Seminario sobre Filosofía y Literatura

Por el profesor y filósofo francés Alain Badiou
Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario.
2004.

A Ignacio Lewcovicz y Cristina Corea In memoriam.

Alain Badiou: Hoy y mañana discutiremos, la cuestión de la relación entre filosofía y literatura.

Y digamos en principio unas palabras sobre la importancia de esta cuestión. La filosofía es una disciplina que es a la vez oral y escrita, ustedes saben que aquel que es considerado como el primer filósofo, Sócrates, no escribió nada.

Entre las historias que se cuentan en Francia, sobre vuestro antiguo presidente Menem, se dice que, interrogado por sus últimas lecturas, el habría respondido que estaba leyendo Sócrates. No sé si la historia es verdadera, pero nos recuerda que hay una enseñanza filosófica, que es la enseñanza oral, y esta dimensión de la filosofía, es aquella de dirigirse directamente a las personas. Por otra parte podemos decir que hay una semejanza entre la filosofía y la política, puesto que la política también es una dimensión oral de palabras, pero es también una dimensión de los escritos políticos, por lo tanto tenemos una primera dimensión oral de la filosofía, y luego hay una dimensión escrita. Este es el comienzo de la cuestión de la relación entre el verdadero Sócrates y el Sócrates de Platón y podemos decirlo así: es un Sócrates escrito, es el Sócrates que el presidente Menem hubiera podido leer. Es el problema del pasaje de lo oral a lo escrito y es algo que hace semejante a la Filosofía y al Teatro. Puesto que en el Teatro tenemos una presencia de la palabra, y tenemos a veces un texto escrito, por lo tanto ustedes pueden ver que tenemos la filosofía, en una relación compleja con la política, una cuestión oral de dirigirse a un público; en cuanto a la relación con la literatura, la filosofía como texto escrito y, la relación al teatro, (el teatro es también a la vez oral y escrito), la obra de Platón es fundadora también en ese punto de vista. Tenemos el personaje de Sócrates, que habla (no ha escrito nada), tenemos las actitudes del personaje por Platón, por lo tanto un texto literario, tenemos los diálogos de Platón, que son como piezas de teatro. Por lo tanto la filosofía tiene su nacimiento, es como una suerte de licitación de la acción política, de la representación teatral y de la escritura literaria. Vemos entonces la posición de la filosofía.

Hoy yo quisiera hablar de la cuestión literaria, por lo tanto el problema general es la relación entre Filosofía y Literatura, sobre ese problema creo, tenemos tres orientaciones posibles.

En primer lugar cuál es la relación de la filosofía con la literatura:

Si consideramos la literatura como un objeto para la filosofía, que es si ustedes quieren la cuestión de la teoría de la literatura, es decir del estudio filosófico de la literatura, podemos decir que esta primera orientación es una orientación estética, la filosofía estudia la literatura e intenta desprender categorías estéticas que permiten un pensamiento del fenómeno literario, que es una rama estética de la filosofía. Hay ejemplos muy antiguos, por ejemplo, el estudio de la poesía en La República de Platón, o más directamente todavía, el estudio de la tragedia en La política de Aristóteles, por lo tanto en el comienzo, tenemos estas intervenciones estéticas de la filosofía, que habla de la literatura como algo que efectivamente existe, hay poetas, hay tragedias, y la filosofía va a considerar todo eso y va a hablar de principios de juicio de todo eso, ¿qué es un poema útil?, para Platón por ejemplo ¿qué es un poema que posee fuerza política? o Aristóteles por ejemplo, ¿qué es una tragedia bella?, cuando la crisis de lo trágico fue la relación del pensamiento de la sensibilidad con la tragedia, y si queremos tomar ejemplos próximos a nosotros, citaría por ejemplo un estudio del fenómeno literario, que incluso es un estudio del origen de la palabra, del término literatura, o si ustedes me permiten ser un poco narcisista, yo citaría mi propio libro sobre Sammuel Beckett. Por lo tanto en toda la historia de la filosofía, encontramos una historización estética, que es el estudio objetivo de la literatura como fenómeno constituido. La relación entre filosofía y literatura es una forma de relación entre el concepto y el objeto. Se trata de crear nuevos conceptos estéticos: por ejemplo en Aristóteles, la tragedia, la catarsis, la purificación o el terror, son nuevos conceptos que permiten una nueva inteligencia del fenómeno literario. Se establecerá entonces el vínculo que la tragedia tiene con el concepto de proceso de purificación.

