"Desvanecimiento del pensar ".
Jorge Ermácora
"Desvanecimiento del pensar" no es el verdadero título de éste trabajo.
Lo utilizo tomándolo de una frase del pensamiento
que este joven filósofo desarrollará a continuación
como notable reflexión
sobre una cuestión propia de nuestro tiempo.-
Dice Jorge Ermácora:
" La forma de "trabajo escolar", propia de la escolástica de la Edad Media, es el intento originario por encauzar el pensamiento, bajo cánones y ciertas "metodologías" indispensables, que una disciplina requiere para ser transmitida como enseñanza.
La escolástica medieval forja para siempre una estructura que desde la Universidad de París se derramará como líquido que corre a sus troqueles, plasmando un molde que pervivirá hasta nuestros días.
Y de esta "vida académica" devendrá el desvanecimiento y muerte del pensar"
Invito a recorrer este pensamiento construido sobre el eje de la filosofía, pero válido para una reflexión universal para el pensamiento todo.-
Pedro Bugani
El giro académico y el espectro de la Filosofía.
Filosofía: orígenes y resultado de su escolarización.
Por : Jorge Ermácora
Profesor de Filosofía
En torno a la cuestión de los orígenes de la escolarización de la Filosofía rondan dos hipótesis. Por un lado, parece obra de un fenómeno que se dio necesariamente en el seno de la escolástica en la Edad Media, directamente relacionado con el trabajo escolar, el trabajo del copista. Por otro, sería el resultado de una "traición" cometida contra el propio maestro en el círculo neokantiano, en la Alemania del siglo XIX, que habría consistido en olvidar una premisa fundamental del pensamiento de Kant.
De todas formas, no se trata de someter a examen estricto las dos hipótesis, como si se intentara dar con la verdadera, pues ambas, tienen su aporte decisivo en la cuestión, se trata por el contrario, de rastrear el "elemento" radical que hizo posible la escolarización de la Filosofía.
Cuando decimos escolarización de la Filosofía, entendemos el resultado de poseer la disciplina bien demarcada, con una organización histórica que permita su abordaje y que no despierte serias dificultades al ser incorporada en una "institución", para ser transmitida en forma de enseñanza.
George Santayana, sostiene en su libro llamado "Carácter y opinión en los Estados Unidos", que la Filosofía no es una materia a exponer, y atravesando el núcleo de la problemática viene a dar con tales resultados; "La tendencia a reunir y criar filósofos en las Universidades no pertenece a épocas de reflexión libre y humanitaria: es escolástica y propia de la Edad Media y de Alemania..." (1)
La forma de "trabajo escolar", propia de la escolástica de la Edad Media, es el intento originario por encauzar el pensamiento, no solo filosófico, bajo cánones y ciertas "metodologías" indispensables, que una disciplina requiere para ser transmitida como enseñanza.
Si bien puede traerse a escena la Academia de Platón, el Liceo de Aristóteles, o incluso, la escuela de los pitagóricos, como antecedentes de la problemática, es preciso destacar que estamos frente a estructuras históricas diametralmente opuestas. Pues, la Academia y estas "escuelas" de la antigua Grecia que ya son testigos y resultado de un "pensar" desarrollado en el tiempo y distinto del presocrático, intentaban ser más un lugar de tranquilidad para pensar, al que se ingresaba con una serie de conocimientos previos en otras áreas. Se trataba de un lugar donde el pensamiento encontraba el ambiente y el estímulo necesario para dar a luz. Así lo demuestra rescatando esos trazos propios del pensar la obra "La escuela de Atenas" de Rafael Sanzio.
En tanto que el "trabajo escolar" y la misma escolástica de la Edad Media organizada en las artes liberales -trivium y cuadrivium- que se desarrollaban en los centros culturales del momento -abadías, monasterios, etc -, que con el tiempo serán las primeras Universidades, tenían una tarea específica: la de apropiarse de todo un patrimonio cultural que era preciso conquistar y conservar, y que para lograrlo era preciso "copiar". Este es el verdadero motivo de esa particularidad que se ve en la Edad Media y en derredor del "trabajo escolar" del copista, recuperar todo un tesoro cultural que hoy es imposible terminar de agradecer.
