso hecho en Buenos Aires. Aquí, plantea que formar un médico para que sólo haga negocios con operaciones cosméticas es corrupción de la medicina.
Por Mariana Carbajal
¿La cirugía estética transgrede principios éticos de la medicina? ¿Qué dilemas enfrenta desde una visión bioética? ¿Al aceptar los deseos de los pacientes, los cirujanos plásticos violan el juramento hipocrático? Estos y otros interrogantes se colaron por primera vez en el Congreso Argentino de Cirugía Plástica que finalizó ayer en Buenos Aires, con más de seiscientos participantes, del país y del exterior. El prestigioso profesor australiano de cirugía craneofacial, David David, se refirió en una conferencia a la "Ética en el cambio de los rostros". José Alberto Mainetti, distinguido experto en bioética, también dio su punto de vista sobre esta controvertida especialidad. Para David, aquellos médicos que sólo se dedican a operaciones cosméticas son los "corruptos" de la medicina.
David es cirujano plástico y profesor en la Universidad de Adelaida, Australia, donde dirige la Unidad Craneofacial. Fue uno de los expositores extranjeros que participaron del XXXV Congreso Argentino de Cirugía Plástica y X del Cono Sur Americano, donde se analizaron los últimos avances, tanto de la rama reconstructiva como estética. Y, por primera vez, se abordaron cuestiones éticas de la especialidad. David fue el encargado de abrir el debate. Después de su conferencia, conversó con este diario.
-¿Qué dilemas éticos se plantea la cirugía plástica en el siglo XXI?
-El dilema más importante que tenemos en este momento es si debemos preparar y entrenar médicos para que practiquen cirugía estética cuando realmente hay gente que tiene problemas más importantes desde el punto de vista médico propiamente dicho, que requerirían su atención.
-¿Y cuál es su respuesta?
-No depende de mí responder esa pregunta. No hay una sola respuesta, hay varias diferentes, depende de las creencias de cada uno.
-¿Hay un límite a la hora de operar para embellecer un rostro?
-Un buen médico debe trabajar con un equipo que incluya entre sus miembros a un psiquiatra. Los pacientes que piden más y más operaciones cosméticas generalmente tienen un problema psiquiátrico, además de su inquietud estética. Es importante tener la habilidad para poder diagnosticar esos problemas.
-¿El cirujano plástico debe acatar los deseos del paciente?
-Dependerá de si se trata de un médico o de un empresario. El concepto de un médico haciendo lo que el paciente le pide a cambio de dinero es un negocio. No tiene nada que ver con el cuidado de la salud. Pero hay muchos médicos que creen que todo el entrenamiento médico que recibieron, en lugar de ser usado para el bien de la humanidad, lo deben usar para hacerse muy ricos. Otros piensan que cuando hay muchos chicos que necesitan atención, cuando hay muchos adultos que están mal, que sufren enfermedades, a ellos deberían dedicar su tiempo y su energía.
-En su conferencia, usted planteó que la cirugía estética puede llegar a entenderse como la corrupción de la medicina. ¿Qué quiso decir?
-Tomo como significado de la palabra corrupción no el concepto vinculado con una actividad mafiosa. Entiendo que hay corrupción cuando algo que debería usarse para determinados fines se usa para otros, cuando alguien hace algo para lo cual no está preparado. Si se entrena a una persona por seis años para que se convierta en médico y después por otros seis años más para que haga la especialidad en cirugía, y lo único que hace es business surgery o cirugías para ganar dinero, es una corrupción del propósito para el cual fue entrenado como médico. Cuando se atraviesa la puerta comercial, se abandona el juramento hipocrático. Ese es el planteo ético que enfrenta un cirujano plástico.
-¿Le gustan los reality shows televisivos sobre cirugía estética que están de moda en distintos países?
-Escribí un artículo sobre el tema en Australia. Eso no es medicina. Esos programas no muestran la verdad porque muestran gente seleccionada por tener un buen resultado ante las cámaras, y se los muestra por un tiempo acotado. No tenemos ni idea de qué pasa con ellos en el largo plazo. Eso realmente es corrupción. Es un ejercicio de marketing. La pregunta que hay que hacerse es qué están vendiendo. Usan a los seres humanos para vender publicidad, usan la vanidad de las personas para vender productos. Y eso es muy malo.
-¿Cómo deberían resolverse los dilemas éticos a los que puede enfrentarse un cirujano que practica cirugías cosméticas?
-La posibilidad de resolver esos dilemas es muy pequeña. Sin embargo, lo más importante es que empiecen a discutirse en foros de especialistas, como este congreso, y que después estos temas se lleven a discusiones con los estudiantes.
-En general, en los congresos de cirugía plástica ¿se debaten cuestiones éticas?
-No demasiado. Esa es una de las dificultades que enfrentamos. La cirugía plástica nació en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, para solucionar las grandes heridas que dejaban los combates. La cirugía estética es valiosa, es una parte de la cirugía mayor, pero cuando se convierte en una entidad en sí misma se hace peligrosa, porque se olvida de sus orígenes en la guerra.
-¿Cree que la cirugía estética cura?
-No tiene sentido esa pregunta.
-Se lo pregunto porque muchos de los que se dedican exclusivamente a hacer cirugía estética sostienen que favorecen con sus operaciones la autoestima de sus pacientes y lo consideran una forma de curar.
-Hay una línea muy delgada entre la autoindulgencia (de los cirujanos) y la autoestima de sus pacientes.
Página/12, Domingo 17 de abril de 2005, Pág. 18.
"Es una expresión de esta realidad"

"Hay quienes objetan la cirugía estética porque no tiene como fundamento una patología, actúa sobre cuerpos normales, sobre un consumidor, y en ese juego hay intereses económicos. Y como no la cubre la seguridad social, crea un problema de justicia distributiva.
Explicó José Alberto Mainetti, director del Instituto de Bioética y Humanidades de la Fundación Mainetti, de La Plata. Mainetti participó como expositor del XXXV Congreso Argentino de Cirugía Plástica, que se desarrolló entre el miércoles y el sábado último, en Buenos Aires.
Durante su conferencia sobre "El complejo bioético en cirugía plástica", planteó que la cirugía estética encarna una medicina pigmaliónica, capaz de remodelar la condición humana. "Es una manera muy sensible de la medicina de la forma y la apariencia", apuntó.
"Se enfrenta a un paciente que es un narciso, y como tal muy vulnerable. Que está en una sociedad como la que planteó el Dr. Knock, en aquella célebre pieza teatral de Jules Romains, de 1922, donde el escenario que se describe es la medicalización de la vida.
En esta sociedad knockista, hay un individuo hedonista como estereotipo simbólico del postmodernismo", señaló Mainetti.
"El hombre está hoy en condiciones a través de la biotecnología de transformar la vida humana: hay nuevas formas de nacer y de procrear, a través de la fertilización asistida, y de morir, con la existencia del respirador artificial.
Estas fronteras, que pensábamos que eran claras, ya no lo son tanto. Estamos frente a una medicina pigmaliónica, que va contra la naturaleza. Y la cirugía estética es una expresión de esta realidad", concluyó.
Página/12, Domingo 17 de abril de 2005, Pág. 18.

Pornografía de la muerte

José Pablo Feinmann
Una guerra desatada por un Imperio Global contra un mundo globalizado requiere desacralizar la muerte. Esta guerra es global porque (entre otras cosas) es preventiva. Estados Unidos decide dónde está el enemigo, quién es y cómo combatirlo. Nadie sabe en qué momento se transformará en "enemigo" del Imperio Global y quedará incluido en su "guerra preventiva". Si la guerra cubre el planeta, la muerte deberá elaborarse (a través de los mass media) como "paisaje cotidiano". La guerra es la legalización de la muerte. La "guerra" es ese espacio en el que se puede y se debe matar. Matar "en" la guerra es ser un héroe. "Fuera" de ella es ser un asesino. Para ello hay que mostrar la guerra. Digamos: obscenizarla. Lo obsceno es lo infinitamente visible. Lo pornográfico también. La pornografía aburre porque su naturalismo brutal abruma y lleva a una rápida saciedad. El erotismo, que apela a la creativo, a la imaginación, es infinito. Se trata, entonces, de exhibir pornográficamente la muerte. La causa: todo este planeta en guerra deberá asumir que la muerte es un espectáculo. Uno más. Uno entre otros. Algo que está ahí: en la tapa de los diarios. Y que uno olvida con sólo dar vuelta la página.
El Jesús de Mel Gibson es fascista y antisemita por donde se lo mire. Pero es en la exaltación de la tortura donde esa arista cruel e inquisitorial asoma más brutalmente. Esa tortura infinita del Jesús de Gibson reclama la tortura de quienes pidieron su condena. El problema de la "tortura" hipermediática del Papa es menos transparente. ¿Qué se busca? ¿Mostrar al mundo un nuevo calvario? ¿Por qué esta pasión por exhibir el dolor de este hombre? Eso que vemos en esas fotos, ¿es todavía un hombre? ¿Está vivo o está conectado a algo y emite gestos de dolor para visibilizar al extremo su sufrimiento? Es muy incómodo, indecente esta muerte pública de este Papa. La muerte, se sabe, es un acto final e íntimo. Exige recogimiento y respeto. Que no lo es por la muerte sino por la vida que se va. Se lamenta, sobre todo, eso. Lo que caracteriza a un ser humano es su conciencia crítica. Su subjetividad problemática. Sus preguntas y angustias metafísicas. En otras cosas, los animales valen tanto como él. Sobre todo en la capacidad de sufrimiento. En otras, valen más: un caballo no tortura a otro, ni un hipopótamo. Los animales no torturan, carecen del sadismo necesario para hacerlo. ¿Por qué inquietan las fotos de este Papá terminal? Alguien está manipulando la muerte. Alguien la está mercantilizando. Las fotos del Papa recuerdan las de las torturas en Irak. Es la misma banalización del dolor. El dolor como mercancía periodística. La muerte como espectáculo. Cuando la muerte se banaliza, todas las vidascorren peligro. Algo más que coherente si estamos inmersos en una guerra que -por primera vez- es "mundial".
Página/12, Domingo 3 de abril de 2005, Contratapa

