"Que es el Neoliberalismo?"
Por: Nelida Zubillaga
Neoliberalismo: "Gloria de pocos, desolación
de muchos"
Para comenzar
debemos decir que tratar de interpretar el sentido de la palabra neoliberalismo
nos compromete a pensar y repensar procesos sociales, políticos, económicos
e históricos de larga data.
En cuanto a la acepción "neo" nos remite básicamente
a una nueva forma de instrumentar en nuestros días un antiguo término
que atraviesa la conformación y organización de nuestras sociedades
actuales en cuanto a sus principios rectores y prácticas instituidas,
el llamado liberalismo.
Ahora bien, ¿qué decir de él?, ¿será que
es posible nombrarlo alegremente sin dar precisa cuenta de su significado?,
¿será que es posible remitirlo a un significado único?
Evidentemente la tarea no es sencilla, y sin embargo no por ello imposible.
La conciencia de esta especie de inabarcabilidad hecha presente en la basta
literatura que hay sobre el tema nos da la pauta de la dificultad, y no obstante
nuestro espíritu ha de ser encaminarnos en ese horizonte retomando
aspectos fundamentales para poder asirlo y comprender en nuestros días
el intento que busca hacerlo reaparecer. A ese camino nos dirigimos.
Antes que nada, una premisa, intentar determinar los teóricos a los
que históricamente se menciona como padres del liberalismo, para ello
retomamos a Ribero Caro en su artículo ¿Qué es el neoliberalismo?,
donde afirma:
"Las ideas esenciales del liberalismo fueron elaboradas por John Locke
(1632-1704), Montesquieu (1689-1755), David Hume (1711-1776), Adam Smith (1723-1790)
y John Stuart Mill (1806-1873), entre otros".(1)
Haremos un breve recorrido, intentando dar cuenta de los elementos que cada
uno de estos autores aportó a la teoría del liberalismo.
En primer lugar, no resulta llamativo el hecho de que la gran mayoría
de los autores que hemos nombrado hayan desarrollado sus ideas en el contexto
de los problemas políticos y sociales de la sociedad inglesa del siglo
XVII, la cual se vio por esta época atravesada por guerras civiles
de corte político y religioso que provocaron grandes emigraciones y
desplazamientos de personas, así como también innumerables muertes
y derramamiento de sangre.
Es imprescindible en este sentido tratar de interpretar estos problemas frente
a los que estos pensadores se encontraron y el carácter innovador de
la doctrina liberal en este contexto, a partir del reconocimiento de la oposición
clara al absolutismo monárquico, y la revalorización del sujeto
como fuente primera y fundamento último en función del cual
se debía según esta teoría, implementar cualquier orden
social.
Sesgo propio de la modernidad, la aparición de un sujeto que hace ser
al mundo, le da existencia y entidad desde su representación, un mundo
imagen al cual se posee, al cual se administra (Ver Heidegger, en su texto
"La época de la imagen del mundo").
Desde Descartes se marca claramente ese giro hacia la subjetividad, y Locke
no puede negar la influencia de su época, puesto que comprometido con
la vida política y económica de su país, revaloriza a
la experiencia del sujeto como la fuente de la cual emanan todos nuestros
conocimientos.
El criterio de verdad es ahora la experiencia, como experiencia de un sujeto
que continua por esto siendo el que da existencia desde sí a su mundo.
Su posición moral y política aboga por la libertad intrínseca
a todo ser humano, la libertad es propia a nuestra naturaleza y por ello debe
ser el fundamento sobre el cual se erija cualquier organización política.
Libertad que consiste según este autor en: "no hallarse bajo más
poder legislativo que el establecido en la nación por consentimiento,
ni bajo el dominio de ninguna voluntad o restricción de ninguna ley,
salvo las promulgadas por aquel según la confianza en él depositada",
lo que tiene que ver con: "tener una norma permanente que concierte sus
vidas, común a todo miembro de tal sociedad, y formulada por el poder
legislativo erigido en ella". (2)
Su postura se aleja radicalmente del absolutismo y el gobierno despótico
(cuyo teórico principal es Hobbes) que defendía el origen divino
del poder, y afirma en contraposición a ello que en realidad es el
pueblo su auténtico depositario, en cuanto comunidad de hombres libres,
guiados por la razón.
Esta libertad propia de los seres humanos se basa en la capacidad cognoscitiva
de examinar nuestra propia conducta para evaluar su correspondencia o no con
la ley natural (iusnaturalismo).
