Los senderos de Heidegger.

Jorge Ermácora.
Profesor de Filosofía
Entre Ríos
Argentina

La Filosofía actual parece estar regida por una gran sombra que todo lo cubre. Es innegable que el pensamiento de Heidegger es "piedra de toque", no solo para penetrar el estado más auténtico de la Filosofía vigente, sino también, para lograr una refinada comprensión del desenvolvimiento y curso que la Filosofía ha tomado en la segunda mitad del siglo XX luego de su contribución.
Heidegger representa en el pensamiento filosófico actual, un centro gravitacional, un verdadero meollo que todo lo atrae, que todo lo involucra, y al cual hay que dirigirse para develar la estructura de este pensamiento. No se comprende Filosofía actual si no es teniendo presente la figura de Heidegger.
No obstante de ser uno de los pensadores más consultados, y de integrar la lista de los "grandes", en Heidegger se da un caso especial.
A pesar de que en "cierto sentido" y desde su obra, Heidegger fue imparcial con respecto a la teoría y el compromiso político, como con el problema de una moral, gran parte de los estudios y ensayos que versan sobre él, lo hacen rescatando una suerte de biografía político-moral, que remite siempre al ya canonizado "caso Heidegger".
La Filosofía de Heidegger trae consigo, una cuestión que nunca termina de arder y que produce hartazgo. Se trata del compromiso que su autor mantuvo con el partido político del nazismo. Esta cuestión fue siempre más reavivada en el ámbito de la filosofía francesa. Sobre todo, por la conocida relación que guarda a partir de la figura de Sartre en Francia, Filosofía y compromiso político-social, Filosofía y pensamiento de la acción. También porque Sartre, fue aquel lector pregonero de la obra de un curioso y notable "filósofo nazi."
En el consenso de estudiosos y en el "mundo de la letra", circulan generalmente dos teorías sobre el "caso Heidegger".
La primera sostiene, que Heidegger mantuvo plena conciencia del estado e intenciones de la estructura política del nazismo con respecto al exterminio de la población judía y las intenciones de conquista geográficas sobre Europa. Así, la autoridad moral del filósofo alemán se deteriora vertiginosamente y su Filosofía se hunde en una maraña de sentencias y prejuicios que tienen lugar en el seno de un filo-nazismo, por haber permanecido en una "falta de valentía" imperdonable, según la expresión de Gadamer.
La segunda (algo ingenua) sostiene, que la falta de compromiso y su insensibilidad política serían el motivo de la adhesión del filósofo al partido nazi, y que el episodio no sería más que un mero incidente en el que se encuentra involucrado, pero también, "limpio". O como el propio Heidegger lo denominó "...una estupidez (Dummbeit)..."
El "caso Heidegger" merece, como la tradición francesa lo expone, gran detenimiento y verdadera "justicia". Quizá aquello que Bobbio decía de sí "ni con Marx ni contra Marx", funcione como placebo para poder transitar por el momento los senderos de la Filosofía de Heidegger.
En "El espinoso sujeto", Zizek plantea una cuestión no siempre presente a la hora de sentenciar dentro del caso, y que resulta imprescindible para comprender el derrotero de Heidegger en ese momento.
La Filosofía de Heidegger se puede entender sintéticamente como; un "gran esfuerzo" por atravesar la metafísica de la subjetividad de la Filosofía esencialista, que habría llevado a la ofuscación del "ser" en beneficio del ente y al predominio total del mundo organizado bajo el "Imperio de la Técnica".
Así podríamos entender resumidamente y obviando singularidades la travesía intelectual de Heidegger.
El nazismo no responde a la "lógica evolutiva" que la escuela de Frankfurt describe. Donde la "racionalidad subjetiva" que se desarrolla en la Modernidad, la Ilustración, y el Positivismo, es quien termina engendrando dos guerras mundiales y la "locura" del nazismo. Por el contrario, lo que esa secuencia engendró y maduró fue la "noche del mundo" la era de la metafísica cumplida y del desarrollo total de la técnica. De la cual Heidegger con su programa de "Ser y Tiempo" era un intento y una posibilidad de traspasarla.


