"El problema del poder relacionado con la sexualidad".
Por: Angelina Uzin Olleros
En la Filosofía francesa contemporánea, respecto de la problemática del poder (entre otras) diversos autores que podríamos llamar "contemporáneos" están en tensión permanente, Foucault, Derrida, Badiou, Deleuze, Ranciére, para nombrar algunos autores.-
Entre ellos, -sin ignorar las otras perspectivas- retomo el pensamiento de Foucault para trabajar "El problema del poder relacionado con la sexualidad"
La filosofía de Foucault es una ontología histórica.
> Ontología, porque se ocupa de los entes, de la realidad, de lo que acaece.
> Histórica, porque piensa a partir de los acontecimientos, de datos empíricos, de documentos.
> Una ontología histórica es una aproximación teórica a ciertas problematizaciones epocales.
La obra de Foucault puede dividirse en tres etapas:
1. La arqueológica,
2. La genealógica
3. La ética.
En su primera etapa, la arqueología, procura hacer una ontología histórica de nosotros mismos en relación con la verdad a través de la cual nos constituímos en sujetos de conocimiento.
En un segundo momento, el genealógico, intenta producir una ontología histórica de nuestros modos de sujeción en relación con el campo del poder a través de la cual nos constituimos en sujetos que actúan sobre los demás.
En la tercera etapa, la ética, pretende elaborar una ontología histórica de nuestras subjetividades en relación con los cuestionamientos a través de los cuales nos convertimos en agentes morales.
La ontología crítica de nosotros mismos
Como él mismo lo expresa: "La ontología crítica de nosotros mismos debe ser entendida no como teoría, ni como doctrina, ni tampoco como un cuerpo de conocimientos durables que va en aumento.
La Ontología de nosotros mismos, debe ser concebida como una actitud, un ethos, una vida filosófica en la que la crítica de lo que somos sea al mismo tiempo análisis histórico de los límites que se nos imponen y experimentación de la posibilidad de transgredirlos" (1).
El problema del poder relacionado a la sexualidad
Retomando el problema del poder relacionándolo a la sexualidad, en las páginas finales de su libro La voluntad de saber, que es el primer tomo de la Historia de la sexualidad, concluye describiendo el proyecto de una historia de la sexualidad en términos de una historia del cuerpo.
Descripción del proyecto de una historia de la sexualidad:
> pero no en el sentido de una historia de las mentalidades,
> es decir, del modo en que se lo ha percibido, atribuido un sentido y un valor,
> sino del modo en que los dispositivos de poder se articulan sobre el cuerpo.
El dispositivo en cuestión es el de sexualidad.
Concepto que - oponiéndose al de represión - domina toda la obra.
La ironía de este dispositivo- la sexualidad-, es que nos ha hecho creer que: hablando de represión lo que estaba en juego era nuestra liberación.
SEXUALIDAD: "represión" - liberación"
Sus ironías..."El cielo en la ciudad"...
En la Introducción se pregunta cómo pudo suceder que el lirismo y la religiosidad que acompañaron durante mucho tiempo el proyecto revolucionario se hayan desplazado en las sociedades industriales y occidentales al sexo.
Foucault recurre al estudio de los documentos de la Iglesia católica para comenzar su análisis acerca de los conceptos que él describe como represión y liberación.
La "represión" y, consiguientemente, la "liberación" ha dado lugar a una forma de "predicación", que ha tenido sus "teólogos" y soñado "otra ciudad".
Se trata de la transferencia en términos de secularización e inmanencia que caracterizó a las filosofías modernas de la historia: la utopía de realizar en este mundo lo que el cristianismo nos prometía en el otro.
Ahora bien, este círculo que dibuja el perímetro del primer volumen de la Historia de la sexualidad, revela la topografía de la historia del cuerpo, el terreno por donde se desplaza esa voluntad de saber que cobrará forma en las tecnologías de lo que Foucault denomina una "bio-política".