Se trata también de crear el concepto que permite el juicio, por ejemplo en Platón, el concepto de poesía indicativa y más generalmente la cuestión estética de la imitación de la naturaleza, y la cuestión de la imitación para Platón, es un concepto para el juicio, puesto que él va a condenar a la poesía imitativa.

Podemos resumir todo esto de manera simple, es decir que la relación estética, la literatura, bajo todas sus formas, en tanto que es un objeto para la creación de nuevos conceptos que permiten la comprensión o que permiten el juicio. Esa es la primera orientación posible.

Hay una segunda orientación que va en sentido inverso, que ya no se pregunta cuál es la acción de la literatura sobre la filosofía. La literatura no es un objeto, no es, si ustedes quieren un dominio de estudio. Es como una suerte de condición de la filosofía. La filosofía existe en un contexto histórico donde hay literatura, donde está la tragedia, donde está la poesía, la novela, etc. y nos preguntamos entonces ¿cuál es la acción de protección sobre el destino de la filosofía?. Por lo tanto no hacemos de la literatura un objeto de estudio, pero alimentamos la eficacia de la literatura, absorción sobre el pensamiento. Les doy algunos ejemplos: cuando Nietzsche estudia la tragedia, porque Nietzsche en su primer libro El Nacimiento de la Tragedia se dedica a demostrar que la tragedia viene antes que la filosofía, y aquello que llamaremos filosofa es como una suerte de ruptura e historia de la tragedia, para decirnos simplemente que tenemos la tragedia auténtica original, que de hecho viene en la música, que es la tragedia de Esquilo. Y entonces en el otro extremo de esta historia, si lo viera desde la línea socrático filosófica que padece una tragedia con vida, que es la tragedia de Eurípides; por lo tanto en esta historia, es la tragedia la que está primero, y ésta es más auténtica, más fundamental que la filosofía, y lo que es necesario comprender, es el principio de la historia de la tragedia, y de la influencia de esta historia sobre el nacimiento de la filosofía. En este caso, tenemos entonces otra relación, que podríamos llamar una relación genealógica, se trata de comprender la literatura como genealogía de la filosofía. Un ejemplo es la meditación de Heidegger sobre los poetas. Para Heidegger la palabra poética no es un objeto para la filosofía, la brújula de Heidegger no es una voluntad estética, se trata de comprender la palabra poética, en su relación con la cuestión de la filosofía. Y muy particularmente la cuestión de la relación de la poesía con la cuestión del ser, y finalmente con la cuestión del destino histórico del pensamiento. Es por esta razón que cuando Heidegger cita un poema de Hölderling, no tenemos una explicación estética del poema, tenemos la demostración de aquello que es pensado que es el poema, es una anticipación de las exigencias del pensamiento y en un cierto sentido, el pensador, el filósofo están en la escuela del poeta, no es aquel que estudia al poema como objeto, sino que es aquel que interpreta la acción del poema sobre el pensamiento.

Y finalmente lo que Heidegger quiere transmitirnos es la función histórica del poeta como guardia del ser y esa función del poeta como guardián del ser, sobrepasa en mucho cualquier consideración estética.

