UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA - Red de Estudios de Espacio y Territorio
Seminario Internacional "Dimensiones Territoriales de la Guerra y la Paz en Colombia"
Bogotá, Setiembre 2002
"Territorios, pensados, posibles. Lugares virtuales, lugares verticales. El caso de Colombia".
Por: Horacio Bozzano
Este trabajo no es un enfoque holístico filosófico ni empírico, tarea reservada para seres supremos. Menos aún, es una toma de posición sobre gobernantes, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y otros actores de un presente tan complejo como el colombiano. En realidad es un intento de pensar y empirizar dialécticamente territorios posibles para la Colombia de hoy, desde la postura de un geógrafo argentino que no es especialista del tema Colombia y que vive y padece como muchos de ustedes las imposiciones que la globalización, con sus tiempos y sus verticalidades, nos humecta a veces, y nos empapa otras. Proponemos un tablero dialéctico de todos los lugares de Colombia -tal vez 1168 municipios- para la toma de decisión en tiempo real con el propósito de trabajar mejor por territorios posibles.
Vivir hoy en Bogotá, Nueva York, El Cairo, Roma, Bangkok o Buenos Aires tiene más puntos en común que cuando íbamos a la escuela. Estamos viviendo una aceleración frenética en la difusión y globalización de poderes económicos, políticos y religiosos que contribuye a incrementar la incertidumbre, reproducir la violencia y verticalizar los lugares. Verticalización de lugares en términos de interdependencias jerárquicas -políticas, financieras, militares o empresariales- con las sociedades locales, así como en su territorialización. El fin de las certidumbres planteado por I.Prigogine probablemente esté presente en buena parte de los territorios posibles, de los lugares virtuales en los tiempos que nos toca vivir ¿No estaremos marchando a un mundo donde la incertidumbre es estructural y los lugares con certidumbre relativa son intersticios cada vez menos dominantes en nuestro planeta ?Presentamos una visión de territorios reales, pensados y posibles priorizando algunos pares dialécticos útiles para contribuir a entender tanto la Colombia actual como otros lugares muy diferentes en su naturaleza y escala espacio-temporal. La investigación se nutre principalmente de varias relecturas de la obra de Milton Santos y de trabajos en el plano empírico (territorios reales), empírico-conceptual (territorios pensados) y aplicado (territorios posibles) en lugares concretos desde hace más de quince años. Se presta especial atención al tema que nos convoca: Colombia hoy. Lugares virtuales y lugares verticales están presentes en Colombia y en todos los países del mundo. Sin embargo el baño de virtualidad y verticalidad es muy dispar según países y lugares.¿ Cómo intervienen las infinitas manifestaciones del poder económico, del poder político y de la violencia en la virtualidad y la verticalidad de los lugares actuales ? Intervenciones, acciones y también omisiones impregnan de manera perceptible e imperceptible todos los días un sinnúmero de lugares en nuestro Planeta para contribuir a que la certidumbre se vaya desdibujando en el imaginario colectivo de miles de grupos sociales en escalas locales. Sin proponérselo deliberadamente como conjunto social, Colombia fue construyendo desde mediados del siglo XIX un presente de virtualidades y verticalidades muy complejo donde conviven solidaridades e incertidumbres en un "mundo colombiano" integrado al menos por cinco "submundos", cada uno con sus particularidades socio-culturales, históricas y naturales: los Andes, el Caribe, el Pacífico, los Llanos orientales y en las últimas décadas, las Metrópolis. No basta con plantear dos lógicas -urbanas y rurales- contrapuestas en el despliegue de poderes políticos, actores económicos y sociedades locales, sino que es pertinente reconocer que las diferenciaciones y especificidades son mayores, aún incluso que las cinco mencionadas. El mundo agrario andino, por caso, es totalmente diferente del mundo de los llanos.La consolidación gradual de poderes económicos y políticos muy diferentes, particularmente en el último medio siglo, ha ido produciendo paulatinamente una homogeneización de estas lógicas de despliegue de poderes en la mayor parte del territorio colombiano. Hoy las heterogeneidades sociales y naturales que nos permitían reconocer el valor y la riqueza de estas identidades al interior de Colombia están en jaque. Es muy probable que la violencia y el terror estén contribuyendo actualmente a acentuar un proceso de descomposición gradual de aquellas cinco identidades, regiones, submundos o como se las quiera designar.La incertidumbre estructural que vivimos hoy en todo el Planeta tiene también relación con esta difícil situación que atraviesan los colombianos. El presente de Colombia no es responsabilidad pura de los colombianos, ni responsabilidad pura de los demás. Como veremos mas adelante, hoy, lo global y lo local son un par dialéctico cada vez más híbrido, cada vez menos posible de entender uno sin el otro.¿ Cómo perciben hoy estas situaciones millones de abuelos que vivieron en su juventud lugares donde la virtualidad no era moneda corriente y donde horizontalidades y verticalidades entretejían madejas en las que convivían solidaridades y conflictos ?
La desconfianza, la corrupción, la violencia, el desempleo, el hambre, la miseria y otros males cunden en un Planeta habitado por el triple de seres humanos que cuando nuestros abuelos eran jóvenes. La competencia por un pedazo de pan, una choza, una heladera, un chalet o una coupé de lujo existe desde hace mucho tiempo, pero ahora es cada día mayor. Esto no es patrimonio de Colombia, sino que es uno de los tristes patrimonios de nuestra Humanidad.Organización del trabajo
Para hacer el trabajo sobre Colombia nos organizamos partiendo de un planteo general de territorios reales, pensados y posibles; a los que se van incorporando pares dialécticos presentes en la obra de Milton Santos : sistemas de objetos y sistemas de acciones, tiempo y espacio, horizontalidades y verticalidades, lo global y lo local. El lugar de la violencia se trabaja a partir de planteos de Michel Serres y de Georges Dumézil, presente éste último en la obra de Serres. El porvenir de certidumbres e incertidumbres en este tiempo es el desafío a profundizar en el análisis. La eventual continuidad de esta investigación sobre Colombia nos motiva a trabajar en territorios mas concretos, indagando en espacios y espacialidades euclidianas, topológicas, absolutas, relativas y relacionales.
