"En busca de una poética pura ".
Juliana Guerezta
Licenciada en Filosofía
Universidad Nacional de Rosario
Montevideo (Uruguay) 11 al 13 de marzo de 2004.

Queda hecho el registro de propiedad intelectual conforme a la ley 11.723.
"... el concepto se despoja de lo que aún queda adherido a las formas de la raíz, las ramas y el follaje y las purifica en imágenes en las que lo rectilíneo y lo plano del cristal, es elevado a proporciones inconmensurables de tal modo que la animación de lo orgánico es asumida por la forma abstracta del entendimiento y, al mismo tiempo, se mantiene para el entendimiento su esencia, la inconmensurabilidad..."
Hegel, Fenomenología del espíritu, pág. 410.
A las musas ...
En busca de una poética pura
Bajando desde la biblioteca y llevando en las manos una cantidad de libros que seguramente no terminaría de leer, Nessa, enciende un cigarrillo al término de los cincuenta y dos escalones.
Una mancha en la pared, nunca antes percibida, atrajo su atención. Lo que parecía ser a simple vista un caracol tatuado en la piedra o un amonites prehistórico como tantos que se encuentran en la ciudad, se transformaba ante sus ojos en la cara o el retrato de un indio.
Sorprendida porque nunca antes había visto esa marca, se mostró pensativa, como queriendo retener en su memoria, una primera impresión, pues ésa es la que deberá trabajar en su poesía.
Eludiendo los primeros pensamientos paranoicos, caminó por el pasillo del primer piso de la facultad de
Humanides y Artes de Rosario.
Eran aproximadamente las siete de la tarde, y hacía varias horas que el sol, había dejado de iluminar el edificio universitario. A medida que caminaba por los pasillos, entre espíritus de monjas (porque antes esa universidad fue un convento), y canto de pájaros, las puertas de las aulas comenzaron a golpearse con furia, y sin embargo no entraba el viento por las ventanas. Nessa estaba ingresando en el círculo de los espacios vacíos sin saberlo, mientras su pensamiento extraviado entre la tinta, soñaba con la poesía que tendría que escribir. Ya no le servían las tardes de lluvia, tampoco los paisajes primaverales, ni las montañas en verano, ni el mar que rompe en las costas dejando estelas de caracoles sobre la arena, todas esas inspiraciones que quizás a otros poetas le parecen trascendentales, para Nessa, eran solamente imágenes repetidas. Su poesía tendría que tener el ritmo de la naturaleza, su poética debería ser pura. Nessa busca un nuevo paradigma de pensamiento que le permita abordar la poesía primitiva, aquella vacía de significaciones coloquiales. Su preocupación reside en el hecho de encontrar el punto en la memoria, que la disocie de todos los conocimientos obtenidos a través del estudio de la lengua, para comprobar si es cierto que los griegos eran solamente poetas.
Gracias al legado de los historiadores y biógrafos de la antigüedad, se ha comprobado que la única herencia escrita que ha dejado el pueblo griego, entendido como el primer pueblo que pensó democráticamente, es la poesía. Nessa piensa que los griegos son el prototipo o el molde del hombre de occidente cuya primer forma de manifestarse o de expresarse a través de los símbolos que conformaban su alfabeto, fue el pensamiento poético. Y ese pensamiento primordial, trascendental y puro, era el que debería recuperar su conciencia para escribir poesía.
Hacía varios meses que no veía a Fausto.
La última vez, lo escuchó decir que en Salta, existía una tribu de poetas indígenas que escribían con ritmos, utilizando imágenes exportadas desde la tierra interna de los sueños que respondían a otro lenguaje, que no era el humano, pero que podía ser interpretado por algunos seres humanos.
Fausto, que había estudiado antropología, estaba realizando una tesis sobre la poesía indígena.