Y el tercer ejemplo es siempre narcisista, mi propia relación con la poesía Francesa y con Mallarmé, esa relación tampoco es una relación estética. Es una relación en la cual yo busco, intento buscar, en el poema de Mallarmé, algo así como una dialéctica, una nueva concreción de la negación, y cuando yo busco en el poema de Mallarmé, esa nueva concepción de la negación, que si ustedes quieren podemos pensar como una negación creadora, una negación que hace surgir lo nuevo, negación que finalmente como una afirmación, cuando yo busco eso en Mallarmé, yo también estoy en la escuela de Mallarmé, es el poema quien es mi maestro y no yo quien es el maestro del poema, por lo tanto yo no voy a dar una lección estética, yo no voy a crear categorías de juicio. Yo voy a mostrar que si leemos verdaderamente el poema, podemos hacer un progreso filosófico sobre una cuestión particular que es la cuestión de la negación.

He aquí lo que yo quería decir sobre la pregunta de orientación, y yo creo que la podemos llamar de manera general orientación genealógica. La literatura como genealogía de la filosofía.

Y luego hay una tercera orientación que la filosofía es ella misma una parte de la literatura. Y esa relación sería una relación de inclusión. Si ustedes quieren habría entonces tres relaciones : la relación estética, la relación genealógica, la relación de inclusión, ¿qué quiere decir todo esto?, y bueno quiere decir que quizás no es posible distinguir claramente filosofía y literatura, a partir del momento en que la filosofía es una disciplina escrita. Existen filósofos que han afirmado este punto, que han afirmado que el telar literario ha formado parte de la fundamentación filosófica.

Un ejemplo característico es Kierkegaard. En la filosofía de Kierkegaard, el relato biográfico forma parte de la demostración filosófica, ustedes saben que en el corazón y la vida de Kierkegaard, hubo un amor con una joven llamada Regina, y conocemos todos esa relación entre Kierkegaard y Regina, porque para Kierkegaard sus propias explicaciones a propósito de Regina formaba absolutamente parte de la explicación filosófica. Es ella quien esclarece las contradicciones de la existencia y realmente Kierkegaard rompió su noviazgo con Regina, en ese momento el estaba a la vez culpable y contento, toda la dialéctica de la culpa en Kierkegaard proviene de esa experiencia, podemos decir que Kierkegaard no deja de explicarnos las nociones por las cuales el debió ser culpable, y a través de ese relato biográfico, se dejan ver las categorías fundamentales de la existencia: la función del amor, la excitación, la repetición, la angustia, la culpabilidad, y en consecuencia la literatura allí, es absolutamente inseparable de la elucidación filosófica.

Podemos dar otro ejemplo característico, es Pascal. En el caso de la escritura también de Pascal, no sabemos distinguir entre literatura y filosofía. Por otra parte Pascal estudiaba tanto en la Facultad de Filosofía como en la Facultad de Letras, y podemos subrayar que en Pascal también la escritura literaria, incluida la escritura subjetiva, por ejemplo los episodios de la revelación de la fe, esta suerte de visión íntima de Cristo que ha sido como una revelación mística. El relato de esto forma parte absolutamente de la voluntad explicativa y filosófica.

Un tercer ejemplo sobre este punto y para terminarlo es el de Rousseau, y es la confesión, el relato de la vida racional, forma parte de la voluntad explicativa y de la clarificación del destino de la humanidad, es para nosotros un monumento literario, pero para Rousseau, la cuestión de la sinceridad, es una cuestión filosófica y la posibilidad de una sinceridad total es para el la cuestión sugestiva más profunda. En el fondo la filosofía de Rousseau, como una parte de él mismo, es una filosofía de la confesión, es que yo puedo confesar lo que soy, es decir, es que yo puedo romper los límites entre la vida privada y la vida pública, porque la problemática política de Rousseau, es también esa, ¿es posible realizar una vida colectiva transparente?, ¿una vida donde la vida privada pueda ser sinceramente expuesta para todos? , de la manera que entre lo público y privado hay que cercar lo importante. Vemos que en este caso, lo que podríamos llamar filosofías existenciales, la filosofía se vuelve una parte de la literatura y es por esta razón que yo hago en este caso, una relación de inclusión, para concluir con esta introducción, podemos decir que la cuestión tiene tres grandes posibilidades : la exploración estética (cuáles son los conceptos filosóficos de la literatura), la orientación genealógica , (cuál es la acción de la literatura sobre la filosofía) y, la orientación inclusiva es que la filosofía no sería una parte de la literatura.