En efecto,
1. no sólo la idea de liberación, de una revolución sexual, se inscribe en la lógica de la secularización de las ideas cristianas,
2. también lo hacen los otros dos conceptos centrales de la obra:
> el de "confesión" (la racionalización del examen)
> y el de "poder" (de la ley a la disciplina).
Este movimiento hizo surgir durante el siglo XIX el dispositivo de sexualidad.
Para franquear el dispositivo de sexualidad, la ironía de creer que hablando de represión llegaremos a liberarnos del poder,
> no hay que oponer el sexo-deseo (una especie de estado puro, originario del sexo),
> sino el cuerpo y los placeres.
Se trata, como veremos, de desarticular el mecanismo del dispositivo (desprenderse de la idea sexo-deseo).
..."Nosotros, los victorianos"...
Bajo el título "Nosotros, los victorianos" Foucault lleva a cabo una parodia de las opiniones comúnmente admitidas acerca del sexo.
No hay ninguna indicación explícita acerca de quiénes son sus interlocutores.
Se mueve en el nivel de lo que "se dice", "se piensa", "se da por aceptado".
Se trata, en definitiva, de lo que podríamos llamar el conocimiento vulgar acerca del sexo en el occidente moderno; una versión oficial y, al mismo tiempo, popular.
Los contenidos de este conocimiento vulgar pertenecen a lo que Foucault denominó el "freudo-marxismo".
En términos generales, este conocimiento sostiene que hasta el siglo XVII existía una familiaridad tolerante respecto del sexo.
A partir del siglo XVIII, en cambio, asistimos a un progresivo desarrollo, cuantitativo y cualitativo, de represión de la sexualidad.
Dentro de la familiaridad tolerante de los siglos precedentes, simplemente, se prohibía.
A partir del siglo XVIII se trata de reprimir, es decir, de llevar a la inexistencia: del sexo no hay nada que decir, nada que ver, nada que saber.
La instauración y extensión de los mecanismos de represión resulta paralela al desarrollo del capitalismo y a la consolidación del orden burgués.
Incluso los espacios "tolerados" para el sexo ilegítimo se inscriben en el espacio económico:
> la relación prostituta-cliente
> y la relación médico-paciente.
Hipótesis represiva y "beneficio del locutor"
La hipótesis represiva da lugar a lo que Foucault llama el "beneficio del locutor".
¿En qué consiste este beneficio?
> En creer que denunciando la represión nos liberamos de ella.
> Quien denuncia la represión a la que hemos sido sometidos durante la época victoriana quiere o pretende hacer jugar el saber contra el poder.
> Aquí, según Foucault, se reactivan las viejas formas de la profecía.
¿Por qué decimos con tanta insistencia que somos reprimidos?
La pregunta para Foucault no es ¿por qué somos reprimidos?, sino ¿por qué decimos con tanta insistencia que somos reprimidos?.
Para responder esta cuestión, planteará tres dudas:
1. ¿La represión es una evidencia histórica? ;
2 ¿La mecánica del poder es del orden de la represión? ;
3 ¿El discurso contra la represión libera o forma parte del poder que denuncia en términos de represión?.
Ahora bien, no se trata de formular contra-hipótesis; no se trata de decir: "históricamente, no ha habido represión".
La tarea genealógica es la de determinar el funcionamiento del régimen poder-saber-placer.
1. Muestra cuales son sus consecuencias: una historia continua, dominada por la finalidad que le confiere sentido.
2. Hecho esto, a manera de hipótesis, de ensayo, propone servirse de otros conceptos y ver los resultados que puede obtenerse.
3. Pero estos conceptos y resultados no surgen principalmente de una crítica
> ni interna (poniendo en crisis sus propias categorías)
> ni externa (a partir de otra posición filosófica)
> de la fenomenología;
> es, más bien, de un situarse a otro nivel, el de las condiciones de posibilidad de la misma fenomenología.
> Los conceptos metodológicos de la arqueología se apoyan no en las dificultades de la fenomenología, sino en el mismo suelo que descubren.
El sentido del término "régimen"
Debemos insistir, en el ámbito de la Historia de la sexualidad, en el sentido del término "régimen".