"Me parece que no se entiende nada de la escolástica cuando no se ve que ésta, ante todo, ha sido un enorme aprendizaje, una organización escolar de enorme dimensiones mantenida durante varios siglos...una ordenación bajo el aspecto de la docencia...y por ello, naturalmente, a la obra de la escolástica medieval le falta el encanto de la inmediatividad personal, no cabe otra posibilidad sino la de que los libros de textos dejasen poco espacio a la originalidad de sus autores..."(2).
En el intento de recuperar todo un patrimonio que era necesario para la época trabajaban los copistas, bajo una enorme organización escolar que marchaba a toda "máquina" para apropiarse de la cultura precedente. De igual modo que se intentaba con la lógica aristotélica forjar una perfecta empresa del silogismo, la escolástica medieval forja para siempre una estructura que desde la universidad de París se derramará como líquido que corre a sus troqueles, plasmando un molde que pervivirá hasta nuestros días.
Esto es lo que se debe tener en cuenta cuando se piensa en el trabajo de la escolástica. El porqué la época abrigó tal disciplina a la hora del trabajo intelectual, y poder ver la necesidad de tal actividad disciplinaria y las interminables horas de trabajo de los copistas que hacían posible la meta propuesta, recuperar el patrimonio cultural greco- romano en la que trabajaban todos. "...En la Edad Media, la universidad era un corpus, una unidad de maestros y discípulos..."(3).
Si bien el arquetipo escolar queda grabado para siempre, hay que tener en cuenta que no se trataba específicamente de la Filosofía como hoy la encontramos en los lugares donde se la enseña. No existía una disciplina bien delimitada con especificidad por estudios históricos llamada Filosofía. Por el contrario, comparados con los de hoy, los conocimientos resultarían confusos, pues, los campos del saber no estaban delimitados y mucho menos aún existía en la interioridad de tal campo otra delimitación.
Para que la idea de Filosofía, como disciplina y campo del saber, deslindado de otros campos, por marcadas diferencias y con su organización en períodos históricos precisos se hagan presente, faltan muchos siglos, al igual, para que esos otros campos de conocimiento se constituyan en ciencias precisas, habrá que esperar muchos años de contrastes.
A pesar de la falta de delimitación de los conocimientos, en especial el del conocimiento filosófico, ya antes de la escolástica medieval se puede sondear la dificultad algo "confusa" de la escolarización de la Filosofía. Séneca en tono quejoso exclama: "...Solía decir Fabiano no de estos filósofos de cátedra, sino de los verdaderos y antiguos..." (4).
Este tipo de distinciones ya las podemos ver en los primeros y lujosos pasos del "pensar", solo con recordar la figura de Heráclito y Parménides y sus referencias a los sabios y maestros. Pero es preciso dejar dormir tranquilas estas aclaraciones junto con las de Platón y Aristóteles y sus respectivas "escuelas", en las sombras de aquellos caminos tan lejanos, pues los "espíritus de esos tiempos" distan demasiado de nosotros.
No es maduro afirmar que el gran modelo escolar de la Edad Media y que pasajes de clásicos referidos al tema o de remisiones de contemporáneos a dichos períodos nos suministren fundamentos para hablar de la escolarización de la Filosofía. Esto no es posible por el hecho de que en ese contexto es erróneo pensar en la Filosofía como disciplina, con su correspondiente carga histórica, que se enseña en Universidades y otros centros culturales tal como se la entiende y enseña hoy. Por el contrario, si bien existe el andamiaje de la escolástica, lo que allí se transmiten son conocimientos diversos; no muy definidos y especificados en la forma en que lo conocemos y poseemos en la actualidad, que además provienen de distintos registros históricos. Pero que en ese momento representaron y tuvieron gran delimitación y especificidad.
La idea de la Filosofía como disciplina bien definida, como campo del saber demarcado y distante de otros saberes y con su propia carga histórica, es un producto bastante cercano a nuestra época. Algunos autores la sitúan en la Alemania del siglo XIX y como consecuencia de la distinción realizada por Kant entre lo que significa conocer y lo que significa pensar. Diferencia que los neokantianos no lograron sobrellevar.
La distinción que realizó Kant entre pensamiento y conocimiento tuvo algunas consecuencias en relación a su Filosofía y en particular a las formas de Filosofías venideras, consecuencias paradójicas, que él mismo hubiera intentado disipar de cualquier modo.