El glamour de los rebeldes
Por José Pablo Feinmann
La foto es conocida: Sartre está en un sofá o sofá-cama (un lugar en que se adivina dormitaría a veces su anfitrión) y se inclina para encender su habano. El que le da fuego está en una silla fuerte, una silla de hombres con mando y poder, y la altura de la silla es mayor que la del sofá, motivo por el que este personaje mira desde arriba al otro, a Sartre. También es más alto. También es más bello, cosa nada difícil ya que Sartre es, decididamente, feo. También es más joven. Admira a Sartre, pero no deja de hacerle sentir que el hombre de acción es él y que, por serlo, la historia es asunto suyo. No en vano es Sartre quien ha cruzado el océano para hablarle, no al revés. El hombre de la silla-poder es Ernesto "Che" Guevara. Extiende su brazo derecho y le da fuego a Sartre: enciende su habano. Hoy, ellos dos, que tanto se equivocaron según gustan señalar a izquierda y derecha todo tipo de voces, que tan superados están, que tanto eluden o silencian los académicos, no citando jamás a Sartre y haciendo del Che una momia devenida, son uno de los pocos símbolos genuinos de la rebeldía humana.
¿Qué más dice la foto? ¿Guevara le da su fuego a Sartre? No, Sartre tenía el suyo propio y valía y quemaba tanto como el del Che. Guevara le da fuego al habano de Sartre, dado que, sin duda, acaba de entregárselo y quiere que se lo fume, que se fume un buen cigarro cubano, que por algo se ha cruzado el océano, se ha molestado tanto, maestro. La foto dice: Sartre y Guevara comparten el fuego. El fuego es el de la opción por los oprimidos. Sartre lo lleva por los caminos de la filosofía y la literatura. Guevara no. Los lleva por los de la acción y, en Bolivia, entre el asma y la desesperanza, o la soledad, y, para peor, equivocado, terminará ardiendo en él.
¡Qué poca sensatez tuvieron estos dos hombres! Sartre, casi ciego, terminará subiendo a toneles en fábricas embravecidas y hablándoles a los obreros palabras fuera de moda. De Guevara, ni hablar. Padeció y murió como un Cristo, asesinado por un sargento torpe y aterrado. Es cierto eso que se ha dicho: la elección de Guevara era crística, quería morir. La de Fidel, política: quiere durar y todavía, casi a tientas, con reflejos cansados de tigre viejo, dura.
¡Cuánto se equivocaron! Así exclaman quienes los miran desde la vereda del poder neoliberal o de la sensatez académica. Vargas Llosa, en un reciente artículo, compara a Sartre con Aron. Ya, en un libro, creo, llamado Desafíos a la libertad, se había ocupado de matar otra vez al Che, declarándolo obsoleto y, muy especialmente, fracasado en cuanta causa emprendiera. Ahora, otra vez (ya que es un tic que tiene), se arroja sobre Sartre y busca ponerlo en su lugar. Le sorprende la exposición Sartre y su siglo que los franceses le han dedicado a quien tanto supo denostarlos al optar por Argelia y no por ellos. ("Ustedes parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre".) De hecho, Vargas ha salido enfermo y confundido de esa exposición, a la que no pudo ver en completud: así es de vasta, desmedida como el hombre al que rinde homenaje. Se consagra entonces a mencionar errores de Sartre, frases algo terribles o decididamente incómodas. (Sartre, es cierto, escribió que un colonizado se humaniza al asesinar a un colonizador. Guevara escribió el casi truculento Mensaje a la Tricontinental. A los dos critiqué en mi libro contra la violencia: La sangre derramada. Pero desde adentro. Una cosa es un canalla y otra, un rebelde que se equivoca.) Lo que más abruma a Vargas es la soledad de su personaje dilecto. De "su" intelectual paradigmático: Raymond Aron. Según parece también se cumplen cien años del nacimiento de Aron. Vargas escribe: "¿Por qué, entonces, el glamour del ilegible Sartre de nuestros días sigue intacto y a casi nadie parece seducir la figura del sensato y convincente Aron?". (Un desvío: hay aquí un fallido. Sartre, para Vargas Llosa, no es "ilegible" hoy, lo ha sido siempre. Nunca conocí al escritor peruano-español-ciudadano del mundo. Será porque jamás fui a alguna de las innumerables cenas-homenaje que se le hacen. Pero, en caso de encontrarlo alguna vez, tendría un par de preguntas que hacerle. Porque, sospecho, Vargas conoce a Sartre, no por su pensamiento filosófico, magnífico, que llegó a su punto más elevado en la critique, al mixturar a Marx y a Heidegger en una dialéctica crítica, una dialéctica de la libertad, sino por sus obras de teatro, sus novelas y, sobre todo, sus actitudes y declaraciones públicas. Es decir, no lo conoce, Habla de él como enemigo político. Semeja, así, a la junta argentina -.neoliberal hasta los huesos- que anunció la muerte de Sartre, en 1981, como la de un "subversivo". Qué honor tan merecido, maestro. Aquí, en la Argentina, lo mejor de una generación fue masacrada al amparo de ese concepto.) Volvemos a Vargas: ¡qué adjetivos tan escasamente glamorosos le ha endilgado al pobre Aron! Ha escrito: "El sensato y convincente Aron". ¿Qué admira tanto en Aron? La lozanía y la actualidad de su obra. ¿Dónde las encuentra? Con vulnerable ingenuidad, confiesa: "(En) su defensa tenaz de la doctrina liberal, de la cultura occidental y de la democracia y el mercado (sic), en los años en que el grueso de la intelectualidad europea había sucumbido al canto de sirena del marxismo". Agrega, por si hiciera falta, que todo esto se confirmó, que la historia bendijo estas ideas con "la caída del Muro de Berlín, símbolo de la desaparición de la URSS, y por la conversión de China en una sociedad capitalista autoritaria"(?). ¿Cómo es, entonces, posible que Aron esté olvidado, que no tenga glamour para nadie? Y recuerda la célebre frase de los años sesenta: "Es preferible equivocarse con Sartre que tener razón con Aron".
Oscar Terán, en un texto que publicó en Radar, también se indigna por la frase que elige el error junto a Sartre antes que la razón junto a Aron. Pero Terán conoce bien a Sartre. (Lo sé porque fuimos compañeros de estudio y cierta vez, creo que él tiene algunos años más que yo, me impresionó en el Bar Florida de la calle Viamonte hablando sobre el maestro "del agujero en el seno del Ser".) Terán, a lo Vargas, dice que, hoy, la frase sobre Aron es patética e impúdica. Caramba, qué duro. Esto, sin embargo, no le impide hacer otro balance que el de Vargas. Observemos su justeza: "En el balance primó la defensa de los oprimidos no sólo del Oeste sino también de quienes padecían el poder comunista (...) la de estar habitando un mundo crasamente burgués de rasgos insoportables que tenía su base en la 'escasez' (el preciso uso de este concepto revela que Terán, sí, leyó a Sartre) de los más frente a la enorme saciedad de los menos, y ante el cual el intelectual debía como la conciencia fenomenológica 'estallar hacia el mundo' para encontrarse 'en el camino, en medio de la muchedumbre, cosa entre las cosas, hombre entre los hombres'". La muerte filosófica de Sartre -a partir de mediados de los sesenta- se acompaña con la pulverización de la conciencia, que ya no estalla "hacia afuera" sino hacia ninguna parte. Como los intelectuales, que sólo estallan dentro de las academias, en medio de papers, becas, subsidios y seguridades varias. Los hombres ya no son "hombres entre los hombres", son elementos de las estructuras o son relegados por los juegos del lenguaje, los que, como todo juego, son infinitos y no "estallan hacia afuera". Duermen la siesta íntima de la seguridad académica.
¿Por qué Sartre y Guevara tienen más glamour que Aron? Porque eligieron la causa de los oprimidos. Porque se equivocaron muchas veces (¿quién no se equivocó en la catastrófica historia del siglo XX, quién no viotraicionados sus sueños o envilecidas sus opciones?), pero siempre desde la orilla de los oprimidos. Si Sartre se equivocó con la "revolución cultural" de Mao, peor (y más mediocremente) se equivocó Aron en su defensa del "mercado" o de la "doctrina liberal". Por eso, hoy, todavía, uno prefiere equivocarse con Sartre a tener razón con Aron. Y sobre todo con Vargas Llosa. Que, además, no la tiene.
Página/12, Domingo 17 de abril de 2005, Contratapa.


