"¿Cómo hablar de diferencias en un mundo indiferente? ".

La sordera de los oyentes cuando hablan de sordos.

Andrea Benvenuto
Universidad Paris 8
andreabenvenuto@wanadoo.fr

Resumen : Entre los discursos de la deficiencia (que puede ser compensada), de la discapacidad (que llaman a la integracion) y el de la diferencia (que con frecuencia no hacen mas que mantener el status quo), los sordos, desde la antigüedad, han tenido dificultades para encontrar su lugar en el mundo. Excluidos de la comunidad de hombres : los sordos ¿tienen acceso al lenguaje ? ¿y al pensamiento ? Las interrogantes que los oyentes se han planteado y continuan haciéndolo sobre el mundo de los sordos y su lengua, la lengua de señas, ha ido cambiando segun un entrecruzamiento de miradas y de descentramientos de la posicion que los oyentes se dan respecto a sus propias lenguas y al reconocimiento de la singularidad en el universo de los hombres. En el siglo XVIII la situacion de los sordos encuentra una evolucion decisiva con el reconocimiento que el Abbé de l'Epée hace de la lengua de señas y de su utilizacion en la instruccion. Pero la historia del siglo XIX y XX muestra que la voluntad social de reparacion y de integracion de los sordos a las mayorias "normales", han reconducido bajo otras formas, la negacion de sus especificidades culturales, lingüisticas y su ser y estar en el mundo.


Si preguntaramos a la gente en general : ¿qué es un sordo ? nos encontrariamos con variadas respuestas, entre las cuales : " es alguien que no escucha ", " alguien que no habla ni oye ", " un discapacitado ", " un hablante de la lengua de señas", etc. Podriamos decir a priori , todos tienen razon pues se trata de representaciones de la cuestion planteada. Analizar esas respuestas es antes que nada, reflexionar desde la perspectiva de la nominacion, el lugar desde donde el sujeto es nombrado. ¿Cuales son las representaciones del que nombra? ¿Sobre qué ideas se funda un pensamiento que concentra en si, un conjunto de nociones de origenes diversos, filosoficos, religiosos, politicos, haciéndolos converger en el sujeto nombrado?

Entre deficiencia y diferencia: los sordos

Desde las respuestas que ubican al sordo en el discurso de la deficiencia a las que promueven una perspectiva centrada en la diferencia lingüistica y cultural, el abanico de respuestas es grande y varia en el tiempo y en el espacio. Si admitimos la idea que la nominación de un hecho y en este caso preciso, de un sujeto, abre por ella misma un campo de acción y de reflexión diferente de aquel que implicaría otro tipo de nominación, entonces la designación se vuelve por ella misma un hecho político que implica como tal a la sociedad entera. Qué pensar de la multiplicidad de denominaciones que los oyentes atribuyen a los sordos : sordos de nacimiento, sordos post-linguales, hipoacúsicos, se volvió sordo, Sordos (con mayúscula) o verdaderos sordos, sordos oralistas o sordos gestuales, sordos-mudos, deficientes auditivos, discapacitados, desfavorecidos, por citar algunos de los términos del siglo XX, o aun idiota, ser inferior, monstruo, esencialmente desprovisto de inteligencia, sordo y mudo, como se podía escuchar y leer hasta el siglo XIX. ¿Qué politicas sociales, sanitarias, educativas, juridicas se despliegan para responder a las necesidades asi observadas ? ¿Qué cambios sociales son necesarios para que una nominacion deseche otra y asigne a los sordos un nuevo lugar? Parece evidente señalar que una sociedad que nombra un individuo "idiota", pondra en obra una politica correspondiente como la del "gran encerramiento" descrita por Michel Foucault o hara uso de la reclusion en un asilo psiquiatrico, de aislamiento forzado y de negacion de toda posibilidad de educacion.