Kant se va a dirigir de modo retrospectivo por la historia de la Filosofía, tanto del racionalismo como del empirismo, inaugurando de este modo, una forma de hacer "historia de la Filosofía", como la llama Rorty en " La Filosofía y el espejo de la naturaleza", una historia de la Filosofía de corte moderno.
Lo que el filósofo alemán cuestiona en ese despliegue retrospectivo, es la confusión que existe entre lo que es pensar y lo que es conocer, remarcando sobre todo a la corriente racionalista el error de sostener que algo puede ser conocido por el pensamiento por el solo hecho de haber sido pensado.
Para Kant en la teoría del conocimiento es decisivo el aporte del empirismo, especialmente el del empirismo de Hume, que pone en primer plano en el ámbito de la teoría del conocimiento los datos de la experiencia.
> De esto resultará, en contraste con el racionalismo, que
> lo que es pensado -objetos propios de la metafísica -dios, alma, mundo-, no significa conocido,
> y que conocer lo "fenoménico" tiene relación con las categorías de la razón pura, pero siempre promediando con lo proporcionado por la sensibilidad.
Lo cierto es que con ésta distinción, el camino de las ciencias está marcado y el destino de la metafísica como médula de la Filosofía también, es decir, el positivismo está solo a un paso y la Filosofía (metafísica) se mueve en un marco de probabilidad bastante declinante.
Lo que sucede, como sostiene Lucien Goldmann en su "Introducción a la Filosofía de Kant", es que el filósofo puso toda su fuerza en el futuro y no en el pasado, puso todo su empeño en la Filosofía de la historia y no tanto en la historia de la Filosofía.
> Sin embargo aconteció lo siguiente: si las ciencias son tal cosas, que en su forma de conocer se diferencian de la Filosofía y de la metafísica,
> y a la vez, si la metafísica no responde a las exigencias que las ciencias reúnen para lograr el conocimiento:
> ¿No corre riesgo la metafísica, como figura suprema de la Filosofía de caer en el desprecio, por no poder integrarse al campo de las disciplinas científicas, y de no poder convertirse en una actividad "cargada de esperanza" que promete mucho a la humanidad?
La metafísica quedó marcada por el sello kantiano. A partir de ello, comenzó en la metafísica a dibujarse en su "silueta" su propia historia, pues el mismo Kant así lo había inaugurado con su nueva perspectiva dirigiéndose al racionalismo y al empirismo.
De esta forma comienza a existir la Filosofía dentro del imaginario intelectual:
> como distinta en su forma de conocer al modo de las ciencias,
> y también como cuerpo del saber que puede se abordado desde su historia.
De esta forma, la metafísica hereda el desencanto por no poder convertirse en ciencia y por no poder ser esperanza de la humanidad.
Esta es la atmósfera en la que se mueve el neokantismo, Filosofía y ciencias, una posibilidad tenue para la primera y todo por hacer para las segundas. Así también el horizonte de la historia de la Filosofía resulta cargado de actividad por realizar (como ciencia), y amenaza la figura de la metafísica bastante dañada , de lo que resultó no el futuro y la Filosofía de la historia como insistía Kant, sino la historia de la Filosofía y volver a Kant, el filósofo había sido traicionado.
"De tal modo nació el tipo de especialista Alemán, que tan bien conocemos hoy. Técnico eminente en su disciplina, organizador perfecto, disciplinado hasta el extremo, siempre obediente a sus superiores, duro con sus subalternos, carente de horizontes abiertos, de pensamiento personal, de humor y sobre todo de independencia y de ansia de libertad,...Alemania comienza a tener los profesores más eruditos del mundo, pero pierde casi por completo el espíritu filosófico. Nietzsche y Marx, los últimos grandes filósofos alemanes viven en el exterior...cualquier retorno nos parece ya una traición al pensamiento del filósofo que hizo del futuro, y no del pasado, el centro de su sistema, y que insistió siempre en que no quería enseñar a sus alumnos una filosofía sino la manera de pensar filosóficamente." (5)
No solo estamos en presencia del nacimiento de un técnico en el trabajo intelectual, "el filósofo técnico", sino que las exigencias del trabajo retrospectivo, de tipo histórico-arqueológico, habían engendrado las condiciones de posibilidad para que tal perfil del intelectual se haga presente. Especialistas en reconstruir y redactar "Historias de la Filosofía", sobre todo, de demarcar el "cuerpo" de la Filosofía.