Se puede establecer una evolución
> que va del ámbito meramente discursivo
> a otro más amplio que incluye dentro de sí los elementos no-discursivos como parte del régimen mismo de los discursos.
> Claramente se trata de abarcar las prácticas sociales anónimas.
En este sentido, podemos ver cómo el concepto metodológico de EPISTEME es reemplazado por el de DISPOSITIVO.
Multiplicación de los mecanismos discursivos
Desde este punto de vista, parecería que los mecanismos discursivos acerca del sexo se han multiplicado en lugar de disminuir, durante el período en cuestión (siglos XVIII, XIX y XX).
Los mecanismos del poder han implantado una sexualidad polimórfica, en lugar de una selección restrictiva rigurosa.
Los mecanismos del saber han dado lugar a una ciencia sexual.
La parte II de La historia de la sexualidad, "La hipótesis represiva", toma en consideración precisamente estos tres movimientos históricos:
> la incitación a los discursos,
> la implantación perversa
> y la scientia sexualis.
A partir de finales del siglo XVII ciertamente aparecen formas de control
> de los enunciados en cuanto al vocabulario,
> a las metáforas que es necesario utilizar para referirse a él,
> en cuanto a las personas que pueden hablar y también respecto de las situaciones.
> Pero, al mismo tiempo, dentro de estos límites, se produce una fermentación acelerada de discursos, una multiplicación de los discursos sobre el sexo en el ámbito del poder.
Lo propio de las sociedades modernas no ha sido, en este sentido, el mantener el silencio respecto del sexo, sino hablar cada vez más bajo la forma del secreto.
La importancia del ritual como espacio para hablar del sexo.
La "confesión"
> desde la práctica religiosa
> y sus formas derivadas de examen médico, psiquiátrico,
> ha sido la forma privilegiada de este ritual, del hablar en secreto.
Foucault apoya dos afirmaciones,
> por un lado, en la evolución de la pastoral cristiana
> por otro, en la aparición en el siglo XVIII, de un discurso político, económico y técnico sobre el sexo. Un discurso racional y no de orden moral, desde la oposición entre lo lícito y lo ilícito.
¿De qué se trata la confesión?: un sujeto relata a otro sujeto, que se considera revestido de cierta autoridad, episodios de la propia vida.
Es necesario entender claramente porqué esta práctica reviste un carácter ritual. Del acto sexual la atención se desplaza al deseo.
Desde un punto de vista teológico, en este caso, a partir de las categorías del cristianismo,
> la condición de quien relata episodios de su propia vida es la de penitente,
> la de alguien que considera que tiene algo de lo que debe ser perdonado;
> los episodios en cuestión son, precisamente, los pecados (pensamientos, palabras, obras y omisiones que van contra la "ley de Dios" o las disposiciones disciplinarias de la Iglesia);
> la persona con autoridad para escuchar dichos episodios es el sacerdote
> que, en cuanto investido de una autoridad y poder divinos, puede perdonarlos, absolverlos.
A partir del Concilio de Trento (1545-1563), en la confesión de los pecados sexuales
> Se recomienda cierta moderación.
> Es necesario ser discreto.
También a partir del Concilio de Trento y del movimiento de la Contra-reforma:
> se recomienda una aceleración del ritmo de la confesión que el Concilio IV de Letrán (1215) había fijado en una vez al año.
> Se recomienda la práctica de un minucioso examen de sí mismo
> y de la dirección de conciencia.
> Se tiende a hacer de la carne la raíz de todos los pecados
> y se desplaza la atención del acto sexual mismo al deseo.
Un examen riguroso debe analizar atentamente en la línea de conjunción del alma y del cuerpo
> cómo a partir de la carne se generan y desarrollan los movimientos del deseo:
> en la memoria, en la inteligencia, en la voluntad, en la vigilia y en el sueño, el nivel de consentimiento.
Se trata en definitiva de volcar en el discurso el recorrido del deseo.
Apartándonos un poco del texto de la Historia de la sexualidad, nos detenemos en dos puntos:
> la evolución histórica de la práctica de la confesión
> y la forma que asume a partir de la Contra-reforma el relato de los pecados.