DE TALES DE MILETO A MATRIZ
Mitologías



La ciencia es una aventura que arrastra al hombre y su presuntuosa civilización; una aventura de placer y terror, que la literatura organiza administrando como puede el equilibrio entre lo que se sabe y lo que se desconoce. Y que se plasma en un relato que en el siglo VII a.C. Tales de Mileto imaginó pletórico de dioses y que la relativamente reciente The Matrix relegó al misterio (y al ministerio) de una computadora que es la verdadera realidad. A continuación, Futuro reproduce la ponencia de Juan Ignacio Boido en la mesa redonda "¿Qué tienen en común la ciencia y la literatura?" realizada en la Feria del Libro, en la cual el autor encuentra sorprendentes e íntimos caminos que fluyen en la profunda relación de parentesco entre dioses griegos, héroes mitológicos y los superhéroes modernos de la ciencia ficción que, desde las fisuras y los desajustes de la cultura, espían y manejan el destino de los mortales.
Por Juan Ignacio Boido
La literatura es una visión del mundo. La literatura es el modo en que el hombre se va contando el mundo a lo largo de los siglos. Esta visión del mundo, por supuesto, cambia. Y uno de los motores fundamentales, que ha ganado cada vez más ascendencia sobre ese cambio, es la ciencia.
La literatura (el arte en general, podría decir, pero la música, me parece, es un tema aparte), la literatura y la ciencia conforman junto a religión los tres pilares sobre los que se apoya el hombre: donde busca respuestas, refugio, consuelo, esperanza.
En ese triángulo, podríamos decir que la ciencia se ocupa de lo que el hombre va conociendo, la religión de lo que permanece desconocido y la literatura de cómo lidia el hombre con lo que conoce y lo que no conoce del mundo.



Tales de Mileto, Luke Skywalker (Star Wars), Neo (The matrix) y la troupe de los X-men unidos por la ciencia y la literatura.