"De esta manera se hizo posible que se escribieran historias de la filosofía de corte moderno...de esta manera hizo posible que los profesores de filosofía se vieran a sí mismos como si tuvieran presidiendo un tribunal de la razón pura, capaces de determinar si otras disciplinas estaban dentro de los límites legales fijados por la estructura de sus objetos materiales". (6)
Goldmann y Rorty lo dejan ver con claridad. En el ambiente neokantiano se produce un "giro" que ya el mismo Kant se encargó de pronosticar, pero que también animó a superar; enseñando a pensar filosóficamente y no enseñando solamente filosofías.
La cuestión radical para que la Filosofía se haga "autoimágen" (Rorty), y para que sea absorbida por la "institución" y se pueda escolarizar, está en el círculo de los discípulos de Kant (7). El giro de la escolarización de la Filosofía se realiza en la escuela de los neokantianos. La Filosofía se transforma en una ciencia histórica, en la que hay que trabajar duramente para rescatarla.
Con la Filosofía demarcada como disciplina y con toda una labor de seriedad histórica por realizar, junto a un diagnóstico bastante declinado para la prosperidad de la metafísisca está casi todo dicho; la Filosofía es una disciplina que se puede enseñar en las instituciones -Universidades- de acuerdo a su contenido histórico, y se irá realizando en el transcurso de su delimitación y organización.
Al margen que la actividad y producción filosófica se siga desarrollando en ese momento y en los años venideros con grandes representantes (Kierkegaard, Nietzsche, Marx, Heidegger), la Filosofía tenderá a convertirse en disciplina oficial que se transmite y se vierte en forma de enseñanza histórica y con un cierto "realismo pedagógico".
Hay un índice que demuestra cierta preocupación en los filósofos de la primera mitad del siglo XX (Heidegger, Ortega y Gasset, Sartre), con respecto al avance de la Filosofía escolarizada y la aptitud a ser abordada y trabajada desde su historia.
Según Ortega y Gasset que realiza un impecable ensayo titulado "Ideas para una Historia de la Filosofía" , evocando la temática como centro de reflexión, sostiene que el avance de la Filosofía como historia de la Filosofía sería posibilitado, porque ésta última es una disciplina muy reciente, y en lo que atañe a trabajos de historia de la Filosofía (estudios) llevados con cierta seriedad habría mucho por hacer.
"La historia de la Filosofía es, en cuanto ciencia, una de las disciplinas más recientes: en verdad, no cuenta aún cien años...". (8)
Pero lo que Ortega y Gasset está denunciando no es solamente la Filosofía como historia de la Filosofía, intenta dejar al descubierto el carácter puramente social en que ha caído la Filosofía, lo que Heidegger llamaba "Filosofía en boca de todos". El filósofo español intenta transmitir que la Filosofía no puede sobrevivir solamente como historia y dentro de una institución, debe haber creación filosófica y para ello es preciso ponerse a pensar.
"El profesor de filosofía no tiene a lo mejor nada de auténtico filósofo: enseña filosofía para ganarse la vida o para sobresalir socialmente...el fracaso actual de la filosofía y el menosprecio en que ha caído proviene de que no se pone cuidado en la ocupación con ella..." (9)
Esta seria preocupación que parece contagiarse entre los grandes filósofos, también se desliza bajo el "síntoma" de la muerte del pensar, término clave en la Filosofía de Heidegger; (Denken-el pensar), que según el filósofo alemán estaría ausente en el horizonte contemporáneo y dentro de una Filosofía que no logra madurar la pregunta. "Cuando se acaba el pensar al salir de su elemento, sustituye esta pérdida consiguiéndose valía como téchne, instrumento de perfeccionamiento educativo, y por ello como actividad escolar, y después como actividad cultural. La filosofía se convierte en una técnica de aclaración desde las últimas causas. Ya no se piensa: uno se ocupa "en filosofía". (10)
Lo cierto es que la escolarización de la Filosofía fue posible en tanto esa "traición", según el término de Goldmann, que los neokantianos dirigieron contra su maestro, no importa definir el grado de concienciación o de intencionalidad que alcanzó. Concretamente esta cuestión está patentada en la Filosofía del siglo XX, como un problema serio y claro para algunos y como un tema de menor importancia para otros.
