DE LA POLÍTICA, LA FELICIDAD, LA ESPERANZA Y LA ALEGRÍA, EN LOS PUEBLOS Y EN CADA QUIEN

Sendero abierto allende el neoliberalismo, la postmodernidad y otras ideologías dominantes

"JURO POR LA FELICIDAD DE MI PUEBLO"

Varios autores
Compaginación y autoría, Pedro Bugani

Felicidad
La palabra que pronunció el lunes, en su asunción, Tabaré Vázquez

Vamos a encuadrar la cuestión de la felicidad en las sociedades sujetadas y dominadas, hoy en el Siglo XXI, y las condiciones de posibilidad de su existencia.-
Nos parece que este artículo de Sandra Russo, es excelente para contextuar es sentimiento vital para la existencia humana, esquivo, ausente e inimaginable hoy, en la vida del Occidente dominante y ostentoso.

Felicidad

Por Sandra Russo
La palabra que pronunció el lunes, en su asunción, Tabaré Vázquez quedó retumbando sobre el río, y la trajo el viento. Felicidad. Es una palabra fuerte que padece desde hace siglos el ahogo al que la someten los engranajes del poder, civiles, militares y eclesiásticos. Es una de esas palabras rellenas como caramelos. Una palabra esponjosa que hace demasiada agua a la boca. Una palabra rescatada de canciones estúpidas, de ilusiones adolescentes, de publicidades engañosas, de sinsentidos televisivos, de tés canasta, de concursos de belleza, de universos disímiles pero confluyentes en un borde banal. Una palabra operada como una de las rubias menemistas, intervenida, interceptada, rehén de miles de dispositivos dispuestos y aceitados a lo largo del tiempo para desviar el tempestuoso caudal que guarda en sus cuatro sílabas. La felicidad siempre fue subversiva, dicho esto sin ningún doble sentido. Desde que nacemos el Orden que llega desde afuera y el que llevamos incrustado en la cabeza nos hace trampa, nos pone la venda. Con la felicidad no hacemos más que jugar al gallito ciego, y sólo los afortunados, los valientes y los tontos logran rozarla.
Esa palabra ahora llega desde Montevideo revelándonos que Uruguay es otra cosa. Se ha elegido a un presidente que cuando asume jura "trabajar incansablemente por la felicidad del pueblo", y ante la plaza majestuosa vibra la multitud aspirante a la felicidad. Podría leerse esa escena como un acto de asunción de un presidente de izquierda que logra, junto a su electorado, romper una hegemonía política asfixiante. Pero también, ya que el río trae esa palabra de sentido tan fuerte, puede pensarse qué significa, hoy, la felicidad. Porque esa abstracción que cada ser humano encarna con más o menos suerte algunas veces en su vida sintetiza, incluye otras palabras que hubiesen sido más previsibles en un acto político. Equidad, paz, derechos, justicia, dignidad, en fin, cualquiera de las palabras de ese repertorio que sabemos todos está incluida en la felicidad, pero la felicidad las supera a todas y las baña con su toque mágico. Es que la felicidad colectiva no existe: es por lo menos, en todo caso, la suma de felicidades individuales. Para que un pueblo sea feliz es necesario que cada uno de sus miembros experimente esa sensación de plenitud y gozo. La felicidad individual no está en manos del Estado, pero sí es el Estado el que debe predisponer la realidad objetiva de cada ciudadano para que su felicidad individual no se estrelle contra obstáculos que la deshagan una vez y otra vez desde su nacimiento hasta su muerte. Que la felicidad individual quede en manos de los individuos sí es un propósito político, acaso el más importante y nuclear, porque de hecho lo que generan a destajo nuestras sociedades son sujetos desgraciados por causas que los exceden y sobre las que no tienen control.
En su ensayo Lo que creo, en un apartado sobre Ciencia y Felicidad, Bertrand Russell analizaba la crueldad que históricamente inflige la mitad de la población a la otra mitad. Tomaba como punto de partida de esa infelicidad colectiva la lucha por la supervivencia, que con el correr de los siglos adoptó diversas formas. Desde lo más profundo de la historia humana, siempre se ha visto y registrado un tipo de felicidad colectiva por parte de un grupo -una tribu, un pueblo, una etnia, una nación- como resultado del aplastamiento de otro grupo. Dice Russell: "Lo que se disputaba en la guerra era qué niños, si los alemanes o los aliados, debían morir de hambre o de miseria (aparte de malevolencia por ambas partes, no había la menor razón para que ninguno muriera de hambre)". Pueblo contra pueblo, grupo contra grupo, clase contra clase, sectores contra sectores, género contra género, padres contra hijos, cónyuges contra cónyuges, Russell toma nota de cómo se reproduce esa lucha desde lo público a lo íntimo. Y de cómo conspira esa pulsión de crueldad contra la dicha. En definitiva, cuando denunciamos situaciones sociales injustas, denunciamos infelicidad. Es justamente eso lo que persiguen y logran los mecanismos de opresión pública y privada que desvían a la gente de sus deseos y necesidades espontáneas: desviar al hambriento de la comida, desviar al desocupado del trabajo, desviar a la minoría de sus derechos, desviar al hombre o la mujer comunes y corrientes de sus deseos. "El obligar a un hombre, a una mujer o a un niño a una vida que frustra sus deseos es a la vez cruel y peligroso", escribe Russell con esa sencillez que deslumbra. "Debemos respetar la naturaleza humana porque nuestros impulsos y deseos constituyen nuestra felicidad."
Estas últimas líneas pueden leerse como un manifiesto político y moral al mismo tiempo. Respetar la naturaleza humana equivale a proporcionarle a cada uno la posibilidad de comer, beber, abrigarse, dormir, trabajar, amar, aventurarse adonde quiera. Una sociedad justa -o mejor: una sociedad libre- es en definitiva eso: un lugar en el que las personas sean individualmente responsables de sus frustraciones, pero también de su felicidad.
Página/12, Viernes 4 de marzo de 2005, Contratapa.
FELICIDAD
Por Pedro Bugani

Ahora vamos a tratar de descifrar desde las sabias enseñanzas del pedagogo de la libertad, inglés, O ´Neill, de quien tomo sus nociones, y las desarrollo para presentar las condiciones de posibilidad de la creación de un momento de felicidad, entre un hombre y una mujer adultos.
O'Neill, el famoso pedagogo inglés -que nos llevó a leerlo y a estudiarlo profundamente desde la óptica de psicoanalista y psicoterapeuta-, aplicaba los conceptos freudianos a la pedagogía de la libertad. En Inglaterra tenía una escuela, "Summerhill", donde los chicos se manejaban sin ningún tipo de norma externa; de a poco ellos tenían que construir sus propias reglas para estar en clase, para aprender, para hacerse amigos, etc. O sea, el único contexto era que no hubiera autoagresión ni agresión a los otros; los adultos evitaban que cualquier chico pudiera producir daño en otro. De ahí en más, los chicos iban creando lo que él llama una autorregulación.

Lo auténtico y lo encubierto o el peso de los otros:
Seis propuestas para lograr la Felicidad.

1.- Si me puedo sentir yo mismo o yo misma...
2.- Si no me presionas...
3.- Si no me ubico en situación de enseñar o aprender.
4.- Si no te sermoneo, ni te sujeto a críticas o reproches, ni a reglas de disciplina impuestas.
5.- Si no me idealizas, ni denigras.
6.- Y si no me obligas a nada.

1. Relato coloquial parcial.

Mujer: 1- Si me puedo sentir yo misma...

2. Texto de análisis teórico-conceptual.

Esta es la primera posición que contribuye a crear un momento de Felicidad. Las relaciones en las cuales se alcanza un momento de felicidad -o por lo menos se acercan a ella- son algunas relaciones de amistad más que de otra cosa. Cuando uno tiene un amigo o una amiga, se sienta, se junta en un café o en un asado, y no se obligan cosas, no se pasan cuentas, no se dicen "Debés hacer tal cosa" ; no se pretende que el otro cumpla ni este rol ni el otro rol.

"Hoy venís sin corbata y despeinado; mañana vos venís de otra manera, siempre que no lo agredas al otro." Pero en estas relaciones de amistad, lo más importante es que no hay esa exigencia de roles, esa exigencia de desempeñar algún papel específico, predeterminado, que es básicamente a lo que alude ese sabio de la vida que es pedagogo, O'Neill, y aludimos acá. Proponemos que la situación de parte del otro no esté cargada de demandas, papeles a cumplir ; sobre todo de roles y papeles a cumplir. O sea, "que vos predeterminadamente tengas que ser el fuerte, el contenedor." Eso tiene que ver con uno, en cuanto a su propia idea de la identidad sexual. Puede ser también el tipo de papeles sexuales que uno tiene metido adentro de uno mismo, que los quiere hacer cumplir sí o sí cuando está en situación de actuar el rol. Por eso lo vamos a ver tanto en relación al otro, como en relación a uno mismo.

Uno no siempre es uno mismo en la relación Padre - Hijo.

En la relación Madre - Hijo o Padre - Hijo, hay continua asignación de papeles o roles a partir de necesidades, y una petición de que se cumplan determinados roles por el chico o la hija. Esto es constante. Por eso, comúnmente encontrar un momento de felicidad en la familia es difícil (pero se puede lograr). Siempre hay uno que presiona con exigencias para que alguien cumpla con determinada propuesta.

En cambio, ese alivio que a veces sentimos cuando se sale de paseo con un amigo o una amiga a tal lado, donde no hay exigencia, no hay presiones, no hay demandas; donde uno no tiene que hacer nada para que el otro lo acepte, o para quedar bien, ni para que lo quieran, nos hace sentir que "así soy, estoy acá, nos aceptamos, nos conocemos". Uno puede pasar momentos de buena comunicación A ese tipo de cosas es a la que alude O'Neill y como algo elemental lo retomamos, casi como el primer paso del tema.

La Máscara. Personalidad Social

Si en el Encuentro sexual o en cualquier circunstancia, uno arranca con un modelo a cumplir desde adentro -exigiéndose algún tipo de imposiciones que hacen que las máscaras salgan de adentro- uno se va cargando de una especie de cosa artificiosa que se llama personalidad social. Las máscaras -no tienen que ser las máscaras de la escena griega- forman parte de la cebollita personal, aunque no es la última cáscara de la cebolla; son máscaras que vienen desde chico. Pero "que no sos vos, porque vos no te sentís cómodo, holgado con esa máscara". A través de "lo que Mamá y Papá quieren", se transforma la socialización en una conceptualización bastante deficitaria. Y en esta incorporación de los supuestos roles sociales -que es otra cosa bastante mal pensada-, uno se va cargando de inautenticidades, que pocas veces tienen algo que ver con uno mismo: con las auténticas comodidades, necesidades y sentimientos. Esa personalidad social está construida, la mayoría de las veces, en función de las demandas de los otros y de las exigencias y las expectativas de los otros. Por lo tanto, ahuyenta la posibilidad de ser uno mismo y permitir al otro que también lo sea: primer requisito para que fluya la felicidad en la intimidad sexual de la pareja.

3. Extracto de Seminarios.

Primer punto: "Si me puedo sentir yo misma o yo mismo..."

Licenciada en Ciencias de la Educación: Habla más de sentimiento que de razonamiento.
Psicoanalista: Vamos a hablar de la pareja joven adulta o adulta en adelante.
Ginecóloga: Yo pensaba que también se crea una construcción de cada uno para abordar el Espacio de la Intimidad. Alguna vez hablamos de las presiones externas, sociales, laborales. ¡Cómo repercuten en el momento en que uno trata de crear un espacio vincular!. Eso también tiene que ver con cómo se puede sentir cada persona al encontrarse con otra. Poder preservar cierta cuota de salud mental, si se puede decir, para tratar de construir de a dos.

Psicoanalista: ¿Cómo podrían operar esas presiones externas, por ejemplo, para que uno no pueda sentirse sí mismo?.
Ginecóloga: No sé si te respondo, pero a veces las personas descargan sus frustraciones con las personas que más quieren. No se aguantan un montón de cosas en la vida cotidiana y, en vez de bajar un poco las defensas o las ansiedades y tratar de tener un encuentro mas íntimo, reprochan cosas que por ahí vienen de otro lado a ocupar el espacio de la pareja. Para poder tratar de hacer ese trabajo de elaboración, de separar lo externo a la pareja, a lo que es la pareja en sí, ¿qué podría ayudar?.