A veces, las tensiones entre las tres partes, o entre dos de las tres partes, se vuelven tan insostenibles que provocan cambios por los que por lo general alguien paga el pato: Galileo, el Marqués de Sade, Lutero. Desde cualquiera de los tres lados se puede desequilibrar el triángulo. Sin embargo, hay momentos, también, en que estos tres lados, por lo general en permanente reacomodamiento, se corresponden a la perfección. Momentos en que todo el conocimiento de la ciencia, el dogma religioso hegemónico y el canon artístico de la época pueden convivir a la perfección en una sola obra que los abarca a los tres sin la menor contradicción. Si los tres conforman un triángulo, en momentos como esos conforman un triángulo equilátero.
¿Qué momentos son? Hay dos que me gustan en particular. El primero es un fragmento de un filósofo pre-socrático. Como su nombre indica, es un filósofo anterior a Sócrates, de los que no quedaron obras enteras sino fragmentos, frases sueltas, o citas en obras posteriores. El filósofo es Tales, mundialmente conocido entre los chicos de edad escolar por su hit: El Teorema de Tales. Pero además de matemático, Tales es considerado el primer filósofo de Occidente. Platón se refiere a su filosofía como la quintaesencia de toda filosofía.
Básicamente, lo que Tales sostenía es que toda la vida en la Tierra vino del agua. Pero sólo llegó hasta nuestra época una única frase que se sabe es de él. La única frase del primer filósofo occidental. Ese fragmento dice: "Todo está lleno de dioses".
Es tan perfecta que hasta la frase está llena de dioses. Si eso es el fragmento, lo que será la obra... Pero lo increíble, lo que viene al caso, es que, en esa frase, está todo lo que el mundo era para una mente sensible e inteligente del siglo VII antes de Cristo.
El mundo desconocido, la ciencia -es decir, la observación del mundo- y la literatura -la forma de enunciar, de describir, de contar el mundo- son lo mismo. La realidad, su explicación y su poesía también son lo mismo: todo está lleno de dioses. Todo viene del agua. Y considerando que lo primero que hace la NASA en el espacio es buscar rastros de agua como punto de partida para la búsqueda de vida extraterrestre, no estaba demasiado errada la observación de Tales.
El mundo de los héroes
Más de dos mil años después, vuelve a darse un momento similar: con el cosmos medieval, en La Divina Comedia de Dante: es posible ordenar todo el conocimiento existente -física, teología y poesía- en un orden único para el universo. Claro que ya no alcanza un fragmento, sino una obra en tres partes, con cien cantos de más de cien versos cada uno. El primermomento corresponde a una religión panteísta, el germen del politeísmo que después será la mitología griega. El segundo, al cristianismo en su esplendor: la Edad Media. El tercer momento sería ahora: ni panteísmo, ni esplendor de la religión, sino una especie de multi-teísmo con un agregado: el de las diferencias aparentemente irreconciliables que crecen entre la religión y la ciencia.
La religión no cambió demasiado. Lo que cambió fue la ciencia.
Casi diría que la literatura del siglo XX -queriéndolo o no- fue dando a luz nuevas formas de reemplazar la mitología religiosa. La situación entre religión y ciencia se volvió tan insostenible que la literatura debió inventar nuevos mitos, en respuesta a los gigantescos cambios en el pensamiento que desencadenaban los avances científicos.
La ciencia ficción de Julio Verne quedó atrás. La ciencia ficción ya no es lo que era: ciencia-ficción. Es decir, ficción a partir de la ciencia. Hoy, la ciencia ficción no necesita de la ciencia para imaginar otros mundos. Prácticamente no hay tecnología imaginable en un libro que cualquiera de nosotros no sospeche como la revelación de un experimento que ya se está llevando a cabo en algún laboratorio secreto financiado por un gobierno, una secta o un millonario. La ciencia ficción, en todo caso, sigue siendo ciencia ficción pero gracias a otras ciencias: las ciencias sociales: la ciencia política, la burocracia legal, la sociología, y sus derivados tóxicos: el marketing y la publicidad.
1984, Un mundo mejor, los libros de Philip K. Dick: todo se apoya en qué implicancias puede tener para el hombre una organización social determinada. Es cierto que son sociedades tecnológicas, cientificistas, pero sobre todo, son sociedades altamente sociológicas. Como Gran Hermano: es impensable imaginar Gran Hermano sin la televisión, pero mientras la ciencia ficción de Julio Verne gira prácticamente en torno de imaginar el televisor, en la ciencia ficción del siglo XX la trama gira en torno de los posibles efectos de la televisión. En el siglo XX, la tecnología en sí pasa a ocupar el lugar de las armaduras en la Edad Media: pasa a ser parte de la escenografía.
El escritor canadiense Douglas Coupland dice que no concibe un libro escrito hoy ambientado en una época anterior a los años 20, porque una trama que no contempla una llamada por teléfono se vuelve demasiado morosa, casi inverosímil. Así de asimilada está la tecnología.
Con Julio Verne era cuestión de imaginarla. Después de Marx y Freud, la ciencia es sólo un elemento que precipita algo todavía más profundo y ancestral: la lucha entre el bien y el mal.
¿Entonces, dónde está la ciencia? En el mundo donde se lleva adelante esa lucha: en el mundo de los héroes. Tanto la frase de Tales como La Divina Comedia son, además, una forma de contener a los héroes de su época. A sus mitos.
¿Quiénes son los héroes que hoy tratan de ganarse un lugar en la mitología del siglo XX? Están los X-Men, está Neo, el protagonista de The Matrix, por ejemplo. Los X-Men y Neo son, a su manera, la culminación, durante los años 90, de un arquetipo nuevo dentro del universo de los protagonistas de la literatura, un arquetipo que a su vez se origina en un arquetipo de literatura (un género, por usar una palabra fea) también nueva, que nace con el siglo XX, y -me parece- con la ciencia: el superhéroe.
Hasta entonces, la literatura tenía héroes. Casi podríamos decir que estaba fundada sobre los héroes. Con el siglo XX, me parece, se da algo raro: por un lado, la revolución del psicoanálisis introduce la idea de heterogeneidad dentro de los seres humanos: neurosis, psicosis, patologías, sueños, pesadillas: peculiaridades que nada tienen que ver con esas visitas de los dioses que los héroes homéricos creían ver en sueños, ni los augurios divinos que los héroes shakespeareanos encuentran en un cambio de viento o el encuentro con una bruja. Con Freud -el impulsor deuna ciencia blanda, pero ciencia al fin- todos podemos creer que los dioses nos hablan. El designio está al alcance de todos. Cualquiera puede ser Ulises. En eso -entre otras decenas de cosas- se basa el Ulises de Joyce. La heroicidad se ha democratizado: el día de cualquiera de nosotros puede ser material para una Odisea. (Quizá debamos algo de esa idea a Marx, pero sería otra discusión.)
La madre de Aquiles, por ejemplo. ¿Qué le dice? Encuentra a su hijo renuente a abrazar ese destino de grandeza, fama y gloria que toda madre cree que su hijo lleva dentro y que -sobre todo- merece. Lo nota dubitativo, quedado. Entonces lo lleva aparte y despliega todo ese encanto edípico que una madre puede despertar en un hijo, y le dice que tiene dos opciones: o se decide, va a la guerra, marcha rumbo a la fama, muere joven y alcanza esa gloria cuya mayor cima es que nosotros, tres mil años después, estemos hablando de él en este momento, o se queda en casa, se casa con una chica buena, tiene aquilecitos y muere de viejo rodeado de sus nietos y de la indiferencia que le regalará la posteridad.
Ahora bien, ese mismo discurso, ese mandato del éxito, es el mismo que podría haber escuchado Gabriela Sabattini de chica. 3000 años de historia hacen que la madre de Aquiles no sea diferente a la madre de Gabriela Sabattini.
O sea, la heroicidad se ha democratizado. De eso no hay duda. Pero la diferencia es que Gabriela Sabattini no es una heroína, sino que es un ídolo. Con la democratización del héroe, para entrar en la mitología sólo queda una opción: ser superhéroe.
¿Dónde está la ciencia en todo esto? El archienemigo de los superhéroes, ¿quién es? Un científico.
Dios es una ecuacion
Un ser humano común y corriente, es decir sin ningún superpoder especial otorgado por la providencia: una araña que los pica, una obsesión por los murciélagos o unos padres de otro mundo (y por lo tanto, según la creencia griega, divinos). El científico que enfrenta a los superhéroes aspira a conquistar el mundo, pero eso no es más que el reflejo de una aspiración más profunda: ser capaz de dominarlo. Es decir, ser un superhéroe. Ser un súper hombre. Yo creo que de ahí viene la ternura que nos despiertan los villanos en los comics: son seres humanos intentando dominar las fuerzas superiores que dominan la vida.
Pero lo interesante de esta época es esto: si el superhéroe es el resultado de la época por reemplazar los viejos mitos, los viejos héroes, es notable que como enemigo, como antagonista, el siglo XX haya elegido al científico.
La ciencia es lo que permite saber que el trueno no es el enojo de los dioses. La ciencia es lo que convierte a los héroes en extraterrestres: Superman es un extraterrestre. La ciencia es la que es capaz de afirmar que no hay razón alguna para que la vida tenga que evolucionar en el universo. La ciencia, en definitiva, es lo que le permite decir a Borges que la Biblia, el libro que encierra nuestra religión y mitología, es una obra de la literatura fantástica. Es decir: la ciencia, por primera vez en miles de años, ha puesto en jaque a la religión.
A lo largo del siglo XX, con Einstein, con las posibilidades que las computadoras ofrecieron a los cálculos matemáticos y la biología, se reafirmó una idea central: que la matemática no sirve sólo para medir el universo, sino que es la clave para entender el modo en que está ordenado. De ahí esa idea de que la matemática es el idioma del universo. Este es uno de los puntos en que se centran las investigaciones cosmológicas sobre el origen del universo; el gran tema que subyace a toda tradición literaria: el origen del mundo. Si efectivamente suponemos que todas nuestras leyes de movimiento vienen dadas en forma de ecuaciones, unasupermente capaz de hacer cálculos hasta hoy inimaginables, sólo con poseer las condiciones iniciales, podría calcular y predecir toda la historia futura del universo a partir de esa materia prima. El oráculo, el horóscopo, o como le querramos llamar, es una ecuación. Dios es una ecuación.
Esto, me parece, revoluciona el mundo de un modo en que todavía no terminamos de vislumbrar: en la matemática se cifra el universo. Por lo tanto, todo, las ideas, los sentimientos, los recuerdos, podrían encontrarse escondidos en los números. Parece frío, pero no lo es. Lo que quiere decir es que nada es externo a nosotros: es de lo que estamos hechos. Somos lo que hay que decodificar. Somos la ecuación.
Para una mitologia futura
Esa idea de la ecuación es la trama de ciencia ficción más exitosa de los últimos años: la película The Matrix (inspirada, de manera algo espuria, en Philip K. Dick). Toda su trama, su idea central de que el mundo es una representación virtual en la mente de cuerpos inertes al servicio de una gran computadora, la idea de que el presente y el futuro son una distopía asfixiante disimulada de paraíso, la idea de que el héroe es alguien capaz no sólo de ver detrás del velo virtual con que se nos presenta la realidad sino capaz de dominarlo y de modificarlo de un modo milagroso para el resto, está apoyada en una alegoría religiosa más vieja que la Biblia: la del elegido. Neo, el héroe, es más que un superhéroe (recordemos que el superhéroe no nace superhéroe: algún avatar de su vida lo lleva a serlo: Superman viene de otro planeta, al Hombre Araña lo pica una araña, a Batman le matan los padres). Neo es una figura religiosa: el Mesías, el Elegido.
Luke Skywalker, el chico común que descubría ser el elegido para resucitar la tradición de los Jedis y vencer al lado oscuro de la Fuerza, también alcanzaba la capacidad de mover cosas con la mente, de dominar la realidad, pero no lo hacía mediante la decodificación de los números en que se cifra la realidad, sino a partir de un entrenamiento casi religioso, donde lo que se desarrollaba era una forma de fe en eso que llamaban La Fuerza.
Neo, en cambio, ve lo que nadie ve. En un momento de la película es llevado ante la gran pitonisa, para que ésta confirme si se trata del Elegido o no, y la Pitonisa, la clarividencia, el oráculo, la fe, dice que no, que Neo no es el Elegido. Y sin embargo, a pesar de sus dudas, de las dudas de quienes lo rodean, y del escepticismo de la pitonisa, lo es.
Lo es no por fuerza de la fe, sino a pesar de los guardianes de la fe.
Luke Skywalker -el protagonista de la primera trilogía de la Guerra de las Galaxias- es un héroe literario que no entra en conflicto con el imaginario religioso del momento en que nace. (No vale el ejemplo con la nueva trilogía: la primera era de carácter religioso; la segunda es política, y en la política no hay bien y mal sino mal y menos mal o mal y peor.) Entonces, Luke Skywalker es un héroe antiguo: no enfrenta a su religión sino que, por el contrario, tiene su aval, su fuerza y hasta su entrenamiento.
Neo debe ir más allá de la fe de su tiempo para poder leer la intrincada red de ecuaciones que conforman la realidad. Este paso, este cambio en el héroe, quizá el último héroe entre los chicos y los adolescentes que ha aparecido en los últimos años, parece ser el último eslabón de una cadena de héroes que se cierra, para volver a empezar de otra forma.
Cuando Borges decía sentirse en el final de una larga tradición literaria, probablemente no pensaba en Matrix, pero algo de eso podía rastrearse en sus cuentos: sus héroes son cuchilleros y gauchos, héroes viejos, del siglo XIX. Después vendrían los superhéroes. Y ahora pareciera cerrarse el círculo: Neo, X-Men, nuevas formas de héroes que exigen -en parte debidoa los cambios que la ciencia ha impuesto sobre la realidad- una nueva relación con lo sagrado. Una reformulación religiosa.
Increíblemente, la frase de Tales -"todo está lleno de dioses"- ha resistido más de 25 siglos: resistió a Freud (porque sabemos que eso que se nos aparece de noche no se llama Dios sino inconsciente), a Einstein (porque sabemos que Dios no juega a los dados, pero tampoco sabemos cuál es el juego que se juega en el universo), a Nietzsche (porque Dios habrá muerto pero sigue siendo un misterio) y hasta resistió al pronóstico meteorológico (porque ya sabemos que no llueve ni truena porque un dios está enojado, pero tampoco podemos evitar mojarnos). Genoma y clonación son las pruebas del momento. Pero la información básica ya está: la ciencia parece estar acorralando lo divino hasta lo irreductible, pero incluso una vez penetrado eso que parecía irreductible (como pasa en todas las épocas, cuando el conocimiento parece haber llegado a su máximo desarrollo), comienza a asomar entre cosmólogos y biólogos una idea de un panteísmo que daría urticaria a Ratzinger: el universo mismo alberga la vida que él mismo genera. El universo es un tejido vivo que, como sabe hoy la biología, entra en una ecuación. Si Dios es una ecuación, si Neo es capaz de ver los números que nosotros llamamos realidad, quiere decir que Tales tenía razón: dios está en todas partes, y si la vida es lo más sagrado del universo, todo está lleno de dioses.
Hasta ahora, la ciencia avanza y la literatura provee héroes. Sin embargo, todavía no avanzan juntos, no están en paz. Probablemente porque el tercer lado del triángulo -la religión- no funciona como mediador.
Así como no alcanzó una frase en la Edad Media e hizo falta La Divina Comedia, ahora hace falta algo que vuelva a poner en sintonía la ciencia con la religión.
Y así como hoy sabemos que Tales fue un filósofo pre-socrático, es decir, anterior al nacimiento de lo que podemos considerar la raíz del pensamiento occidental, es probable que no sea equivocada la sensación de que estamos viviendo un tiempo pre-algo, anterior a una era inimaginable. Por eso, así como Tales dijo: "Todo está lleno de dioses", Neo puede decir: "Todo está lleno de cifras".
El paso siguiente es un misterio, pero seguro incluye la necesidad de repensar a dios, repensar la religión, repensar cómo se va a relacionar el hombre de ahora en más con lo sagrado. La ciencia actual necesita una nueva mitología. Esa es la oportunidad que tiene la literatura hoy.
Futuro (suplemento de Página/12), Sábado 14 de mayo de 2005.