Tal es así, que Sartre afirma; "Hay además un signo claro de ese cambio: la filosofía tiende a convertirse en patrimonio de los universitarios. Antes, en filosofía, uno se esforzaba en llevar a los alumnos a tomar conciencia de sus problemas y se les dejaba el trabajo de resolverlos por ellos mismos. Hoy, en cambio, se los tranquiliza. El filósofo técnico sabe y dice lo que sabe. La verdad está allí inmediata...". (11)
Sartre lo deja traslucir en forma de cambio, como una "molestia", de algo que está ahí pero que antes no estaba, como si se tratase del universitario dormido en el texto, guardián del texto, de un "patrimonio", pero que no logra "despertar", tomar distancia de esa búsqueda desesperada del saber que el filósofo técnico le ofrece.
Rorty intentando poner en evidencia el giro académico recuerda a William James, "Otros treinta años después, William James se quejará del temperamento plúmbeo de nuestros jóvenes y calvos doctores en filosofía, que se dedican a aburrirse mutuamente en los seminarios, que escriben esos terribles informes biográficos en la "Philosophical Review" y en otras partes, y se alimentan de obras de referencia...". (12)
Podríamos seguir citando distintas posiciones que intentan exponer la temática y no haríamos más que caer en lo que William James se encargó de denunciar.
Que la Filosofía haya experimentado un "giro" hacia lo "académico" y, a falta de un pensamiento que tome la iniciativa de distanciarse de tal actividad degenere en "espectro" -pulverice la presencia de la Filosofía-, es pura responsabilidad del que se "ocupa en Filosofía", es debilidad de la pregunta y del pensar de la conciencia reificada que solo puede "ocuparse" en Filosofía y jamás poseerla.
Sobre ese pensamiento indaga Karl Jaspers en su célebre "Nietzsche", según Emilio Estiú, cuando busca profundidad en la pregunta para escapar al "giro académico", al "espectro de la Filosofía"; "Pero ¿De qué filosofía se trata?. Pues de un filosofar no académico ,aunque fuese dictado en la cátedra universitaria...". (13)
Bajo este acontecer de la Filosofía delimitada, absorbida por la "Universidad", "instituida", transmitida por la conciencia reificada en forma de enseñanza, principalmente en la enseñanza de su historia, estamos en condiciones de afirmar que existe una pérdida, una pérdida que se traduce en extrañeza , con respecto a esa forma auténtica de pensar en Filosofía como reclamaba Heidegger, un genuino y sereno preguntarse, reflexión extraordinaria por lo que comparece de modo extraordinario. Existe una pérdida, pero más que una pérdida resulta una extrañeza , porque este modo auténtico de filosofar que es "el pensar" (Denken), resulta engorroso y extraño para la Filosofía de "escuela", se presenta a los ojos de los estudiantes y ocupantes como un raro "acontecimiento" que ronda en algunos textos pero que siempre permanece eclipsado.
En la actualidad, quienes se "dedican" a la Filosofía, encuentran sin problemas el tema de la Filosofía de escuela. En más , el hecho de que en una Universidad se enseñe en forma de historia, o se investigue con una metodología que proviene de las ciencias "exactas", una disciplina llamada Filosofía, resulta "natural", como que de los tiempos inmemoriales esto fue siempre así.
Sin embargo, como sostiene Ortega y Gasset, la labor de la historia de la Filosofía ajustada a los patrones de investigación de una disciplina científica, cuenta tan solo con una centuria. Ahora bien, si a estos cien años que en sus días contaba Ortega y Gasset, los actualizamos a la altura de la fecha y, los comparamos con el acontecer de la Filosofía a través de los años pensando en sus orígenes, nos encontraremos con un "sobresalto"; que la Filosofía de escuela, ese giro que la convierte en auto-demarcación y a la vez en figura espectral, es un evento tan reciente, que tranquilamente se puede indicar que el pensamiento no ha podido tomar distancia de él.
Con toda esta ebullición latente, y no tan manifiesta, en la atmósfera de las últimas décadas del pensamiento filosófico, se ha insistido notablemente en la idea de la muerte de la Filosofía.
Ya sea bajo distintas fórmulas, recordando la consumación de Hegel o Heidegger, la de pensadores como Gadamer, Derrida, Rorty, o quizás, en la forma de Castoriadis y del tan presente "pensamiento débil" de Vattimo. No pretendemos entrar ahora en el tremendo problema de la muerte de la Filosofía, sino "sondear" lo suficiente, para poder pensar, si lo que se ha denominado "muerte de la Filosofía", no corresponde con más exactitud a una forma determinada de hacer Filosofía.