Las referencias al caso de Colombia se nutren de diversos autores, principalmente Daniel Pécaut, Alejandro Reyes Posada y Joaquín Villalobos. Territorios reales, pensados, posibles
Todos los lugares son parte de nuestro concreto real. Todos los lugares pueden ser pensados como una compleja síntesis del concreto real y del concreto pensado, como una relación empírico-teórica. Desde hoy, desde cada momento, todos los lugares son posibles. En la medida que continuamente los lugares son cruzados por la flecha del tiempo, cambian, se transforman, se redefinen.Todos los seres humanos podemos tener un consenso bastante amplio sobre cuáles son los territorios reales, nos referimos aquí a los lugares que conocemos, vemos, vivimos, padecemos. Podemos ponernos bastante de acuerdo en una primera instancia sobre lo que prácticamente no hay discusión; cuando ya entran la percepción, la emoción y alguna cosmovisión teórica particular el territorio va dejando de ser un común real para todos.
Por ejemplo, cuáles son las cosas sobre las cuáles entre los 40 millones de habitantes de Colombia no habría mayor discusión ? Respondiendo a esta pregunta podríamos acordar en ciertos componentes socio-culturales, económicos, políticos y naturales que integran todos los lugares que forman parte del territorio colombiano. Pronto, al incorporar razón y emoción, comenzaremos a atravesar momentos de disenso, producto de nuestras percepciones y de nuestras concepciones teóricas. Nuestros territorios pensados para la Colombia presente surgen principalmente de una relectura de pares dialécticos de Milton Santos en relación a los rasgos salientes que rescatamos de la situación actual de Colombia. Los veremos mas adelante.Al referirse a lo posible y lo real, Prigogine plantea que "...lo posible es 'mas rico' que lo real. El universo que nos rodea debe ser entendido a partir de lo posible, no a partir de un estado inicial cualquiera del cual pudiera de alguna manera deducirse." (Prigogine;1996:65) El autor cita el planteo que Bergson hace en 'Le possible et le réel' sobre el tiempo, entendiéndolo como "brote efectivo de novedad imprevisible". En una orientación semejante, Michel Serres plantea que en los espacios virtuales nos aniegan multiplicidades de posibles. En las regiones y en los lugares "...el tiempo empirizado entra como condición de posibilidad, y la entidad geográfica preexistente entra como condición de oportunidad." (Santos; 2000:139) Estudiando el eje de las sucesiones se plantean posibilidades en el tiempo. Estudiando el eje de las coexistencias se plantean oportunidades en el espacio. Unir en la práctica espacio y tiempo, coexistencias y sucesiones nos permitirá entender mejor cada lugar en el mundo. Los territorios posibles se refieren tanto a sociedades posibles como a espacios construidos y naturales posibles. Surgen de la proyección simultánea de sucesiones y coexistencias en un lugar determinado. No es posible aún descubrir, entre el sinfín de posibilidades y oportunidades, cuáles son las que ocurrirán. Sin embargo, es posible indagar en los ejes de las sucesiones y las coexistencias en un lugar determinado -por ejemplo Colombia en el 2002- con el propósito de plantear hipótesis de territorios posibles, de identificar oportunidades y posibilidades mas probables que otras.Entre lo real y lo posible está lo pensado. En cada lugar hay ontología y gnoseología, hay existencias materiales e inmateriales, razones y emociones. Para trabajar en territorios posibles intentamos articular lo real y lo pensado, reconociendo la simultaneidad de particulares sucesiones y coexistencias como síntesis dialéctica del concreto real y el concreto pensado. Los territorios posibles son infinitos. En general son producto de obras y acciones concretas que tienden a modificar sistemas de objetos y sistemas de acciones determinados. Nos estamos refiriendo a la concreción de obras y acciones tan disímiles y heterogéneas como un programa de caminos rurales pavimentados, los límites de un nuevo municipio, las zonas de un código urbano, la implementación concreta de una política de ordenamiento territorial, la formación de un asentamiento precario o el despoblamiento de un lugar ante una profunda crisis. En este trabajo intentaremos plantear algunos territorios para Colombia mas posibles que otros.Pares dialécticos
El enfoque dialéctico trabajado por Milton Santos durante décadas en la construcción de una teoría social crítica y en una teoría general del espacio humano proporciona diversas líneas de indagación que permiten enriquecer la definición de territorios reales, pensados y posibles en lugares concretos. Para entender Colombia intentaremos incorporar cómo juegan algunos pares dialécticos -sistemas de objetos y sistemas de acciones, tiempo y espacio, horizontalidades y verticalidades, lo global y lo local- en la compleja madeja que entretejen gobiernos, guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, militares, sociedades locales y otros actores. Si bien se pretende proponer una visión totalizadora de Colombia en lo particular y en lo general, la ambición no es filosófica. El aporte intenta ser territorial, procurando evitar transformarnos en lectores supremos de la síntesis. Sistemas de objetos y sistemas de acciones