OPINIÓN: PROGRESO Y SALUD EN EL SIGLO XXI

¿Etica geométrica o pesimismo postmoderno?
Por Pedro de Sarasqueta*
Carlos Marx escribió en varios de sus libros "...los hombres sólo se proponen en la historia social los problemas que pueden resolver..". Se equivocó, probablemente perdido en el laberinto que impone al pensamiento la pulsión de los juicios abstractos deterministas.
Es suficiente mirar un poco la historia reciente para comprobar que por el contrario, la sociedad capitalista y su hegemonía mundial está creando todos los días problemas insolubles. Hiroshima, la terrible devastación del medio ambiente y la falta de acciones preventivas de los que más lo dañan (Estados Unidos) y la riqueza opulenta del norte y la pobreza creciente del sur del mundo.
La imagen que mejor describe esta situación, donde es la crítica romántica y sarcástica de Henry David Thoreau a los progresos técnicos del siglo XIX: " No son sino medios mejorados al servicio de un fin sin mejorar".
Henry Melville también identificó una profunda raíz psíquica y perversa de la perspectiva loca de la acción del poder, cuando Ahab, el capitán de Moby Dick, técnicamente competente conductor del Pequod pero moralmente incapacitado, siente esa asombrosa intuición psíquica de su conducción patológica: "Ahora, en su fuero interno, Ahab tuvo una ficción fugaz de esto, a saber, todos mis medios son sensatos, mi motivo y mi objetivo son locos".
El personaje reconoce que si los fines son irracionales, retorcidos y amorales la utilización presuntamente virtuosa de los medios no solo es arriesgada, sino que somete a todos los que dependen de su acción a una injusticia inmanente, antihumana e irresoluble. El personaje finalmente muere en las profundidades del mar, arrastrado por la ballena blanca de su locura y perdición final, pero antes ha hecho todo el mal en el sufrimiento, el dolor y la muerte de sus subordinados.
El sistema dominante ha inventado en el poder de sus intelectuales y sus gerentes un presunto nuevo paradigma en el cinismo de la llamada posmodernidad. La miseria intelectual de este pensamiento decadente y depresivo, al negar un posible valor con inclusión de todos los hombres, toma el mismo punto de partida de Thoreau en su crítica romántica del progreso y la tecnología, para subvertirlo en un magma de ideas. Posindustrialismo, poscomunismo, ciberespacio, libertad de los mercados, posibilismo, dan cuenta de una realidad escatológica (el último hombre como significante del triunfo final del mercado); productividad por la producción en sí, y otras figuras son sólo sombras patéticas de la impotencia de crear un mundo real y solidario que han llevado a miles de millones de oprimidos a la desesperanza, la tristeza, la violencia y la anomia.
Los fines actuales del poder mundial son crecientemente no éticos, no solidarios y destructivos de la vida y la creatividad potencial de la mayoría de los humanos. El escenario de esta guerra constante es el de la posmodernidad cínica y estúpidamente pragmática que discute lo irrelevante, porque niega la sustancia plena del hombre social que es el valor ético trascendente y no relativo. Todas las instituciones o sistemas de organización están en crisis continua, y las crisis se agravan cuando el balance de los valores de inclusión, participación, solidaridad, justicia, transparencia y equidad se hace cada vez más negativo porque hay más reclamos irresueltos que se expresan en el sufrimiento o la enfermedad social de la incomunicación.
Las exacerbaciones de las crisis son aquellas en las que los que se sienten excluidos, maltratados, sin recompensa perciben que un nuevo valor beneficioso es posible ya que los reclamos y las luchas, se unen a otros reclamos sociales más amplios.
El poder tiene solo dos alternativas. O intenta ampliar su conciencia del valor buscando, como el personaje de Melville, una nueva lucidez que le permita integrar a los otros, o el poder, por su imposibilidad de cambio se aleja en forma creciente del valor social deseado y opera a través del intento de fragmentación de los que reclaman, creando un micro-poder para actuar en una realidad cada vez más inmanejable.
Si no se logra un nuevo proceso de integración, el poder, los que reclaman y la organización, tengan un colapso rápido o lento pero definitivo ya que la ruptura terminante de un valor deseado solo puede ser superada por una nueva instancia fundadora consensuada. Gran parte de las instituciones de nuestro Estado argentino persisten en largas decadencias a la espera de una nueva propuesta social, y otras aún con elementos virtuosos, están en el riesgo cierto de iniciar el camino del abismo.
La cháchara posmoderna es el instrumento central de la ideología porque al hacer todo relativo, transforma la conducción de la vida social y su desarrollo, en un pragmatismo vacío de humanidad.
No puedo en este punto seguir más que con un salto hacia la lucidez de la proposición XLII de Baruch Spinoza en su "Etica demostrada según el orden geométrico": "La felicidad no es un premio que se otorga a la virtud, sino la virtud misma, y no gozamos de ella porque reprimamos nuestras concupiscencias, sino que al contrario, podemos reprimir nuestras concupiscencias porque gozamos de ella". Final preparado por las proposiciones XLI: "Aunque no supiésemos que nuestra alma es eterna, consideraríamos como primordiales, sin embargo, la moralidad y la religión y, en términos absolutos, todo lo que hemos mostrado referido a la firmeza y la generosidad"; XXVI: "Nada de lo que el alma entiende desde la perspectiva de la eternidad, lo entiende en virtud de que conciba la presente y actual existencia del cuerpo, sino que concibe la esencia del cuerpo desde la perspectiva de la eternidad".
*Pedro de Sarasqueta es jefe del Servicio de Neonatología del Hospital de Pediatría "Prof. J.P. Garrahan".
Futuro (Supl. de Página/12), Sábado 23 de abril de 2005, pág. 4.

Distintas frivolidades
El filósofo Slavoj Zizek está casado con una argentina varios años menor que él, la ex modelo Analía Hounie.
-¿Qué sintió cuando salieron las fotos de su casamiento en la revista Caras, una de las más frívolas del país?
-No sé cómo es acá, pero en Estados Unidos y en Europa occidental, la vida universitaria académica es mucho más frívola y corrupta que una revista de la farándula. Así que si tuviera que elegir entre reaparecer en Caras o en una reunión académica en Estados Unidos, mi dignidad me indica que tengo que ir a Caras (risas).
Página/12, Viernes 6 de mayo de 2005, pág. 26.