Puesto que esto es un Seminario, podemos comenzar con alguna pregunta sobre estas tres orientaciones, si es que ustedes tienen alguna pregunta sobre esto, si no continuaría.....

Pregunta: El teatro de Jean Paul Sartre, ¿qué relación tendría con su filosofía existencial, de inclusión o de genealogía?

Alain Badiou: El caso de Sartre, del cual tengo la intención de hablar, tenemos en este caso la voluntad de totalizar las tres orientaciones, puesto que ustedes tienen en Sartre una estética, por ejemplo en el texto, ¿Qué es la literatura?, el título es muy preciso, es una cuestión estética precisa, ustedes tienen también una orientación genealógica, porque si ustedes leen los libros biográficos de Sartre, en este caso Sartre explica la influencia fundamental de la literatura sobre su propia historia personal, y en parte como él se convierte en filósofo a través de una vocación de escritor, por lo tanto él también es filósofo genealógico y es también inclusivo, porque Sartre se consideraba a si mismo efectivamente como un escritor y que el trabajo de la escritura podía ser teatral pero también filosófica, hacía de todo eso literatura, por lo tanto vuestra pregunta es completamente importante, podemos decir que Sartre es el ejemplo de las tres orientaciones al mismo tiempo y creo que en realidad tiene un sólo ancestro verdadero en esa elección y es Rousseau. Por otra parte él dijo una vez, que los escritores del siglo XVIII, especialmente Rousseau, eran los ancestros de su filosofía, incluso él ha dicho; con modestia: “yo no sé si me merezco semejantes ancestros“.

Pregunta: Quería preguntar sobre la ruptura de Nietzsche que toma a la tragedia previa a la Filosofía, ¿podría pensarse no como ruptura sino como cambio?

Alain Badiou: Yo no he pensado la relaciones entre filosofía y literatura como una ruptura, la mejor prueba es que hay una orientación en la cual la filosofía es una parte de la literatura, en ese caso tenemos un poco lo que usted dice. Es decir tenemos, en ese caso, una modificación o un cambio de perspectiva y no una separación o una ruptura. Quería comenzar, mostrando las diferentes posibilidades, sin tener que mostrar que en la historia de la filosofía, hay una relación concreta con la literatura que puede ser estética. En ese caso hay ruptura, que puede ser genealógica, en ese caso hay ya una continuidad, o puede ser de inclusión y en ese caso es lo mismo. Usted tiene el cuadro estético de la separación más grande, en el caso de genealogía una suerte de continuidad o de devenir y en el tercer caso, que es el caso de las filosofías existenciales, finalmente la filosofía es una dimensión de la literatura.

Pregunta: Quería preguntarle para pensar la relación de Filosofía y Literatura en Nietzsche. ¿Por qué cita El Nacimiento de la Tragedia y no Así Habló Zaratustra , donde quizás los términos cambien? y de hecho si usted considera que los términos cambian, ¿en qué lugar de estas tres opciones se incluiría Zaratustra?

Alain Badiou: No he tomado El origen de la tragedia de Nietzsche, sino como un ejemplo. Si queremos tratar completamente la cuestión de la relación de filosofía y literatura en Nietzsche, deberemos naturalmente apoyarnos sobre muchos otros textos, y encontraríamos probablemente en este caso también, las tres orientaciones que hemos mencionado. Particularmente es evidente que en Zaratustra, hay una intención literaria que no es separable de la intención filosófica, por lo tanto, estaríamos en este momento en la tercera orientación, y encontraríamos también orientaciones estéticas, por ejemplo la relación con la música, cierto que esta es una relación estética con Wagner. Sabemos que en Nietzsche la relación con Wagner es complicada, pero hay juicio estético. Hay tres orientaciones posibles pero en el mismo autor, en el mismo filósofo puede haber una, dos o tres orientaciones, aún cuando generalmente hay una orientación principal, con frecuencia se encuentran todas mezcladas, por tanto la clasificación de las orientaciones se debe a la clasificación de autores.