Las respuestas a la pregunta ¿qué es un sordo? han fluctuado a lo largo de una historia marcada por la prevalencia del discurso de la deficiencia. Alcanza con recordar las antiguas civilizaciones que excluyeron o eliminaron a los sordos, como Esparta o Roma, negandoles todo derecho civil, o las campanas de esterilizacion y luego de exterminacion de sordos en la Alemania nazi. En las sociedades contemporaneas la logica de exclusion ha sido sustituida por la logica de la reparacion, expresion de la perspectiva médica. Desde esta perspectiva, las técnicas terapéuticas han sido puestas al servicio de la falla: protesis auditivas, implantes cocleares o técnicas de oralizacion. La restitucion de la palabra oral y del oido aparecen asi como el prerequisito fundamental de la participacion al mundo de las mayorias dichas "normales". Estas orientaciones médicas actuales, si se despliegan en un contexto mas democratico, no dejan por eso de promover la eliminacion de la sordera como si esta fuera un mal absoluto. ¿Qué sucede si según Canguilhem, " la irregularidad, la anomalia, no son concebidas como accidentes que afectan a un individuo, sino como su existencia misma "? (1). En este caso, la pérdida auditiva de los sordos deja de alimentar la esperanza de normalizar la diferencia y pasa a formar parte de su existencia como tal.

Se puede decir que el discurso que considera a los sordos como seres portadores de una diferencia y no como deficientes, emergio entre otras razones, cuando se desvio la mirada de la obsesion de la falta hacia la puesta en valor de una manera de vivir y de estar en el mundo. A medida que los sordos ocuparon nuevos lugares en la sociedad y en el espacio publico, que se volvieron seres de derechos (a la educacion por ejemplo) y que las investigaciones sobre la lengua de señas demostraron que se trata de una lengua como las otras, el movimiento de reconocimiento de la existencia de sordos, permitio dar una mirada diferente sobre la singularidad. Sin embargo, este movimiento no se ha dado en forma lineal y ha dependido ademas de las maneras que los oyentes se han posicionado respecto a su propia lengua y cultura.

De las concepciones de otros tiempos que asimilaban el sordo al "idiota del pueblo" a ciertas definiciones contemporaneas que lo consideran como un ser con "dificultades de razonamiento y de desarrollo del pensamiento abstracto", no hay gran diferencia. Para explorar los origenes de tales concepciones, necesitaremos remontarnos brevemente a la etimologia y semantica de la palabra sordo antes de referirnos a las nominaciones que en los siglos XIX y XX se utilizaron para nombrar a lo sordos. Como lo veremos, estas nominaciones que se enracinan en siglos de historia y de cultura, conocen hoy una vigorosa actualidad. Intentaremos mostrar luego, en qué el campo de la filosofia, ha contribuido al desarrollo de estas concepciones sobre los sordos. El verdadero interés de la presentacion de estas ideas no es el de anclarnos en la tradicion sino el de abrir nuevas vias de exploracion a otras miradas posibles.

Cuando se trata de nombrar

Etimologia y semantica de la palabra sordo en griego y en latin

En griego antiguo el campo semantico de ??f?? (cophos) era amplio. La palabra significaba " estar privado de alguna cosa ", podia ser la vista, el olfato, asi como el oido. Una persona sorda era aquella que habia sufrido una mutilacion y por tanto tenia uno de sus sentidos " debilitado " o " cortado ". La palabra podia significar también " ciego ", " minusvalido " y en el plano intelectual, " atontado " o " estupido " (2).

Entre los romanos alguien que era surdus , no era completamente sordo. En su origen, la palabra debia significar "duro de oreja", "que percibe un sonido como un pequeño susurro". Contrariamente al griego cophos , en latin surdus se aplicaba solamente a un sentido: el oido.