Su posición epistemológica lo lleva a oponerse al dogmatismo
y a levantar valores tales como la tolerancia.
Sin embargo, respecto al tema que nos convoca, nos centraremos en el análisis
de un texto ya citado, como es el Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil.
En el resulta claro el planteo de Locke en lo que respecta a la importancia
que debe darse a la sociedad civil organizada en vistas al bien común.
Postula para ello el estado de naturaleza, donde la libertad de los hombres
genera ciertos inconvenientes que solo pueden salvarse a través de
la conformación de la sociedad civil. En ella cada hombre dirá
Locke abandona el estado de naturaleza en la medida en que deposita su parte
de libertad en una autoridad constituida por el consentimiento de todos. Base
fundamental entonces del liberalismo, la libertad en el terreno político,
económico y religioso. Libertad de elegir un gobierno, de producir
y comerciar, así como de optar cada cual libremente por un culto de
tipo religioso.
Montesquieu, en su reconocida obra El espíritu de las leyes, afirma
que los hombres como parte de la naturaleza, se hayan sometidos a las leyes
por esta impuesta, y que tales leyes son a su vez de carácter racional.
En este sentido, las leyes positivas elaboradas por los seres humanos deben
ir acordes a aquellas que dicta la ley natural. Sigue en este sentido la línea
planteada por Locke; sin embargo, su principal aporte teórico lo realiza
en lo que atañe a la división de los poderes del Estado. El
Estado debe estar compuesto por tres poderes: el ejecutivo, el legislativo
y el judicial, distribuidos de tal modo que sean independientes uno de otro
pero relacionados entre sí en función del control que deben
ejercer entre ellos y en miras a la ley superior de la nación que es
la ley constitucional.
Por su parte, Hume rescata al igual que Locke la importancia del conocimiento
que adquirimos a través de la experiencia, así es como en su
famoso libro Tratado sobre la Naturaleza Humana critica duramente al los conocimientos
de tipo metafísico en tanto que: "
no podemos ir más
allá de la experiencia; toda hipótesis que pretenda descubrir
las últimas cualidades originarias de la naturaleza humana deberá
rechazarse desde el principio como presuntuosa y quimérica".(3)
Y además agrega que: "
si se creyera que esta imposibilidad
(
) es un defecto de la ciencia del hombre, yo me atrevería a
afirmar que se trata de un defecto común a todas las ciencias y artes
a que nos podamos dedicar, lo mismo si se cultivan en las escuelas de los
filósofos que si se practican en las tiendas de los más humildes
artesanos". "Ni unos ni otros pueden ir más allá de
la experiencia, ni establecer principio alguno que no esté basado en
esa autoridad". (4)
Es decir, si la autoridad máxima ahora es la experiencia, no hay posibilidad
de salvar al viejo sistema monárquico establecido por decreto divino
en la medida en que todo sujeto es capaz de conocer en función de los
datos que le brinda esta nueva autoridad y con ello todas las verdades irrefutables
que sostenían el antiguo régimen caen bajo la mayor de las sospechas.
En general dicho filósofo defendió una actitud prudente que
propendía por sobre todo a "
evitar el error-en que tantos
han caído- de imponer a todo el mundo sus propias conjeturas e hipótesis
como si fueran los más ciertos principios". (5)
En el terreno moral se lo liga al emotivismo, en cuanto valora al sentimiento
como aquello que nos inclina a la virtud o al vicio, no es la razón
la que nos predispone a hacer el bien y a abrazar la virtud, sino el sentimiento,
y si no lo creéis así, afirma en su texto Investigación
sobre los principios de la moral, publicado en 1751: "Extinguid todos
los sentimientos y predisposiciones entrañables a favor de la virtud,
así como todo disgusto y aversión con respecto al vicio; haced
que los hombres se sientan indiferentes acerca de estas distinciones, y la
moral no será ya una disciplina práctica ni tendrá ninguna
influencia en la regulación de nuestras vidas y acciones".