No habría un común operativo desde el punto de vista de la ficcionalización, que siempre hemos creído pertinente a la literatura y que creíamos que de alguna manera en la filosofía la ficcionalización cobraba un rasgo de aspecto diferente, porque lo que varía es justamente eso, la continuidad se basa, en que los tres aspectos o los tres modos que usted indica, y que podemos estar totalmente de acuerdo, hay cierto predominio de la ficcionalización en la literatura y no así en filosofía.

Pregunta: ¿Usted está considerando entonces en tres aspectos un punto en común que es la ficcionalización. La ficcionalización común a la Filosofía y la literatura, ¿cuándo creíamos que era pertinente en el registro de la literatura? .

Alain Badiou: Yo quisiera hacer un método, dado que se trata de un Seminario, ustedes pueden afirmar y no solamente hacer una pregunta. Pueden afirmar lo que quieran. No quisiera otorgar únicamente la libertad de la pregunta, sería un poco tirano.

Usted tiene completamente razón al decir que la cuestión de la relación de la filosofía y la literatura es también la relación de la filosofía con la ficción, la relación del pensamiento y esto también es una cuestión muy vieja, porque tenemos por empezar los diálogos de Platón, verdaderas discusiones, son los gestos platónicos, pero en realidad los gestos platónicos son más momentos filosóficos que ficción, y esto es tanto más sorprendente, cuando hay una crítica platónica de la ficción, es que estaríamos en el caso límite de vuestro remarque, es decir que si en una filosofía podemos encontrar una crítica de la ficción, bajo la forma de una ficción y es lo que encontramos en Platón.

El segundo momento (o en segundo lugar) va a ser el examen de la orientación estética:

Quisiera proponerles a ustedes aquí una crítica de la estética, en todo caso una crítica de la estética filosófica, es que la filosofía puede ser cortada a partir de sus objetos. Es una pregunta general y yo pienso que es una pregunta extremadamente importante, como ustedes saben el capitalismo es la división del trabajo, es la utilización más poderosa de la división del trabajo y la proyección académica de eso es la división de las disciplinas, la división de las facultades que se hace en función de los dominios objetivos, por lo tanto ustedes tienen naturalmente facultades de ciencias, de derecho, de medicina, de humanidades, etc. por lo tanto tenemos una organización del saber, que se hace por divisiones, divisiones ligadas a objetos de estudio que dividen especialidades. Tenemos en definitiva la idea enteramente común, que todo saber es un saber especializado y es una convicción absolutamente general, en particular nadie sugiere hoy, que podemos saberlo todo, por lo tanto debemos reflexionar bien sobre ese punto, la tesis entonces que la esencia del saber especializado, le pertenece a la esencia del saber la especialización, eso es una idea moderna, no es para nada una idea eterna, todavía en el siglo XIX, existía todavía la idea de que un saber enciclopédico era posible filosóficamente, es todavía la convicción de Hegel, La enciclopedia filosófica , es el título de uno de sus libros, es también todavía la convicción de una persona como Augusto Comte, que va a proponer un sistema general del saber.