ENTREVISTA CON SLAVOJ ZIZEK, QUE PRESENTO SU NUEVO ENSAYO, "EL TITERE Y EL ENANO"
"Tomo la idea cristiana de universalidad"
El filósofo esloveno, ateo declarado, materialista dialéctico, plantea en su nuevo y polémico trabajo un paralelismo entre las figuras de San Pablo y Lenin. Ambos, según él, dieron pasos decisivos para convertir la convicción de algunos en instituciones universales.
Por Silvina Friera
El sabe que su nuevo libro, El títere y el enano (Paidós) va a generar controversias y acepta gustoso que se abran nuevas vías de debates filosóficos, religiosos y políticos. Ateo declarado, Slavoj Zizek puede escribir sin que le tiemble el pulso que "para llegar a ser un auténtico materialista dialéctico uno debería pasar por la experiencia cristiana". En la lectura que hace de la constelación religiosa actual -desde una perspectiva que abreva en el psicoanálisis lacaniano y en el materialismo histórico- critica el agnosticismo New Age y el judaísmo levinasiano deconstructivista, pero recupera políticamente al cristianismo a través de la figura de Pablo -a quien compara con Lenin- y de la comunidad de creyentes que éste funda, porque la considera como la primera versión de un colectivo revolucionario. "Los liberales ascéticos, que hacen de cuenta que son hedonistas ateos, aún siguen creyendo, pero transfieren su creencia a otro. Si les pregunto a mis amigos judíos por qué no comen cerdo, me dicen que no creen en las prohibiciones, pero respetan la tradición. Si uno le pregunta a una persona promedio por qué va a la iglesia, contesta que es una tradición agradable. El sistema funciona así: nadie cree directamente, pero los rituales sociales de las creencias funcionan", señala el filósofo esloveno en la entrevista con Página/12.
Zizek, que se presentó el martes pasado en la Feria del Libro, cuenta que su objetivo fue demoler esa idea estandarizada de que se vive una era postideológica. "Al contrario, creemos más que nunca no sólo los llamados fundamentalistas sino también los liberales hedonistas iluminados", plantea Zizek. "Mi tesis es que si Max Weber reescribiera La ética protestante y el espíritu del capitalismo, el título sería algo así como El taoísmo o el budismo en el espíritu del capitalismo global -compara el filósofo esloveno-. Esta sensibilidad agnóstica New Age es mucho más apropiada para el capitalismo global que el legado cristiano. Por eso la izquierda debería secuestrar el legado cristiano", dice Zizek, y ejemplifica su propuesta con lo que sucedió con las óperas de Wagner: "Hasta la década del 60, Wagner era dominio de los derechistas y conservadores, pero hoy en Europa todas las puestas en escena de Wagner están realizadas por directores de ópera de la izquierda. Esto demuestra cómo un compositor conservador está totalmente secuestrado por la izquierda".
-¿Por qué compara a Pablo con Lenin?
-Lo más interesante es la forma en que ambos, Pablo y Lenin, dan el paso hacia la institucionalización. Con San Pablo, esa pequeña secta inicial de cristianos se convierte en institución, con Lenin ocurre lo mismo. Yo sé que a la gente le gusta decir que hay que volver a los orígenes. Pero estoy totalmente en contra de esto. El momento intermedio, cuando ese pequeño grupo disidente idiosincrásico debe dar el paso hacia la construcción de una institución universal, es el más importante. El aporte de Pablo es la universalidad y esto tiene mucha vigencia.
-¿En qué sentido?
-Debemos abandonar esta retórica posmoderna que considera a la universalidad como una suerte de amenaza opresiva. Precisamente hay que volver a este concepto cristiano de universalidad, no en el sentido de que debemos borrar las diferencias y ser todos iguales, sino en un sentido de lucha: cómo en nuestras diferencias participamos de la misma lucha universal. Este tipo de solidaridad transversal es lo que yo llamo hoy universalidad. Hegel tenía razón cuando decía que lo que muere en la cruz no es el representante de Dios en la tierra, sino Dios mismo trascendido. "Ustedes deben hacer el trabajo por mí", ese el verdadero mensaje de la muerte de Cristo, o como hubieran dicho los lacanianos, no hay un gran Otro, debemos contar con nosotros mismos. Y en este sentido, la muerte de Cristo es una carga de libertad, significa que Dios no está ahí arribacomo un titiritero que se va a ocupar de que al final todo salga bien. Nosotros somos la única garantía de que el plan de Dios sea logrado, Dios depende de nosotros. Y si lo comparamos con Lenin, él estaba muy en contra de cualquier tipo de determinismo histórico, decía que si la revolución no se lograba en 1917 habría que esperar décadas.
-¿Está rehabilitando a Lenin dentro del materialismo histórico?
-Por supuesto que no, no propongo hacer lo mismo que hizo él. No soy como los trotskistas que decían que si Lenin hubiera vivido tres años más, habría hecho un pacto con Trotsky, no habría habido un Stalin y todo estaría bien. Lamentablemente, el estalinismo estuvo inscripto en el destino del leninismo, no creo que haya habido una tercera opción realista. Entonces no propongo hacer lo mismo que hizo Lenin sino tomar en cuenta por qué el leninismo falló, tener presente el gran potencial del leninismo, y rescatar ese momento emancipatorio para evitar precisamente el fracaso del leninismo. No tengo ninguna idea ingenua de que necesitamos un nuevo partido leninista, sé que tenemos que reinventar por completo nuestro proyecto. Es por eso que vuelvo como modelo al cristianismo, pero soy totalmente ateo, ni siquiera me han bautizado y nunca en mi vida estuve en una iglesia como parte de un ritual.
-¿Pero cómo reinventar ese proyecto con una izquierda que todavía está redefiniendo qué hacer?
-La izquierda está en una crisis más profunda de lo que puede parecer. ¿No es siempre la misma historia, o una versión de esta historia? Lula en Brasil o Kirchner aquí son líderes relativamente progresistas que llegan al poder; todos al principio están entusiasmados y luego de un año el líder tiene que ceder, no puede tocar las reglas básicas del capitalismo, y la gente se desilusiona. Pero no culparía al líder, estos son los límites reales del capitalismo global. Sé que es mejor tener un líder relativamente progresista, pero nunca se puede meter con la economía, con la forma en que funciona el capitalismo global. Yo soy un marxista anticuado; creo que tarde o temprano el sistema no podrá reproducirse a sí mismo indefinidamente. Algunos sectores de la izquierda piden aceptar las cosas como son y luchar por mejoras menores, y en un sentido aprecio más a esta izquierda moderada que a los falsos radicales. Muchos de mis amigos en Inglaterra desprecian a Blair, lo tildan de traidor y yo les pregunto: ¿tienen una alternativa realista? Nunca me han dado una respuesta convincente. No me gusta esta izquierda radical con una ira moralista y con una posición totalmente vacía.
-¿Es propio de este capitalismo generar líderes progresistas para hacer creer que algo cambia y en el fondo no cambia nada?
-Sí, pero no sólo eso. En uno de mis nuevos textos reseño una perspectiva utópica que señala a las favelas y a las villas de emergencia como lugares en donde surgirá un nuevo sujeto emancipatorio. Un amigo de Brasil me dijo que yo no estoy viendo otro aspecto: como las favelas están afuera del sistema son también el lugar de experimentos capitalistas a medias legales. Debemos aceptar esta ambigüedad radical y continuar con las luchas antiglobalización, pero sin ilusión porque al mismo tiempo deberíamos reflejar los límites del sistema. Me sigue gustando la vieja fórmula de Max Horkheimer: "pesimismo en la teoría, optimismo en la práctica".
-¿Usted acepta ese conformismo de la izquierda moderada?
-No, la constelación presente no puede perdurar. Ni siquiera estoy seguro de que sepamos lo que está ocurriendo hoy. Estamos en medio de grandes cambios, pero no creo que tengamos aún una teoría. En China está surgiendo una explosión capitalista extremadamente dinámica que convive con el anterior imperio del Partido Comunista. ¿Qué es esto? ¿Sigue siendo una versión del socialismo o es la versión más perversa del capitalismo? Los teóricos tenemos tareas, estoy buscando desesperadamente y leyendo las teorías de Anthony Giddens, Ulrick Beck, para ver en dónde nos encontramos, pero ninguna me convence.
-¿Por qué piensa que la izquierda no puede articular un proyecto emancipador? ¿Se debe sólo al conformismo o hay otras razones?
-Acá soy un marxista más tradicional; me parece que el punto muerto está en la cosa misma. Vivimos en momentos oscuros y tengo desconfianza ante los teóricos que proponen una fórmula rápida como "la multitud", de Toni Negri o "la democracia radical", de Ernesto Laclau.
Página/12, Viernes 6 de mayo de 2005, pp- 24 y 25
La obscenidad compartida
"Mis chistes son políticamente incorrectos", dice Slavoj Zizek cuando se le pregunta por qué en su último libro, El títere y el enano, utiliza con frecuencia distintos chistes eslovenos para explicar las tesis que propone. "Para mí el cristianismo es una religión cómica y Soren Kierkegaard lo desarrolló claramente, cuando dijo que la reencarnación es una comedia, que uno espera que Dios aparezca y entra un payaso", señala Zizek. "Yo vengo de la ex Yugoslavia y cuando nos contábamos chistes sucios entre nosotros, las cosas estaban bien porque no eran chistes racistas, agresivos sino que era una suerte de obscenidad compartida, la solidaridad en la obscenidad -explica-. Pero cuando explotó la violencia étnica estos chistes desaparecieron. Disfrutábamos contando chistes de nuestros propios clichés, por ejemplo, que las personas en Montenegro son perezosas". Y Zizek cuenta uno de esos chistes: "¿Cómo se masturba un hombre en Montenegro? Coloca el pene en un pequeño hoyo en la tierra y espera el terremoto".
Página/12, Viernes 6 de mayo de 2005, pág. 24.
Distintas frivolidades
El filósofo Slavoj Zizek está casado con una argentina varios años menor que él, la ex modelo Analía Hounie.
-¿Qué sintió cuando salieron las fotos de su casamiento en la revista Caras, una de las más frívolas del país?
-No sé cómo es acá, pero en Estados Unidos y en Europa occidental, la vida universitaria académica es mucho más frívola y corrupta que una revista de la farándula. Así que si tuviera que elegir entre reaparecer en Caras o en una reunión académica en Estados Unidos, mi dignidad me indica que tengo que ir a Caras (risas).
Página/12, Viernes 6 de mayo de 2005, pág. 26.