Los griegos no diferenciaban la sordera de la mudez. La falta de la palabra oral era percibida como un impedimento derivado del defecto de audicion. Esta concepcion sigue siempre en vigor. Las denominaciones "sordo-mudo" y "sordo y mudo" hablan por si solas. El hecho que un sordo pronuncie mal la lengua oral, no es debido a un problema del aparato fonatorio, sino a la deficiencia de audicion que le impide aprender los sonidos de una lengua de manera natural.

En sentido figurado, cophos hacia referencia a alguien débil de espiritu, sin inteligencia. En este caso la carencia no esta localizada materialmente sino figurativamente y es a la imagen de la sordera que se recurria para designarla. Este uso sigue siendo de actualidad. En el Rio de la Plata, utilizamos la palabra "opa" para decir "tonto", "bobo". Esta palabra es una variante del quechua "upa" que significa "bobo", "necio", "idiota" pero también "sordo-mudo" (3).

Desde el campo semantico mas estrecho (el que se refiere a la audicion) de la palabra sordo, hasta el de las metaforas que pueblan los fantasmas de quienes ven en la sordera la fuente de todos los males (incomprension, incomunicacion, falta de inteligencia), el rastro de la nominacion de antaño marca el presente de su huella.

Como se nombraba a los sordos en los siglos XIX y XX ?

En el siglo XIX la palabra "sordo" designaba a los que hoy conocemos como "hipoacusicos" o los que se volvieron sordos. El termino era utilizado en el sentido de " duro de oreja ", mientras que la palabra " cophose " designaba la sordera total. Sin embargo, los términos " sordo-mudo " o simplemente " mudo " estaban reservados a los sordos de nacimiento y a los sordos prelinguales (4).

En el siglo XX, las revistas especializadas asi como numerosas instituciones de educacion de sordos comienzan a cambiar de nombre. La enseñanza oralista pretendia que la mayoria de los alumnos hablaran asi que el término " sordo-mudo " es progresivamente reemplazado por " deficiente auditivo" o " hipoacusico " lo que señala segun B. Mottez, el pasaje a la medicalizacion de la sordera (5). La terminologia que entra en vigor a partir de ese momento, vuelve al campo semantico de la palabra " sordo " en griego antiguo, es decir " estar privado de alguna cosa ". Algo falta aunque la falta no sea absoluta. Esta concepcion justificara el desarrollo de técnicas medicales que vendran a colmar la carencia. Entre los años 1960 y 1970 en los Estados Unidos se desarrollan movimientos de caracter identitario y los sordos se suman a este movimiento. La lengua de señas despreciada por largo tiempo, comienza a ocupar la escena publica. Una nueva designacion aparece: " Sordo " con mayuscula, para marcar la pertenencia a una realidad sociologica y linguistica determinada (6). Este movimiento tendra efectos en el mundo entero.

En la década de los 70 y 80 otra expresion para designar los sordos hace su aparicion: " persona sorda ". Se trata de no identificar la persona a su discapacidad, sino de ver en la discapacidad, solo un atributo. Esta actitud exprime la imposibilidad de ver en la sordera una manera singular de ser y estar en el mundo. Es por ésto que en este registro no se habla de un discapacitado sino de alguien que tiene una discapacidad o de " sujetos portadores de deficiencias ", " en situacion de handicap ", " aquellos que necesitan de cuidados o atenciones especiales ", " persona discapacitada " y tantas otras perifrasis verbales. La no-nominacion se vuelve un problema de negacion de la existencia real y singular de ese que no se ajusta a la norma. La terminologia empleada para nombrar a los sordos aparece como una manera de acercar a aquel que se quiere nombrar a criterios de normalidad. " Elimine el impedimento y obtiene la norma " (7) , decia Canguilhem. Todo sucede como si los sujetos que tenemos frente no existieran en su singularidad. Evitandolos nombrar, se les niega un lugar e incluso la existencia. Pero ¿cual es el substratum de esas nominaciones que en su turno han ubicado a los sordos en tan diferentes lugares? Veamos algunas de las ideas que desde la filosofia han contribuido al desarrollo de tales concepciones.