"...El nazismo no era una expresión política del potencial nihilista, demoníaco, de la subjetividad moderna, sino más bien exactamente lo opuesto: un intento desesperado de evitar este potencial."
El error reside en dos partes; una, comprender el nazismo como síntesis o resultado de la razón Moderna, otra, identificar los dos intentos de sobrepasar la "noche del mundo", como si se tratasen de dos productos de la misma partida. Atolladero que hasta el propio Heidegger no supo componer. Pues, parte del proyecto de abandonar el programa de "Ser y Tiempo", tiene que ver con esta lectura propia de la escuela de Frankfurt, sobre todo de Adorno, que había identificado la Filosofía de Heidegger con el movimiento político del nazismo.
Heidegger creyó ver su Filosofía ampliamente ligada al programa de la metafísica de la subjetividad de la Filosofía esencialista, pensando que junto a Nietzsche no había logrado superarlo. A todo esto se sumó la gran confusión que se despertó una vez quitado el manto de horror al nazismo, el incidente que le unía directamente con el, por adhesión a ese partido.
Según Zizek, podríamos encontrar en los seminarios, conferencias y obras posteriores de Heidegger, terminado en cierto modo, el programa de "Ser y Tiempo". Lo cierto es que Heidegger desertó quizá apresuradamente de aquellos "surcos del pensar", y gran parte de su herencia, pienso en ( Derrida, Gadamer, Arendt, Vattimo,etc), hizo su propio andar.
La Filosofía de Heidegger se encuentra intacta, señal de esto, es que es un pensador cada vez más consultado y trabajado. Y las raíces de movimientos intelectuales con vigencia, como las filosofías vinculadas al pensamiento de Lacan y demás, abrevan en estas fuentes.
La filosofía de Heidegger, sobre todo la de "Ser y Tiempo", muestra y confirma la idea que Gadamer sostiene cuando expresa que las subsiguientes interpretaciones y producciones de un texto o de un pensamiento, no hacen sino, enriquecer increíblemente aquel punto en donde se fundan.
Que la Filosofía de Heidegger se encuentre intacta, no significa que ahí se encuentre madura una "verdad". Un retorno a Heidegger no es un retorno a categorías tan desarrolladas como la de (Dasein, olvido del ser, tiempo, autenticidad, predominio de la técnica), etc. Es una vuelta a esos "senderos" que exigen abrir camino con el pensar, es volver a retomar su experiencia del pensar y poner la época nuevamente en cuestión.