Los Roles.

Licenciada en Ciencias de la Educacion: Somos uno mismo cumpliendo diferentes roles. No podemos ubicarnos de la misma manera frente a nuestros hijos que ante nuestra pareja, o frente a nuestros vínculos laborales...
Psicoanalista: Ahí viene una cosa interesante. Yo creo que vos pusiste el punto más álgido, la cuestión de la Teoría de los Roles, cumplir roles en determinados momentos. ¿Qué les sugiere a ustedes esta cuestión?.
Ginecóloga: Un desgaste, como tener que cambiar de máscara en cada situación.
Licenciada en Ciencias de la Educación: No debería ser así, porque es la función que uno está cumpliendo, uno no deja de ser uno mismo. Por supuesto que vamos a tener una actitud diferente y un vínculo diferente, pero eso depende de la construcción que hayamos hecho de chicos. En qué lugar y qué grado de responsabilidad tenemos frente a determinadas cosas o a determinadas personas. Si siempre te obviaron la responsabilidad o no, tiene que ver con esa construcción que vos decías de los vínculos.

Psicoanalista: Pero lo que ella te dice es que querer desempeñar un rol, de alguna manera es una cierta exigencia; desempeñar algo en función de otro, de una circunstancia que puede obedecer a una especie de carácter social o lo que sea, pero que implica una especie de forzamiento interior para dar cumplimiento.
Ginecóloga: Generalmente todos tienen un trabajo, una tarea o algo que te saca cosas: te saca tiempo -cosa que es muy importante-, te saca energía, no tanto por la adjudicación de un montón de roles. Cuando uno vuelve a su casa, lo que pasó afuera influye un montón en la propia pareja, en el vínculo o lo que tenga. Me parece que no hay que extrapolarlo tanto.
Dermatóloga: Pensando en mí, yo diría que es al revés. El día que hago un montón de cosas -desde llevar a la nena a la escuela, ir al hospital, trabajar, ir a pagar un impuesto-, un montón de cosas distintas, en general llego satisfecha al final del día. Algunas dan placer; otras, no. Pero en general llego satisfecha al final del día y predispuesta a encontrarme con mi marido. Si en el medio tuve frustraciones, choqué con el auto o qué sé yo, llegaría de otro modo. Pero en general poder hacer cosas cotidianas me hace bien; no al revés, o sea, desgastarme.

Médico: Hay que llegar a ese punto de ser flexible, porque uno viene ya formado para algunos roles: entonces hay que ser flexible para que pueda cambiar el punto de vista de cada uno.
Psicóloga: Depende un poco del otro, pero también de uno.
Psicoanalista: Pasa por ahí, por mí y por el otro, y por tus imágenes respecto del otro.

La Máscara - Personalidad Social

Psicóloga Social: En un lugar de trabajo, me pongo una máscara para poder empezar un día, ¿no?. Eso también hace parte de mí misma y es mi elección "ponerme o no la máscara".
Psicoanalista: No, no es una elección. Cuando vos llegás a trabajar, ya tenés un esquema de "cebolla" que pone en funcionamiento una parte fundamentalmente no auténtica de tu propio yo. O sea, la situación laboral y social que tiene esta sociedad de consumo como está ahora, con una enorme exigencia, con una cantidad enorme de gente sin trabajo, hace que estas máscaras refuercen el lado patológico, de "ver cómo agrado, cómo caigo, cómo soy eficaz, como hago esto, cómo hago lo otro", y se producen enfermedades propias de la adaptación a esta vida laboral y social. No solamente en la gente que está en cargos de dependencia; se da más en gente que está en cargos gerenciales, que construyen...

¿Qué es lo auténtico?.

Psicóloga Social: ¿Qué es lo auténtico?. ¿Es todo lo que nos pasa interiormente, con las puestas y sacadas de máscaras, quién determina qué es lo auténtico?.
Psicoanalista: La misma persona. Esto para entenderlo, si uno quiere estudiar a fondo el tema de cierto tipo de galaxia, necesitás un instrumento, un extraño satélite que te permite acceder a ciertas cosas. Si vos tomás un telescopio, ves los cráteres, pero no podés hacer un descubrimiento más allá del asunto. Cuando vos te encontrás o cuando alguien se ha encontrado trabajando intensamente con lo que es una neurosis, o lo que es un sistema de defensa, vos te das cuenta para toda tu vida de lo que significa esto. O sea, vos te encontrás con una persona que tiene armado su carácter, que socialmente le resulta fantástico, que le resulta relativamente exitoso, pero que por otras áreas ese carácter -que le hace ser el jefe de empresa, el gerente- hace agua por toda una serie de lados. A lo mejor tiene daño físico, inclusive. A lo mejor no te la manda un terapeuta, te la manda un médico cardiólogo, o una persona que trabaja con trastornos gástricos varios. Hay gente que puede pasar eternamente por la vida con un tipo de estas cosas y no se da cuenta: es un "acto natural" para esas personas. Son comunes, pero no son normales.

Dermatóloga: El chico que es abogado porque el papá es abogado y después, a disgusto y durante toda su vida, ejerce la profesión... cuando, en realidad, quería ser pintor.
Psicoanalista: Yo no estoy hablando de alguien que ha estado en contradicción consigo mismo. Estoy hablando de cómo se puede armar una personalidad social, donde cumple exitosamente una serie de roles que le pide la situación social. Lo ves desde el punto de vista de la sociología y está fantástico; sin embargo, si sale de ahí, vos ves que el tipo hace agua por mil lados, te lo puede decir la esposa, te lo puede decir el hijo, te lo puede decir el médico de cabecera.
Entonces vos te lo encontrás y ¿qué es lo que tenés que hacer para que este tipo sobreviva?. Tenés que ayudarle a romper toda esa coraza, todo ese armado, toda esa personalidad social que articuló, todo ese sistema complejo de roles, y tiene que hacer otra cosa. Entonces uno ahí empieza a comprender.
O sea: "cómo se aprende a través de la patología lo que hace bien y lo que hace mal", no cómo se cura esa patología.

Psicóloga Social: Yo digo lo de la máscara cuando me refiero a ponerse en situación diferente, ante las diferentes situaciones. No digo ponerse una máscara a la mañana, sacársela recién a la noche; ser un enfermo total, porque el éxito me lo pide, ya sea el económico o el que sea.
Psicoanalista: Yo quiero decir que ante diferentes situaciones, uno no necesariamente tiene que montarse en un papel que se corresponda con la situación, sino que puede sacar dentro de uno una respuesta que es apropiada a la situación y con uno mismo. Ahora, si a vos te enseñan desde muy chiquito que tenés que aprender a deshacerte de vos y armarte una máscara, armarte un rol para cumplir ante una situación, va a llegar el momento en que no vas a saber cómo salir desde vos para afrontar o resolver una situación. Esto está estatuido muy tremendamente en la sociedad occidental, y en la nuestra cada vez más. Hace que la gente, cuando se encuentre en situaciones de intimidad, -donde las máscaras no van-, hagan un circo total, conviertan la situación en un circo constante. Es imposible andar armando situaciones excitantes y fabricadas y cumplir con determinadas imágenes internas o externas impuestas. No es sostenible en el tiempo: entonces te cansás porque la situación te gasta, entonces armás la situación en otro lado.
En las situaciones de intimidad, una de las cosas importantes es ver "cómo estoy": me saco la corbata, el saco; me pongo el pantalón corto. A veces hay gente que llega a la casa y quiere cambiar todo lo que tiene -que trae de afuera- y ponerse todo distinto, como si se sacara una armadura. Si en la casa le permitieran eso y no le metieran otra armadura, sería fantástico. Pero si vos te sacás una armadura y te meten otra, entonces ahí sonaste. No tenés escapatoria.

Un Ejemplo

Psicoanalista: A ver si lo podemos hacer más gráfico. Se encuentran un hombre y una mujer joven; cada uno trae un repertorio de expectativas, de cosas que quisiera que el otro fuera, necesidades de cosas a conseguir, etcétera. Si este repertorio lo empieza a poner en marcha, cada vez que se encuentra con el otro, "que sea así, que venga con esto, que traiga lo otro", este tipo de cosas hace que el otro tenga que irse acomodando a circunstancias, constantemente; a situaciones de presiones, a demandas, a las imágenes que uno de los miembros presenta. Si esto ocurre de esta manera, "yo no puedo ser yo". Yo estoy acomodándome y puedo hacer exactamente lo mismo: empezar a pedir ser de esta manera, ser de la otra, "No seas así". Esta es la cuestión deliberada acá. "Yo soy un poco así; aceptáme tal cual soy. No comiences a tirarme pedidos y demandas, exigencias, cosas que cumpla. Los puedo hacer un mes, un año. Pero me va a saturar." Si uno se pregunta por qué fracasan las parejas, fracasan por motivos múltiples y podría ser el coloquio final de este seminario. ¿Por qué fracasa el encuentro entre un hombre y una mujer?. Uno de los primeros fracasos es cuando cualquiera de los dos no se puede sentir cómodo frente al otro: le viene un pedido de acá, otro de allá.
Todo ese tipo de intercambio de exigencias -que es una cosa infernal en una gran cantidad de parejas- después hace que sea preferible estar con cualquiera, antes que con la persona que uno elige. Por ejemplo, una pareja con mucha exigencia sexual.... y buscando una supuesta diversidad: ellos van a un hotel. Ahí se ponen una vestimenta "adecuada" a las fantasías que "libremente quieren consumar". Al decir de la mujer, parecía Tarzán saltando de liana en liana. Actúan como en un teatro, para realizar las fantasías y se exigen (cada uno a sí mismo) una buena actuación para obtener el supuesto "libérrimo y desprejuiciado goce".
-Esto está basado en alguna concepción de sexología moderna, donde tenés que realizar tus fantasías-.
Cuando este hombre y esta mujer concluyen las exigencias, están de cama, agotados; la mujer se mete en el yacuzzi y se queda dormida. En una sesión de psicoanálisis, luego de este relato, me dice: "Si la sexualidad es este esfuerzo, es espantosa".
Ahí empezó a descubrir que tenía errores internos, que automáticamente la ponían en función del hombre, y después el hombre los captaba y se los pedía.
Ella buscaba sus máscaras internas, "se las ponía" y trataba de responder: era desprejuiciada, "libre", post-moderna; pero terminaba agotada, repudiando la sexualidad, mientras su deseo sexual se desvanecía cada vez más.
Esa mujer buscaba construir su Imago Erótica en un paradigma del Modelo de Trato Sexual y de la ideología de la libertad sexual" del Occidente del siglo XXI.
Después, para mantener esta "libertad y desprejuicio", se busca el apoyo del alcohol, luego las drogas, y supuestamente "el camino de la libertad" sigue?. O, tal vez, es una inválida con muletas?.

¿Sin imposiciones...?.
Sólo un momento dentro de otro.

1. Relato coloquial parcial.

En la siguiente réplica, está en palabras del Hombre la segunda propuesta para construir la felicidad:

Hombre: 2- Si no me presionás, ni exigís, ni me imponés tus metas...

2. Texto de análisis teórico-conceptual.

Segunda Posición que contribuye a crear un momento de Felicidad

El tema era las presiones, las exigencias y las imposiciones. Habría que recordar, antes de seguir, que al pensar en la Felicidad estamos hablando de un momento del día de las personas, de la semana; un momento en la vida de las personas. No estamos hablando de una situación que tiene que permanecer estable, constante, y guiar todas las situaciones de encuentro de la pareja; estamos hablando de "un momento". No es una cuestión que se establezca y que perdure definitivamente, porque después, el devenir de las cosas diarias nos lleva para otro lugar; lo mismo que una compleja y gozosa relación sexual no deja de ser un momento dentro de otro momento.

Vamos a presentar una alegoría, a modo de ejemplificar lo que estamos tratando. Existen ciertos tipos de presiones, de exigencias y de modos de ser que se corresponden con la vida social y que la representamos en la alegoría como aquello que ocurre en la parte terrestre de nuestro planeta, no en el agua. O sea, todos los elementos y actividades que uno pueda desarrollar sobre algo que es firme, sobre tierra firme, y donde uno se puede deslizar cómodamente sobre la tierra como con un auto. El Hombre llega con ese auto al hogar y se encuentra con su mujer -o la Mujer con su pareja-. ¿Cómo hace para sacarse de encima todas las tribulaciones, los golpes que lleva al volver del trabajo, después de disputar, de competir, de mandar, de ordenar, de obedecer...?. Es trabajoso el asunto.

