"Lechuzas vivas y ordenadas ".
Juliana Guerezta
Juliana Guerezta
Licenciada en Filosofía
Universidad Nacional de
Rosario

A los personajes que habitan las academias y las universidades........
Primer acto.
Un cartel en la puerta dice: Escuela de Filosofía. El público ingresa al lugar donde se desarrolla la acción. En este caso, la biblioteca. Antes de entrar, la gente ve una lechuza embalsamada y dos cotorras en una jaula, la jaula debe dar la sensación de que está abierta. Puede haber dentro de la habitación un loro vivo que camine de un lado a otro.
Luego la gente ingresa a la sala. Allí están, en el interior de la biblioteca, Clelia y Adelaida, dos profesoras de Filosofía, ordenando una gran cantidad de libros viejos, los están guardando en cajas. Clelia lee los libros mientras los ordena. Está un poco alborotada, entre nerviosa y preocupada, lee los libros como queriendo descubrir cosas nuevas.
Clelia: ( Totalmente enojada al leer algo)- ¿ Qué han hecho?, ¿ qué carajo han hecho?, (lee fuerte): ... " el filósofo grita y se desarma en el anónimo deambular ¡¡¡¡¡ por la experiencia!!!!!"...
Adelaida: (totalmente aberrada por las palabras que acaba de oír) - No es cierto, si hay un lugar del que el filósofo reniega es de la Experiencia!!.
Clelia: - ( descubre que entre las cosas de Adelaida hay un amuleto mágico) ¿ No me digas que todavía seguís creyendo en los amuletos?, ( ríe burlonamente) ¡¡Tengo unas ganas de acomodar los estantes de esta biblioteca!! . Pero ya es tarde, no lo hagamos hoy. Total nadie va a venir a buscar este tipo de libros.
Adelaida: - No creas, hoy en día, los estudiantes fulgurantes están cada día más cerca de encontrar el conocimiento que tanto ocultan estos libros.
Clelia: - Dejá de decir pavadas Adelaida. ¿ Pasó el cafetero?
Adelaida: - Todavía no, pero seguramente pasará dentro de unos minutos como de costumbre.
Clelia: - Entonces quedémonos un rato más ordenado esto, tengo ganas de tomarme un cafecito. ¿ Me das fuego?
Clelia: - Tomá.
Mientras fuma, Clelia cambia de ánimo, de cara, y a la par que encuentra un libro se va poniendo más nerviosa.
Clelia: - La verdad, estoy tan cansada de trabajar acá, hace años me tendría que haber ido a la mierda, todo esto huele a encierro, a humedad.
Mirá como están esas paredes y los pisos. Pero yo no quería esto, en mi época soñaba con la revolución, soñaba que iba a ser posible filosofar con dignidad.... hoy, apenas gano para sobrevivir.
Adelaida: - Bueno pero no te quejes porque todos estamos así.
Clelia: - Si pero no es eso.
Adelaida: - No te entiendo, no entiendo nada de lo que estás diciendo, ¿ estas bien?
Clelia: - Perfectamente. He dedicado toda mi vida a la pregunta por la razón y por el pensamiento... sólo obtuve arrugas y maltrato como respuesta.
Adelaida: - ¡¡¡ Hay, que dilemática estas hoy!!!, asumí que pudiste interpretar de otro modo el mundo y que intentaste transmitir tu saber, y que si fuiste infeliz no es por culpa de tu función sino del sistema.
Clelia: - Es cierto, (mira una foto de una lechuza, cambiando de ánimo) si yo tuviera que devenir animal, seguramente lo haría bajo esa forma, amo a las lechuzas, son hermosas.
Adelaida: - Yo elegiría otro animal para devenir ( guardando la foto). Hablando en serio Clelia, ¿ qué pensas hacer con todo este bagaje de pensamientos que te asechan?
Clelia: - Nada, esperar a que se me pase la vida total una vez que pasa no hay mas problemas ni preguntas ni nada.
Adelaida: - No seas tan negativa, mirale el lado bueno a las cosas, pone un poco de optimismo, tenés que darle para adelante, no podes estar todo el día pensando en las cosas que no hiciste o que te hubiera gustado hacer, de todos modos una siempre elige.