Heidegger sostiene que las relaciones que los Dasein mantienen entre sí en el plano de la existencia impropia. No solamente están impregnadas de indiferencia e intolerancia, sino que, encubren y son posibles, por una determinada estructuración de la conciencia. Este, y sin mucho esfuerzo de relación, es el problema de la reificación de la conciencia que tanto enfatiza Lukács. La reificación de la conciencia, su estructuración, su cosificación y determinación a partir del estado de "cosas" y de la estructura social. (Marx)
Por lo menos cuatro puntos podemos indicar (sin entrar en sus respectivos desarrollos), son los que conforman la reificación de la conciencia de la racionalidad subjetiva occidental; primero: la forma de relacionarse el hombre con los entes del mundo mediante el manejo de la ciencia y la técnica, segundo: la explicación del sentido del mundo a través de categorías esencialistas pertenecientes a la metafísica cristiana, tercero: una estructura y conformación del comercio basada en la acumulación de mercancías, capitalismo, y cuarto: la orientación moral de la vida guiada por valores burgueses paz, libertad, igualdad, etc.
Esto no significa que encontraremos en el pensamiento de Heidegger una crítica metódica al problema de la reificación de la conciencia, como podemos observarlo con sus matices en autores como Lukács, Weber y las dos generaciones de la escuela de Frankfurt. En Heidegger se pone de manifiesto esta determinación de la conciencia, sobre todo, en el modo impropio de existir del Dasein. Y aparte de manifestar indiferencia e intolerancia en las relaciones intersubjetivas y en el predominio del ente a la mano de la funcionalidad técnica, indican claramente a Heidegger la insuficiencia para pensar -Denken- la diferencia -Differenz- ontológica, núcleo de su pensamiento.
Por esto es que podemos pensar el inconformismo y duda de Heidegger con respecto a las sociedades de sistemas neoliberales, capitalistas y democráticas, que son para él, una forma de eludir el meollo del problema de la "era de la técnica", de evitar hacer frente a la "uniformidad" constante a la que somete la "técnica planetaria": el totalitarismo. Para Heidegger el problema es la "noche del mundo", el "reinado de la técnica", y la verdadera cara de esta era es el totalitarismo, del cual la democracia neoliberal intenta "velar su rostro", para no ver así, algo tan espantoso y posible como el nazismo.
"...Por lo menos implícitamente, Heidegger desvaloriza el esfuerzo tendiente a restringir el sistema, a mantener su "rostro humano", a obligarlo a respetar las reglas básicas de la democracia y la libertad, a promover la solidaridad humana, a impedir el deslizamiento en excesos totalitarios...Para Heidegger esto equivale a huir de la verdad interior del sistema, que esos excesos ponen de manifiesto: tales esfuerzos tibios por mantener el sistema bajo control constituyen el peor modo de permanecer dentro de su horizonte...".
Heidegger desconfía de la sociedad neoliberal democrática y capitalista. Encuentra en ella la forma de dejar intactas las verdaderas "amenazas" que lleva consigo, a cambio de mantener ocupado al hombre en el trabajo cotidiano y así, el sistema "bajo control".
Sin embargo, su pensamiento demuestra esa preocupación y concienciación radical acerca del problema, y si bien no ofrece soluciones o posturas de corte político (pues la política al igual que la ética y la ciencia residen para Heidegger en el plano inauténtico), si deja traslucir una actitud frente a la situación, actitud que parece estar en armonía con el programa de su pensamiento filosófico.
Heidegger sostiene, y lo escribe claramente en la "Carta sobre el Humanismo", que el "pensar" es una forma de "obrar". "...El pensar obra en cuanto piensa. Este obrar es...el más simple y...el más alto..." . Tal vez, este obrar pensando, un pararse a pensar en términos de una pregunta madura, sea el "sendero" y la enseñanza más noble que nos ofrece Heidegger. Y tal vez, este pensar nos lleve a preguntarnos si es correcto llamar "sin valentía" a un hombre que ha escrito un texto de la valentía como lo es, la "Carta sobre el Humanismo", y que ha entregado su vida al pensar.
"...Heidegger no es para nada un apologista del nazismo...el se da cuenta claramente del poder que las estructuras suprapersonales tienen sobre el individuo, y se da cuenta de modo más radical que cualquier otro, quizás incluso más que los mismos pensadores marxistas...Que Heidegger no se oponga a estos poderes suprapersonales en nombre de exigencias y valores...no constituye un límite, sino, por el contrario, el verdadero elemento positivo y profético de su pensamiento, que se abre a la comprensión de las nuevas y aún desconocidas dimensiones de la experiencia."



1 Ver, Victor Farías y la posterior polémica de su ensayo sobre Heiddeger.

2 Es muy buena síntesis, la que realiza Fernando

Savater. Ver bibliografía sugerida al final de este ensayo.
3 ZIZEK, Slavoj. "El espinoso sujeto". Paidós, BsAs, 2001. P, 22.

4 Se recomienda como lectura "Heidegger y los modernos" de Luc Ferry y Alain Renaut, que a la vez remite a fuentes mejores.

5 Ibid, p,31.

6 Ibid, p, 20.


Bibliografía de referencia.

7 HEIDEGGER, Martin. "Carta sobre el Humanismo". Sur, BsAs,1960. Pág,1

8 VATTIMO, Gianni. "Las aventuras de la diferencia." Altaya, Barcelona, 1999. Págs, 54-55.


FERRY, Luc y RENAUT, Alain. "Heidegger y los modernos". Paidós, BsAs, 2001.

GOLDMANN, Lucien. "Lukács y Heidegger". Amorrortu, BsAs, 1975.

SAVATER, Fernando. Heidegger para la ética. En "Etica como amor propio". Grijalbo Momdadori, Barcelona, 1995.

VATTIMO, Gianni. "El pensamiento débil". Cátedra, Madrid, 1988.
"Las aventuras de la diferencia". Altaya, Barcelona, 1999.

ZIZEK, Slavoj. "El espinoso sujeto". Paidós, BsAs, 2001.

 

 
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