Al referirse al territorio o espacio geográfico -por ejemplo una comunidad rural, un pueblo, una ciudad, una región- Milton Santos resume su propuesta teórica en términos de un conjunto indisoluble, solidario y también contradictorio, de sistemas de objetos y sistemas de acciones que forman el espacio. Ambos sistemas interactúan; los sistemas de objetos condicionan la forma en que se dan las acciones, mientras que el sistema de acciones conduce a la creación de nuevos objetos o a la resignificación de objetos preexistentes. (Santos; 2000:54-55). Son las acciones las que, en último término, definen los objetos, dándoles un sentido. Pero hoy los objetos "valorizan" de manera diferente las acciones, en virtud de su contenido técnico. Considerar las acciones por separado o los objetos por separado no refleja su realidad histórica. (Santos; 2000:73)Así considerado, el espacio es un híbrido, un mixto, donde sistemas de objetos y sistemas de acciones, donde fijos y flujos, donde trabajo vivo y trabajo muerto, donde forma y función, donde configuración territorial y relaciones sociales, todos ellos, son inseparables, funcionan como un sistema y no existe uno sin otro.Desde esta perspectiva podemos identificar en Colombia cinco grandes conjuntos de sistemas de objetos y sistemas de acciones interactuando permanentemente entre ellos y dentro de cada uno: los Andes, el Caribe, el Pacifico, los Llanos y las Metrópolis. Enfocando más la lupa encontraremos al interior de cada uno, un buen número de subconjuntos de sistemas de objetos y sistemas de acciones. Como veremos más adelante el despliegue de circuitos socio-económicos, relaciones de poder, intereses, necesidades y expectativas en el tiempo, complejizan día a día esta simple visión identitaria regional.Alvaro Reyes Posada, notable investigador del tema, resume claramente esta dialéctica general entre sistemas de objetos y sistemas de acciones en tiempo y lugar. "Colombia ha vivido en estos 35 años un avance progresivo de la guerra interna, que creció desde la periferia hacia los centros del poder nacional. Durante la primera fase, los focos guerrilleros se hicieron fuertes en espacios de colonización con muy poca presencia del Estado, donde impusieron un orden local y establecieron impuestos de guerra a la agricultura de plantación y la ganadería, el petróleo, el narcotráfico y otras fuentes de riqueza. Luego extendieron su acción armada a regiones de campesinado medio cafetero y áreas de minifundio, y crearon milicias urbanas en barrios populares de las principales ciudades... La reacción de las víctimas fue su apoyo a la creación de grupos privados de autodefensa, cuya organización fue promovida por el Ejército, con autorización legal desde 1982."
Continúa el autor ".. La expansión de los dominios guerrilleros coincidió con la acumulación de los primeros capitales del narcotráfico desde mediados de los setenta, y ambos factores actuaron para crear un nuevo mercado de tierra, con la oferta de fincas ganaderas por personas amenazadas o extorsionadas por la guerrilla y la demanda de bienes raíces por los narcotraficantes... A medida que los primeros grupos de autodefensa controlaron territorios, lograron también su autonomía financiera con la venta de seguridad privada a propietarios y empresarios amenazados por la guerrilla, y luego con el cobro de contribuciones forzosas a toda clase de negocios, incluidos los del narcotráfico. En las regiones donde ocurre el conflicto por el predominio de guerrillas o autodefensas, las dos fuerzas imponen tributos y usan el terror para enviar señales al adversario sobre los costos de su presencia. La destrucción del tejido social ha dejado a su paso un desierto económico, ha desplazado dos millones de personas a las ciudades y ha expropiado la tierra en favor de quienes controlan la seguridad." (Alvaro Reyes)Para trabajar por territorios posibles, entender el País y explicar sus regiones y departamentos es necesario pero insuficiente. Es menester interpretar cada lugar en términos de sus híbridos solidarios y contradictorios de sistemas de objetos y sistemas de acciones dominantes, a través por ejemplo de sus actores representativos, de sus relaciones de poder local, de sus circuitos socio-económicos más salientes y de sus formas de ocupación más significativas. Pero también debemos investigar cada lugar en sus otras dialécticas: tiempo y lugar, horizontalidades y verticalidades, lo global y lo local. Con este abordaje teórico no estamos significando que estas dialécticas definen territorios, en realidad las sobrevuelan, las tiñen, las bañan, estando presentes en un gran número de lugares, pero no en todos. Esto significa que, si bien podemos acotar en tiempo y en espacio -topológico y euclidiano- cada lugar de Colombia con "nombre y apellido", se trata de territorios pensados a partir de ciertas dialécticas con determinados atributos e indicadores: un trabajo útil para pensar en ejes de sucesiones y de coexistencias en el futuro inmediato y mediato que nos permitan trabajar mejor por territorios posibles.Tiempo y lugar
¿ Qué huellas del pasado reconocemos hoy en un territorio ? ¿ Sólo objetos, o también memoria, representaciones y símbolos ? "En realidad, paisaje y espacio son siempre una especie de palimpsesto donde, mediante acumulaciones y sustituciones, la acción de las diferentes generaciones se superpone. El espacio constituye la matriz sobre la cual las nuevas acciones sustituyen a las acciones pasadas. Es, por lo tanto, presente porque es pasado y futuro." (Santos;2000:87) Objetos e imágenes de pasados muy diversos se superponen unos, son sustituidos otros, construyendo a cada instante un presente en cada lugar. En esta Colombia de conflictos y solidaridades, de violencia y de terror: ¿ De qué manera están presentes en la sociedad actual las guerras civiles entre conservadores y liberales de 1830, 1860 y 1899-1903 ? Las guerras con el Perú, además de estar presentes en los manuales escolares, integran hoy la memoria social ? ¿ Cómo entra el "Bogotazo" en el imaginario colectivo actual de los colombianos ? ¿ Cómo es percibido hoy el nacimiento de los grupos guerrilleros ? ¿ Qué lugar ocupa hoy el período de "La Violencia" ?