¿No existe un "malentendido" en lo que respecta al problema de la "muerte de la Filosofía", que pasa por no advertir que existe la muerte de la Filosofía, pero, de una determinada forma de hacer Filosofía, la de la empresa de la Filosofía de escuela?
Todo esto indica que a nivel institucional, está latente el desgaste del trabajo académico de perspectiva histórica, que ya ni los cánones, ni su propia metodología de investigación, hace imposible que no se manifieste. Un desgaste y debilitamiento en la pregunta, en el pensar, que el "giro académico" hizo posible eclipsando la presencia de la Filosofía.
Heidegger que advirtió el problema y lo formuló en las primeras páginas de la "Carta sobre el Humanismo", como tuvimos la oportunidad de leer, escribió que se trataba de la pérdida del "elemento pensar". Indicando que la Filosofía deviene "ocupación" y no meditación frente a los profundos interrogantes. "Lo cierto es que la Filosofía, en cuanto mero trajín académico, ha sido tan incapaz de considerar estos rechazos , que los ha subordinado a su faena crítica acostumbrada". (14)
Se puede preguntar entonces:
> ¿La "muerte de la Filosofía", no es la ausencia o pérdida del "elemento pensar",
> que tiene lugar en el seno de su estructura (un pensamiento débil -Vattimo-),
> pero no causado solamente por la tergiversación de la metafísica en ciencia,
> o por aquella misma metafísica de la "presencia" -Heidegger-
> sino, por el absorbente programa de la Filosofía de escuela, que ha girado sobre sí y se ha convertido en espectro, y que empieza a dejar ver síntomas de desgaste en una "disciplina" que a falta del "elemento pensar" muere en la institución?
Índice temático de citas
(1) SANTAYANA, George. "Carácter y opinión en los Estados Unidos".Hobbs-Sudamericana, Bs,As, 1971. Págs, 34-35.
(2) PIEPER, Josef. "Filosofía medieval y mundo moderno". Rialp, Madrid, 1979. Pág, 27.
(3) SCIACCA, Michele. " El problema de la educación". Luis Miracle. Barcelona, 1962. Pág, 17.
(4) SENECA, Lucio. "Tratado de la brevedad de la vida". Mestas, Madrid, 2001. Pág, 35.
(5) GOLDMANN, Lucien. "Introducción a la Filosofía de Kant". Amorrortu, Bs,As, 1947. Págs, 108,225.
(6) RORTY, Richard. "La Filosofía y el espejo de la naturaleza". Cátedra, Madrid, 1979. Págs, 133-134.
(7) En la "Introducción a la Filosofía de Kant" de Lucien Goldmann, se ofrece una profunda interpretación de la Filosofía de Kant y de los neokantianos en relación a esta problemática.
(8) ORTEGA Y GASSET, José. Ideas para una historia de la Filosofía.En; "Historia como sistema". El arquero revista de occidente, Madrid, 1966. Pág, 78.
(9) Ibid, Págs, 110-112.
(10) HEIDEGGER, Martin. "Carta sobre el Humanismo". Sur, Bs,As, 1960. Pág, 69.
(11) SARTRE, Jean-Paul. Entrevistado. Citado por: CORREA, Carlos. Atisbos sobre Sartre: Ligereza, inteligencia, aventurerismo. En: ABRAHÁM, Tomás."Vidas filosóficas". Eudeba, Bs,As. 1999. Pág, 17.
(12) RORTY, Richard. Op, Cit. Pág, 131. Carta de William James a George Santayana.
(13) ESTIU, Emilio. Acotaciones a la obra de Karl Jaspers. En: JASPERS, Karl. "Nietzsche". Sudamericana, Bs,As, l963. Pág, 17.
(12) RORTY, Richard. Op, Cit. Pág, 131. Carta de William James a George Santayana.
(13) ESTIU, Emilio. Acotaciones a la obra de Karl Jaspers. En: JASPERS, Karl. "Nietzsche". Sudamericana, Bs,As, l963. Pág, 17.
(14) BOEDER, Heriberto. "El límite de la modernidad y el legado de Heidegger". Quadrata, Bs,As, 2003. Págs, 105-106.
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