El viento interno que recorría los pasillos de la facultad, se hizo más violento y en un instante las luces se apagaron y un gran silencio oscuro, se apoderó del lugar, mientras Nessa, allí parada, era iluminada por la chispa de un encendedor.
- ¿ Quién está ? - preguntó, nadie respondió, - ¿ Qué pasa?, ¿ Por qué se cortó la luz? - silencio. Respiraciones agitadas.
Estiró las manos para tocar el rostro de quien respiraba a su lado, pero alguien se las sujetó. No temía, porque Nessa nunca teme, deseaba ver la cara de aquel invisible que sostuvo sus muñecas apretándolas contra la pared, de aquel que sólo había pronunciado una palabra en un idioma inentendible, para desaparecer haciendo retornar la luz al pasillo y a Nessa que volvía a bajar desde la biblioteca y a encender un cigarrillo al término de los 52 escalones, luego de haber percibido el retrato .
Alejarse miles y miles de años para atrás en la historia, pagando solamente un pasaje de libros, ella, a diferencia de Fausto, también investigaba la poesía primitiva, pero su búsqueda, tenaz, inalterable, profunda, como las soledades otoñales o los caminos de bosques, en cuyos suelos solamente crece lo pasado como un resurgir eterno, no la conducen a viajar por una tierra de indios, debido a que su descendencia europea la condena a portar restos de sangre egea. Había viajado por aquellas costas alguna vez, bebido sus vinos y caminado por las ruinas de Grecia, quedando ligada a buscar esos orígenes a través de su poética.
En cambio Fausto, descendiente de indios, no lleva cruza extranjera en su sangre. Lejanamente alguna vez, algún pariente fue cacique. Poeta y explorador del cuerpo, cree que si el primer lenguaje humano fue poético y que si los griegos, en aquel continente, pudieron escribir y pensar poéticamente, entones en todos los primeros lugares de la tierra tiene que haber pasado lo mismo.
Y si es así, tendría que haber un modo de experimentar el vacío y este conocimiento debe ser poético.
Allá Fausto con sus viajes terrenales.
Nessa elige las ciudades para crear en otro idioma, ya no le preocupa si el griego es el lenguaje de los pájaros, tal como alguna vez sostuvo Virginia Woolf, ahora, mientras palabras poéticas se pelean por saltar desde el interior de su espíritu, lo que le pasa es que pierde el habla mientras sale de la universidad.
Camina sin lenguaje cotidiano hasta la parada del colectivo, está lloviendo, sube y se sienta contra la ventanilla junto a un gordito de anteojos que le pregunta la hora y Nessa, como en estado de trance, observa el interior de la pupila humana se percata del movimiento de los labios, pero no oye más que una oración interrogativa directa, a través de un sonido desarmado y pesado. Tiempo - piensa - impostación celular, círculos etéreos - pero no responde a la pregunta del sujeto que ya no insiste, sino que vuelve su cabeza para adelante, arrepentido de haber querido saber la hora. Pero Nessa vuelve reacciona, mira su reloj, dice: - las ocho- y observa la calle desde la ventanilla, como si nunca hubiera tenido ese lapsus.
Al descender del micro, percibe que los árboles parecen quejarse, siente una tremenda pena por aquellos inmensos, que antes crecían en libertad por la tierra y ahora sólo ocupan un cuadradito de la vereda, - si no nos organizamos no podremos vencer - piensa recordando las palabras de Fausto, como si comprendiera que el dolor de esos árboles, va mucho más allá, mientras que en el mundo entero, la capitalización, la explotación, el desenfreno han vencido,
y como consecuencia del imperialismo desmedido, en este país de América, en estas circunstancias,
la poesía, únicamente sirve como alimento para el espíritu, pero no para sobrevivir económicamente.
Entonces la realidad cotidiana, tiñe su poesía, haciéndole imposible analizar con fusión y detenimiento: el primer impulso del pensamiento hacia la expresión y hacia la crítica.