Baudelaire, en sentido figurado, ya se refería al "inmenso y complicado palimpsesto de la memoria". En el complicado palimpsesto de la memoria de los colombianos están presentes los últimos 35 o 40 años de violencia mezclados con otras huellas violentas anteriores mas borrosas de su historia. Este palimpsesto integra en más o en menos el presente de todos los colombianos: quienes viven en el extranjero o quienes viven en Colombia, gobernantes, gobernados, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, "desplazados" y "arrinconados".Del mismo modo, al referirnos a lógicas políticas y económicas del pasado lejano y del pasado cercano: ¿ Continúan presentes en la sociedad actual las tres décadas de explotación desmedida de reservas petrolíferas y el control casi absoluto del petróleo, la banana y algunos servicios como el gas y la electricidad por parte de firmas norteamericanas desde 1920 ? ¿ Cómo reaparecen hoy en Colombia los doce años de alternancia de poder entre liberales y conservadores ? ¿Perciben hoy muchos colombianos la sincronía entre aquella reforma constitucional de 1957 y el crecimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional ? Sucesiones y coexistencias del pasado renacen mas tibias o mas fuertes en este presente en distintos lugares de Colombia. En los territorios posibles es necesario proyectar pasado y presente de dependencias económicas con el exterior y conflictos políticos al interior de la Nación.
"En cada lugar, los sistemas sucesivos del devenir social distinguen períodos diferentes, y permiten hablar de hoy y de ayer. Este es el eje de las sucesiones. En cada lugar, el tiempo de las diversas acciones y de los diversos actores y la manera como utilizan el tiempo social no son los mismos... He aquí el eje de las coexistencias [...] Según Leibniz, el espacio es el orden de las coexistencias posibles [...] La comprensión de los lugares en su situación actual y en su evolución depende de la consideración del eje de las sucesiones y del eje de las coexistencias." (Santos;2000:134-135)En este presente, un sinnúmero de Lugares en nuestro Planeta dependen cada vez más de tiempos ajenos a los que se viven en los propios lugares. "Cada lugar es escenario de tiempos 'externos' múltiples. En realidad a partir del tiempo mundial, que es el tiempo externo absoluto, los otros tiempos comparecen como tiempos internos. El tiempo del Estado-Nación es interno en relación al tiempo mundial, y externo en relación al tiempo de las regiones y al tiempo de los lugares. Y a partir del más mínimo tiempo interno -el lugar o el punto-, todos los demás les son externos" (Santos,2000:117) El impacto de tiempos más sincrónicos de diversos actores en cada lugar permite encontrar territorios mas permanentes, con mayores inercias, con fijos y flujos, con sistemas de objetos y sistemas de acciones menos dinámicos. Son lugares "más tranquilos", donde la certidumbre es mayor que en otros. No es el caso dominante de Colombia hoy.Los impactos más veloces de tiempos simultáneos de múltiples actores en lugares precisos, generan territorios mas cambiantes. Son lugares más virtuales que los anteriores; lugares donde la incertidumbre prevalece sobre la certidumbre. Desplazamientos de población, nuevas actividades laborales y cambios en la propiedad de la tierra son tres indicadores de las velocidades de los impactos en Colombia hoy. ¿ Cuánto tiempo llevó la migración de aproximadamente dos millones de habitantes en un contexto de violencia ? ¿ Cuántos habitantes migraron en períodos de calma relativa ? Actores que despliegan lógicas verticales tienden a imponer sus tiempos, con sus cálculos y sus objetivos, a un gran número de actores cuyos tiempos y horizontalidades quedan subsumidas en complejas redes de fidelidades y compromisos. Mas que una destemporalización, se trata de una imposición de los tiempos de los poderes y de la violencia a los tiempos propios de cada sociedad local. Estos tiempos son muy diferentes según se trate de sociedades urbanas o rurales.La flecha del tiempo es en cada lugar, en cada territorio y en el mundo todo, más rápida o más lenta. Para pensar territorios posibles de Colombia no basta con proyectar al futuro inmediato un palimpsesto de sucesiones y coexistencias. En estos tiempos juegan diversos despliegues de conjuntos indisolubles, solidarios y contradictorios de sistemas de objetos y sistemas de acciones. Es menester también indagar cómo intervinieron en el tiempo lo global y lo local, y las horizontalidades y verticalidades en la construcción de este presente. Horizontalidades y verticalidades