Los sordos y la filosofia

Las referencias a los sordos han aportado argumentos a los adeptos del innatismo, del empirismo asi como a los filosofos que buscaban confirmar sus hipotesis sensualistas. Alimentaron ciertos debates entorno al estatus del signo en relacion con la representacion y la significacion. Inspiraron a los pensadores que buscaban discernir las fronteras entre el hombre y el animal o el limite entre lo normal y lo patologico. Actualmente una gran parte de los problemas que los sordos encuentran en sus vida cotidiana y que les privan de un pleno acceso al ejercicio de sus derechos ciudadanos, estan ligados a los debates sobre el derecho a la diferencia o sobre los derechos comunitarios versus los derechos del ciudadano entre otros. Presentarmos suscintamente algunas de esas reflexiones.

Sobre el origen de las ideas

Segun el principio aristotelico de que " nada hay en el entendimiento que no haya estado ya en los sentidos", la filosofia empirica contesta la teoria cartesiana del origen innato de las ideas. Las consecuencias de esta toma de posicion son de un interés vital para los sordos y los ciegos, puesto que la privacion de un sentido excluiria -segun la filosofia empirica- la posibilidad de adquirir conocimientos por ese canal. Qué acceso al entendimiento podian tener los sordos en la perspectiva aristotélica ? Segun Aristoteles, solo la palabra oral da pruebas de la existencia del lenguaje, vuelve posible el pensamiento y constituye el acto de razonamiento. Los ecos de esta concepcion se escuchan aun hoy, cuando se le atribuye a los sordos, dificultades de abstraccion o de razonamiento deductivo.

Desde el punto de vista de Maurice Merleau-Ponty en su Fenomenologia de la percepcion, el acto de percibir se asocia a una significacion que cada ser humano atribuye a lo que ha percibido. No se trata simplemente de registrar los datos recibidos por los sentidos sino de utilizar los sistemas existentes, las percepciones anteriormente vividas y buscar aproximar a esto que es percibido, lo que ya conocemos, recreando de esta forma y de manera singular un nuevo sentido. En la optica fenomenologica, los campos de percepcion del sordo y del ciego constituyen organizaciones particulares, un modo especifico de ser y estar en el mundo.

Condillac afirmaba en su Tratado de las Sensaciones en 1754 que un solo sentido contenia el germen de todas las facultades. La idea de una jerarquia sensorial es refutado en parte por las constataciones hechas en la educacion de sordos, que muestran una posible equivalencia entre los sentidos. Los preceptores de niños sordos del siglo XVI al XVIII, intentaron enseñarles los sonidos del lenguaje por el reconocimiento del movimiento de los labios y por las vibraciones tactiles ligadas a la emision de la voz. Para los sensualistas, la pedagogia de sordos ha permitido una validacion empirica de la hipotesis de la suplencia sensorial.

Entre humanidad y animalidad

En los debates entre filosofos y sabios del siglo XVIII, la sordera es uno de los paradigmas del problema de los limites entre humanidad y animalidad. Los sordos pusieron en cuestion el caracter fonologico del lenguaje en su modalidad oral y el fonocentrismo que le es inherente. Mucho antes que la ciencia y la filosofia hayan reconocido otras modalidades de lenguaje oral, los sordos fueron percibidos como seres desprovistos de lenguaje y como tales, asociados a una animalidad que rompia con el orden de lo viviente. Su mutismo y aislamiento los excluyeron de la condicion humana.

Si el lenguaje constituye el unico indice que existe un pensamiento latente en el cuerpo y si de otra parte, se lo encuentra solamente en el ser humano, sera otorgandole un estatus de lengua a las señas que los sordos crean para comunicar, que se podra ubicar a estos ultimos entre los seres humanos. Hubo que esperar mucho tiempo para que nuevas perspectivas se abran. En los anos 1970, William Stokoe, lingüista norteamericano, establecio la equivalencia de las lenguas de señas con las lenguas orales. Si la lengua de señas es una lengua, los sordos se vuelven definitivamene humanos. Un nuevo orden se instaura.