Pero supongamos que este momento de encuentro de la pareja lo representamos mediante un espacio geográfico. En este momento de encuentro, imaginemos que uno de ellos llega con un auto a un punto de la Tierra, donde hay una playa y más allá de la playa existe un lago. Lo que va a ocurrir de ahora en más, si es que ocurre, va a ocurrir en el lago. Salimos de un medio muy específico que es la tierra, donde el auto se podía manejar a voluntad, y entramos en un medio absolutamente distinto que es el agua.

Si para una de las personas del ejemplo -sea el Hombre o la Mujer- el encuentro con el otro es en el agua, entonces quien viene manejando el auto tiene dos opciones:

La primera opción es aceptar que es un lago y que es agua, y que el auto, por más Mercedes Benz que sea, no sirve para el agua. Por eso lo deja a un costado del camino, se sube a un bote y comienza a navegar por el agua. Esa sería una actitud realista, donde la persona nota que va a cambiar totalmente de medio y entonces renuncia a todos los instrumentos que traía; los cambia por otros más apropiados para desenvolverse en el nuevo medio, en el cual tiene que estar.

Pero existe una segunda opción: quien viene en el auto no acepta que es un lago y que es agua; que, además, viene en un auto tan lujoso que quiere hacer prevalecer ese auto en el lugar y quiere valerse de todas las virtudes que le ofrece el mismo. Entonces comienza a contratar gente para rellenar partes del lago, hace enormes caminos montados en pilotes de hierro y cemento, puentes elevadizos, que llevan al auto de un lugar a otro. Al final, luego de un enorme esfuerzo, cumple con su deseo: el lago se convierte en una plaza o en un parque, pero al sujeto algo raro lo invade. El agua o ese maldito lago, donde antes él podía navegar o nadar, no está más; es como si lo hubiera perdido, se le desapareció, y lo que creó, para poder andar igual que en la tierra con el fastuoso auto, es un engendro insatisfactorio que le produce un hondo malestar y una soledad muy grande. Es decir, la persona estaba deseosa del lago; pero, por determinadas razones, no podía renunciar o no sabía o algo le impedía dejar a un costado todos esos elementos del medio terrestre para surcar las características del agua del lago. El quería el lago, pero quería modificarle las características para surcarlo con su fastuoso automóvil y deambular por él. Cuando lo va transformando, ocurre un momento en que lo que era ya no es, y cuando deja de ser, se da cuenta de que en realidad no es eso lo que quería, sino lo otro. De modo semejante esto es lo que nos puede suceder en algunos casos, cuando intentamos presionar al otro y lo ubicamos en relación a las metas que uno quisiera cumplir.

3. Extracto de Seminarios

Crear climas y momentos de felicidad.

Psicóloga Social: En la analogía aportada por el Psicoanalista, me parece que falta una tercera forma de actuar: "que no hace ni el puente ni entra al lago, que se queda como paralizado mirando: no se mueve ni para un lado ni para otro".
Psicoanalista: Claro, no se encuentra. Mediante el "no intentar cómo". Quiero recalcar que esto es un tiempo, dentro de lo que podríamos llamar la "Teoría de la Vida Cotidiana", la cual tiene momentos distintos. Vos estás hablando de momentos sociales de alto conflicto, que a menudo generan -según la mayor o menor bronca que uno suela convocar- estados de ánimo que no son propicios para un modelo de relación amoroso-sexual, y mucho menos para crear dentro de ese devenir, un tiempo donde convoquemos a algo parecido a esto que yo les estoy proponiendo. Cuando nos enteramos que a un chico de 14 años lo matan y a otro lo dejan abandonado, yo vengo con la osadía de decirles: "Miren, por ahí se puede crear un clima de felicidad". Entonces para que no me lleven a un manicomio por loco, estoy tratando de justificarme, diciéndoles que en estos tiempos de tanto conflicto se pueden crear espacios de felicidad, y lo digo basado en gente que la ha pasado peor que nosotros; lo puede hacer, lo describe y lo pone en práctica. Hay cosas que parecen imposibles y, sin embargo, se pueden lograr. No será todo el día, no será con todas las personas. Pero habla de un espacio de intimidad; acá lo represento con la figura del lago, que es un espacio de intimidad, que uno puede o no crearlo, que puede o no surcarlo. Y dentro de ese espacio de intimidad, uno puede crear un tiempo de felicidad,... un tiempito de felicidad, que es bárbaro!. Hasta lo puede lograr con los hijos, por ejemplo; o con uno mismo a solas, escuchando un disco o, simplemente, mirando los pajaritos.

Ginecólogo - Obstetra: O sea, creando el clima. El ejercicio es hacer eso: "crear el clima", "ponerse en".
Psicoanalista: Y para eso tenés que decir: "Mirá, este auto para esto no camina, no sirve. Si me meto con el auto, lo rompo todo, me ahogo. Entonces más de quince metros no ando, lo dejo a un costado."
Ahora, si yo quiero que esto pueda transitar por el lago... -que es lo que hace mucha gente-. No sólo en el ejemplo del encuentro de la felicidad, sino en una cuestión más general, se relaciona con otro individuo que trata de querer cambiarla, de acomodarla, de transformarla de acuerdo a sus pareceres, deseos y todo. Y bueno, al final se va a encontrar con alguien que no tiene nada que ver con aquella que lo deslumbró, lo impactó o lo sedujo, o viceversa. Estas cosas no son del todo recomendables en las cosas del querer, como dicen los gallegos. Pero acá estamos hablando de un tiempo muy especial, que no es muy prolongado, pero que cuando uno lo logra hace mucho bien y deja adentro un alimento muy lindo. Y, además, le deja la capacidad de saber que uno "lo puede hacer". Eso es lo interesante.
Pediatra neonatólogo: A mí se me ocurre pensar algo que leí respecto a los chicos. Cuando los chicos chiquitos hacen cosas como para tener la aprobación de los adultos, entonces, poco a poco, se van transformando en algo que no tiene poder de decisión ni creación; solamente están tratando de manifestar cosas con tal de obtener la aprobación. De tal modo, no investiga -cosa que es el leifmotiv de su existencia- porque si toca algo, sabe que no lo debe tocar, porque el adulto no quiere que lo toque; entonces ya no es él. En el chico es más grave todavía, porque no se puede construir; en el caso de un adulto, -con su estructura mental o de personalidad-, esa persona se transforma, se va acotando conforme a lo que el otro quiere de ella. Pienso que eso modifica la personalidad y hace que uno termine diciendo -como dice el Psicoanalista-:"Ya el lago no es; es lo que yo construí pero no me sirve", en lugar de aceptar lo que hay enfrente tal cual es y tomarlo y disfrutarlo tal cual está. En los chicos, además, esto es tremendamente perturbador: dificulta su formación.

Psicoanalista: Siguiendo con "Si no me presionás, ni exigís, ni me imponés tus metas..."
Los roles juegan así: uno los tiene a algunos más o menos dibujados internamente, no con cierta nitidez. Uno va amasando los roles. Si los ofrecés en bandeja, el otro te agarra siete u ocho y después te lo reclama.
Ella tendría que desenchufarse de cosas primarias, abrazarse con el tipo en una forma tranquila. ¿No sé si se entiende?.
En el tema de la sexualidad y de la intimidad, estos roles que vienen dados de alguna manera, son bastante pesados. Uno les exige, se nos exige: dejan de aparecer, uno espera que aparezcan en el otro. Y aprieta por aquí, aprieta por el otro lado.
¿Qué es presionar a otro en una situación de intimidad o de acercamiento sexual?. Exigir, empujar hacia tus metas.

Presiones directas y encubiertas

Antropóloga: Inducir.
Psicoanalista: Ella dice "inducir". Es una forma sutil de presionar. O sea que hay presiones que serían directas, abiertas, a cara descubierta y otras que serían encubiertas. Esto no significa que no se pueda realizar la relación sexual. Es más: hay enorme cantidad de relaciones sexuales que no necesariamente parten de esta Posición Amoroso Genital, sino que pueden partir de otra, o sea, transcurren y terminan. Hay muchas que se basan en la presión directamente abierta, o se basan en esta presión que vos decís, que es la inducción: En este caso, el otro va a parar adonde es llevado sin darse cuenta, pero sintiéndolo. En el primer caso vos sentís el impacto directo y no tenés ningún tipo de razones, respuestas. Pero no necesariamente es para que te lleven a la cama rápidamente; puede ser para que vos saques una característica de personalidad, o un rasgo de personalidad que no tenés. En las situaciones laborales se puede admitir, pero el laburo no es juego.

El trabajo no es un juego

Psicoanalista: El laburo no es relación afectiva, no es relación de intimidad. El trabajo es una obligación; son muchas cosas que tienen que cumplirse en una cadena productiva y hay una gran cantidad de presiones. Llega un determinado momento en que uno trabaja bajo una presión fuerte; entonces uno vive una presión que ha buscado, que ha ido a buscar -supon- gamos, para salir del contexto de cada uno-. Todos sabemos, entonces, lo que es estar presionado. Y lo que procuramos acá es resolver cómo vivir sin estar presionados; porque hay mucha gente que no sabe qué es vivir sin estar presionado. La mayor cantidad de situaciones de separación se presentan en los meses de febrero y marzo: durante o después de las vacaciones, y ahí, sin presiones laborales que nos oculten, con tiempo libre, surge cuándo una pareja anda mal, porque no se sabe cómo estar juntos y no hay situaciones de presión de las cuales agarrarse.

Cuando se vive bajo presión...

Psicoanalista: Como les decía, cuando se está bajo presión, no se sabe lo que es estar sin presiones. Cuando se está en una situación donde las presiones externas desaparecen -las demandas externas desaparecen-, pero se vuelcan muchas veces a la relación entre el hombre y la mujer, y ahí pueden estallar. ¿Captan lo que es estar presionado?.
Cuando uno se siente presionado no se siente cómodo, ni holgado consigo mismo; no obstante en este camino se puede desarrollar un vínculo sexual, pero va a faltar algo, o por el contrario, está presente otra cosa: la presión, que sin ser conscientes, desgasta y agota.
Sentirse presionado suele ser un resultado: porque el otro está presionado o yo, internamente, me estoy presionando. Vamos al caso específico donde uno presiona al otro. Para que se encuentre o surja esta circunstancia de felicidad, hay que eliminar las presiones. ¿Cómo se hace para no presionar?.
En esta esfera lo injusto y lo justo pertenecen a otras situaciones, son más del tipo social. Les recuerdo que no estamos hablando de una circunstancia constante, de todo el día. Estamos hablando de la posibilidad de hacer una especie de paréntesis saludable: si tenés algo que discutir, discutilo; la cosa es que no lo discutas cuando estás armando una secuencia erótico - afectiva. Porque ahí estaría descolocado avisarle al otro que algo te está molestando. Y aunque una cosa no quita la otra, el problema es cuando se mete la presión en este armado.

Ginecólogo - Obstetra: En la vida diaria es posible recurrir a este tipo de formas. Uno cree que está haciendo lo correcto, innatamente.
Psicoanalista: No es innato, es una construcción. Con la gente que está trabajando conmigo y con pequeños grupos que van apareciendo, yo he hecho un enorme esfuerzo para meter la sexualidad y las relaciones entre padres e hijos en un sistema de un modo de existir cuyas leyes nada tienen que ver con las de la vida social. Nosotros decimos que esto ocurre en un Espacio de la Intimidad que tiene leyes absolutamente propias, que nada tienen que ver con las leyes del mundo social; y a veces hasta se contraponen. Porque, si vos querés ser el gerente de la fábrica y después el gerente de la familia, lo echaste a perder. Lo que funciona acá es contraproducente. No se debe actuar con las mismas leyes que las laborales. Puede haber presiones y exigencias que se den, propias, y que no obedezcan a estas leyes. Es un modo de confundir los espacios y las reglas que articulan unos y otros. Es decir que no dan resultado cuando se extrapolan de un lugar a otro.