Cada lugar, cada región, cada país es punto de intersección entre verticalidades y horizontalidades. Verticalidades en términos de interdependencias jerárquicas mediante órdenes técnicas, financieras, políticas. Horizontalidades en términos de solidaridades organizacionales reconstruyendo a partir de acciones localmente constituidas, una base de vida que amplíe la cohesión de la sociedad civil al servicio del interés colectivo. (Santos;2000:241)No existen verticalidades sin horizontalidades, ni horizontalidades sin verticalidades. La particularidad del caso colombiano es el surgimiento de grupos que ejercen relaciones de poder y redes de compromisos en aquellos lugares donde el Estado ha tenido históricamente una menor presencia. En las últimas regiones colonizadas y en otros lugares poco poblados con menor trayectoria en solidaridades organizacionales, las sociedades locales fueron tejiendo madejas de horizontalidades tan dispares como complejas. Terratenientes, grupos guerrilleros, autodefensas y narcotraficantes fueron estableciendo de diferente manera relaciones con grupos locales hasta producir en la base de la sociedad una disyuntiva permanente: partir o adaptarse, en un contexto donde la ley del silencio y la desconfianza obligan a establecer compromisos y fidelidades voluntarias o a la fuerza, con la verticalidad dominante en cada lugar.Este presente de múltiples y cambiantes verticalidades en cientos o miles de lugares de Colombia está acelerando hoy en tiempo y espacio la dialéctica entre horizontalidades y verticalidades, a la vez que profundiza el riesgo de descomposición social. Villalobos plantea "...el riesgo de que se queden veinte grupos, sin ningún grado de coordinación entre ellos, usando las mismas armas, es muy alto. Hay un riesgo de descomposición muy grande." La debilidad del Estado en estos lugares es manifiesta. "En la administración pasada mas de la mitad de los alcaldes locales fue objeto de procesos administrativos y, en algunos casos, penales" (Utria Grosser;1998:72) En las redes de intimidación y desconfianza que se van tejiendo, Pécaut plantea una suerte de organización de la población en círculos concéntricos, desde los más fieles -los "lagartos"- hasta quienes intentan mantenerse al margen procurando no caer bajo el rótulo de "sapos" o traidores. Estas horizontalidades y verticalidades tejen una dialéctica de la adaptación forzosa o voluntaria, o bien tienden a descomponer la sociedad produciendo migraciones forzosas.Michel Wieviorka al referirse a un nuevo paradigma de la violencia, plantea que la violencia política en el mundo, se orienta en dos direcciones: una infrapolítica y otra metapolítica. Mientras las redes verticales y horizontales locales mencionadas se aproximan en mayor medida a la violencia infrapolítica, queda por hacer referencia a la violencia metapolítica.En verticalidades y horizontalidades metapolíticas de Colombia actual es posible identificar dos rasgos que caracterizan el accionar del Estado: su débil presencia en muchos lugares de su extenso territorio real, hoy con dialécticas verticales y horizontales dominadas por otros actores; y también algunos hechos de su política internacional, en particular con los Estados Unidos. Este aspecto es punto de partida para introducir a otro par dialéctico: lo global y lo local.Las dialécticas entre horizontalidades-verticalidades y global-local se unen en este planteo de Milton Santos: "Las acciones son cada vez más ajenas a los fines propios del hombre y del lugar. De ahí la necesidad de operar una distinción entre la escala de realización de las acciones y la escala de su mando... Se impone distinguir entre los actores que deciden y los demás. Un decisor es aquel que puede escoger lo que va a ser difundido y, mucho más, aquel capaz de elegir la acción que, en ese sentido, va a realizarse... La elección del hombre común, en muchas de las acciones que emprende, es limitada. Frecuentemente, el actor es sólo el vehículo de la acción y no su verdadero motor." (Santos; op.cit., p.68-69) En el caso colombiano actual es necesario distinguir entre las diversas escalas de realización de acciones y sus correspondientes escalas de mando; no se trata de una relación lineal, desde el momento que son varios los actores que ejercen o intentan ejercer este juego entre las dos escalas mencionadas. Lo global y lo local
"El orden global busca imponer, en todos los lugares, una única racionalidad. El orden local es asociado a una población contigua de objetos, reunidos por el territorio y como territorio, regidos por la interacción [...] En el orden global la solidaridad es producto de la organización [...] En el orden local la organización es producto de la solidaridad [...] En el orden global se destaca la información; en el orden local predomina la comunicación" (Santos;op.cit., p.289)Un hecho reciente -citado por Maurice Lemoine - ofrece elementos para entender que la metapolítica proporciona argumentos para entender la dialéctica del orden global y el orden local planteada por Santos y aplicada al caso de Colombia. El Parlamento colombiano por Ley 508 del 29 de julio de 1999 formaliza el Plan nacional de desarrollo "Cambio para construir la paz, 1999-2002". Poco tiempo después, el 21 de setiembre, sin consulta previa al Congreso colombiano, se elabora en Washington el "Plan para la paz, la prosperidad y el reforzamiento del estado". Este plan, conocido como "Plan Colombia" en Estados Unidos, es divulgado en Colombia el 2 de enero de 2000. Si bien no hemos investigado la situación con el nuevo presidente de Colombia, es indudable que la situación ha cambiado.Es probable que estemos asistiendo a un escenario de relaciones de poder difícilmente concebibles para el grueso de la sociedad colombiana. En situaciones de esta naturaleza, las reacciones humanas mas frecuentes probablemente sean la resistencia, la desconfianza y el desánimo o la depresión. Intentemos situarnos por un momento