Se puede, trazar una línea recta de la pastoral cristiana a la literatura escandalosa.
Historia de lo que hoy llamamos "confesión"
Podemos esquematizar la historia de lo que hoy llamamos "confesión" en tres grandes períodos:
1- hasta el siglo VI,
2- hasta el siglo XVI
3- a partir del Concilio de Trento.
1.-Hasta el siglo VI,
La práctica que actualmente llamamos "confesión", comienza a delinearse claramente sólo a partir del siglo III, pero con características bastantes diferentes de la que posee actualmente.
Para entender la evolución de la forma de la confesión, es necesario introducir algunas distinciones:
> la imposición de la penitencia y ingreso en el camino de la penitencia (era declarada por el obispo o algún sacerdote, sobre todo en los casos de pecados públicos y graves),
> los actos de penitencia (la mortificación, el ayuno, la limosna; ciertos ritos - especialmente durante la cuaresma -; se les prohibe, en algunos casos, realizar el servicio militar y ejercer cargos públicos durante el período en que es considerado penitente),
> la reconciliación o absolución (la declaración ritual del perdón ceremonia litúrgica y pública).
> La penitencia en sus primeros tiempos era un acto no reiterable, por una sola vez; una especie de segundo bautismo.
Paralelamente a esta práctica canónica de la penitencia, existían otras dos prácticas:
> la confesión subjetiva (entre el penitente y Dios, sin necesidad de un ministro sagrado)
> y la "confesión" personal del penitente a algún sacerdote (especialmente los que en la antigüedad eran llamados los "espirituales", en oposición a los "psíquicos" y a los "hiléticos"), o a un monje.
La penitencia y no la confesión era de todos modos el eje determinante de esta práctica.
2- A partir de los siglos VI y VII,
Toma forma lo que se denominó la "penitencia arancelaria":
> el penitente se presentaba ante el sacerdote
> confesaba sus pecados,
> recibía la absolución
> y se le imponía una penitencia según sus pecados.
> A la lista de penitencias imponibles según los pecados se la llamó aranceles, de ahí, la denominación de "penitencia arancelaria".
Aparecen dos características nuevas:
1. se la puede reiterar
2. y se puede hacer cumplir a otro la penitencia pagándole. Esta forma toma cada vez más importancia, pero subsisten las formas públicas de penitencia.
3.-A partir del Concilio de Trento
Se define la forma de la confesión como secreta, del penitente ante un sacerdote.
No fue una discusión fácil durante el Concilio establecer las razones de la opción por la confesión secreta de los pecados, en lugar de la penitencia pública.
También estableció la necesidad de confesar íntegramente todos los pecados y, aunque la exigencia de la confesión anual había sido establecida por el concilio IV de Letrán, aconsejó una mayor periodicidad.
Esto en cuanto a la evolución de la penitencia-confesión desde el punto de vista de los documentos "oficiales".
A partir del Concilio de Trento se acentúa la diferencia entre una pastoral de masas y una pastoral de elite.
En la pastoral de elite, particularmente a cargo de los jesuitas, se presta particular interés
> a los pecados de pureza (incluso en su dimensión intelectual),
> al examen de conciencia, a la confesión cada vez más frecuente (a veces semanal).
> Se acentúa también el aspecto individualista, no-público, de la confesión y de la penitencia.
Estos aspectos
> separación entre masa y elite,
> examen
> e individualismo,
son determinantes para entender el análisis foucaultiano de la sexualidad.
La confesión secreta de los pecados fue asumiendo cada vez más definidamente la forma de una autobiografía.
Como dirá Foucault, el sujeto de la enunciación es el tema del enunciado.
Esta forma, históricamente moderna tiene que ver
> Con las formas del poder como la disciplina de la Iglesia por ejemplo
> También depende de la tecnología del relato.
> Algunos autores sostienen que la forma autobiográfica del relato depende de la forma impresa de la escritura.
El Concilio IV de Letrán
> impone por primera vez a todos los cristianos (hombres y mujeres), la obligación de la confesión anual.