Presión sutil, subliminal.

Psicoanalista: Ahora el tema es que uno puede exigir y presionar con demandas en el orden del afecto o en el orden de lo erótico, o en el orden de una especie de rendimiento social, etcétera. Piensen otra vez en situaciones de presión que han vivido o que les han contado.
Ginecóloga: Está el ejemplo de la mujer que llegó a la guardia donde trabajaba el novio, con falta de aire debido a que el marido la obligaba a practicar el felatio.
Psicoanalista: Ya hablamos de presiones directas... Ahora quisiera que recapacitemos en la forma sutil de presión.
Antropóloga: Supongo que se escudriña como algo subliminal. Uno lo puede hacer presente, pero no tanto; es como que en algún momento eso te afecta de manera fuerte. Es el objetivo del mensaje subliminal.
Psicoanalista: Vos sentís un malestar y no sabés de dónde viene ni cómo viene; cómo pega y de quién viene.

Antropóloga: No sabe cuál es la demanda y de dónde viene.
Psicoanalista: Por ahí, hay alguna mujer que se expone a tener relaciones sexuales orales y no se siente bien. Como las amigas lo hacen, ella también. Quería agregar que, tanto en el Hombre como en la Mujer, todo el Espacio Erótico Virtual que cubre, recubre o que se entrelaza con los genitales es una cosa bastante delicada.
Por eso, en algún momento, yo ponía énfasis en que, para que se despierte la sensibilidad global de la Genitalidad del Hombre, tiene que sentirse bien recibido y sin alarma de por medio. Esto significa que si, de alguna forma, está ensimismado en alguna cosa o está en conquistador, niega las circunstancias y también niega su apertura sexual.
Es acá, en esta franja tan compleja y tan desconocida, -cuando se desconoce, uno no puede operar- que ese forzar a un encuentro conlleva a un tipo de pequeña defensa en la situación. Sin la necesidad de una circunstancia extrema de violencia, hay una pequeña retirada de la sensibilidad. En el Hombre actúa contrafóbicamente; o sea, lo pasa por encima con una acción un poco más brusca para que no le afecte, porque tiene miedo. Se empieza a dar una cadena complicada de presiones de ida y vuelta. La Mujer se retira un poco con su sensibilidad o ejercita algo contrafóbico, parecido a lo del Hombre, creyendo que la cosa va fantástico. Pero es un momento muy especial, donde este tipo de circunstancias pueden presionar intensamente sin que se den cuenta. O dándose cuenta, se haco caso omiso de ellas y se compulsan a seguir la sexualidad bajo estas presiones que simulan ser exitantes estímulos sexuales.
Así se generan presiones que molestan y quedan registradas en uno y en otro, aunque se nieguen, disimulen o enmascaren.

El lugar interior de la Felicidad: donde se toma y se brinda.

1. Relato coloquial parcial.

Tercera Posición que contribuye a la creación de un momento de Felicidad.

Mujer: 3- Si no me ubico en situación de enseñar o aprender.

2. Texto de análisis teórico-conceptual.

¿Cómo se puede dar esto entre un hombre y una mujer, en un momento erótico?. Coloquémonos en una situación en que ninguno de los dos -o uno de ellos- se ubica en ese lugar, donde pretende aprender o enseñar ...¿Qué pasa si uno no se ubica en esa instancia?.

Recordemos algo de nuestras existencias, o inventemos algo: un momento de intimidad entre un hombre y una mujer, o algún momento con un hijo, algún momento especial. Esto habla de "un lugar". Es un lugar, "en situación".

Imaginemos alguna circunstancia de la Adolescencia, cuando se sale a pasear, a una playa, a caminar por a un lugarcito..., si tenemos algún pequeño recuerdo donde esto puede haber funcionado alguna vez. Y funciona "más de una vez". Pareciera que es difícil ponerle palabras, y registrarlo en el preconsciente; generalmente se ubican otras cosas que tienen más palabras, mucha más prensa.

Aunque de ninguna manera decimos que no exista un interiorizar y un exteriorizar, que no necesariamente entra por el registro de aprender o no aprender. No se está hablando de que no va a haber comunicación, ni de que no va a haber interiorización del Otro, ni va a haber expresión o expresividad hacia el Otro... Pero que sí va a ser de una determinada calidad, que O'Neil la designa como "cercana" a ese momento de felicidad, y que él la toma, pone en práctica en su escuela, y nosotros lo sugerimos para los vínculos de intimidad. No obstante, anotamos que éste es el más duro, porque se diría que es donde más nos marcan a fuego, como que no puede existir.

Estamos tratando de ver cómo esto, que se nos ha ido de las manos, es la experiencia fugaz de un momento de felicidad, y hay ciertos elementos que contribuyen para que se la tome entre las manos cuando uno puede generar un estado de felicidad. Surge que ni uno ni otro tienen que ubicarse en el lugar de enseñar o aprender en ese momento. Después, que se ubiquen cuando quieran con el método que mejor les parezca; pero en esta instancia pareciera que deliberadamente o desde adentro uno no se ubica: está hablando como de un estado interno que el Otro debería tomar.

3. Extracto de Seminarios.

Un Ejemplo. La caminata: como un juego sin final.

Psicoanalista: No estamos hablando de la intimidad, ni hablando de un tiempo, o de un marco de una pintura que extienda; sino de un estado tan difícil de asir y de describir que le llamamos genéricamente en este caso felicidad.
Ginecóloga: ...Yo estaba con Gustavo... y... dijimos "vamos a caminar"... Y caminamos mucho, mucho tiempo muchas horas... y eso... caminar... y para colmo era en un lago...
Psicoanalista: ¿Y cómo era... el estado de cada uno?... Por eso... no se necesita nada...
Ginecóloga: No sé si es por las vacaciones... bah!...Igual acá decimos: "Che, vamos a caminar...", porque nos da bronca estar en mi casa. Y vamos a caminar... a cualquier lado; doblamos en cualquier esquina y caminamos... caminamos... Aparte, a mí me encanta caminar... Y nada... eso...
Psicoanalista: ¡Eso!... No vas a buscar conocer nada!. Estás ahí, sintiendo lo que se genera en el momento. Entonces no hacés preciaciones de cómo se camina o cómo no se camina...
Ginecóloga: No, camino... Aparte no me canso... Caminamos horas, dos, tres horas y más. En dónde caminamos...?. No sé...El medio influye tanto en mí!. Es al lado de un lago espectacular... Y acá, en La Plata también, por más que haya asfalto y adoquines... También caminamos mucho. Por ahí agarramos la 66 y hacemos toda La Plata, muchas veces sin hablar, sin decirnos nada... y... eso. Creo que es eso lo que vos decís...

Psicoanalista: A eso apunto en gran parte.
Pediatra Neonatólogo: Para mí es el juego lo que hace que uno lo pase bien, que esté bien; sin enseñar ni aprender, ni ponerse en posición de enseñar ni en posición de aprender. Me parece que, por otra parte, el juego puede darse en montones de circunstancias: en la charla con el hijo, como vos decís, o con tu pareja, o con amigos. Un juego de apreciaciones, de cosas nuevas, que no implica de por sí ponerse en la posición de enseñar o de aprender. Me parece que también tiene relación -un poco- con lo que vos decís... Es un juego como de estar bien, de invitarse mutuamente a pasarlo bien, sin necesidad de que vos le impongas una salida en bicicleta; sino que de común acuerdo hacen algo que a los dos les hace bien... Eso me parece que tiene alguna similitud con el juego...
Psicoanalista: Claro, dentro del recorrido está el juego..., pero puede haber juego y no haber felicidad. Es más, la mayoría de los juegos contemporáneos, por una serie de cosas, tienden a generar presión; tienden a que uno se exija saber ciertas cosas. Pueden generar competencia: entonces, no necesariamente uno juega y se siente feliz.

Un Ejemplo de los Niños y el Juego y un Momento de Felicidad. Un orden diferente.

Ginecólogo - Obstetra:... Me acordé de mis hijos...Yo he visto que los juegos que más disfrutan son aquellos en que se juntan con las cosas más insólitas: pedazos de juguetes -nuevos o viejos-, papeles, tijeras... y hacen cosas que no tienen "patas ni cabeza". Por el disfrute del disfrute. No hay reglas, no hay comienzo ni fin del juego. Uno se levanta, charla; el otro trae un plato con crema y come; el primero lo acompaña, y siguen jugando... Están ahí... En cambio, cuando los veo en sus juegos "científicos" como el SEGA, o en la computadora... Están solos contra ellos, o de a dos, pero contra la máquina...Y están ahí,..."taca-taca-taca....Te cagué!... Nooo!!, no me cagaste todavía!"....¿Te das cuenta?...
Psicoanalista: Está bien...eso!. Me parece magnífico: creo que sí, esa es la esencia de la cosa.
Ginecólogo - Obstetra: ...El placer por el placer mismo... Se juntaban en ese momento para el placer.

Psicoanalista: ....Exactamente... es más fácil pensarlo en los chicos.. ¡Fíjense qué cosa, no?. Si da risa... Pero cuando uno dice: "Este chico está perdiendo el tiempo... Mirá la pavada que está haciendo...", entonces uno le acerca un jueguito educativo "para que vaya aprendiendo algo". Ahí le echaste a perder la felicidad.
Esa escena que vos describiste donde están cada uno en lo suyo y se enganchan, y el uno va con el vaso de leche, y sale, y se le cae y el otro que lo agarra, ésa es precisamente la escena que yo quería comparar con la que ella trajo: la escena de los chicos, donde se guían ordenadamente. Lo cual no quiere decir que los pibes estén en una situación de caos, de agresividad. No, al contrario, están felices. Nadie les impone nada, nadie les impone normas, ni los presiona diciéndoles: "A ver si aprendés un poquito más con esto..."
Ginecólogo - Obstetra: Y están enganchados con eso, porque uno entra y te das cuenta de que les cortás la onda...
Psicoanalista: Exacto, llega la regla.

Otro Ejemplo: Atrapando un rayito de sol.

Psicóloga Social: Yo tengo el privilegio, creo, de disfrutar bastantes momentos porque vivimos mucho en contacto con la naturaleza. A menudo estamos en un campo lleno de espinas y rosetas, en los lugares donde hay árboles. Uno de mis hijos pesca, el otro investiga piedritas; y aunque a veces nos encontramos distanciados, hay diálogo, o fantasías... "imaginémonos".
Psicoanalista: No está prohibida la comunicación.
Psicóloga Social: En mi caso particular, se da mucho en contacto con la naturaleza... Lo hacemos, así sea un día de semana... así tenga disposición de media hora... Pero salís bien, sin destino...
Psicoanalista: Exacto, sin rumbo fijo.
Ginecólogo - Obstetra: Claro, es una libertad.

Psicoanalista: Contribuyo: parecería que también tiene que ver algo con la naturaleza -a lo mejor para nosotros, que somos personas urbanas-. En un otoño, cuando mi hija tenía dos añitos, estábamos en el Parque Pereyra, ¡que es tan hermoso!, mezcla de ocres, naranjas, amarillos, rojos... Y estábamos ahí caminando. Caminábamos al borde del lago, mirábamos las distintas plantitas, las transparencias... y, de golpe, mi hija hace con la mano el ademán de apresar algo en el aire. Y, creyendo que había agarrado un rayito de sol, -porque lo tenía en la mano, con el puño cerrado-. Entonces, con el rayito de sol cautivo, venía...: "Mirá, papá!!!. Tengo un rayito de sol!!". Y todos hablábamos del rayito de sol que tenía ahí. "Mirá, se me escapa, andá a agarrarlo, corrélo, ahí está." Y bueno, eso fue cinco, diez, quince minutos, y terminamos como vos decías, con ese estado interno que no se sabe muy bien qué es, que lo designamos como "felicidad". Bueno, pero nadie pensaba en buscar rayitos de sol ni agarrar rayitos de sol, ni nada que se le parezca; ni enseñarle que es la materia caminando a 300 kilómetros por segundo. Sólo jugábamos al rayito de sol: si lo agarrábamos o no lo agarrábamos: hasta que al final lo agarró, lo puso en una carterita, lo guardó y dijo: "Después, en casa, lo voy a abrir. Listo, ¿eh?".
Hay un problema: estas cosas "de felicidad" no cuestan un peso. Lamentablemente, si uno las realizara más de la cuenta, mucha gente se fundiría. Suponé que un día en la Argentina, no sé por qué razón, alguien dijera a los treinta millones de argentinos: "Vayan todos un sábado a ser felices a algún lugar...". Habría mucha gente que quebraría; el Hipódromo, las canchas de fútbol, Carrefour, las cosas vinculadas a espectáculos.
Psicóloga Social: Claro, no hay consumismo.
Psicoanalista: Sí, yo supongo que uno tiene que crearlo para un mundo urbano también, ¿no?. Ahora ya no nos queda más remedio, pero es factible.