La lengua de señas entre los debates y la vida

"Mimica", "gestos", "lenguaje mimico", "lengua de gestos", "lenguaje gestual", "lengua de señas". No es por ceder a un efecto de moda o a un capricho el de volver a la nominacion como forma de explorar los espacios discursivos que reconocen hechos, elaboran teorias y pretenden dar vida. Pero tampoco se puede ver como acto de fé a partir del cual todo lo que es nombrado existe o, a la inversa, todo lo que no es nombrado (o que es nombrado variablemente segun el tiempo y los paradigmas que lo sustentan) no tiene ningun espacio de vida propio.

Los filosofos del siglo XVIII intentaron descubrir las huellas de una organizacion de signos que revelaran el modo de presentacion de las ideas en el pensamiento. Diderot pensaba encontrar en la materialidad gestual del lenguaje la pureza natural del orden original de la lengua primitiva. La filosofia sensualista de la epoca, le dio un caracter universal, natural y original a la lengua de señas. En razon de la pretendida relacion natural entre el objeto designado y el signo, se afirmo que la lengua de señas no tenia gramatica y esa pureza original es lo que le daba el carácter de universal (8). Idea que aun hoy subsiste.

Del orfelino al ciudadano

Es frecuente escuchar que la sordera es una discapacidad invisible. Se puede " ver " un discapacitado motor o un ciego, pero no se " ve " a un sordo. Esta proposicion es discutible. Si lo que es invisible se refiere a la funcion parcial o totalmente perdida de un organo, es decir de una cosa, entonces la proposicion cae en lo banal, no vemos tampoco una insuficiencia cardiaca o renal. Pero si la sordera es considerada en su dimension no de cosa sino de relacion (9), entonces la proposicion es simplemente falsa : basta con ver a los sordos hablando en lengua de señas para comprender que son sordos. Aceptar la proposicion citada como verdadera implica reducir la sordera a la deficiencia de un organo. El debate continua aun y la " visibilidad " de los sordos ha conocido numerosas fluctuaciones. Incontestablemente un momento importante en esta historia se situa entorno la vida y obra del abbé de l'Epée.

El abbé de l'Épée y su "descubrimiento"

Charles-Michel Lespée (1712-1789, Francia), quien se convertiria en cura, encuentra por azar dos gemelas sordas y mudas. Este encuentro tendra un caracter determinante en la nueva confrontacion de los oyentes al mundo de los sordos. A partir de ese momento, no se tratara mas de poner a un niño sordo hijo de familia adinerada en las manos de un preceptor para ser educado, como era el caso desde el siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XVIII. Pero tampoco de sordos recluidos en un espacio asilar en razon de una supuesta debilidad mental, como era el caso de sordos de familias pobres o abandonados por ellas. Se trata de un encuentro, fortuito segun la leyenda, gracias al cual el abbé descubre los sordos. Es la visibilidad de la comunicacion y su caracter de extranjeridad que pica la curiosidad del cura. Esta relacion con el mundo que se despliega en una dimension colectiva y no individual, marca el comienzo de un cambio de mirada puesto sobre los sordos.

Esta revolucion no es el hecho exclusivo del abbé de l'Épée. Indudablemente su manera de utilizar el espacio publico para exponer su trabajo, no es extranjera a esta transformacion y ha reenforzado su aurea, al punto que algunos han creido y creen aun hoy, que él es el creador de la lengua de señas francesa. El gran mérito del abbé de l'Épée fue el de generalizar y de hacer publico una enseñanza fundada en el uso de la lengua de señas como lengua de instruccion. Difundido en Francia y en numerosos paises de Europa y del mundo, la idea que los sordos son seres capables de ser educados y no bestias o idiotas del pueblo, conocio un suceso espectacular. Un siglo mas tarde, a partir de 1880, el congreso de Milan echara una capa de plomo sobre la lengua de señas y el oralismo se expandera sin freno.