> Pero impuso también la obligación de aprender de memoria palabra por palabra las oraciones fundamentales.
> El sacerdote debía verificar su cumplimiento en la confesión.
> Ahora bien, palabra por palabra, expresa un sentido textual de la memoria.
Un conjunto de discursos racionales acerca del sexo en el siglo XVIII - Se trata de administrar el sexo.
Discursos racionales en los que el eje no es la oposición moral entre lo lícito y lo ilícito.
Los discursos en torno al problema de la población y la demografía: tasa de natalidad, de mortalidad, de fecundidad, edad de procreación, incidencia de las prácticas anticonceptivas, etc.
Por primera vez de una manera constante la riqueza está ligada al modo en que los individuos hacen uso de su sexo.
Los reglamentos y la arquitectura de internados y colegios.
> En el campo de la Medicina y de la Psiquiatría se anexan las perversiones sexuales.
> La justicia penal comienza a interesarse no tanto en los crímenes enormes contra la naturaleza, sino también a los pequeños atentados.
> Acumula material y observaciones al respecto, consulta la Medicina o la Psiquiatría.
Como vemos, a partir del siglo XVIII, asistimos a una proliferación de discursos acerca del sexo.
No ya, como en la Edad Media, un discurso único, que se organiza relacionado a la carne y la práctica de la confesión.
El siglo XIX y el XX
Han sido la época
> de la multiplicación de los discursos sexuales
> de la dispersión de la sexualidad,
> de la implantación de las perversiones,
> de sexualidades heterogéneas.
La implantación de las perversiones es, a la vez, un efecto y un instrumento.
> Por un lado, surge en razón de la extensión del poder a regiones cada vez más especializadas
> y, por otro, la aparición de las perversiones de la sexualidad es la ocasión para una extensión del poder.
Hasta el siglo XVIII, los tres códigos que regían el sexo (el derecho canónico, la pastoral cristiana y la ley civil) estaban centrados en la alianza matrimonial, en torno a la monogamia heterosexual.
En los siglos XIX y XX se producen entonces dos movimientos.
1. Primero, la familia continua siendo la regla de normalidad en materia de sexo
> Pero comienza a interrogarse el sexo de los niños, de los locos, de los criminales, de los homosexuales.
> Ellos deben tomar la palabra, volcar en el discurso los sueños y obsesiones, sus manías y pasiones.
2.-Segundo, la extracción desde el campo del conocimiento, una dimensión específica de lo que se considera "contra-natura", las formas de la perversión.
¿ CUAL HA SIDO LA FUNCIÓN DEL PODER EN ESTOS MOVIMIENTOS?
En estos movimientos, la función del poder no ha sido la de prohibir y censurar.
Se trata de cuatro operaciones de otro orden. No tiende a la disminución de lo que condenan, sino a una difusión del poder.
Por ejemplo, los mecanismos de control de la sexualidad de los niños expresados en reglamentos y arquitectura de los internados y colegios.
Al incorporar las perversiones surgen nuevas especificaciones de los individuos. La homosexualidad no es considerada un pecado sino una anormalidad.
EL SEXO Y SU VINCULACION CON LA VERDAD
Foucault distingue dos modos fundamentales en que el sexo se vincula con la verdad:
1.- "Ars erotica"
2.- "Scientia sexualis".
1.- El concepto de "Ars erotica"
> define el sexo que surge del placer mismo,
> no en relación con la norma de lo permitido y de lo prohibido,
> tampoco en relación con la utilidad del placer.
> Se trata más bien, de conocer el placer en relación consigo mismo: su intensidad, su duración, sus efectos.
> Un saber esotérico que retroalimenta el deseo.
2.- En el otro concepto de "scientia sexualis" que caracteriza nuestras sociedades occidentales, debemos distinguir fundamentalmente dos cosas:
> la herencia del ritual de la confesión,
> la inscripción de este ritual en los esquemas de la regularidad científica, en los procedimientos de individualización del poder.