Ceremoniales ajenos o las ceremonias perversas.

1. Relato coloquial parcial.

Cuarta Posición que contribuye a la creación de un momento de Felicidad

Hombre: 4- Y si no te sermoneo, ni te sujeto a críticas o reproches, ni a reglas de disciplina impuestas.

3. Extracto de Seminarios.

Los Ceremoniales.

Psicoanalista: El otro elemento que viene es: "Si no te sermoneo, ni te sujeto a críticas o reproches, ni a reglas de disciplina impuestas." Es más fácil. ¿A quién se le ocurre salir con un sermón en un momento erótico?. ¿Puede suceder o no?. Claro, nos morimos de risa, pero puede haber reglas de disciplina impuestas, puede haber ceremoniales, y de hecho los hay. Hay gente que dice:" Empezás por este lado, y después seguí con lo otro, y así... " ¿No?.
Psicóloga Social: Si empieza al revés, es como que se le desarma todo...
Psicoanalista: Y sí, hay mucha gente que tiene un ceremonial, lo arma con un ceremonial, con toda una serie de pasos preconcebidos, que precisamente yo creo que atentan contra la felicidad sexual... -por lo menos con este aspecto-. Cuanto más tienden las relaciones a situaciones que yo designaría como perversas, el "ceremonial" está mucho más presente, y la alegría, los sentimientos y la felicidad: ausentes.
Por ejemplo cuando hay ciertos tipos de vestimentas ¿eh?, hay ciertos tipos de juegos estereotipados, de roles en uno y en otro: cuando se exigen esas cosas, ya implican un ceremonial previo, que son reglas impuestas a la situación y a las circunstancias.

"Casanova" de Fellini.

Ginecóloga: "Casanova" de Fellini. Era una competencia en que Casanova le tenía que ganar a otro.
Psicoanalista: Si le tenía que ganar a otro, era una situación bien impuesta.
Ginecóloga: Él le juega a otro a ver cuántos polvos hace cada uno en determinado tiempo....

La felicidad, una opción diaria: sin condicionamientos.

1. Relato coloquial parcial.

Mujer: 5- Si no me idealizás, ni denigrás.
Hombre: 6- Y si no me obligás a nada.
Relatora: Entonces surge la felicidad.

2. Texto de análisis teórico-conceptual.

Quinta y Sexta Posición que contribuyen a crear un momento de Felicidad.

O'Neill: "Autorregulación creada por los chicos".

Conseguir un momento de felicidad es algo bastante complicado y complejo, pero es una opción que se da todos los días.

O'Neill, el famoso pedagogo inglés -que nos llevó a leerlo y a estudiarlo profundamente desde la óptica de psicoanalista y psicoterapeuta-, aplicaba los conceptos freudianos a la pedagogía de la libertad. En Inglaterra tenía una escuela, "Summerhill", donde los chicos se manejaban sin ningún tipo de norma externa; de a poco ellos tenían que construir sus propias reglas para estar en clase, para aprender, para hacerse amigos, etc. O sea, el único contexto era que no hubiera autoagresión ni agresión a los otros; los adultos evitaban que cualquier chico pudiera producir daño en otro. De ahí en más, los chicos iban creando lo que él llama una autorregulación.

Un momento de felicidad "vale", pero no cuesta.

¿Cómo se puede dar felicidad al otro?. En un momento en que se piensa que la felicidad se hace dando un Mercedes Benz, pareciera que es casi imposible. Sin embargo, en realidad se trata de sacar todo aquello que normativiza, que viene impuesto, que presiona, que busca poner al otro en función de uno. Son seis puntos que muestran que un momento de felicidad no tiene que ver con cosas estrafalarias ni con viajes exultantes, ni con regalos y que, en principio, no cuesta un solo peso, ni un dólar..

El momento que podríamos llamar lúdico, no competitivo ni "en serio", es el espacio-tiempo donde puede acaecer la libertad que predispone hacia la felicidad.

JOSE MUJICA, MINISTRO DE AGRICULTURA, EXPLICA SU FILOSOFIA DE LA LIBERTAD

Es el político más popular del Uruguay. Como senador, ayer presidió la Asamblea Legislativa y poco después se convirtió en ministro de Agricultura, Ganadería y Producción, su primer cargo en el gobierno después de más de 50 años de militancia política.

La chacra está en la ruta que va de la capital a Colonia, después del Cerro, el barrio más pobre de Montevideo. Hay que pasar la calle Servidumbre y para llegar basta preguntarle a cualquiera dónde está la casa del Pepe. Nadie preguntará de qué Pepe se trata y alguno informará que hay que pasar la carnicería "El cimarrón" y por ahí, cerca de una parabólica, está la tranquera para entrar a la casa del político más popular del Uruguay, José "Pepe" Mujica.

Como en todo rancho que se precie, la tranquera queda cerrada y se pasa por el costado. De lejos se ve cómo empiezan las lomadas del paisaje típico del Uruguay. A la izquierda hay un gallinero. A la derecha, una casa más grande.
-Le estamos rehaciendo el techo. El quinchado viejo tenía 60 años y pasaba toda el agua -informan.
Al lado del sendero una casita tapada con la puerta tapada con una tela para carrera de embolsados.
Mujica está adentro.

El 15 de febrero, el Senado lo designó presidente provisional. Mujica le tomó juramento a Eleuterio Fernández Huidobro, que junto a él fundó Tupamaros. Y Fernández Huidobro le tomó juramento a él. Alberto Couriel (senador, nueve años de exilio) lo llamó "ilustre presidente". También, como una pequeña venganza de la política, Julio María Sanguinetti, que había hecho una campaña macartista para crear un cuco del Frente Amplio, debió jurar ante Mujica.

-¿Cuál percibe usted que es el reclamo exacto de los uruguayos que los votaron?
-Estar un poco mejor. El 70 por ciento espera cambios, pero no espectaculares ni inmediatos. Esto habla de un pueblo que en términos globales mide bien las cosas.
-O sea que coincide con la medida.
-Sí. Habrá cambios, pero no espectaculares.
-¿Qué identidad tendrá el gobierno?
-No sé si uno tiene que luchar por la identidad. Hay que ser, nomás, como uno es.
-Usted insiste mucho con la conexión entre la gente. ¿Es una de sus claves?
-Acá un organismo ni se habla por teléfono con el otro. Tenemos cuatro camionetas, y no coordinan. Bueno: elijamos ocho o diez rubros, y trabajemos desde allí. Pero pensando en la gente en términos concretos. La pobreza no será combatida solo por el ministerio de Acción Social. Yo sería tonto si no me diera cuenta de que parte de mi trabajo es mejorar la vida en el campo. Hay 15 mil campesinos debajo de la línea de pobreza. Y en las mismas condiciones están 60 o 70 mil peones rurales. No esperes empresas prósperas rodeadas de gente muerta. Para todo estamos trabajando en equipo, y tenemos compañeros de una brutal solidez técnica. Unos de organizaciones internacionales y otros de acá. Quiero que quede un equipo sólido, que se comprometa con la tarea. Gente con talento. La política no es solo un trampolín. Hace falta gente con más peso. Difícil. Pero si no, vamos a estar jodidos.

-Si son reformistas buenos no está mal, ¿no?
-Hacemos la reforma porque ya no podemos hacer otra cosa. Pero no lo digo con tristeza. O nos quedamos en 1960 o asumimos el desafío de plantear la historia de otro tiempo. Creíamos que cambiando las relaciones de propiedad cambiaría el mundo. Cambiaron, pero el mundo no cambió. Hablo mucho de esto. Es un problema de civilización. Así como vamos el hombre va al desastre. Hace falta construir sociedades más justas y felices, pero no las vamos a conseguir si no tenemos una relación muy audaz y muy activa con el pasado. No solo más riqueza es lo que hace falta.
-Habla del mundo.

-Del mundo y del Uruguay. Más riqueza, y mejor distribuida. Si no esta civilización es de mentira. Si los hindúes compraran tantos autos como los alemanes, no quedaría oxígeno para respirar en el mundo. Por eso es mentira la promesa de mayor consumo cuando viene por ese lado: nos prometen algo que no hay y que será imposible.
Esa heladera que está ahí (Mujica muestra una General Electric pintada de azul) así como la ve, tiene 57 años. La pagué a 12 pesos por mes. Anda. No la fabrican más así porque necesitan sacarme tiempo de vida. .
-¿Cuál es la relación del tiempo con la solidez de la heladera?
-Si se rompe algo y necesito comprarlo, y comprar el nuevo producto, lo pago con mi tiempo de vida. Ser avaro con el tiempo de uno es pelear por la libertad. Tú sos libre cuando tenés tiempo para hacer lo que se te canta. Cuanto más margen uno tiene, sin joder a otro, más libre es.
Dicen que Euclides, un día, mientras hacía cálculos para una carretera, llenó un vaso y lo usó como medida. Al pasar la medida se caía el líquido. Tenía límite. Quieren ponerle límites a la libertad del hombre. Tenemos que hacer como Euclides y poner límites nosotros. Si no, con esta civilización no valdrá la pena construir. Me acuerdo en el '63, en la Universidad Lomonosov de Moscú, cuando los soviéticos se mataban para comprarme una espantosa camisa. De nylon. Hablemos de valores. Si no, hay unos que trabajan de trueno y es para otros la llovida. Hay que discutir con los dioses. Con el pelado Lenin, con el viejo Marx...
-Con Marx no tanto. ¿O no viene de ahí su idea de pelear para defender la libertad?
-Claro que sí. Voy a confesar que me siento más cerca de Marx que de Lenin. No reniego de nada. No me paso a la vereda de enfrente. El capitalismo es un sistema cada vez más atroz, pero no tengo respuestas mágicas para su contrario. Cuando uno está en un túnel y no ve la luz, mira para atrás en busca de la luz que conoció. Pero la historia no va para atrás. Lo veremos también cuando pase el tiempo del cowboy unipolar. Porque va a pasar. En esta región empezó el tembladeral. Aunque otros tengan tanta paciencia. Los chinos son muuuuuuuuy pacientes. Los europeos están preocupados con Europa central. Y nosotros necesitamos que haya más polos en el mundo.
-Ya que habla de tembladeral...
-...digo que estoy muy contento por el desenlace del canje argentino de deuda. Y estoy muy triste por la cobardía de las cancillerías de América latina. No tuvieron ni un gesto de solidaridad en la negociación. Se portaron con cobardía, cada cual en lo suyo, y también la cancillería nuestra. Ahora, en parte por la Argentina, los organismos financieros podrían tener un espacio para visiones más heterodoxas.
Página/12, Miércoles 2 de marzo de 2005, pp. 4 y 5.
De la alegría y la esperanza
Presentamos ahora varios trabajos periodísticos que tratan acerca de la alegría y la esperanza renacientes en el pueblo uruguayo
REPORTAJE A EDUARDO GALEANO SOBRE LA IZQUIERDA, TABARE Y EL FRENTE AMPLIO
"Esta vez primaba la enorme alegría".
La gran novedad es que la esperanza volvió. Igual siempre les recuerdo a los compañeros que los malos poetas del realismo socialista nos decían que la esperanza es de acero. De acero no es. De cristalito, nomás. Cuidado que no se nos rompa en las manos, porque después cuesta generaciones recuperar esto que suena tan bien.