Nos hemos detenido hasta el momento en autores cuyos postulados sientan las
bases del liberalismo en el terreno político, filosófico y religioso,
nos falta ahora detenernos un poco en el ámbito económico, y
es aquí donde no podemos dejar de reconocer la marcada influencia que
tuvo Adam Smith, quien es su texto Investigación sobre la Naturaleza
y Causas de la Riqueza de las Naciones publicado en 1776, sostiene que es
la división del trabajo aquello que brinda posibilidades de crecimiento
y progreso a las naciones: "El trabajo anual de cada nación es
el fondo del que se deriva todo el suministro de cosas necesarias y convenientes
para la vida que la nación consume anualmente, y que consisten siempre
en el producto inmediato de ese trabajo, o en lo que se compra con dicho producto
a otras naciones".
"En consecuencia, la nación estará mejor o peor provista
de todo lo necesario y cómodo que es capaz de conseguir según
la proporción mayor o menor que ese producto, o lo que con él
se compra, guarde con respecto al número de personas que lo consumen.
En toda nación, esa proporción depende de dos circunstancias
distintas; primero, de la habilidad, destreza y juicio con que habitualmente
se realiza el trabajo; y segundo, de la proporción entre el número
de los que están empleados en un trabajo útil y los que no lo
están".
"Sean cuales fueren el suelo, clima o extensión territorial de
cualquier nación en particular, la abundancia o escasez de su abastecimiento
anual siempre depende, en cada caso particular, de esas dos circunstancias.
Además, la abundancia o escasez de ese abastecimiento parece depender
más de la primera circunstancia que de la segunda".
Es decir, la riqueza de una nación depende de la división del
trabajo, en cuanto a partir de ella se logra aumentar la producción,
mejorar la destreza de cada operario, ahorrar tiempo, y además brinda
la posibilidad de incorporar maquinarias que vuelvan la tarea mucho más
simple, permitiendo estos factores a su vez un incremento en la riqueza. Esto
es la base del progreso y solo puede estar sustentada en la libertad de mercado.
El mercado en la interacción presente entre el interés individual
y la competencia genera leyes que autorregulan el funcionamiento económico
de la sociedad. Cada hombre persiguiendo su propio interés individual
y beneficio descubre que una mano invisible lo conduce a promover un objetivo
que no entraba en sus propósitos. El bienestar social se logra para
este autor a partir de la persecución de los intereses particulares
de los individuos, basados obviamente en el propio egoísmo.
En este sentido aboga por la no intervención gubernamental en los asuntos
de tipo económico, ya que la promoción del propio interés
y la competencia promueven casi automáticamente el bienestar general.
Stuart Mill, aporta a esta teoría liberal, además de algunas
contribuciones en el terreno económico, elementos de una ética
utilitarista que desliga el contenido moral de las acciones tomadas en sí
mismas y lo traslada a las consecuencias de la acción realizada. Lo
justo es lo que produce felicidad, y esta consiste en la consecución
del placer y la ausencia de dolor.
Las acciones se miden en vistas a la utilidad y conveniencia de las mismas
en relación al placer.
Terminando con este recorrido debemos decir que el liberalismo se entiende
como aquella teoría que a nivel religioso aboga por la libertad de
culto y la tolerancia; en el terreno político se refiere a la libertad
asociada al derecho, el Estado debe garantizar la plena vigencia de los derechos
de los ciudadanos y finalmente en el ámbito económico se basa
en la libertad individual de producir, vender, comerciar, sin intervención
estatal.
Ahora bien, iniciamos este camino tratando de desentrañar el sentido
del término neoliberalismo, y hasta ahora sólo nos hemos detenido
en un análisis general de lo que la palabra liberalismo significa,
ya realizado este trabajo, y con una visión un poco más clara
al respecto estudiaremos entonces aquello a lo que en nuestros días
denominamos neoliberalismo intentando determinar las huellas, si las hubiera,
que en él ha dejado la teoría frente a la cual se presenta como
una renovación.
Indagando los diferentes sentidos que adquiere la palabra, podemos decir que
se lo define de innumerables modos, se habla de él como una nueva creencia,
como una estrategia, una propuesta, una nueva teoría, un discurso,
una utopía, una doctrina dogmática, una religión, una
corriente de pensamiento, una corriente tanto política como económica,
una ideología, una práctica, etc.
Sin embargo, existe un consenso bastante generalizado que lo considera una
teoría tanto política como económica que si bien comienza
a gestarse en décadas anteriores, logra expresarse en plenitud a partir
de los años 70 con la crisis del keynesianismo.