Los sordos y la Revolucion francesa

El periodo revolucionario es un momento capital en la redefinicion de las relaciones entre los sordos y el poder publico. Cuando el abbé de l'Epée muere en diciembre de 1789, a la edad de 77 años, los debates sobre la ciudadania estan al orden del dia. Mas alla de la auto promocion de su obra, la empresa privada del pionero de la educacion de sordos se volvia una cuestion publica, nacional e incluso internacional. ¿Qué politicas desarrollaran los gobernantes de la Revolucion para educar a los sordos? La polémica entre los defensores de la educacion de sordos en favor del acceso a la ciudadania y aquellos que consideraban ese proyecto inutil, hizo furor. Las representaciones sociales dominantes de la sordera (los sordos son seres inmaduros, la lengua de señas no es una lengua juridicamente fiable) y las consideraciones de orden economico hicieron que la solucion se orientara hacia la beneficiencia.

Mas alla de luchas de poder internas, de conflictos relativos a las orientaciones pedagogicas de los defensores de la palabra oral, del método mixto y de la lengua de señas, las instituciones para sordos creadas por la Revolucion francesa les facilitaron el agrupamiento, les permitieron el aprendizaje del francés escrito y el desarrollo y difusion de la lengua de señas gracias a los contactos cotidianos entre sordos originarios de diferentes regiones de Francia. Dichas instituciones favorecieron la reunion de sordos alrededor de reivindicaciones diversas y les abrieron el camino de la participacion, no solamente a las practicas pedagogicas que les concernia, sino ademas a las decisiones que se tomaban en esa area. Dicho de otra manera, las instituciones para sordos contribuyeron de manera decisiva a la emergencia, en el espacio publico, de la comunidad de sordos.

Sin embargo otro problema se vislumbra ¿como hara esta comunidad de sordos con una cultura y una lengua propia, para sobrevivir en una Francia post-revolucionaria que proclama la lengua francesa, lengua unica de la Republica? ¿Qué devienen los derechos de los sordos que recurren a una lengua que no es la lengua francesa?

¿Qué caminos se abren ?

Los avatares de la nominacion de sordos y los efectos politicos sobre la escena publica han producido una lucha de poderes y saberes entre sordos y oyentes. El discurso dominante, el de los oyentes, ha monopolizado la palabra para decidir por los sordos, las politicas educativas, el valor de la lengua, la existencia o no de la cultura sorda.y ha monopolizado ademas, las formas de narracion con las que una comunidad da cuenta de su historia al interior como al exterior de si.

Narracion de si e identidad cultural

Una de las condiciones de formacion de la identidad Sorda, ha sido la provocacion de un cambio radical de la negacion que los oyentes han hecho de su cultura y de su lengua, por la via de la ruptura del estigma. Pero ha sido ademas, el rechazo a la historia oficial y a todo lo que esta aporta como negacion del pasado vivido y de falsificacion de los elementos que constituyen la memoria colectiva. Reivindicando una historia que a partir de ese momento deja de estar fielmente ligada al poder y el orden, una nueva perspectiva se abre.

La pregunta que podriamos plantearnos ahora es : ¿como narrar(se) al otro ?. En este proceso intervienen miradas y representaciones que se entrecruzan y que dependen de como cada uno ve al otro y a si mismo. No se tratan de procesos individuales sino de una construccion cultural, social y politica de la relacion al otro. Si la cultura es, segun Babbha, un territorio de diferencias que necesitan permanentemente una traduccion, la cuestion es saber quién traduce a quién (o quién representa a quién) (10) y en qué sentido politico y mas aun, cuales son los sistemas que dan fundamento a esas traducciones. Estas miradas estan atravesadas por la busqueda permanente de maneras de nombrar al otro, que nada tienen de neutro sino que producen efectos en la vida cotidiana de los individuos. De ahi nuestro interés en explorar el substratum de la nominacion de los sordos en los discursos del saber.