El recurrente ritual de la confesión
> Un ritual discursivo: donde el sujeto de la enunciación coincide con el sujeto como tema, del enunciado
> Un ritual de poder: se desarrolla en la presencia - al menos virtual - de otro
> Un ritual donde vencer la propia resistencia de quien habla es considerada como un signo de autenticidad
> Un ritual donde la enunciación produce modificaciones en quien enuncia.
¿ Cómo se inscribe el ritual de la confesión en los esquemas de la regularidad científica?
Foucault enumera cinco estrategias por las cuales el ritual de la confesión se ha inscripto en los esquemas de la regularidad científica, de las distinciones racionales entre lo verdadero y lo falso:
1. La codificación clínica del hacer-hablar: combinación del relato con un conjunto de signos y síntomas descifrables.
2. El postulado de una causalidad general y difusa: el sexo está dotado de una causalidad inagotable y polimorfa.
3. El principio de una latencia intrínseca a la sexualidad: el funcionamiento del sexo es oscuro, es necesario sacar a la luz lo que se oculta aún al sujeto que "se confiesa", a pesar de su voluntad de decir todo.
4. Por el método de la interpretación: la verdad del discurso sobre el sexo requiere duplicar la confesión con el desciframiento.
5. Por la medicalización de los efectos de la confesión: la confesión no se articula más en torno al eje lícito-ilícito, en torno al pecado, sino alrededor del eje normal-patológico.
> En esta perspectiva, la confesión es exigida por el médico,
> necesaria para el diagnóstico
> y eficaz como parte de la cura.
Analítica del poder.
La tarea consiste entonces en hacer la historia de esta voluntad de verdad.
Ahora bien, esto plantea la siguiente cuestión: más que de una teoría del poder, se trata de llevar adelante una analítica del poder.
¿Qué sentido debemos atribuir al término analítica?
Foucault dice al respecto: "...desde Kant el rol de la filosofía ha sido
> el de impedir a la razón que exceda los límites de lo que está dado en la experiencia,
> pero, también desde esta época - es decir, desde el desarrollo del Estado moderno y de la gestión política de la sociedad - la filosofía tiene también la función de vigilar los poderes excesivos de la racionalidad política" (2)
¿Cómo debe abordarse el poder en una "Analítica del Poder"?
Una "analítica del poder" quiere decir, entonces, que el poder no debe abordarse desde el punto de vista de su legitimación, sino de las relaciones de poder a través del enfrentamiento de las estrategias.
Por ello, es necesario dejar de lado una concepción jurídico-discursiva del poder.
Los dos modos fundamentales y comunes (poder-represión y poder-ley) de concebir el poder en relación con el sexo suponen una concepción de este tipo.
Foucault enumera cinco características de esta concepción jurídico-discursiva del poder:
1. La relación negativa entre poder y sexo.
2. La instancia de la regla: el poder en materia de sexo dicta la ley, lo articula en torno al eje lícito-ilícito.
3. El ciclo de la prohibición: renuncia a ti mismo o serás suprimido.
4. La lógica de la censura: afirmar qué es lo que no está permitido, impedir que sea dicho, negar que exista.
5. La unidad del dispositivo: el poder sobre el sexo se ejerce a todos los niveles de la misma manera.
La pregunta es: ¿por qué esta concepción ha sido tan comúnmente aceptada?
Considerar al poder como el nombre que se da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada
Foucault formula en términos de nominalismo la indicación metodológica tendiente a superar la concepción jurídico-discursiva del poder: considerar al poder como el nombre que se da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada.
Esto conlleva una serie de consecuencias.
En primer lugar, negativas:
1. El poder no es el conjunto de instituciones ni el aparato que garantiza la sujeción de los ciudadanos.
2. Tampoco un tipo de sujeción que, para oponerse a la violencia, adopta la forma de la regla.
3. Tampoco una forma de dominación ejercida por un grupo.
4. No es una cosa, una substancia.
En segundo lugar, las positivas:
1. Se ejerce desde múltiples puntos.
2. Es inmanente a otros tipos de relaciones y no exterior a ellas
3. El poder viene desde abajo. Las relaciones de poder son intencionales, pero no subjetivas.
4. La resistencia no es exterior al poder.
Desde esta perspectiva, la pregunta es: ¿qué tipo de relaciones y de fuerzas entran en juego en el discurso sobre el sexo?.