"El neoliberalismo empieza a construirse en los años cuarenta
con importantes ideólogos, como Friedrich Hayek o Milton Friedman que
revitalizan la ideología liberal con los nuevos ingredientes de la
lucha contra el marxismo. Pero no logra expresarse hasta las crisis de los
años 70 desencadenadas, fundamentalmente, por la crisis del petróleo
del año 1973. Se dice que el estado es el problema, no la solución.
Durante esa década EEUU abortará los intentos transformadores
de Chile promoviendo el golpe de estado por parte de Augusto Pinochet. Siguiendo
la máxima neoliberal de que ningún estado debe anteponerse a
los intereses empresariales Kissinguer, en 1973, dirá: No podemos dejar
que Chile se vuelva marxista porque su pueblo sea irresponsable. Esta nueva
doctrina liberal alcanzará su plenitud durante los años 80 con
la llegada de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder en EEUU y el Reino
Unido respectivamente. Ambos se centraron en la única piedra que detenía
el avance de sus ideas. El bloque soviético. El avance del neoliberalismo
en Europa se detenía en el Atlántico propiciado, sobretodo,
por la siempre presente espada de Damócles del comunismo. Es en esos
años cuando Francis Fukuyama lanzará su famosa cita del fin
de la historia. Pero no será hasta la década de los 90, con
el desmantelamiento de la URSS, cuando, por fin, esta ideología observe
su máxima expansión a lo largo de todo el globo".(6)
Como características fundamentales de esta teoría debemos mencionar
las siguientes: La eliminación de la intervención estatal en
la economía y en la regulación de ciertas desigualdades sociales,
así como también en la prestación de servicios básicos
que son privatizados en vistas a la eficiencia y la eficacia. El mercado es
ahora el encargado de regular los diferentes aspectos de la vida social. Todo
se mide con la vara de la competitividad. A esto debemos agregar el fuerte
impulso que se da a la apertura externa y a la llegada de capitales extranjeros.
Podemos decir entonces, que si bien, partiendo de postulados economicistas,
implica también todo un posicionamiento de tipo filosófico,
político y ético sustentado en una cierta postura antropológica.
El libre comercio de bienes y la libre circulación de capitales sostenidas
en el terreno económico, así como la llamada "deificación"
del mercado pretenden volverse solución a los problemas que se plantean
en el terreno político. El mercado persiguiendo sus propias leyes será
el que genere el bienestar general, y los individuos en busca de su propio
interés generarán las condiciones bajo las cuales el bien común
se transformará en un hecho (recordemos aquí la teoría
de Adam Smith y el utilitarismo de Stuart Mill).
El mundo social se vuelve un mundo no de seres humanos, sino de productores,
de vendedores, de consumidores. Aquellos imposibilitados a producir, no podrán
vender y menos consumir. El darwinismo social queda concretado. La supervivencia
será sólo de los más aptos.
La relación social coartada, el otro visto ya no como un igual sino
como un competidor, provoca la contienda y la lucha constante en todos los
niveles y ámbitos. La solidaridad se rompe, el vínculo se oscurece
y los comunes ya no viven en comunidad sino aislados en la búsqueda
de la dominación del otro.
En este sentido, el pacto social de Locke, lejos de promover el bienestar,
se convierte justamente en la lucha de todos contra todos de la que hablaba
Hobbes, irrisorio tal vez, que el pretendido pacto se convierta en un pacto
de lobos y que la racionalidad de las leyes que nos gobiernan responda solo
a la racionalidad económica.
La ética, los preceptos que deben guiar la vida del individuo, en otras
palabras, "lo moralmente bueno, lo que debe procurarse como bien para
sí mismo y para la sociedad es producir (aumentar la productividad,
cualificarse, rendir al máximo de las posibilidades), consumir (comprar
las marcas más prestigiosas, exigir calidad, acceder según las
preferencias a lo que se propone como deseable) y exigir los propios derechos".
"Lo demás debe dejarse a los que gerencian la sociedad".
(7)
Cada cual será bueno en la medida en que produzca y en la medida en que consuma, fuera de estos cánones, no hay derechos posibles, no hay lugar posible, no hay vida posible.
En síntesis, partiendo de una teoría económica, el neoliberalismo pretende derivar una teoría ética, la responsabilidad total de los éxitos o fracasos obtenidos por cada individuo dependen pura y exclusivamente de sí mismos.
Lo que
se juega en el fondo, dirá Susan George, es el derecho a la vida: "Reconozco
que el neoliberalismo ha revolucionado la naturaleza esencial de la política.