Clelia: - Por culpa de tantas elecciones estamos como estamos, por culpa de tantas posibilidades de elegir, ¡¡¡¡¡ ¿ qué hay que andar eligiendo tanto ? !!!!!!!, no me vengas con fábulas, nosotros elegimos solamente opciones falsas ( Se pone nerviosa, se toca el corazón)
Adelaida: - Está bien, tranquilizate, no quiero que te pongas mal, ya me estoy cansando de esta conversación.
Clelia: - Yo también
Adelaida: - ¿ qué hay respecto del devenir?
Clelia: - No sé lo que hay respecto del devenir, ya no quiero hablar ni leer más, es hora de comenzar a pensar por nuestra cuenta, ¿ no te parece Adelaida?, hace años que estamos ordenando nuestros pensamientos de manera tal que concuerden con el orden establecido por sistemas filosóficos totalmente, pero totalmente extranjeros, ...
Adelaida: pero Clelia, hace más de 30 años que estás enseñando y exigiendo a tus alumnos el entendimiento del sistema. ¿ Qué es lo que te hace dudar de la veracidad del mismo?
Clelia: No es que dude del sistema, creo que es así, como dicen los filósofos, pero nosotras, somos mujeres, ¿ no te das cuenta de la diferencia?, nuestra condición nos somete a ser inferiores intelectualmente, siempre, porque no hemos sido pensadas por los sistemas para crear conceptos, esto es algo que ya se viene delineando desde Kant, y es algo que nunca quise reconocer pero que ahora reconozco. Seguimos siendo débiles, débiles, como la hoja en blanco de una teoría inconclusa, como las palabras mágicas de los brujos y nos creemos astutas, pero no somos más que lechuzas, lechuzas.
Adelaida: ¡ Hay Clelia!, qué terriblemente negativa sos, la verdad será mejor dejar esto para mañana, creo que nuestro tiempo tiene que haber pasado, estamos viejas Clelia, eso es todo, y ahora podemos evaluar nuestro pasado y darnos cuenta de que aunque nos arrepintamos ya no podemos volver atrás. ¿ Y ahora, porqué lloras?
Clelia: No lloro, son mis ojos los que se lamentan. En realidad no tengo muchas cosas por las cuales arrepentirme, siempre he sido una mujer coherente, ahora yo me pregunto, ¿ es necesaria la coherencia?, ¿ es necesaria la coherencia ordenada para alcanzar un ritmo?, Mi ritmo es el ritmo de la distancia, soy tan melancólica a veces, pero después se me pasa.
Adelaida: - Bueno, mira, yo no creo que sea una ventaja el ser melancólica, sobre todo cuando lo que ahora tenemos que hacer es terminar de ordenar esta biblioteca antes del amanecer, en caso contrario, el pacto que hice se verá destruido.
Clelia: ¿ Qué pacto?
Adelaida: - No te lo quería decir, pero veo que has llegado a un nivel tal de autocrítica negativa, que es mejor que te cuente. Te advierto que si no estás de acuerdo con lo que digo no podes revelarlo, prometeme que nunca jamás se lo vas a contar a nadie.
Clelia: No me hagas prometer algo que no se de que se trata, vos me conoces, contame.
Adelaida: - está bien, ¿ ves esto?, ( muestra el amuleto que tenía al comienzo de la obra), me lo regaló una amiga, que se fue a vivir a Mendoza, luego da haber hecho un pacto con una amiga. Ella le pidió a su compañera de 20 años de convivencia, que se suicide en el lugar de ella. Y la amiga lo hizo.
Clelia: - No lo puedo creer...¿ Por qué?
Adelaida: - primero porque confiaba plenamente en las palabras de Morris, mi amiga, es terriblemente convincente en sus palabras y sus actos y segundo, supongo, que porque no le quedaba otra. Pero el caso es que entre Morris y yo hicimos un pacto, éste era, no perder el hilo conductor del espíritu de Philip, en un par de días, veré a Morris, ya tiene alrededor de 150 años y ha podido mantenerse con existencia corporal haciendo este tipo de enlaces e intercambios.
Clelia: - ¿ Pero qué, es totalmente sana, no fuma ni bebe, ni tiene sexo, porque el cuerpo también se desgasta Adelaida?.