¿ Cómo se queja un sabio frente a la devastación de la naturaleza? ,
¿ cómo lucha el filósofo contra la muerte?, ¿ cómo lo hicieron nuestros antepasados en grecia?
¿ cómo lo hicieron los indígenas en América latina?, ¿ qué nos queda de la lucha después de la lucha?, solamente la poesía, sus cantos, sus ceremonias, sus teatros, sus ritos - piensa mientras hace girar la llave en la cerradura de la puerta de su casa.
Obsesionada en la búsqueda de una poética metálica aplicable universalmente, estudia los idiomas de rimas disonantes y canta, porque antes el habla era un canto.
¿ Tendría que haberse ido con Fausto?, a veces se arrepiente. ¿ Dónde estaría? .
El bosque está oscuro, los pájaros vuelan alrededor del último rayo que pudo atravesar la oscuridad, él, descontento, siente el olor de las raíces mojadas, tiene frío, pero apenas le importan ahora sus huesos, tiene que encontrar la cabeza del indio que vuelva a guiarlo.
El olor de sus antepasados lo persigue, está solo y lleva colgado el amuleto mágico. Recuerda perfectamente el camino hacia el oráculo, tendría que llegar de noche para no ser percibido por los custodios sagrados. El oráculo es una piedra milenaria que tiene poderes energéticos, utilizado por hombres occidentales y orientales como fuente de consulta para importantes decisiones políticas y privadas. En una de esas incursiones al pasado, algunos de esos monumentos fueron exportados hacia nuestra zona, y el hombre avivado de la tierra roja compró el más poderoso artefacto sagrado para controlar y dominar la tierra plana de los indios. Ellos corrieron hacia todos los costados de la circunferencia terrestre, dejando sus obras como huellas. Al final del camino hacia el interior del bosque cubierto de hojas amarillas, los álamos, eternos gigantes de la tierra, se movían queriendo detener el hechizo, una leve llovizna teñía de gris y de frío helado, el pasadizo hacia el lugar donde se hallaba el tótem. Una casa de tejas rojas sobre la loma, el río reanuda su marcha, el sol en lo alto ilumina rostros demacrados, los hombres trabajan en la tierra decapitándola, la naturaleza agobiada soporta, una mano en el cielo llama a los buenos para defenderse, pero éstos están débiles, los lazos energéticos se han diluido, el corazón de los seres engañado, y es murmullo apenas el canto. Violetas, lilas, blancas flores adornan la laguna, algunos cisnes de cuello negro habitan el espacio, dos seres, unidos, piensan. Pero el pensamiento se ve agredido, forzado a ingresar al lugar de la tiniebla donde sucederá la lucha.
Se enfrentan, las consecuencias del enfrentamiento tienen remolinos, la imagen se disuelve y el temblor de los cuerpos comienza.
- En la lejanía, hay como un polvo de estrellas, un espacio referido al amor. Allí está el vacío del ser, y la nada, y la problemática del espíritu trascendental y su pureza. Si no hay amor no hay posibilidad de generar lenguaje poético, la metáfora ontológica se reanuda como un lento capullo sintomático - piensa Fausto.
Mientras tanto Nessa abre la puerta de su casa, y encuentra muy cómodamente sentado en el sillón verde, a un desconocido gato negro que la miraba fijo como queriendo advertirle de algo. Se quedó estupefacta mirando al gato de ojos amarillos que también asustado, no se atrevió a pronunciar maullido alguno. ¿ por dónde entró éste? - pensó mientras servía una taza de leche al invitado - lo que me faltaba- le dijo al animal - salí de ahí que ese es mi sillón .Si querés echate acá total no nos vamos a poder comunicar, no entiendo tu lengua - y le echó dos almohadones al gato que la miraba, mientras Nessa se disponía a leer los libros que había sacado de la biblioteca.
" ... Pero el dios que mora en lo interior es la piedra negra que sale de la moral y que es penetrada por la luz de la conciencia..." Hegel
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