Qué sucede cuando estas formas de narracion de la historia propia son reemplazadas por discursos que se hacen eco de las voces de terceros ? Los oyentes, tributarios de una educacion que trasmite el saber en la lengua de la comunidad a la que pertenecen, dominan la lengua escrita y las formas de narracion a través de las cuales pueden contar su propia historia y la de los otros. No es el caso de los sordos, cuya lengua natural, la lengua de señas, ha estado alejada e incluso prohibida de los lugares de enseñanza. Los sordos deben recorrer el tortuoso camino del aprendizaje de una lengua que les es extranjera y que juega el doble rol de ser lengua de instruccion y objeto mismo de la instruccion. La importancia que la educacion tradicional ha dado a la adquisicion de la lengua en su modalidad oral a expensas de la lengua escrita, ha sido tan fuerte, que los resultados de la educacion muestran un iletrismo generalizado en la poblacion sorda. Uno de los efectos de este fracaso es que el sistema escolar que sobreestima la escritura como manera de dar cuerpo y registrar la historia, se vuelve incapaz de trasmitirsela a los sordos, al mismo tiempo que se las exige. Mecanismo perverso que lleva o bien a la pérdida sistematica del capital cultural e historico de la comunidad sorda (en su materializacion y en su difusion interna y externa) o bien al florecimiento de discursos que ocupan el terreno del otro y hablan por él. De esta manera los sordos se encuentran impotentes para narrarse como sujetos de la historia y de la cultura y quedan limitados a la mirada , al discurso y a la voz del otro.

En el sentido metaforico de la palabra, una traduccion implica una manipulacion de textos y de voces de otros, traduccion que se encuentra inmediatamente asimilada al estilo habitual de nombrar de quien traduce, como si éste no pudiera extraerse de su propia lengua para descifrar la extranjeridad .(11) . Pero, si encontraramos la manera de hacer posible una traduccion que no se apropie de la cultura del otro, el problema se volveria insoluble en la medida en que no haya espacios que autoricen a elevar esas voces, sea cual sea la manera que ellas escojan para hacerlo. En tanto las comunidades en general y los sordos en particular no se apropien de sus "escrituras" y no se habiliten espacios que las vehiculicen al interior como al exterior de la comunidad, no podremos empezar a entablar un dialogo intercultural donde las narraciones no tengan un caracter de monopolio discursivo sino de un logos en pie de igualdad con el otro.

Una minoria lingüistica y cultural. ¿Qué hacemos con ella en la escuela ?

A lo largo de la historia de los sordos y de su lengua, las condiciones sociales, politicas y filosoficas de la exclusion se fueron modificando progresivamente, tanto en un movimiento pendular, como en cambios paradigmaticos. Sin embargo, mientras que emerge un paradigma socio-cultural que define a los sordos como una minoria linguistica y cultural y no como sujetos deficientes, el discurso y las practicas educativas, politicas y sociales, reconducen la exclusion sobre nuevas formas. Ciertas representaciones de la sordera proximas al bilinguismo en la educacion de sordos, tienen por funcion mantener el status quo. Desde esta perspectiva, la lengua de señas es percibida como el medio para alcanzar la lengua mayoritaria y gracias a ella, aprender el saber oficial explicitado en el discurso de quien detenta el poder, el maestro oyente. Se puede decir que la ideologia que inscribe al sordo en el discurso de la deficiencia por la via de dispositivos politicos, sociales y médicos, orienta y limita la mirada que se tiene sobre él como individuo concreto. La integracion escolar, sea individual o en pequeños grupos de sordos en una clase oyentes, aunque hayan intépretes de lengua de señas, es segun mi punto de vista, la puesta en marcha del discurso de la deficiencia en su version moderna de la exclusion social. El sordo queda inscrito en una concepcion medical donde los instrumentos terapeuticos al servicio del reestablecimiento de la funcion que falla, no son necesariamente las protesis auditivas, los implantes cocleares o las técnicas de oralizacion, sino la participacion al mundo de las mayorias dichas " normales " por la via de la integracion escolar. El modelo de clases anexadas en escuelas y liceos es mas favorable al desarrollo de una pratica bilingüe e intercultural que reconoce al sordo potencialidades culturales, cognitivas y comunicativas. Profesores bilingües, profesores sordos, una lengua de señas medio de comunicacion y sujeto de analisis metalingüistico, una historia y una cultura sordas, en suma, un contexto que ponga los dos mundos, el de sordos y el de oyentes en relacion real y efectiva.