Adelaida: - De ninguna manera Clelia, Morris fuma, pero no tabaco, ella hace tiempo abandonó el tabaco, fuma pastos y todo tipo de hierbas naturales, vive en Mendoza en una montaña hermosa, tiene una casa muy amplia con ventanales, pero vive sola y según ella, conectada con los espíritus a través del tiempo.
Clelia: ¿ No se casó, ni tuvo hijos?
Adelaida: Dedicó toda su vida al cultivo del pensamiento y de la razón, hasta que le pasó algo similar a lo que te está pasando a vos ahora, por eso, me acuerdo de ella, sería buena que se conocieran.
Clelia: - ¿ te parece?
Adelaida: - en verdad creo que ella ya te conoce, por eso estas acá. Mirá ( muestra el amuleto).
Clelia: - no lo puedo creer, estoy maravillada, ya mismo quiero conocer a esa mujer, esto que me estas mostrando es la evidencia de que no estoy loca, ¡¡¡ vamos la señora Morris todavía!!!!!!!!
Adelaida: - esperá un poco, hay algo que tenés que saber y esto es muy importante.
Clelia: - ¿ qué por favor Adelaida no me asustes?,
Adelaida: - Es así. Solo se puede acceder a Morris de manera espiritual. Yo soy la única que la puedo ver porque ella me invita a Mendoza cada tanto, pero eso no es lo importante. Ella cree que se viene una catástrofe mundial, que pronto estallara una gran guerra tras la cual, no se podrá reinventar ningún estado humano, según ella, sólo quedaremos a través de pensamientos animales.
Clelia: - No entiendo, ¿ es vidente?
Adelaida: - me extraña Clelia que después de todo lo que has leído me preguntes eso. ¿ te interesa que te siga contando?.
Clelia: - claro, perdón es que estoy muy emocionada.
Adelaida: - Bueno, la cosa es así, Morris cree que es posible intercambiar nuestros espíritus con animales, y nosotras intentamos que el espíritu de la señorita Philip, se manifieste a través de ...
( lentamente Adelaida trae una jaula tapada con una tela negra, la destapa y hay una lechuza), aquí está, en unos momentos podrás si lo deseas hablar con ella.
Clelia: - Claro que sí.
Escena sin texto entre el encuentro entre Clelia y Philip reencarnada en forma de lechuza.
Luego, Adelaida vuelve a tapar la lechuza y se la lleva.
Clelia: - es increíble el poder de comunicación intelectual que tiene ese animal.
Adelaida: - este es mi gran secreto, el gran descubrimiento, ojalá puedas ayudarme a continuarlo.
Clelia: - ¿ De qué modo?
Adelaida: - Deviniendo animal de forma consciente.
Mi teoría es que si podemos devenir animal conscientemente, estaremos habitando el mundo animal desde la perspectiva humana, esto quiere decir que podemos estudiar al ser humano desde otra perspectiva que no sea la nuestra para alcanzar una verdad absoluta sobre nosotras mismas.
Clelia: - ¡ fantástico!, ¡ me parece genial!, ¿ cómo se te ocurrió?,
Adelaida: - ( suspirando), es muy simple, toda mi vida conviví con tortugas. Y me pregunto cómo puede una tortuga vivir tanto tiempo sin agitarse, primero experimenté con tortugas y adquirí un verdadero conocimiento de la inmovilidad, y ahora con esta lechuza.
Clelia: - ¿ Qué puedo hacer?, quiero ayudarte con tus investigaciones.
Adelaida: Bueno dejame pensar. Vamos a llamar a Morris-
Haciendo una sesión telepática y de invocación oral, Adelaida comienza a exportar la voz de Morris.
( Voz en off de Morris).
Voz en off de Morris: - Amiga Adelaida, ¡ qué grata sorpresa!, ¿ porqué me has invocado?
Adelaida: - si, estoy acá con mi amiga Clelia, ella está dispuesta a ayudarnos en nuestra investigación, recién estuvo hablando con tu amiga Philip y se muestra muy sorprendida.
Voz en off de Morris: - ¿ qué cuenta mi amiga Philip?