La respuesta exige seguir cuatro reglas metodológicas:
1. Regla de inmanencia: el poder es constitutivo de las formas de la sexualidad y de los discursos acerca de ella. No debemos considerar, entonces, que existe una especie de conocimiento del sexo libre de poder.
2. Reglas de las variaciones continuas: no preguntar quién tiene el poder en materia de sexo y quien está privado de él, sino estudiar la variación continua de las relaciones.
3. Regla del doble condicionamiento: entre estrategias globales y tácticas locales.
4. Regla de la polivalencia táctica de los discursos: es necesario admitir un juego complejo e inestable donde el discurso puede ser,
> a la vez, instrumento y efecto de poder,
> y también obstáculo, punto de resistencia y de partida para una estrategia opuesta.
A partir del siglo XVIII, se desarrollan cuatro estrategias fundamentales del dispositivo saber-poder en torno a la sexualidad:
> La Histerización del cuerpo de la mujer: el cuerpo de la mujer está integralmente saturado de sexualidad.
> La Pedagogización de la sexualidad infantil.
> La socialización de las conductas reproductivas.
> La Psiquiatrización de los placeres perversos.
¡¡ Estas estrategias han dado lugar al surgimiento de la sexualidad!!
LA SEXUALIDAD: no es algo dado por la naturaleza
sino el nombre de un dispositivo histórico a una red DONDE:
> la estimulación de los cuerpos,
> la intensificación de los placeres,
> la incitación al discurso,
> la formación de los conocimientos,
> el fortalecimiento de los controles y de las resistencias
se encadenan mutuamente siguiendo las estrategias del saber y del poder.
OPOSICIÓN: dispositivo de alianza con dispositivo de sexualidad
A esta altura de su argumentación, Foucault opone
> el dispositivo de alianza (sistema de matrimonios y parentesco por el que se rige la transmisión del nombre y de los bienes)
> al dispositivo de sexualidad.
Ambos se conectan con los parteners sexuales, pero de manera distinta.
Este dispositivo de sexualidad
> Se articula en torno a un sistema de reglas que definen lo permitido y lo prohibido, lo lícito y lo ilícito.
> Tiende a reproducir el juego de relaciones.
> Lo que importa es el nexo entre parejas que tienen un estatuto definido.
> Está fuertemente articulado sobre la economía.
> Funciona según técnicas móviles, polimorfas y coyunturales del poder.
> Funciona mediante una extensión permanente de las formas de control.
> Lo que importa es ver las sensaciones del cuerpo, la cualidad de los placeres, la naturaleza de las impresiones, etc.
> Está también ligado a la economía, de múltiples maneras, pero su punto de aplicación fundamental es el cuerpo.
Pero no se trata de que el dispositivo de sexualidad haya substituido al dispositivo de alianza; las cosas son más complejas.
El dispositivo de sexualidad que se formó al margen de la familia tiende a "resituarse" sobre ella.
Aquí es necesario ubicar la emergencia del Psicoanálisis.
Desde el punto de vista de la represión,
> a partir del siglo XVII comienzan a formarse e instaurarse los mecanismos de la represión,
> a partir del siglo XX a aflojarse.
Pero esta periodización no coincide con la cronología de los procedimientos. Para establecer esta cronología, es necesario remontase hasta la cuestión cristiana de la carne.
La Reforma y la Contrarreforma marcan una ruptura en las tecnologías de la carne.
Nace una tecnología del sexo, en el siglo XVIII, independiente de las instituciones eclesiásticas, sobre tres ejes: la Pedagogía, la Medicina y la Demografía.
> Más que la cuestión de la muerte y del castigo eterno,
> la cuestión de la vida y de la enfermedad, de la salud.
> La carne se reedifica sobre el organismo.
A comienzos del siglo XIX, la cuestión del sexo abordada por la medicina da lugar a la teoría de la degeneración.