Que no te acuesten

Derechos "Las posiciones para parir: el respeto a la libre elección" es el lema que, en Argentina, sostiene este año la Semana del Parto Respetado. Convocados por la ONG Dando a Luz, famosas y famosos pusieron el cuerpo y la voz para ayudar a difundir los derechos que legalmente asisten a las mujeres que van a parir.
Por Luciana Peker
Qué hacemos papi?", le pregunta el médico al paciente. "Pis", le contesta. "¿Pis vertical? ¿Qué estamos innovando? Acá hay normas...", se ofende el profesional. Al paciente lo agarran, lo atrapan en un camisolín, lo obligan a subir a una camilla, le rasuran el vello de sus genitales, le levantan las piernas porque ésa es la posición correcta y todo sin preguntarle nada, nada salvo si hizo el curso. La escena es de ficción solamente porque el protagonista es un hombre. Pero, en realidad, sucede habitualmente en hospitales públicos y clínicas privadas. Sin embargo, es tan natural creer que los médicos siempre tienen razón que esta publicidad -protagonizada por los actores Coco Silly, Boy Olmi y Gabo Correa- sorprende. "Qué raro, ¿no?", pregunta al final de estas imágenes Leticia Brédice, que termina recomendando: "No dejes que te acuesten durante el trabajo de parto y el nacimiento de tu bebé. Vos podés elegir cómo parir a tu hijo: sentada, en cuclillas o como vos estés cómoda". "No dejes que te acuesten", es el directo mensaje de la Campaña por la Promoción de los Derechos y Prácticas Apropiadas en el Parto y el Nacimiento, a través de spots radiales y televisivos, con la participación de Soledad Villamil, Julián Weich, Dolores Barreiro, Leticia Brédice, Carla Czudnowsky, Coco Silly, Gabo Correa, Boy Olmi y Karin Cohen, y promovida por la Red Argentina por la Humanización del Parto y el Nacimiento. La producción de la campaña se realizó con fondos de la fundación holandesa Mama Cash que donó un subsidio para este proyecto, mientras que los artistas y conductores actuaron ad honorem y Canal 9, Telefé y Radio de la Ciudad cedieron sus espacios gratuitamente.
"Hay una nueva ley, pero la sociedad argentina desconoce sus derechos porque el Estado no tiene una política explícita de difusión. A las mujeres se les abre un mundo cuando se enteran que pueden negarse a recibir determinado tratamientos. En nuestra cultura el poder del guardapolvo blanco es impresionante y hay que hacer entender que los médicos no pueden atropellar los derechos de las mujeres durante su parto", explica Sonia Cavia, presidenta de la organización Dando a Luz.
La discusión contra las prácticas médicas abusivas (cesáreas, episiotomías, inducciones) durante el parto viene creciendo en la Argentina, de la mano de una tendencia mundial de revalorizar la importancia de la humanización del nacimiento. Pero esta vez, tanto los canales de divulgación como los protagonistas mediáticos de esta campaña, aseguran la llegada de esta temática a la televisión. Y sacar al parto del lugar de agujero negro (un tiempo vaciado, donde los bebés nacen, no importa cómo, en qué contexto, ni dónde) ya es un logro. Por ejemplo, el mensaje trasmitido por Carla Czudnowsky es: "Hay momentos únicos y lugares irremplazables. Desde el momento mismo del nacimiento de nuestras hijas e hijos el mejor lugar para ellos son nuestros brazos". Y el mensaje final de esa publicidad es "¡Que no se lo lleven de tu lado!" Mientras queJulián Weich explica por qué el cordón umbilical tiene que ser cortado tres o cuatro minutos después de lo que se lo corta habitualmente (tres o cuatro minutos que hoy muchos médicos no quieren perder): "El cordón umbilical debe ser cortado cuando deja de latir, cuando termina de cumplir su función. Además de generar un inicio natural y saludable de la respiración, en ese corto tiempo el bebé recibe un aporte de hierro fundamental para los primeros seis meses de vida".
Los mensajes publicitarios tienen el objetivo de difundir la Ley Nacional de Derechos en el Nacimiento (25.929), aprobada en el 2004, y que casi nadie cumple. Hoy no todas las mujeres pueden parir acompañadas de sus parejas o de otro familiar (en caso de estar solas podrían hacerlo con su mamá o su hermana), ni eligen la posición que les queda más cómoda (generalmente se las acuesta, se les sube las piernas y no se les da ninguna otra opción), ni se quedan con su bebé después de parir, entre otras cosas. Estas violaciones a los derechos se dan igualmente en sanatorios privados y hospitales públicos, aunque con algunas diferencias. Por ejemplo, hay menos cesáreas innecesarias en los centros de salud estatales, pero, a la vez, por la falta de infraestructura, es mucho más difícil que los varones puedan ver el nacimiento de sus hijos. En este sentido, la promoción que se puede ver actualmente al aire muestra a Soledad Villamil en el Registro Civil, con un ramo de flores, y sin acompañante. "¿Te imaginás casándote sola, sin novio y sin familia? ¿Por qué aceptamos entonces que un momento tan importante como el nacimiento de nuestras hijas e hijos sea sin la compañía de un ser querido? -pregunta-. Podemos estar acompañadas durante el trabajo de parto, el nacimiento y el posparto por la persona que nosotras elijamos."
Paula tuvo a su primer hijo a los 21 años, en la maternidad estatal Santa Rosa, de Vicente López. A su pareja, Marcelo, no lo dejaron entrar. "No es natural estar sin tu marido, en una cama de hospital re-fría, con una enfermera prepotente. Es un garrón, te la pasás sola y apabullada. Viene cualquiera que pasa por ahí y te dice 'abrí las piernas'. Es horrible", recuerda. Para las mujeres, es fundamental estar acompañadas en un momento de dolor, emoción, pasión, inseguridad, un momento inigualable que algunas mujeres describen como un orgasmo emocional y otras como un calvario. Pero, más allá de que todas las sensaciones son posibles, el aliento de un familiar tiene una potencia ireemplazable. Mientras que para los varones también es fundamental poder participar y vivenciar el momento del nacimiento de su hijo. Sin embargo, por falta de instalaciones, tiempo, reformas edilicias y buena voluntad, en general, los hospitales públicos se niegan a hacer pasar a los hombres a la sala de partos o les dicen que sí y en el momento del nacimiento los dejan afuera. Ante estos atropellos, un antecedente valioso es el de Mariela y Santiago Cevilán, una pareja de Valentín Alsina que el 27 de noviembre del 2002 -durante el embarazo de Mariela- presentaron una carta documento en el Hospital Penna para que Santiago pudiera presenciar el parto de su hijo. En principio, el hospital les contestó que se vayan a atender a otro centro asistencial, aunque, finalmente, el 2 de diciembre de ese año, nació Santiago Tiziano bajo la atenta mirada de su papá.
Este caso demuestra que, ante una mayor difusión de sus derechos, las mujeres y los varones podrían poner en práctica distintos mecanismos de presión -desde simples consultas al médico, quejas en el hospital o clínica, amparos legales, denuncias públicas o presentación de recursos al Ministerio de Salud- para que cuando tengan un hijo en vez de recibir flores, reciban derechos. Y no l@s acuesten.