Si elegimos ubicarnos en el terreno de la nominacion de sordos, no es para descubrir una nueva manera, original, de nombrarlos. Mientras que los oyentes refusaron acordar a los sordos un estatus de ser humano, el poder de nombrar y de excluir de los primeros, ha dejado a estos ultimos fuera de toda participacion social activa. Pero cuando los Estados-naciones modernos intentaron eliminar los obstaculos al acceso de los hombres, sordos incluidos, a la condicion de ciudadanos, estos ultimos comenzaron a reivindicar sus derechos, su lengua y un contexto educativo y social que les permita ubicarse en un plano de igualdad con los oyentes. Después de dos siglos de luchas en favor de su emancipacion, la comunidad sorda continua sufriendo discriminaciones y exclusion social. Estamos entonces en derecho de preguntar : ¿qué hacen los Estados garantes de los derechos del ciudadano que ellos mismos han proclamado ?


Bibliografía

(1) Georges Canguilhem, " Le Normal et le Pathologique " (1951), in La connaissance de la vie, Paris, J.Vrin, 1998, p.159.(Trad. A.B.)

(2) Ienke Keijzer, La surdité dans la société gréco-romaine , Mémoire de maîtrise Lettres Classiques, Université Paul Valéry, Montpellier, 1995-1996, p. 17. (Trad. A.B.)

(3) Diego Gonzalez Holguin, Vocabulario de la lengua general de todo el Peru llamada lengua Qquichua o del inca , (Primera publicacion 1608), Editorial de la Universidad del Peru, 3a edicion, 1989.

(4) Bernard Mottez, " Une entreprise de dé-nomination : Les avatars du vocabulaire pour désigner les sourds aux XIXe et XXe siècles ", in H. J. Stiker, M. Vial, C. Barral (sous la direction de), Fragments pour une histoire : notions et acteurs, Paris, Alter, diffusion CTNERHI, 1996, p. 101. (Trad. A.B.)

(5) Ibidem , p. 108.

(6) Ibidem , p. 110.

(7) G. Canguilhem , " La monstruosité et le monstrueux ", La connaissance de la vie, Paris, J. Vrin, 1998, p. 180. (Trad. A.B.)

(8) Christian Cuxac , Le langage des sourds , Paris, Payot, 1983, p. 29.

(9) Bernard Mottez , " À s'obstiner contre les déficiences, on augmente souvent le handicap : l'exemple des sourds " , in Sociologie et Société, Montréal, 1977.

(10) Citado por S. Duschatzky, C. Skliar , " Los nombres de los otros. Narrando a los otros en la cultura y en la educacion " , in Jorge Larrosa, Carlos Skliar, Habitantes de Babel. Política y poética de la diferencia. Barcelona, Editorial Laertes, 2001, pp. 189-190.

(11) Ibidem, p. 190.

 
      Objetivos
      Psicoanalisis
      Saber
      Sexualidad
      Poder
      Globalizacion
      Neoliberalismo
      Modernidad y post
      Dali: arte y saber
      Homenaje a Sartre
      Eventos
      Cursos
      Enlaces de interes
      Contactenos