> Ella vincula, a través de sexo, el individuo a la especie.
> Surgirán, en relación con ésta, los programas políticos de eugenismo (gran innovación de la segunda mitad del siglo XIX).
El Psicoanálisis también desarrolla una teoría médica de la sexualidad, pero en oposición a la teoría médica de la degeneración.
Desde esta perspectiva, la historia del dispositivo de sexualidad vale como una "Arqueología del Psicoanálisis".
En el último capítulo de La voluntad de saber Foucault desarrolla bajo el título "Derecho de muerte y poder sobre la vida" la cuestión del poder del soberano, su forma fundamental es "apoderarse" y "tomar" los bienes, el producto del trabajo, del tiempo, de la sangre y, finalmente, de la vida de los súbditos.
A partir de la Época Clásica el apoderarse deja de ser la forma predominante de ejercicio del poder. El poder tenderá, ahora, a producir fuerzas, a hacerlas crecer y a ordenarlas.
En pocas palabras, en la transformación que se produce a partir de la Época Clásica, se va del poder de muerte a un poder que administra la vida.
El poder sobre la muerte es complementario del poder que administra la vida: las guerras y los holocaustos se justifican a partir de las exigencias del poder que se administra, de la vida y no a partir de la ofensa al soberano. La existencia amenazada no es la jurídica del soberano, sino la biológica de la población.
El tema que ocupará a Foucault en sus últimos años es responder a esta pregunta:
¿Por qué el comportamiento sexual se ha convertido en una cuestión moral?.
La ética, sin embargo, no siempre tiene que ver con la cuestión de lo permitido y lo prohibido.
Una historia del pensamiento
(por oposición a la historia de los comportamientos y de las representaciones)
debería definir las cuestiones en que el ser humano lleva adelante su problematización.
La cultura greco-latina y "la estética de la existencia"
Planteando esta cuestión a la cultura greco-latina, nos encontramos con que ella está vinculada con un cierto tipo de prácticas, el arte de la existencia. Prácticas reflejas y voluntarias por las que los hombres, no sólo se fijan reglas de conducta, sino que tratan de transformarse a ellos mismos, a hacer de sus vidas una obra que conlleve ciertos valores estéticos y que responda a ciertos criterios de estilo.
Estas prácticas han perdido importancia desde el momento en que han sido integradas al poder pastoral del cristianismo y, posteriormente, a las prácticas de los sistemas educativos, médicos y psicológicos.
> Lo que me sorprende es que, en la ética griega, la gente se preocupaba más
1. de su conducta moral, de su ética y de la relación para con ellos mismos y para con los otros
2. que de los problemas religiosos.
> ¿En qué nos convertimos tras la muerte?.
> ¿Qué son los dioses?.
> ¿Intervienen en nuestras vidas?.
> Estas cuestiones tenían escasa importancia pues no estaban directamente ligadas con la ética.
3. La ética no estaba vinculada tampoco con un sistema legal.
4. Por ejemplo, las leyes contra determinadas conductas sexuales no eran ni numerosas ni muy constrictoras.
Lo que interesaba a los griegos, su tema principal, era la constitución de una ética que fuese una estética de la existencia" (3).
Foucault desarrolla lo que él denomina una "estética de la existencia" en sus últimos trabajos publicados bajo los títulos de Tecnologías del yo y La hermenéutica del sujeto.
Ha quedado inconcluso su cuarto tomo de La historia de la sexualidad en la que Foucault iba a centrar su enfoque en el problema ético desde su particular mirada a la cuestión moral y la relación entre los seres humanos.
CITAS BIBLIOGRÁFICAS
(1) Foucault, M. Hermenéutica del sujeto Pág. Editorial Altamira. Buenos Aires. 1996. Pag.29.
(2) Foucault, M. ¿Qué es la Ilustración?. 'Omnes et singulatium': hacia una crítica de la razón política. Argentina. Alción editora. 1996. Pág. 18.
(3) Foucault, M. Hermenéutica del sujeto. Editorial Altamira. Buenos Aires. 1996. Pág.11.
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