Clelia: - ella está muy bien y muy contenta, le manda saludos.
Voz en off de Morris: - me alegra que esté bien, tuve miedo de perderla, escucha Adelaida, cuando sea luna llena estaré entrando en la última transformación, para ese entonces, quien haya decidido suplantarme deberá estar preparada, confío en vos para la preparación de tal emprendimiento.
Clelia: - Cuente también conmigo señora Morris, pronto me jubilaré y tengo ganas de tener una aventura de este nivel.
Vos en off de Morris: - Gracias por tu colaboración pero creo que aún te faltan algunos detalles sobre el tipo de ayuda que requiero. Adelaida te explicará, ahora, Adelaida, veo que te has esmerado en la búsqueda. Espero que nos veamos pronto, ahora, ya culmina con los detalles finales del experimento y a ti Clelia, nos conoceremos muy pronto y formarás parte de mi ejército intelecto - espiritual, nos estamos viendo.
Clelia: - Oh, que cortés que es la Señora Morris, ¿ sabés Adelaida?, no sé muy bien en que consistirá este nuevo experimento, sólo sé que estoy ansiosa por pertenecer a ese ejército revolucionario.
Adelaida: - hay Clelia, sigues siendo la misma mística de nuestra juventud, me alegra que quieras participar, pero debo comentarte cuales serán nuestras leyes.
Clelia: - Más que nada en el mundo deseo conocer las leyes.
Adelaida: - La primera de nuestras leyes dice: " El cielo estrellado sobre mí, la ley moral dentro de mi".
Clelia: - ¿ Pero no es de Kant esa metáfora?
Adelaida: - Efectivamente Clelia, se trata de entender el mecanismo de la mente. Y para esto tenemos casi obligatoriamente que recurrir a Kant.
Clelia: - ¿ Qué me querés decir?
Adelaida: - Te quiero decir que si la gente no lee, jamás se enterarán de nosotras ni de nuestra historia ni mucho menos de la Señora Morris, y si la gente no se entera de esto, el ejército de Morris no podrá actuar nunca, por lo tanto todos nuestros sacrificios serán en vano.
Clelia: - Sé clara Adelaida, andá al grano.
Adelaida: - Estamos condenadas a desaparecer
Clelia: - Bueno basta , que me estas haciendo enloquecer, ¿ querés que vaya a un canal de TV. Interrumpa la programación y cuente todo? ¿ o que pase por las aulas de los colegios secundarios y universitarios proclamando las palabras de la Señora Morris?, decime, ¿ qué hay que hacer?
Adelaida: - Te voy a explicar en qué consiste el mecanismo. Primero tenes que hacer una serie de ejercicios de concentración. Poner la mente en blanco, y elegir un animal.
Clelia: - ¿ Puedo elegir el ornitorrinco?
Adelaida: - ¿ El ornitorrinco?
Clelia: Es que no me decido por ninguno, y éste animal, al que Umberto Eco compara con Kant, me parece muy interesante.
Adelaida: - pensá en algo más sencillo, algo más acorde con la situación de los animales, es muy difícil conseguir ese animal en vías de extinción y no pensarás que la Señora Morris va a viajar hasta Australia cada vez que quiera hablar con vos.
Clelia: - no entiendo Adelaida, ¿ me tengo que transformar en animal?
Adelaida: - Sí
Clelia: - ¿ tengo que abandonar la vida humana?
Adelaida: - de algún modo
Clelia: - A no, de ninguna manera, yo no tengo problema de charlar con lechuzas con tortugas, de pensar en ellas, pero cambiar la vida humana por la animal, no.
Adelaida: - Está bien, Clelia, no puedo forzarte a que tengas semejante experiencia.
Clelia: ¿ y cuánto dura el efecto?
Adelaida: - ¿ qué efecto?
Clelia: - el de la transformación
Adelaida: - la temporalidad del instante
Clelia: - metafísica pura
Adelaida: - Metafísica aplicada
Clelia: - ¿ y porqué no lo hacés vos?
Adelaida: - Me encantaría pero no puedo.
Clelia: - ¿ y qué tengo que hacer?
Adelaida: - elegir un animal que no sea el ornitorrinco
Clelia: - bueno elijo el dromedario
Adelaida: - no podés elegir algo más sencillito, alguno más accesible a nuestro hábitat.