-¿Alguna vez hubo tantos uruguayos tan contentos? Sacá el 31 de octubre, cuando ganó el Frente Amplio.
-Sí, ésa fue una. Tal vez cuando la gente salió a la calle al fin de la dictadura. Yo estaba en el exilio. Si no es eso, no hay nada comparable. Ahora, la noche previa, la del 28 de febrero, y las vísperas, la gente inventó una consigna espontánea, no pactada, que se repitió de Sayago a Malvín. Decían o "Feliz año" o "Feliz año nuevo", lo que era una locura por el año ya llevaba dos meses.
-Y las cañitas.
-En Malvín, donde yo vivo, los tamboriles hasta muy tarde, y las banderas flameando, y los cohetes y las bengalas saludando el nacimiento del año. Era el signo de un tiempo que nacía. O de un país que nacía. O nacía de nuevo, después de haber soportado una existencia dudosa.
-Sí, no había discusión sobre cuál sería la primera medida o qué funcionamiento tendría el nuevo gobierno.
-Claro, esta vez primaba la enorme alegría. Como el tipo ése que comentó en octubre, cuando se ganó la elección y realmente nos pellizcábamos porque no podíamos creerlo: "Yo quiero que esta noche no se acabe nunca". Una alegría que la gente quería que fuera infinita. Hace tanto tiempo que no tenían ninguna... Este es un país muy castigado, muy apedreado. Los jóvenes que se fueron. Un país vacío de jóvenes. Una hemorragia de población.

-¿Qué tipo de líder es Tabaré, Eduardo?
-Es típico de los nuevos tiempos en América latina. Desde el año '80 tenía militancia en el Partido Socialista, pero no es producto de un partido político. No venía de ahí su prestigio. Venía del barrio. De los comedores populares y de todo lo que hizo en el barrio de La Teja. Y de la resurrección del Club Progreso, fundado por los anarcos y los socialistas a principios de siglo, un 1° de mayo, como el Club Chacarita de la Argentina. Progreso estaba olvidado en las catacumbas. Como presidente del club, Tabaré lo resucitó, lo pasó a primera, le ganó a Peñarol y a Nacional y fue campeón.
-Eso es el '89.
-Sí. Fue un presentimiento de lo que ocurriría con el país. El de Tabaré es un prestigio ganado en buena ley, de abajo arriba, desde el pie como quería Zitarrosa, y también por su tarea profesional como médico oncólogo, uno de los mejores del Río de la Plata. Los médicos tienen prestigio mágico en América latina. Los héroes de las telenovelas suelen ser médicos. Salvador Allende era médico, socialista y masón. Era parecido. Allende había sido ministro y senador. Tabaré viene del barrio, el fútbol y la medicina. Es un tipo sencillo, afable, honesto. Buen tipo. Muy uruguayo en su manera de ser.
-¿O sea?
-Suave, lento. Se toma su tiempo. Como el jugador uruguayo que recibe la pelota y piensa qué va a hacer. Tiene imán. Tiene carisma. Un carisma diferente al del Pepe Mujica, el otro hombre con carisma de la izquierda uruguaya.
-¿Por qué los Tupamaros son la única guerrilla de Sudamérica que conserva el prestigio de antes, aunque ya no sean guerrilleros?
-Junto a los zapatistas de México, que rápidamente se convirtieron en otra cosa, fue la guerrilla menos militarizada en América latina. Hubo algunas desviaciones, algunos errores. Alguna cagadita que otra se mandaron. Por excepción, no por regla. Pero, comparando, fue el movimiento guerrillero que se distinguió por el respeto de la vida humana. Esto preservó una cierta línea de continuidad que les permitió reinsertarse en la democracia con toda naturalidad y con un enorme éxito.
-El Movimiento de Participación Popular es la fuerza más representativa dentro del Frente Amplio.
-No es moco de pavo, ¿no?
-Cuando uno habla con dirigentes como Mujica o como Eleuterio Fernández Huidobro no los ve nostálgicos en política.
-No, y tampoco al revés. No tienen el razonamiento de los arrepentidos, de hablar solo de un período negro. No descubrieron la democracia como quien descubre a Jesús, como los iluminados. Lo ven como una continuidad de lucha, de afirmación de los principios que los movieron. En otra circunstancia histórica, donde los cauces democráticos estaban cerrados o muy ensuciados. También había una cierta visión idealizada de la lucha armada a partir de la experiencia cubana, que tuvo una enorme proyección, y también del mensaje de la vida del Che.
-Tupamaros es de principios de los años '60.
-Y estuvieron también muy signados por la actividad de Raúl Sendic en el interior, en la fundación de sindicatos en el norte del país. Lo llamaban "El justiciero". El régimen ya estaba muy agotado y empezó con las respuestas violentas. Después vinieron los años de la dictadura militar, años de mugre y miedo. Este país fue muy lastimado. Se convirtió en el país con mayor cantidad de torturados por habitante en el mundo. Y bueno, después vino el período tambaleante de una democracia que empezaba a caminar con dificultad y que yo creo que ha encontrado en la izquierda una fuente de energía tremenda. Sobre todo a los ojos de los jóvenes, de los pocos que quedaban y de los que estaban escondidos abajo de las piedras y ahora aparecen en las calles. Esto es un milagro bíblico. Súbitamente el país tiene los jóvenes que le faltaban. Y creen, recuperan la confianza.
-¿Qué produjo ese nivel de credibilidad del Frente Amplio?
-La expectativa del cambio. Y cuidado con eso. Algunos compañeros, algunos amigos, hablan tanto de las virtudes de la continuidad que pierden de vista lo más importante, que es la necesidad de marcar la diferencia.
-Te votaron para eso.
-Si no para qué. ¿La democracia es para elegir entre lo mismo y lo mismo? No. Y no hablo de cambios inmediatos. El Frente no vendió carne podrida. Dio esperanzas legítimas, ciertas, transparentes, comunicadas con mucha honestidad. Nunca se dijo que en una semana esto sería el paraíso terrenal. Jamás. Decían: "Viene un tiempo de sacrificio, de espera, será muy complicado". Lo importante es que no se pierda el rumbo de cambio. Es lo decisivo. Sin rumbo los muchachos tendrán derecho a preguntarse si la democracia es un circo donde los políticos hacen piruetas.
-Hablabas de Tabaré surgido del barrio. ¿Por qué el barrio como fuerza de organización social en Uruguay no se rompió?
-Se lastimó. En las últimas décadas, y no sólo por la dictadura militar sino por el proceso avasallante e implacable de esto que llaman globalización, los vínculos sociales han sido muy lastimados o rotos. Un modelo de vida te obliga a devorar al prójimo para sobrevivir. En el Uruguay mal que bien esos vínculos se han podido salvar probablemente gracias a la condición prehistórica de este país. Estamos charlando en una ciudad donde todavía se puede respirar y caminar, que son dos lujos inimaginables en el mundo moderno. Y acordate de las dimensiones chiquitas de un país que todavía conserva espacios entrañables, esos reductos últimos de la solidaridad que son los vecindarios, en gran parte también porque pudieron sobrevivir y hasta florecer en medio de la crisis, y en cierta medida incluso por ella, unas cuantas cooperativas que fueron naciendo a medida que la gente necesitó encontrar la manera de defenderse juntándose. Cooperativas de vivienda, gente que construyó sus propias casas, artesanos que se juntaron frente a la tragedia del desmantelamiento de toda la estructura productiva de este país. Al principio manu militari, pero después, a comienzos de la democracia, cuando blancos y colorados empiezan a ponerse de acuerdo en convertir al país en un banco con vista al mar y cuatro vaquitas atrás.
-Salió mal.
-Se llevaron mil millones de dólares. Y el Estado, sordo y ciego, no vio ni escuchó nada. Era ya el Estado ausente. El Banco Central no existía. No había ningún control de nada. Antes de irse, el gobierno de Jorge Batlle reconoció que los Rohm operaban a través de una empresa que no tenía existencia legal.
-Ni siquiera estaba inscripta en la DGI uruguaya.
-No, y lo contaban como quien dice que llueve. Hay que tener fe en el capital financiero como fuente de algo que no sea corrupción y negocios cochinos, delincuencia... El viejo Bertolt Brecht lo decía, y es verdad: "Es un crimen asaltar un banco, pero más crimen es fundarlo". El Frente nunca entró en ese juego de ilusiones, en ese espectáculo de las sombras chinas en la pared. Siempre apeló al país productivo. Es lo que se va a intentar ahora. Energía hay. Y talento humano también, porque viste que el Uruguay tiene buen nivel de formación como para intentar algunas aventuras creadoras. Pero este país se vació de jóvenes y está estrangulado por la deuda. Y además, gravemente enfermo de desesperanza. La gran novedad es que la esperanza volvió. Igual siempre les recuerdo a los compañeros que los malos poetas del realismo socialista nos decían que la esperanza es de acero. De acero no es. De cristalito, nomás. Cuidado que no se nos rompa en las manos, porque después cuesta generaciones recuperar esto que suena tan bien. Hay otra luz en la cara de la gente en este país sometido a largos años de tristeza obligatoria. Era, hasta hace poco, un país apagado. Yo siento que se iluminó, que se encendieron luces por todos lados. Esas luces están en la cara de la gente.
-Fue impactante ver el fenómeno de una bandera por persona. No había una bandera de cabeza y la gente atrás.
-Y otra cosa que me llamó la atención bien, un dato que hace a la cordialidad nacional, porque éste es un pueblo cordial, es que no hubo ni un solo episodio de violencia ni en el festejo de la victoria ni en este festejo de la vida nueva. Salvo cosas normales, como la gente que silbó al escuchar cuando Batlle decía que le entregaba a Tabaré un país en crecimiento. A los números les está yendo muy bien, pero la gente no se ha enterado. El derecho de la gente a ser ella misma es la soberanía de verdad. Eso está en contradicción con la tradición jodida, herencia de la estructura colonial, que es la tradición de la impotencia, de la realidad intocable, de hasta aquí llegamos. Es lo que nos dejaron de regalo los frailes fatalistas y los doctores papanatas. Podés mirar de lejos la realidad. Podés aplaudirla o podés abuchearla. Pero tocarla no. Cambiarla, menos.
-¿En qué pesa que el gabinete esté formado por ministros que ya eran adultos en la década del '60?
Los compañeros que son ministros mantuvieron viva una energía juvenil que es de agradecer, ¿no? Y una cierta capacidad de creer a pesar de todo. Y son gente muy castigada. Mujica dijo con razón en el Congreso: "Yo tengo muchas mataduras en el lomo". Un amigo argentino Envar el Kadri, Cachito, muy cerca del Uruguay y muy hermanado conmigo, que murió temprano, me escribió una carta muy linda cuando las dictaduras empezaron a desmoronarse. Me decía: "No pudieron convertirnos en ellos". Siempre lo tengo muy presente. Veo a los compañeros del gabinete con esa capacidad linda de entrega, de solidaridad, que te hace no terminar en vos mismo y en tus pequeñeces. Eso es lindo. Es una buena herencia de aquella generación que habrá metido la pata mil veces pero que vivió un tiempo de locura. Un tiempo en el que nadie discutía que la pobreza era el resultado de la injusticia. Ni los tipos de derecha lo discutían. Ahora, para muchos fuera de la izquierda, la pobreza es el castigo que la ineficiencia merece. Hay que reconstruir los conceptos de justicia e injusticia. El mundo de hoy es mucho más injusto que aquel mundo.
-Eduardo, hubo mucho candombe, mucha murga en los festejos.
-Algunas cosas se mantuvieron. Yo tomo con pinzas la identidad. Es una cosa dudosa que meten en el museo y sirve para que publiquen libros sobre el ser argentino y el ser uruguayo. Me muero de aburrimiento. Otras cosas se fueron perdiendo. Cuando yo era chico había tablados. Se ponían unos barriles y encima las tablas. Venían las murgas y cantaban. Los tablados tenían muñecos gigantes, divertidos, hechos por los mejores artistas del país, que vivían en el mismo barrio, no en una nube. La murga cantaba a cambio de los pocos pesos que la gente le daba en el sombrero. Era un sueño incesante el de aquellos tipos que venían con las caras pintadas, hablaban de los problemas de cada día de la gente y les tomaban el pelo a los políticos. El tablado era el escenario de la fiesta de la vida. Bajo el tablado ocurrían los primeros besos, alrededor del tablado se bailaba. No había ninguna frontera separando a los espectadores de los protagonistas. Es la herencia de la tradición murguera de Cádiz, que de ahí vinieron las murgas uruguayas, como instrumento popular de venganzapara tomarle el pelo al poder. Lo que define a un producto cultural como la murga, o como el fainá, que vino de Génova, no es el origen sino el uso, cómo se inserta y desarrolla en cualquier lugar de la tierra. En mi infancia bailaban en la calle hasta los paralíticos. Pero hoy el carnaval sigue un acontecimiento largo, como un sello. Hoy, como entonces, los temas son política y vida cotidiana. Cantos sobre el aumento del precio del boleto, sobre un escándalo con algún diputado... El carnaval es la revancha del mendigo frente al rey.
-La murga es frenteamplista.
-Sí, las murgas son todas de izquierda.
-¿Y ahora qué hará?
-Tendrá que criticar a la izquierda, que me parece muy sano. La solidaridad se ejerce desde la libertad de conciencia. Mis relaciones con Cuba son excelentes, pero tengo una posición muy crítica respecto de las cosas de Cuba que no me gustan, y las digo. El Frente Amplio es un frente de verdad, no es una suma de sellos, y las contradicciones bienvenidas sean. Algunos amigos se espantan. "Somos una olla de grillos." Digo que no, que somos un organismo vivo y contradictorio. La discrepancia es la prueba de que esto es de verdad, no algo fabricado. Las dictaduras son más eficientes que las democracias. Si el Frente fuera ortopédico, sería más eficiente. Una organización monárquica donde el rey transmite la orden. Uruguay es un pueblo respondón. No le vas a decir que se calle y obedezca. Somos conservadores anarquistas. Nos cuesta cambiar pero no nos gusta que nos manden. Por eso el Frente fue creciendo conciencia a conciencia, casa por casa, despacito y por las piedras.
-Tabaré está de suerte. Tuvo el regalo del Oscar para Jorge Drexler.
-Acá toda la izquierda ve la ceremonia de los Oscar a escondidas. "Anoche me acosté tarde porque me dolía la cabeza." En el fondo nadie creía que Drexler iba a ganar. Y ganó. Acá está la cultura de Hollywood, igual que la cultura de consumo. Solo que como somos pobres se nota menos. Cuando me estaba yendo de la Argentina empecé a escribir Días y noches de amor y de guerra. Lo terminé en España. Tiene como un umbral, esas frasecitas que ponés al principio, de Marx: "En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es la fuente de la vida". A mí siempre me pareció una definición perfecta de lo que es la dialéctica. Bueno, el libro se publica en español y cuando empiezan las versiones en otras lenguas el traductor alemán, con germánico sentido de la responsabilidad de su oficio, me dice: "Estoy buscando la frase y no la encuentro. ¿De dónde la sacaste?". Le dije que la buscaría. Yo de verdad que leí a Marx. Incluso El Capital, con un profesor argentino. Me puse a hurgar y nada. Al final me di cuenta de que estaba dedicando mi vida a buscar esa frase. Le dije al alemán: "Me vas a perdonar. No sé de dónde viene. Si querés ponela y si no sacala". Y el alemán me dijo que la dejaría porque la frase era muy buena. Y ahí llegué a la conclusión de que la frase era de Marx pero se había olvidado de escribirla. Era mi resumen de lo que yo mismo había leído. Y eso es lo más importante que uno puede recibir como herencia: la certeza de que la contradicción es la fuente de la esperanza, porque de todo lo peor viene lo mejor.
Página/12, Domingo 6 de marzo de 2005, pp. 16 y 17.