El juego de la política estribaba básicamente en quién
gobernaba a quién y en a quién correspondía determinado
trozo de pastel. Algunos de estos aspectos, obviamente, siguen aún
vigentes, pero la gran incógnita de la política es, a mi juicio,
Quién tiene derecho a la vida y quién no". "La exclusión
pura y dura es el pan de cada día y lo pinto tal cual es, patéticamente
grave". (8)
En Latinoamérica, la implementación de este tipo de políticas
es la manifestación más clara de su fracaso, los niveles de
pobreza han ascendido desmedidamente, y la brecha entre ricos y pobres se
acrecienta y profundiza día tras día, las conquistas sociales
producto de años de luchas son desconocidas, el Estado desaparece a
la hora de garantizar la igualdad de oportunidades y de brindar los servicios
básicos de asistencia. Por otro lado, las privatizaciones, la corrupción
y la apertura indiscriminada a los productos extranjeros han provocado el
cierre de gran cantidad de pequeñas y medianas empresas con el consiguiente
aumento del desempleo. La flexibilización laboral, la precariedad y
el trabajo en negro se incrementan mientras los trabajadores, fuera del amparo
que debieran brindarle las leyes y las organizaciones sindicales, se ven sometidos
a situaciones de explotación e inseguridad progresivas.
El neoliberalismo se muestra entonces, en sus aspectos más crudos,
como la ideología triunfante de los más poderosos grupos económicos
cuya estrategia consiste en procurarse paso a paso mayores y mayores cuotas
de ganancia en detrimento del bienestar de los más. Y sin embargo,
es sólo un discurso entre otros que pretende aparecer como el único
posible. Por eso Pierre Bordieu habla de la utopía neoliberal, la que
no es más que la creencia ciega y dogmática en el poder absoluto
del mercado.
"El neoliberalismo es sobre todo un instrumento ideológico al
servicio del capital financiero transnacional que trata de orientar el proceso
de la globalización para su beneficio. Sus propósitos son los
de justificar su dominio económico y político en el mundo; respaldar
argumentalmente sus posibilidades de saqueo sin freno, su libre ir y venir
por todos los confines de la Tierra en un proceso depredador cuya magnitud
no tiene precedentes". (9)
La tragedia colectiva que han vivido países como el nuestro se percibe
sólo al recorrer las calles, las contradicciones, la violencia, el
desamparo están allí presentes para cualquier observador sin
demasiada perspicacia. Los altos edificios amparan en sus puertas ancianos
solitarios, niños sin abrigo, que deambulan de un lugar al otro, como
ausentes.
Naturalizamos a gentes revolviendo basura, alimentándose de desechos
y vemos una vez más como en el mundo de los mass medias, hay comunicaciones
que no se establecen, diálogos que no importan, vidas que no cuentan.
Sin embargo, es importante mencionar que el neoliberalismo retoma esencialmente
los aspectos económicos de la teoría liberal, basándose
en el supuesto de que la libertad económica es el sustento de todas
las demás libertades, y ésta es su principal falacia, la libertad
individual se ve coartada, los derechos individuales amenazados en un contexto
dominado sólo por leyes económicas que desconocen que las oportunidades
no son siempre las mismas para todos. (Solicito se lea una nota a pié
de página que dá cuenta del grado de la cruda actualidad de
estos conceptos).
No obstante, aquellos que no se contentan con el universo de lo dado, aquellos
que creen aún en la posibilidad de proyectos colectivos, aquellos a
los que el discurso dominante no convence, a quienes el dinero y la acumulación
no seduce, resisten y se organizan poco a poco en núcleos que plantean
la posibilidad de una organización social, donde los hombres sean valorizados
no como mercancías o engranajes de una maquinaria infernal, sino como
seres humanos en vistas a emanciparse.
Son ejemplos a seguir todos los que bregan constantemente por salir de la
cosificación y serialidad a las que son empujados. Los motiva la búsqueda
de proyectos colectivos, la solidaridad, y persiguen por sobre todo, argumentos
que se vuelven irrefutables: una vida digna, un proyecto social inclusivo
de las grandes mayorías, un trabajo no alienante, la revalorización
de la identidad cultural, la redistribución de la riqueza, y la participación
plenamente democrática.
Los argumentos son innegables, en tanto que, es el derecho a la vida lo que
esencialmente se defiende, ¿y cómo no ha de ser la vida la principal
de las razones?