Clelia: - ¿ una hormiga?
Adelaida: - ¿ Por qué ese extremismo?
Clelia: - Bueno elijo la lechuza así me puedo comunicar con Philip.
Adelaida: - Lechuza, bien. ¿ aceptás?
Clelia: - ¿ y dónde voy a vivir?, ¿ no me tendrán en una jaula?
Adelaida: - Sólo una vez por mes para hacerte un chequeo a ver si está todo bien
Clelia: - ¿ y si me arrepiento, puedo volver a ser yo misma?
Adelaida: - Tienen que pasar 5 años y tu espíritu tendrá la posibilidad de elegir otro receptáculo.
Clelia: ¿ otro cuerpo?
Adelaida: - exacto.
Clelia: - ¿ y qué pasará con mi cuerpo?
Adelaida: - Eso es tu decisión, Philip pidió que la dejemos reposada junto al árbol para que su cuerpo siga su curso natural, vos elegí.
Clelia: - yo quiero que lo tiren al río. Demasiados problemas me trajo éste aparato, dolor en las articulaciones, calambres, dolor de corazón de hígado...
Adelaida: - Bueno Clelia, ¿ aceptas entonces?
Clelia: - acepto
Adelaida la abraza.
Adelaida: - admiro tu valentía.
Clelia: - pero que sea rápido
Adelaida comienza a preparar una esencia mágica, mezcla pócimas en un frasquito.
Adelaida: - antes de que tomes este preparado debemos terminar de ordenar esta biblioteca.
Clelia: - ordenala vos después, si me lo dejas pensar un rato más te digo que no.
Adelaida: - de todos modos hay que esperar un tiempo. No puede ser ahora.
Clelia: - ¿ Por qué no?
Adelaida: - mañana hay mesa de examen.
Clelia: - ¿ qué?
Adelaida: - Que mañana hay mesa de examen y que no podés faltar, estarías dejando a los alumnos sin la posibilidad de rendir tu materia y hasta que te reemplacen puede pasar mucho tiempo, no es justo que perjudiquemos a los pocos alumnos que quedan interesados en estudiar Filosofía.
Clelia: - Había olvidado el grado de justicia que reina en tu pensamiento. Tendré que tomar exámen y será el último exámen que tome antes de convertirme en cotorra. Quiero ser una cotorra, Adelaida, que sea de color verde, de tamaño considerable, y quiero que dejes abierta la puerta de mi jaula, así puedo entrar y salir cuando se me antoje.
Adelaida: - ¿ Pero no querías ser una lechuza?
Clelia: Cambié de parecer.
Adelaida: - Bueno.
Clelia: - Mañana tomo exámen y luego me convierto.
Adelaida: - Efectivamente.
Apagón.
Segundo acto
Mesa de examen. Es el último que tomará Clelia. Clelia está sentada en el escritorio, con las manos cruzadas esperando que ingrese el alumno. El alumno es el típico estudiante aplicadísimo que sabe como preparar un examen académico. Entra con una cantidad de libros bajo el brazo.
Clelia lo mira y sonríe.
Clelia: - Adelante por favor, tome asiento, ¿ me permite el permiso de exámen?
Alumno: - Aquí está.
Clelia: - ( mira el permiso de exámen, busca el acta, la llena, levanta la cabeza ) - ¿ y bien, qué preparó?
Alumno: - EL problema de la libertad en Kant.
Clelia: - ¿ sabe qué?, no tengo ganas de oírlo, he escuchado los mismos exámenes durante 30 años , dígame: - ¿ quién piensa usted que fue mas feliz, Kant o Nietzsche?
Alumno: - depende de lo que cada uno entienda por felicidad. Para Kant, la felicidad está ligada con la satisfacción de las inclinaciones por un lado y por el ejercicio de la voluntad moral por otro, así que puede decirse....
Clelia: - a ver si me entiende alumno, yo no le estoy pidiendo definiciones de conceptos, le estoy pidiendo su opinión, su doxa, su falso saber
Alumno: - ¿ para mí?,
Clelia: - Si, ¿ para usted quien fue mas feliz, Kant o Nietzsche?