"Las ayudas del gobierno anterior no llegaron a los pies descalzos"

Una vez que finalizó la actividad de los ministros y otras jerarquías del nuevo gobierno que visitaron Bella Unión este pasado viernes 4, la prensa local consultó al Sub Secretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Ernesto Agazzi, quien comenzó señalando: "Acaba de finalizar una reunión muy numerosa acá en la Junta, con unas 150 personas. Recorrimos todo, estuvimos en CALNU, en GREEN, con gente de Calvinor, fuimos a la toma de Calagua, después estuvimos en Las Láminas. En esta reunión se expresaron ex-socios de CALNU, ex-dirigentes de la cooperativa y puedo decir que la síntesis de todo eso es muy compleja. Acá hay una historia larga. Una historia de apoyos de la sociedad uruguaya a la zona de Bella Unión. Una historia también de que muchas veces las políticas económicas que hubo no ayudaron a la zona. Si nosotros montamos todo un sistema de producción de hortalizas para exportar y después hay atraso cambiario y nos tuvimos que quedar 3 años con los brócolis clavados adentro del frío de GREEN, ¿quién es el responsable?. No es ni el trabajador que produjo el brócoli, ni el directivo de la cooperativa. Acá hubo una política económica que dificultó la exportación, sobre todo para el caso de la reconversión de Bella Unión, sea de la producción de vinos, sea de la producción de hortalizas congeladas".
"LAS AYUDAS NO LLEGARON A LOS PIES DE LOS DESCALZOS"
Agazzi continuó manifestando: "Lo que dicen los asalariados y los pequeños productores es que en general, las ayudas que vinieron del gobierno central, a los pies de los descalzos no llegaron. Y tienen razón en eso. Lo que dicen los productores grandes es que se pueden encontrar alternativas con políticas de estado. Hacer una síntesis de todo esto es muy complejo, de todas maneras nosotros estamos convencidos que los problemas sociales, los problemas nutricionales, los problemas sanitarios que existen en Bella Unión, que nosotros recorrimos, tienen un motivo central: la falta de trabajo. La definición de este nuevo gobierno que comenzó el martes 1º, es tomar medidas para que haya trabajo. En primer lugar plantar más caña".
"TENEMOS EQUIPOS TECNICOS TRABAJANDO"
El ingeniero Agazzi prosiguió: "¿Cómo se va a financiar?, ¿cómo se va a gerenciar todo eso?, ¿cuántas superficies más se van a plantar?; bueno, hoy tenemos trabajando a los equipos técnicos. Creo que una medida tranquilizadora es que terminó la demolición del sistema productivo y empezamos una construcción que no va a ser rápida, que no va a ser fácil, pero tenemos toda la voluntad de apostar a aquellos problemas que hay en esta punta del país. En realidad, estos problemas se arreglan con trabajos", y agregó "cada vez que vengo a Bella Unión -ya que he venido muchas veces como diputado- cada vez me convenzo más que los graves problemas económicos son importantes para una sociedad y acá en Bella Unión se ve muy clarito. No hay trabajo, no hay ingreso en la familia, no hay movimiento en el pueblo, después empieza a cundir el desánimo y después se nos empiezan a enfermar los gurises, y ahí llegamos a un punto que no tiene más retorno. Nosotros creemos que se pueden tener buenos resultados, que se pueden encontrar formas de producir más caña y de generar puestos de trabajo y con esto a la larga, también apuntar a solucionar otros problemas".
El Pueblo, Edición Digital del lunes 7 de marzo de 2005
RÉQUIEM HASTA EL AÑO PRÓXIMO
La Historia Vuelve a Comenzar.
Hay señales inequívocas de que el nuevo gobierno tiene un alto contenido de aprobación social, y por tanto una cuota de crédito importante. El flamante gobierno ha generado un sentimiento esperanzador en el que coincidimos todos los que de una u otra manera realizamos análisis de la realidad. También en Salto los optimistas son una inmensa mayoría. Casi todos, de alguna manera, tenemos esperanzas.
Politólogo Ernesto Nieto.
Las mediciones realizadas por diferentes consultoras dicen que a nivel nacional la aprobación del comienzo de la gestión es muy elevada, para algunos es del 60%, y para otras llega al 70%. En Salto decidimos realizar la investigación con algunas pequeñas alteraciones, más que preguntar sobre la aprobación o no de la transición, de la imagen del Presidente, o de sus primeras medidas, decidimos indagar en las expectativas de la población. Quisimos saber qué esperan los salteños del futuro gobierno en cuanto al destino inmediato, de qué forma esperaban el accionar del gobierno, cómo se imaginaban el derrotero de la relación que necesariamente todos los uruguayos vamos a tener con el gobierno electo por más del 50% de la población.
Pues bien, las expectativas de los salteños están altas, muy altas. Si observamos el indicador de expectativas agregadas de la opinión pública salteña, es decir, las categorías agrupadas en términos de expectativas positivas, negativas, regulares y sin opinión, llegamos a una conclusión relativamente simple: casi el 60% de los salteños, el 59,6% de los mayores de 18 años tienen expectativas positivas sobre el desempeño del gobierno de izquierda. Si esto lo confrontamos con las expectativas negativas, es decir, aquellos que esperan que el desempeño del gobierno sea de ese signo observamos diferencias muy marcadas, solo el 5,3% de los salteños tienen expectativas negativas sobre el futuro gobierno. Las personas que tiene expectativas regulares, es decir, aquellas que manifiestan que "el futuro gobierno tendrá cosas buenas, y otras malas" es del 17,4%; mientras tanto, los que no emiten opinión sobre el futuro gobierno, ya sea porque no quieren hacerlo o porque no la tienen, son el 17,7% de la sociedad salteña.
El saldo neto es contundente: hay muchísimos más salteños que esperan que este sea un buen gobierno, que aquellos que esperan que sea malo. Aunque algunas de estas cosas, por cierto no son nuevas, siempre que asume un nuevo gobierno, democráticamente electo, de alguna manera renace la esperanza. Veamos que pasaba en el año 2000, recién asumido el gobierno de Batlle y realizada una investigación similar a esta: el 50% de los salteños tenían expectativas positivas, frente a un 21% que las tenía negativas, y un 29% que no manifestaba opinión. Como podemos observar, el saldo era positivo, pero además de no serlo en la misma medida que el del actual gobierno, existía un importante número de salteños, 21%, que tenían opiniones negativas, frente a escaso 5,3% actual.
Algunas sutiles diferencias.
Ahora observemos algunas de las diferencias entre las opiniones cuando desagregamos las mismas, comencemos por las mayoritarias opiniones positivas: existe un 29,8% de salteños que espera que el próximo sea un "muy buen gobierno", y exactamente la misma cantidad de entrevistados, el 29,8% esperan que sea un "buen gobierno". Por el lado de las opiniones negativas, existe un 3,4% de salteños que esperan que el actual sea un "muy mal gobierno", mientras que un 1,9% esperan que sea un "mal gobierno". Como ya pudimos observar, las opiniones de carácter regular son el 17,4% de los entrevistados, y quienes no emiten opinión llegan al 17,7%.
Hay una manifiesta "necesidad de la esperanza". Quizás la misma tenga un origen lejano en el tiempo, quizás la misma provenga de las primeras tribus de homínidos que comenzaron a celebrar tiempos de comida abundante. Quizás esta asociación de la esperanza con el cambio, y de este con la idea de que se va a estar mejor tenga una conexión antropológica profunda. O quizás se trate simplemente de que la "necesidad de la esperanza" se manifieste en los pueblos ante eventos que de alguna u otra manera los marcan. Quizás se trate de situaciones sociológicas puntuales, la sociedad se empapa de una marcada expectación porque las señales que se le brindan van en "el buen camino".
Lo cierto es que el primero de marzo no ha sido un día más, y por varios aspectos. Las señales, los símbolos que se manejaron por el gobierno electo, así como la respuesta masiva de la ciudadanía, y no solo la de la capital del país, nos hace pensar que estamos ante la posibilidad de ver una nueva construcción: la de un proceso de legitimación basado en la instrumentación de políticas en sintonía con las expectativas de la mayoría de la población. Y esto, ciertamente, sería una importante novedad desde la salida de la dictadura hasta nuestros días.
RESUMEN TÉCNICO DE LA ENCUESTA:
La presente investigación de opinión pública fue realizada por Ágora consultores en la ciudad capital de Salto entre los días 24 de Febrero y 3 de Marzo. La misma se realizó a partir de una muestra de 322 entrevistas representativas de la ciudadanía del departamento. Los parámetros sociales básicos considerados han sido el lugar de residencia, el género, la edad, el nivel de formación formal, la ocupación y el ingreso económico del hogar del entrevistado. Es previsible un margen de error de (+) o (-) 3.1% de los valores expresados en esta síntesis, para 95 de cada 100 casos estudiados, aunque en los subgrupos dicho margen puede ser mayor. Los gráficos presentados no guardan correlación de porcentajes entre sí dado que los mismos persiguen un fin ilustrativo y no necesariamente técnico. La difusión de estos datos esta permitida por el o los autores y la empresa, siempre y cuando se mencione la fuente de los mismos. Si desea sugerirnos algún tema o realizarnos comentarios puede hacerlo a: agorasalto@adinet.com.uy
El Pueblo, Edición Digital del domingo 6 de marzo de 2005
LOS COLORADOS SON LOS QUE TIENEN MAS INCERTIDUMBRE
Seis de cada 10 montevideanos confían en el próximo gobierno
Seis de cada 10 montevideanos tienen "mucha" o "bastante" confianza en el nuevo gobierno que asumirá el 1º de marzo, de acuerdo a una encuesta realizada a fines de febrero por la empresa "Sigma Dos Uruguay".
El sondeo realizado en exclusiva para El País fue elaborado entre el 22 y el 24 de febrero en un muestra de 450 habitantes de Montevideo. El margen de error es de más menos 4%.
De acuerdo a la encuesta, el 63% de los votantes del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) tiene "mucha" confianza en el nuevo gobierno, el 25% "bastante", el 10% "poca" y 1% "nada".
Entre los votantes blancos, el 11% tiene "mucha" confianza, el 32% "bastante", el 32% "poca" y el 26% nada.
La mayor incertidumbre está entre los montevideanos encuestados que adhirieron al Partido Colorado. Uno de cada 10 (11%) tiene "mucha" y casi siete de cada 10 (67%) tiene "poca".
Por otra parte, el 14% de los encuestados considera "muy buena" la elección de los integrantes del nuevo gabinete, el 43% "bastante buena", el 18% "más o menos buena" y el 1% "nada buena".
Entre los votantes del EP-FA, dos de cada 10 (22%) estima "muy buena" la designación del gabinete, casi seis de cada 10 (59%) la considera "bastante buena" y sólo el 8% la ve como "más o menos buena".
Entre los votantes blancos, dos de cada 10 (21%) estima "bastante buena" la integración del Poder Ejecutivo y tres de cada 10 (32%) la considera "más o menos buena".
Dentro de los colorados, uno de cada 10 (11%) considera que la designación es "bastante buena" y tres de cada día (33%) la ve "más o menos buena".
OTRAS CIFRAS. Entre otras preguntas realizadas por "Sigma Dos Uruguay", se señala que sólo el 2% conoce "mucho" a los nuevos integrantes de los entes autónomos, el 20% "bastante" y el 37% "poco". Cuatro de cada 10 montevideanos no los conoce "nada".
En general, la mayoría de los encuestados estima que la situación económica del país mejorará en el futuro.
En ese sentido, casi siete de cada 10 (69%) considera que la misma será "mucho" o "bastante" mejor que la del último año y sólo el 2% cree que la misma será "peor".
En lo que tiene que ver con la mejora del desempleo, la mayoría de los montevideanos es optimista. El 66% cree que "bajará bastante" y el 2% que "bajará mucho".
El País Digital, Lunes 7 de marzo del 2005