en el tiempo y lugar que atraviesan hoy los colombianos. Es muy probable que prevalezca la desconfianza y la depresión a la resistencia, debido a que la violencia y el terror desencadenan más parálisis que motivación para seguir luchando. Sobre todo si, como en el caso de Colombia, no se trata de una guerra tradicional entre dos enemigos. La coexistencia conflictiva de verticalidades infrapolíticas y metapolíticas tiende a generar en la sociedad en general mas desánimo que resistencia.Una cuestión que excede a Colombia es el narcotráfico: Estados Unidos realiza en Colombia esfuerzos muy importantes por combatirlo. En este tema tan complejo surgen más interrogantes que respuestas. ¿ Cómo y dónde hoy se combate la droga ? ¿ En los lugares de producción, en las redes de transacción o en los consumidores ? ¿ O en todas las fases del circuito ? ¿ En qué medida son responsables millones de colombianos sin relación alguna con el narcotráfico ? ¿ En qué medida son responsables Estados y sociedades política y económicamente más poderosos que concentran la mayoría de los drogadictos de nuestra Humanidad ? Es evidente que las dialécticas global-local y vertical-horizontal están cada vez mas anastomosadas. No podemos entender una dialéctica sin la otra. Tampoco puede pensarse en que la solución a este conflicto será una negociación entre dos actores en un lugar determinado.Del mismo modo, como ocurriera con la ingerencia económica de Estados Unidos en Colombia entre 1921 y 1957 con el petróleo, la banana y empresas de servicios, recientemente en el mencionado Plan Colombia aprobado durante el anterior gobierno se insiste en una mayor apertura económica. En este contexto "...se consolida aún más la dialéctica del territorio, mediante un control 'local' de la parte 'técnica' de la producción y un control remoto de la parte política de la producción" (Santos;2000:231)Violencia y dialécticas
Al menos cuatro dialécticas conviven hoy en Colombia: sistemas de objetos y sistemas de acciones, tiempo y espacio, horizontalidades y verticalidades, global y local. En este momento del análisis surgen más interrogantes que certezas: ¿ En qué medida la violencia y el terror en Colombia pueden entenderse a partir de estas cuatro dialécticas ? ¿ Alguna de estas dialécticas son más explicativas de la violencia actual que otras ? La violencia y el terror son más estructurales o más periféricos y coyunturales al despliegue de cada una de aquellas dialécticas ? ¿ Qué aportes puede ofrecerse desde esta visión a la comprensión de las dimensiones territoriales de la guerra y de la paz ?La violencia es tan o más antigua que lo sagrado y que la fortuna. La emoción, la razón y lo material subyacen respectivamente a la guerra, lo sagrado y la fortuna, estando presentes aquellas tres en diverso grado en cada una de éstas. Michel Serres (op.cit) en su capítulo "Violencia" plantea -citando a Georges Dumézil- que, desde las sociedades más arcaicas hasta las más recientes, el funcionamiento ordinario de nuestras sociedades es representado por la trilogía de lo sagrado, la guerra y la fortuna. Estas tres funciones sociales se encarnan en tres dioses latinos -Júpiter, Marte y Quirino- y tienen sus equivalentes en las vertientes hindú, iraní, celta, irlandesa, gala. Júpiter representa lo sagrado, la política, la religión, el derecho, la cognición; Marte, la guerra, la violencia; y Quirino, la fortuna, la economía. (Serres;op.cit.,p.209)Serres plantea que las guerras son más arcaicas que la Economía, siendo la expresión de la ley atroz del más fuerte. "Las culturas de las que procedemos todos, dado que las otras, erradicadas de la faz de la tierra han desaparecido, retiradas de la construcción lenta de lo universal, son testimonio todas ellas, al menos en mi conocimiento, del carácter originario de estas guerras, entendidas como acciones conflictivas en las que el ordenamiento y el derecho permiten a los beligerantes no destruirse hasta el último". (op.cit., p.217-218) Continúa Serres planteando que la ausencia de uno de los tres dioses implica la falta total de los otros dos "¿ Podemos descubrir mejor índice de su relación y de su unidad ?"(op.cit, 226) Las tres imágenes o funciones consumen los mismos sacrificios.Una presencia tan acendrada de la violencia en determinados tiempos y espacios a lo largo de la Humanidad podría permitirnos reconocer al menos dos cuestiones, válidas para Colombia o para cualquier lugar violento de nuestro Planeta.
En primer lugar, reconocer actores de la violencia y no negarlos, trabajando para incorporarlos -aún sin proyectos sociales explícitos muy claros- a agendas de negociación. Como señala E.Zuleta: "Lo difícil, pero también lo esencial, es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho." En segundo lugar, incorporar el pensamiento dialéctico para entender mejor las raíces, el presente y el futuro de la violencia. En este sentido la violencia es real, es pensada y es posible. Es real: la vemos por televisión, la vivimos más próxima o la padecemos. Es pensada: aún con pocos móviles racionales y muchos viscerales, es planificada en múltiples escalas espacio-temporales, desde un pillaje hasta una guerra. Es posible: puede brotar, recrearse o perpetuarse en cualquier tiempo y espacio del Planeta.