Bebés sin fines de lucro
Además de las publicidades radiales y televisivas sobre los derechos del parto, en las calles de Buenos Aires se puede ver, desde la semana pasada, una campaña de afiches (con la foto de una mamá dándole la teta a un bebé) con el lema "Cuidemos a las mamás y los bebés". Esta idea es de la Fundación Creavida, una organización argentina que promueve la Humanización del Nacimiento, la imagen de la campaña fue cedida por la fotógrafa francesa Sara Ney, la impresión de los afiches se hizo con el aporte de Weleda y Siemens y Spinazzola cedió el espacio en los refugios de los colectivos. "La sensibilidad hacia los recién nacidos ha sido lamentablemente utilizada para vendernos tantas cosas que esta campaña, que pide cuidado y no vende nada, llama la atención entre tanta oferta publicitaria", subraya Jaqui Zieler, presidenta de la Fundación Creavida. "La campaña intenta promover en quien la vea, emociones, preguntas y,como ambicioso anhelo, el compromiso de quecada uno se convierta desde su lugar y posibilidades, en guardián y protector de la intimidad de las mamás y los bebés -destaca Jaqui-, que es un modo de proteger la ternura y el cuidado, como bienes esenciales de todos los humanos."

"Los derechos del parto tienen muy poca difusión"
Por Soledad Villamil
Decidí participar de esta campaña porque me parece que los derechos en el parto tienen muy poca difusión aunque se trate de algo tan importante como el modo enque las mujeres tienen a sus hijos y, sobre todo, el modo en que los bebésnacen, que no es la misma cosa. Creo que si se puede empezar a revertir latendencia a la medicalización y la deshumanización del nacimiento, se va a estarhaciendo un cambio muy grande como sociedad.
El médico francés Michel Odent dice que en lamedida en que se reduzca la violencia en los nacimientos de igual manera seva a reducir la violencia en el hombre y en su entorno.Dentro de ese planteo, el estar acompañada por un ser querido permite que lamujer se sienta más contenida, más relajada y que su entrega física al hechodel parir pueda ser mucho mayor porque no va a estar midiendo con susto loque pasa en el afuera, únicamente rodeada de gente que ella no conoce. Y, a la larga,estar más relajada conduce a un mejor parto y a una menor necesidad deintervenciones médicas riesgosas.
LAS/12 (Suplemento de Página/12), Viernes 20 de mayo de 2005, pp. 6 y 7.


Descripción de un ejemplo de construcción de la Transgresión como un Goce, y de las Formas de su Institucionalización.

Reinstalémonos en el universo que nos presentara

"UNA ENTREVISTA A JAMES BALLLARD"


Nos resulta aleccionador una intervención que realizara el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Bill Clinton, en Washington

A través de las agencias de noticias Reuter, AP, AFP, retransmitió en Argentina el diario "Clarín".

Ponemos, a continuación, el recorte de la información, tal como llega a la Argentina.

El texto del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica porque, asombrosamente, coincide en los conceptos con los que nosotros mismos venimos desplegando acerca de la Transgresión


Estos conceptos sirvieron para que organizáramos un equipo de Investigación de los medios por Bill Clinton aludidos, expresa o implícitamente, y encontrar que el fenómeno era mucho más extenso y perturbador.

Dice el Presidente Clinton en algunos párrafos destacados:

1.- "Glorificar la adicción para vender ropa".
2.- "Incrementar la fascinación de la heroína entre los jóvenes".
3.- "En Universidades y vecindarios, la heroína se hace cada vez más la droga elegida".
4.- "Esto tiene que ver con las imágenes que les llegan a nuestros jóvenes".
5.- Hace una referencia al "Enfoque de la Elegancia de la heroína", que se usa en fotos de moda.
6.- Clinton reconoce a los empresarios que, al parecer, admitieron que las imágenes proyectadas en las fotos de moda, durante los últimos años, han hecho parecer elegante, sexy y audaz la adicción a la heroína.
7.- "Algunas de las personas aparecidas en esas imágenes, han empezado a morirse".
8.- "No se necesita hacer elegante la adicción para vender ropa".

El concepto "elegante". Concepto-enfoque-ideología

Hemos subrayado, varias veces, el concepto "elegante" porque, a partir de nuestra investigación, en este concepto-enfoque-ideología se sustenta todo este fenómeno de Simbolizar un Padecimiento Sexual, y usarlo como elemento significativo en la comunicación para Transmitir, Inscribir e Institucionalizar la Transgresión en los tiempos que vienen.


Hay personas que se dejan llevar por la Elegancia de la Decadencia


Volviendo al artículo del diario, tomamos ideas del Presidente y Director de la Revista "W", publicación mensual sobre moda femenina, y con los mismos cargos jerárquicos en "Women's Wear Diary", "la Biblia de la industria de la moda".

Dice este hombre: "Quienes lo hacen, no lo hacen deliberadamente, pero hay personas que se dejan llevar por la Elegancia de la Decadencia. Directores y diseñadores no ponen suficiente atención"

"El resultado fue un número de historias que mostraban como elegante el uso de drogas, y (también como elegante) la búsqueda de la decadencia"

La referencia a que "se dejan llevar por", es una indicación de cómo se transmite y se Institucionaliza la Transgresión una vez que está poderosamente lanzada en los medios de comunicación de una sociedad, cualquiera ella fuere.

Comentamos que, en estas ideas, vuelve a estar en el centro de la escena el concepto de "elegancia", y ya no sólo ligado a las drogas, sino la Elegancia como una búsqueda de la Decadencia.

Esta ampliación abre más el concepto de Elegancia, y lo liga no sólo a la adicción, sino a otras formas y filosofías de vida, que genéricamente describe como "decadentes".


La Transgresión y Dos Fórmulas que simbolizan, hacen pública, difunden e Institucionalizan esa Transgresión: Elegancia y Decadencia

A nuestro entender, estos dos conceptos-ideas-enfoques-ideologías de vida, elegancia y decadencia, son los que darán a luz, por sí mismos, a la hondura del problema así planteado por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

A estos dos conceptos, nosotros los relacionamos directamente con la problemática rectora: La Transgresión, y mostraremos cómo Elegancia y Decadencia son las fórmulas por las cuales, desde amplios sectores, al decir de Clinton, se glorifica, se fascina, a través de las imágenes y, en nuestros conceptos, se simboliza, se hace pública, se inscribe, se torna Objeto Tentador, se difunde, y se Institucionaliza, la Transgresión, en amplios sectores de Occidente Contemporáneo.

Es importante además resaltar el acto de realizar, escribir y difundir artículos periodísticos bajo esta Forma Transgresora, lo cual también los pone en la serie de actos que difunden, con adscripción, Goce y aceptación, la Institucionalización de la Transgresión.

Segundo.-) .Cierre del circuito de las Formas y contenidos bajo los cuales se Inscribe e Instituye a través de narraciones por medio de imágenes convertidas en símbolos, el modo de Transgresión mas novedoso y que será propio del siglo XXI.

El siguiente desarrollo sobre el fenómeno de la Transgresión, está motivado por las palabras del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Bill Clinton, que hemos analizado anteriormente, de repercusión a escala mundial en determinados grupos de la Industria, los medios de comunicación, la moda, la cultura, y círculos profesionales dedicados a la cura y prevención de ciertas patologías. Entre éstos me encuentro, y retomo, para esta introducción, la primera persona del singular.

Recordemos, para quien ha perdido un poco la noción de la historia

Cuando Europa está terminando ese horror monstruoso que fue la Segunda Guerra Mundial, el ánimo colectivo nada tenía que ver con Instituir la Transgresión, precisamente en el momento en que se estaban liberando de ella. Sin embargo ciertos grupos emergen de esa guerra intentando ocupar y construir lugares, rápidamente, de una manera que fuera retratada por un gran realizador de cine italiano, años después, cuando comienza a cobrar forma colectiva.

Ahí están presentes las intuiciones y la sabiduría genial de un director de cine, Federico Fellini. En una de sus obras maestras, que es una enseñanza para comprender gran parte de la segunda mitad del siglo XX, la "Dolce Vita". Esta obra muestra cómo, de la Guerra, la aristocracia italiana, el patriciado italiano, sale (con las Concepciones desvastadas de Vida, de Sexualidad y de los Vínculos) a la desaprensión afectiva, al sadismo, a la orgía, a la falta de sentido, al aburrimiento; y cómo los jóvenes burgueses, que empiezan a hacer su ambiciosa aparición, enérgicos y apasionados, talentosos, concurren y son invitados a esas fiestas. Fellini muestra, de manera sutil, cómo la Burguesía comienza a tomar estos Valores Decadentes de la Aristocracia Italiana. Valores y Estética que se tornan Decadentes, Elegantes, y Grotescos, cuando los grupos nuevos que van accediendo al poder componen su propia Estética Erótico-Sexual, como ocurre en la escena final de la película.

Luego de pensar y reflexionar sobre la Ideología de Vida y Existencia de la Elegancia y la Decadencia

Conociendo biografías de algunos propietarios y figuras destacadas en revistas de actualidad y modas de las mas sol