Alumno: - Nietzsche
Clelia: - de ninguna manera, vaya, tiene un cuatro.
Alumno: - pero profesora esto es una injusticia, no me dejo ni dar mi tema.
Clelia: - lo estoy aprobando señor, vaya y padezca una injusticia que es mejor que cometerla.
Alumno: - No acepto esa nota.
Clelia: - La va a tener que aceptar, en caso contrario le pongo un dos y deberá cursar de nuevo la materia y estudiar el nuevo programa del docente que designarán para que ocupe mi puesto. Le hice una pregunta que relaciona todo el contenido de los autores que preparó, si usted no pude responderla, significa que no entendió nada de lo que leyó y que estudió el tema para aprobar la materia. Ya está, ya la aprobó, vaya y piense. El que sigue....
EL alumno se levanta resignado y se retira. Entra otra alumna.
Clelia: - permiso de exámen.
Alumna: - aquí lo tiene
Clelia: - Bien, ¿ qué preparó?
Alumna: - El problema de la felicidad en Kant.
Clelia: - Bien, dígame, ¿ cree usted que Kant fue feliz?
Alumna: - yo creo que fue el más feliz de los hombres, creo que Kant fue tremendamente feliz.
Clelia: - ( Sonriente, su sonrisa va de oreja a oreja?, ¿ y porqué cree eso?
Alumna: - no sé, lo leí en Carpio
Clelia: - ( De la sonrisa pasa a la mueca de asco y de terror) ¿ qué cosa leyó en Carpio?
Alumna: - lo de la felicidad.
Clelia: - pero ¿ usted qué piensa?
Alumna: - yo pienso que Kant fue feliz, aunque yo personalmente, no comparta el concepto de felicidad kantiana en todo su esplendor, en verdad fue un infeliz toda su vida, pero ése, digamos, aburrimiento, producto de la constancia o del esfuerzo intelectual es lo que lo hizo mantener la cordura hasta el fin de sus días. Hay una obra de teatro que se llama " Los últimos días de Immanoel Kant" , allí se puede apreciar la felicidad kantiana.
Clelia: - ¿ cree que fue menos feliz que Nietzsche?
Alumna: - no, de ninguna manera, evidentemente Nietzsche fue menos feliz que Kant.
Clelia: - Está bien, vaya, tiene un 9, le doy un consejito, trate de no citar a Carpio
Alumna: - si, ya me lo habían dicho.
Clelia: - Bueno, vaya. ¿ Hay algún otro alumno?
Alumna: - No señora, ninguno.
Clelia: - Bueno que tenga un buen día.
Alumna: - Gracias.
Clelia se frota las manos, mira la hora.
Ingresa Adelaida.
Clelia: - ¿ y?
Adelaida: - en un rato ....
Clelia: - bueno, me voy preparando entonces.
Adelaida: - es la hora
Clelia: - tengo un poco de miedo
Adelaida: - es natural, cuando una se enfrenta con lo desconocido siempre tiene miedo, pero ya vas a ver como dentro de unos días te sentís mejor.
Clelia: - ¿ está lista la bebida?
Adelaida: - si
Celia: - bueno, dámela
Adelaida: - tomá
Clelia: - Todo sea por contradecir las conceptualizaciones, todo sea por una miserable experiencia!!!!
Clelia ingiere la bebida, mientras la luz baja se oyen sonidos de animales y de agua.
Pequeño apagón.
Efectos de sonidos en los que se percibe la transformación.
Una tenúe luz ilumina el escritorio, apenas se vislumbra el cuerpo de Clelia sobre el mismo. Una cotorra viva comienza a caminar de un lado a otro.
Ingresa Adelaida con una Jaula abierta.
Adelaida: - Vamos Clelia.
La cotorra se mira a si misma o sea mira el cuerpo de Clelia y mira al público. Adelaida la agarra, le da un beso, Adelaida: - ahora tendrás que contármelo todo... (Se la lleva)
TELÓN
Cuando el público sale, vuelve a pasar por el lugar donde se encuentran los animales del comienzo de la obra.
![]() |
![]() |
|||||||||||||||||||
![]() |
![]() |
![]() |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||||
|
![]() |
![]() |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||||