Si estudiamos mejor cómo juegan dialécticamente objetos y acciones en contextos de violencia, cómo se entretejen horizontalidades y verticalidades y cómo llegamos a entender que lo local reproduce el Mundo a su manera , podremos pensar dialécticamente sucesiones y coexistencias de la violencia del pasado y del presente de cada Lugar, para proyectarlos en territorios posibles, más probables que otros territorios menos posibles. Daniel Pécaut se refiere a la violencia como un fenómeno banal en Colombia; planteando recientemente un contexto de terror, en el que principios normativos y referencias institucionales del Estado de derecho, presentes de manera subyacente durante la violencia, tienden a desaparecer en un contexto de terror. El terror no es generado por la guerrilla, por los paramilitares o por otro actor: es generado por el conjunto. ¿ Tiene una base dialéctica el germen del terror ? Como señala Pécaut "...el terror es ante todo un instrumento al servicio de estrategias fríamente calculadas de una gran variedad de protagonistas". Uniendo tiempo y lugar, corresponde indagar en qué medida la violencia y el terror actuales integran a la vez el complejo palimpsesto de la memoria colombiana y se proyectan como un componente estructural en los territorios posibles.Desterritorialización de la violencia
En la desterritorialización en sentido amplio subyace una discontinuidad entre niveles decisionales con capacidad de operar en otro lugar desde donde parte la decisión de hacerlo, por un lado, y el lugar donde efectivamente tiene lugar el cambio, por otro. En estas situaciones el "acontecer jerárquico" -alejado del lugar- impone su propia solidaridad sobre el "acontecer homólogo" y el "acontecer complementario". En estos casos las solidaridades locales comienzan a perder peso, se reproducen en submundos poco conocidos o incluso terminan desapareciendo.Hemos encontrado hasta el momento trabajos sobre la desterritorialización del capital y quienes plantean una posible desterritorialización del desastre ecológico. Reconociendo que los móviles de la violencia en nuestro Planeta están insertos en complejas tramas de verticalidades y horizontalidades que van entretejiendo dialécticas cada vez más densas entre lo global y lo local, hoy existe una desterritorialización de la violencia en muchos Lugares del Mundo. Los atentados en Estados Unidos de hace un año no sólo demuestran que los lugares no son simplemente más virtuales sino que la desterritorialización de la violencia es más vertical que hace una o dos décadas. Y también es una evidencia que las verticalidades no son únicas, monolíticas, ni homogéneas.En el caso colombiano, la desterritorialización de la violencia se puede explicar a partir de la identificación de lugares de decisión y lugares de concreción de acontecimientos violentos. No todas las decisiones de consumar acontecimientos violentos se gestan en el lugar donde se concretan. En este sentido es posible reconocer una gran variedad de discontinuidades espaciales en la desterritorialización de la violencia: las decisiones pueden ser muy lejanas o muy cercanas al acontecimiento, por ejemplo pueden tener lugar en otro punto del Planeta, dentro del mismo País o incluso en otra región donde se concreta el hecho violento.Territorialización de la violencia
En la territorialización de la violencia la toma de decisión y la concreción del acontecimiento violento se generan en un mismo lugar, reconociendo en ellos un eje de sucesiones en el tiempo y en un mismo lugar: primero la decisión, luego la concreción. El eje de las coexistencias no une decisión y concreción, sino que está presente en la reacción de los afectados directa o indirectamente en el acontecimiento violento en un mismo tiempo y lugar. Las víctimas no son sólo los muertos y los heridos, sino todos aquellos que padecen temor y terror. En estos casos, la suma de acontecimientos violentos produce efectos progresivos en el proceso de descomposición social. En este escenario de territorialización de la violencia reconocemos lugares verticales y lugares virtuales.Lugares verticales. La impredecibilidad de un acontecimiento violento responde en buena medida a la convivencia -no necesariamente contigua- de verticalidades en conflicto, cada una con su acontecer jerárquico solidario en su lógica de despliegue de discursos y acciones. Estos lugares verticales tendrían relación, en buena medida, con el "no lugar" planteado por Daniel Pécaut, a partir de una reinterpretación de Marc Augé. Pécaut (2002, op.cit) entiende al "no lugar" como al espacio que bajo ciertas características sociales resulta de interacciones entre redes de fuerza.Lugares virtuales. La imprevisibilidad del devenir y del anclaje de la violencia y el terror son base de una incertidumbre difundida en un sinnúmero de Lugares de Colombia y del resto del Planeta. Redes y circuitos de fidelidades, compromisos, amenazas, incursiones y atentados que tejen millones de personas en comunidades locales en muchos puntos del Planeta -tanto quienes ejercen algún poder como quienes son sometidos- parecen concretarse de manera aleatoria, a la manera como las luciérnagas encienden su luz en el campo. No podemos saber dónde ni cuándo qué luciérnagas encenderán su luz en el mapa de Nuestro Planeta.Certidumbres e incertidumbres
Hoy certidumbre e incertidumbre cambian en un instante en cualquier lugar del Planeta. Un atentado o cualquier irrupción de poder político, económico o de violencia bastan para agregar incertidumbre y cambio a otro lugar. Es probable que el presente de la violencia en Colombia esté generando a la vez certidumbres e incertidumbres. La circunstancia que la violencia integre el palimpsesto de la memoria social colombiana y que, a la vez, sea un fenómeno vulgar entre los colombianos hoy, estaría aportando mas certezas que incertidumbres. En este sentido podría plantearse que la violencia es más estructural que coyuntural para Colombia en general, y hoy lo estructural está más próximo a la certidumbre, como lo coyuntural a la incertidumbre. Es válido identificar la prevalencia de la incertidumbre a la certidumbre, ya no para Colombia toda, sino a otra escala, en un gran número de lugares virtuales, donde el devenir y el anclaje de la violencia son imprevisibles Se trata de incertidumbre en sociedades locales que surge del desconocimiento de dónde y cuándo se posará la violencia.Certidumbres en una violencia más estructural y general. Incertidumbres en violencias más coyunturales y localizadas. Es muy probable que certidumbres e incertidumbres encarnen la dialéctica del Lugar y el Mundo. Cada Lugar en Colombia representa hoy, en alguna medida, el Mundo. Siguiendo a Milton Santos la totalidad se realiza por impactos selectivos; en ellos algunas de sus posibilidades se hacen realidad. La selectividad ocurre en el nivel de las formas y en el del contenido, en los fijos y en los flujos, en los sistemas de objetos y en los sistemas de acciones. De este modo, los lugares reproducen el País y el Mundo según un orden. En este escenario, como señala M.L.Silveira "...el lugar no es un fragmento, es la propia totalidad en movimiento que, a través del acontecimiento, se afirma y se niega, modelando un subespacio del espacio global". Las posibilidades en el tiempo local y las oportunidades en un espacio local parecen seguir siguen siendo hoy más inciertas que ciertas. Las posibilidades en el tiempo global y las oportunidades en el espacio global aún parecen seguir siendo más ciertas que inciertas. Sin embargo, hoy no es posible pensar que los territorios posibles de nuestra Humanidad, locales y globales, sigan el mismo camino.