LA ESPERANZA

PEQUEÑO APORTE A DESENTRAÑARLA

Pedro Bugani

"En la Bahía de Guanabara se practica la navegación a vela. En ella las aguas son calmas, y hay buenos vientos que hacen las delicias de los aficionados.- Más allá de la isla, el agua se torna mar, los vientos ya son marcados, y el mar, a poco de andar es ya océano.-
Con mi mujer, fuera de los tiempos en que practicamos el psicoanálisis, nos gusta navegar por la Bahía en un lindo y muy marinero velero que tenemos desde hace algunos años.-
En Río, las nubes y las tormentas, así Como vienen, se van. Ya estamos vacunados contra las nubes muy negras, que se recortan en medio de un cielo azul que a los minutos de la lluvia y los vientos, gana otra vez todo el firmamento.-
Esa tarde, como tantas, navegábamos muy cerca del perímetro de la isla, esta vez, "mar afuera". Y esa tarde, también como tantas, una voluminosa nube negra rápidamente comenzó a cubrirnos con su sombra.
Los vientos conocidos. La lluvia que cayendo a raudales nos hacia recordar a tantas otras tardes en que íbamos a probarnos como expertos navegantes, haciendo frente a la tormenta, en los pocos minutos que durara. Luego el remanso, el retorno a la Bahía, y vuelta a casa.
Sin embargo, algo distinto comenzamos a notar con mi mujer esa tarde. El viento soplaba fuerte, pero aquello indescifrable era la corriente. Demasiado fuerte y arrastrando hacia "mar afuera", con olas, y una excesiva persistencia bajo las aguas que impedía nuestras maniobras para sostenernos cerca de la costa.
En un instante, algo así como un extraño remolino nos arrojó muy lejos de la Bahía, y nos encontramos con el velero ingobernable precipitándose hacia el océano. Los vientos no cesaban, por el contrario, parecían acrecentarse, y las olas comenzaban a superar nuestra capacidad marinera.
"Psyché", así se llamaba el velero, era arrasado por el agua en toda su superficie, y el palo mayor trepidaba con el viento.-
Nos miramos con Ana, y el miedo apareció en nuestros rostros mientras la costa se empequeñecía a nuestra vista.
Le dije que se acercara al palo mayor, ya desde hacia tiempo con los salvavidas puestos. Temía un naufragio, o peor, un despedazamiento del velero.
Un ruido intenso, sobrecogedor nos mostró que la embarcación se había partido, y ahí, rápidamente nos abrazamos al palo mayor, esperando lo peor, que ocurrió de inmediato. Los pedazos del velero comenzaron a navegar solos un breve trecho, y luego el agua se los tragaba.
Tal como suponía, el palo mayor, por el esfuerzo, se partió casi en su base, y cayo al mar como un madero, con nosotros abrazados a él con todas nuestras fuerzas.
De noche y en el agua, las olas no cesaban en intensidad, y ninguna lancha o embarcación se veía en las inmediaciones. Semejábamos a un punto pequeño que boyaba en medio de la borrasca marina. Tan insustanciales como precarios, las olas hacían de nosotros un trasto que iba y venía, pero tendiendo a internarnos cada vez más mar adentro.-
La calidez de la Bahía, se perdió en medio de las aguas y el viento que nos arrasaba.
Llevábamos entonces algunas horas haciendo esfuerzos, y los brazos y el cuerpo todo, comenzaba a pesar más de la cuenta.
La idea era mantenernos aferrados al palo mayor todo el tiempo posible suponiendo que ante la tormenta, saldrían algunas lanchas a patrullar por el mar, y nos rescatarían.
La negritud del Techo que oficiaba de cielo era agobiante, pero permitía avizorar la mínima luz que se dibujara en el horizonte.
Ninguna luz se divisaba ni por asomo. A mi la cabeza comenzaba a pesarme, y los oídos me zumbaban intensamente. Ana me hablaba y me decía que me aferrara fuerte al madero, y que tuviera cuidado por que con el agua, se estaba haciendo resbaladizo.
El tiempo y las fuerzas comenzaron a jugarme una mala pasada. Amanecido ya, ninguna embarcación asomaba en el horizonte, y la costa ya no estaba como referente. El agua nos rodeaba por doquier.
Las nubes dejaron lugar a un inmenso sol, que por su ubicación arriba nuestro, me daba a entender que era mediodía.
Llevábamos ya unas 19 o 20 horas, calculando desde que comenzó la tormenta, y un fuerte calambre se apoderó de mis brazos y de parte de mis piernas. Los ojos se comenzaban a entrecerrar del reflejo del sol sobre las aguas, y del cansancio que arrasaba con todo mi ser.
"Ana, las probabilidades de que aparezca una embarcación son escasas o nulas. Ya van 20 horas, y no veo nada que nos pueda socorrer"
"Mantén bien agarrado el madero, que ya están al venir" me contestó Ana con fuerza pero sin desesperación.
Mi razón me decía que las probabilidades de sobrevivir eran escasas. Las fuerzas se me escurrían como arena ceca de las manos, y una extraña somnolencia se iba apoderando de mis ojos.
El sol giraba hacia el horizonte, ahí donde el mar y el cielo se unían como un solo espacio.
"Ana, no tengo más fuerzas. Un cansancio desconocido se me hace carne. Nadie vendrá a rescatarnos. Me duermo..."
"Paulo, despierta y sigue amarrándote con fuerzas al madero. Ya vienen"...escuché como un grito intenso de Ana. Abrí lo que pude mis ojos, y nada ví en las cercanías.
"Ana, todo es inútil, ya no puedo resistir más. Me duermo"
"Paulo, fuerza, fuerza, ya vienen, ya vienen, nos rescatarán, aguanta..."
Otra vez las sombras, casi en la inconciencia me decían que nos abrazaba la noche. Ninguna luz se movía, ni cerca ni lejos.
"Ana, es demasiado tarde, nadie viene, me voy a dormir. Aflojaré los brazos para acomodarme mejor".
"Paulo, Paulo, Paulo, fuerza, no dejes el madero, ya vienen, ya vienen,"...
"Ana, no seas ilusa, nadie viene ni vendrá, dormiré y mi cansancio dejará mi cuerpo"...Creo que fue mi último pensamiento...
"Paulo, Paulo, vienen, vienen, aguarda despierto que ya nos recogen..."
No sé como...me desperté en una camilla, miré a mi derredor, parecía una sala de primeros auxilios...Pude ver a Ana, en una camilla que era atendida por personas de blanco...No supe nada de mí, entré en un largo sueño.

Esto que les cuento ahora en Buenos Aires, en reunión de colegas, sucedió hace tres años. Le pregunté mil veces a Ana, que la movía a decirme con tanto convencimiento, cuando estábamos desfallecientes, que siguiéramos luchando, que nos aferráramos con fuerza al madero por "que ya venían a socorrernos". De dónde sacaba ella esa idea con tanta fuerza y convencimiento.
Ana me contestaba siempre lo mismo: "yo sabía, que alguien iba a llegar, yo sabía que a pesar de que la muerte parecía rodearnos, algo bueno nos iba a suceder".
"Algo bueno nos iba a suceder, a pesar que todo lo que nos rodeaba parecía que nos sepultaba con fuerza irremediable"...
Y Ana concluía: "Ese sentimiento, es LA ESPERANZA. De eso se trata la esperanza, del convencimiento irrenunciable que a pesar de todo lo adverso, algo bueno nos va a suceder"
No es una ilusión, para nada, pues yo estaba mucho más cerca de la ilusión que Ana en esos momentos. Yo estaba creyendo que si cerraba los ojos, y aflojaba los brazos, entraba en un dulce sueño que me transportaría a un paraíso donde no existía más la angustia ni el dolor
Por el contrario, Ana, seguía aferrada con todas sus fuerzas a la realidad, luchaba contra el agotamiento, sacaba fuerzas de no se donde para sostenerse amarrada al madero, no se dejaba vencer por el sueño. Lejos de una ilusión, su sentimiento de que "algo bueno nos iba a suceder", -aunque no hubiera ninguna evidencia inmediata de que ello ocurriría- le daba fuerzas para sobreponerse y seguir luchando para permanecer viva.
Y algo bueno nos sucedió. Llegaron a rescatarnos, sin que yo me hubiera dado cuenta de la cercanía de esta embarcación.-

Desde ese momento, luego de las explicaciones de Ana, comprendí de una vez para siempre, en que consistía ese sentimiento que "se tiene dentro de uno mismo" y que aparece en circunstancias muy adversas, y que nos dice "resiste, no te abandones, algo bueno te va a suceder"...Ese mensaje interior, ES EL SENTIMIENTO DE ESPERANZA, que cada quien construye -O NO- De una manera inconciente, desde los tiempos más primarios de su existencia, y lo lleva consigo de por vida - (o no lo tiene consigo, no es algo necesario ni evolutivo; algunos por nuestras relaciones primarias, fundamentalmente con nuestras madres, podemos construirlo e instalarlo firmemente en nuestras mentes; otros lo construyen débilmente, y suelen perderlo ante circunstancias difíciles)"

Este fue el relato que nos hizo un psicoanalista de Río de Janeiro, en una reunión de trabajo, en Buenos Aires, en el año 1975.-
El tema que nos convocaba, era precisamente, pensar sobre el SENTIMIENTO DE ESPERANZA, y cambiar trabajos, experiencias y conceptualizaciones.-
Yo, como Paulo, luego de ese relato, entendí cabalmente DE QUE SE TRATABA LA ESPERANZA....
Pedro Bugani