NOTA MENCIONADA EN ELTEXTO:
La siguiente noticia que salió en el diario Pagina12 del día martes 12 de julio del 2005:
Cómo blindar garantías individuales
El primer ministro británico se negó a investigar supuestas fallas de inteligencia y dijo que la ley antiterrorista que restringe garantías y privacidad seguirá su marcha. Bush anunció que renovará la suya, la Ley Patriótica, que permite controlar Internet.
Tony Blair y George Bush, aliados en la guerra de Irak y golpeados por el atentado del jueves pasado y por el ataque a las Torres Gemelas, endurecerán sus dispositivos internos de control. En el caso de Bush, renovará la Ley Patriótica, ya criticada porque afecta las libertades individuales. En su primera comparecencia ante la Cámara de los Comunes tras el 7-J, el premier británico se comprometió ayer a dar más poder a la policía y los servicios de inteligencia de forma inmediata "si las investigaciones de los atentados demuestran que es necesario"
Blair
también rechazó investigar supuestas fallas de inteligencia.
Y fue más lejos: dijo que la marcha de la cuestionada Ley de Prevención
del Terrorismo, que hasta fue declarada ilegal por la Cámara de los
Lores porque afectaba los derechos humanos, seguirá su curso. La ley
fue aprobada en marzo pasado y hasta ahora estaba previsto que volviera al
Parlamento para una revisión.
La "Ley de Prevención del Terrorismo" cuyo trámite
no cambiará fue aprobada en marzo de manera precaria entre críticas
de la oposición y la izquierda del laborismo. La ley hace posible la
detención indefinida sin cargos ni juicio de ciudadanos no británicos
y es señalada como violatoria de los derechos humanos de los detenidos,
porque sus disposiciones son desproporcionadas y discriminatorias.
Esto se
suma al planteo que se anticipó que hará mañana el ministro
de Interior británico, Charles Clarke, a sus colegas europeos: un plan
para la lucha antiterrorista, específicamente teniendo acceso y archivando
de 6 a 12 meses todos los registros telefónicos -celulares y fijos-
y de correos electrónicos de todos los europeos.
Las empresas de telecomunicaciones deberían ser obligadas a cooperar
con las autoridades y a conservar estos datos por tiempo definido.
El presidente Bush aseguró que EE.UU. ha extremado sus medidas de seguridad
y aprovechó para pedir al Congreso la renovación de la discutida
Patriot Act (Ley Patriótica), la legislación antiterrorista.
Este instrumento amplía de modo considerable los poderes del FBI, la
policía y las fuerzas de seguridad federales. Por ejemplo, les permite
a éstas obtener órdenes de allanamiento válidas para
todo el país. También habilita a los investigadores a interceptar
todas las comunicaciones telefónicas de una sola persona con una sola
orden de un tribunal especial de inteligencia. Y autoriza a los agentes federales
a vigilar el uso de Internet y el correo electrónico, información
que puede ser usada como evidencia ante un jurado.
Bush intenta capitalizar con estas contradictoria afirmaciones, totalmente
ajenas a la determinación de cortar la mayor parte de los derechos
individuales de los ciudadanos de su país: "Los atentados de Londres
son "un ataque contra el mundo civilizado, que está unido en su
determinación: no retrocederemos, defenderemos la libertad".
Citas bibliográficas
1- CARO,
Ribero, "¿Que es el neoliberalismo?"
2- LOCKE, John, Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Libertador, Bs. As.,
2004, p. 20 (En adelante S.E.G.C)
3- HUME, David, Tratado sobre la Naturaleza Humana, Tecnos, Madrid, 1988,
p.39
4- HUME, David, Tratado sobre la naturaleza Humana, Tecnos, Madrid, 1988,
p. 40-41
5- HUME, David, tratado sobre la naturaleza Humana, Tecnos, Madrid, 1988,
p. 40
6- Wikipedia en español.html
7- Neoliberalismo en www.monografías.com
8- GEORGE, Susan, Breve Historia sobre el Neoliberalismo (CONFERENCIA SOBRE
LA SOBERANÍA ECONÓMICA EN UN MUNDO EN PROCESO DE GLOBALIZACIÓN,
Bangkok, 24-26 de marzo 1999)
9- CHINAS SALAZAR, Carmen, El neoliberalismo y las condiciones de vida de
la clase trabajadora , en www.alternativabolivariana.org
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