Un Tablero Dialéctico de Lugares
En este tiempo y lugar -un congreso organizado por la Universidad Nacional de Colombia- se propone el germen para la construcción conjunta de un Tablero Dialéctico de Lugares, útil para la toma de decisión en tiempo real con el propósito de trabajar más y mejor por territorios posibles para Colombia.Concebido técnicamente a la manera de las matrices de evaluación de impacto, pero conceptualmente diferente de aquellas, se trata en realidad de una matriz de evaluación territorial de todos los lugares de Colombia en la microescala, en la cual puedan incluirse desde una perspectiva dialéctica sus rasgos más salientes e identificarse en tiempo real los cambios. Vale decir que no es una receta estándar de manuales de evaluación de impacto, sino que más bien es una idea aplicable a la Colombia de hoy, a partir de lo esencial que permite entenderla, para operar en ella.La relectura de las investigaciones de Alvaro Reyes, Camilo Echandía, Daniel Pécaut y otros autores, los trabajos de Francisco Thoumi y su equipo, los aportes del Promap, Julio Serje y su equipo, bases de datos georreferenciadas del Dane y del Cinep pueden contribuir a construir unas tipologías de patrones territoriales del presente colombiano con los que puedan caracterizarse dialécticamente los lugares en términos de sistemas de objetos-sistemas de acciones, tiempo-espacio, horizontalidades-verticalidades y global-local..Se estima que la escala de los Lugares para un Tablero Dialéctico de Colombia puede ser la municipal, a excepción de los grandes municipios urbanos, en los que podría evaluarse el trabajo con recortes territoriales menores: localidades, barrios u otras unidades administrativas. Esto daría un número aproximado de 1200 a 1250 Lugares. En la concepción se sugiere incorporar en una primera etapa las cuatro dialécticas en términos de indicadores representativos cualitativos o cuantitativos. De cada lugar podría consignarse el perfil de la/s actividad/es dominante/s, cambios recientes en la propiedad de la tierra, presencia de autodefensas, guerrillas, narcotraficantes, proporción de votantes en últimas elecciones, atentados en períodos determinados, grado de cohesión de la sociedad local y muchos otros indicadores, previo paso en cada indicador por el tamiz dialéctico analizado. Territorios posibles
El tablero tiene el propósito de generar una base de consenso más sólida para la toma de decisiones con la idea y la voluntad de trabajar pensando en territorios posibles. ¿ Quién está en condiciones de afirmar hoy que la solución en Colombia sea la negociación o sea el exterminio de determinados actores ? Allí donde la persuasión tenga un resquicio: Porqué no pensar en una esforzada construcción gradual de negociaciones en todos los frentes, ofreciendo a cada grupo una agenda particular, elaborándola en conjunto con cada uno de ellos, para co-construir un territorio posible, tal vez diferente en cada lugar.Trabajando con sistemas de objetos y con sistemas de acciones, en términos de actores, relaciones de poder, circuitos socio-económicos- y formas de ocupación (territorios reales) y reconociendo en cada lugar dialécticas de tiempo y lugar, de horizontalidades y verticalidades, de lo global y lo local (territorios pensados) es viable pensar en la articulación concreta y gradual entre funcionarios, referentes locales, sociedades locales y profesionales para producir transformaciones en los lugares tanto en objetos como en acciones, en obras como en programas (territorios posibles).
¿ En qué medida intervienen hoy Estado y gobernantes ante la situación de descomposición social que están atravesando un buen número de comunidades locales en Colombia ? Que aproximadamente solo uno a tres por ciento de la población colombiana apoye a la guerrilla no aporta ninguna solución. Que los colombianos, por coerción o por desinterés, no concurran masivamente a las urnas, tampoco aporta una solución al problema. Sin embargo, estas dos situaciones son señales que, bien evaluadas, son germen de territorios posibles más solidarios que los actuales. Ante un escenario de verticalidades paralelas, los territorios posibles podrían construirse gradualmente -como plantea Villalobos- trabajando en escenarios de negociación fraccionada, paso a paso. Una alternativa complementaria a la continuidad estructural de la violencia en Colombia, es la posibilidad de intentar replicar en alguna medida -y adaptada al caso- lo que ocurrió en El Salvador. Forjar un territorio posible para Colombia, en una dirección semejante al territorio real ya construido en El Salvador, en principio es más complejo, debido principalmente a que los frentes en conflicto son más que dos. Como señala Joaquín Villalobos "... en El Salvador, tanto la dirección del gobierno como la de la guerrilla tenían claro que lo que sucedía en la mesa de negociaciones era la expresión de lo que ambos habían obtenido en el campo de batalla." Las posibilidades de negociación en el tiempo conjugadas a las oportunidades de concreción en algunos espacios pueden abrir el camino de unos territorios posibles de arduas y duras negociaciones, que sigan conviviendo con otros territorios posibles donde siga prevaleciendo la represión entre diversos actores. Si algo de esto ocurre en un futuro cercano, se estarán gestando las bases para la convivencia de territorios posibles de represión, violencia y terror donde el acuerdo tarde en llegar con territorios posibles de persuasión, de duros acuerdos, de concertación, con convivencias de aconteceres jerárquicos y complementarios.
¿ Por qué negarnos que la cooperación y el conflicto siempre existieron ? Como plantea Milton Santos, en cada lugar "cooperación y conflicto son la base de la vida en común". Reconocer esta dialéctica en cada Lugar del Planeta es un punto a favor para construir territorios posibles conflictivos y solidarios. No será ésta nuestra esencia ?
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