La idea que todo saber es especializado, esa es la idea que aparece al final del siglo XIX y es la idea que se volvió dominante, evidentemente la especialización, cuando se encuentra ya instalada, proyecta su división, por ejemplo actualmente, no solamente pensamos que toda disciplina es una especialización, sino que además en el interior de cada disciplina hay divisiones infinitas, subdisciplinas, incluso un saber tan coherente y adiestrado como las matemáticas, un matemático dirá de manera corriente, que no es posible dominar la totalidad del saber matemático, en consecuencia no sólo el saber está especializado, sino que además la especialización es un proceso infinito. De tanto en tanto tenemos miedo de la especialización, claro finalmente si admitimos que alguien conocerá solamente la anatomía de las patas de un insecto, y será entonces especialista de eso, y entonces creará coloquios sobre las patas de los insectos, pero la cuestión es saber cuál es el sentido de todo eso, yo quiero decirle a ustedes, que el sentido doméstico, el sentido para todo el mundo, y eso se vuelve oscuro, por lo tanto se intenta descolocar el conjunto de la especialidad y este no es el tema de las actividades llamada interdisciplinarias, por lo tanto tenemos a la vez una multiplicación infinita y tentativa desesperada del reagrupamiento parcial y generalmente eso da la idea en primer lugar que es imposible saberlo todo y que incluso se sabe un pequeño fragmento. En segundo lugar, que toda idea de un saber global es por lo tanto abstracta y retórica, y en tercer lugar, que lo mejor que podemos esperar, es una realización parcial de los saberes, en los equipos interdisciplinarios. Esa es exactamente la forma académica de la organización del trabajo y repito que es absolutamente moderna. Entonces qué decir respecto a esto de la filosofía, voy a describir a la filosofía, como la disciplina, que organiza la resistencia a la división de disciplinas . Yo no digo que la filosofía sea un saber total, eso sería absurdo, digo que la filosofía, que es una disciplina subjetiva que intenta organizar en todo el mundo, la resistencia a la división de disciplinas, es por lo tanto una disciplina absolutamente particular, porque ella no tiene vocación de inscribirse en las divisiones que hemos mencionado, porque eso sería lo contrario de la definición que acabo de dar. Naturalmente esta resistencia no es interdisciplinaria, considero la actividad interdisciplinaria como una parte orgánica de la especialización, exactamente como en el caso de una empresa, de tanto en tanto se reúnen en un seminario colectivo los dirigentes de los diferentes servicios de la empresa, aquí es absolutamente lo mismo, la filosofía no es ni una disciplina entre otras, ni tampoco tiene vocación de reunir las disciplinas, ni lo uno ni lo otro. Tiene en consecuencia un propósito no disciplinario y esto se muestra por un enunciado fundamental: la filosofía no tiene objeto . Decir que la filosofía no tiene objeto, es en fórmula de apertura, que en principio va a entrar a decir, que ella no se inscribe en la distinción objetiva de disciplinas y que su acción no está en la forma de conocimiento de un objeto, ése es el punto esencial. La acción de la filosofía, es de trazar líneas de partición, distinguir lo que es la ciencia de la ideología, distinguir actividades materialistas de actividades idealistas, distinguir la conciencia de clase en el campo del saber, esta era mi propia definición, pero es un ejemplo de lo que quería decir, cuando decía la filosofía no tiene objeto. Yo podría decir de buena gana lo mismo, no hay objeto particular, del que podamos decir: he aquí, este es el objeto de la filosofía. El último objeto de este tipo, se llamaba Dios, y es por último el objeto posible de la filosofía y hay que decir, era un objeto que le había sido prestado por la religión, que había tomado prestado de la religión, y si miramos de cerca, el Dios de los filósofos, de Spinoza, vemos que no es un objeto, incluso no es el Dios de la religión, es un operador, es eso que sirve para legitimar ciertas operaciones del pensamiento; por ejemplo el Dios de Descartes es la garantía de la verdad, es el que nos permite decir que hay algo así como la realidad, pero en tanto que objeto es inasible, entonces incluso en la metafísica clásica podemos ver esa urgencia de objeto de la empresa filosófica.

Podemos decir entonces esto: en la época contemporánea, hay una tensión muy fuerte sobre la filosofía, para que ella reconozca que tiene un objeto, y para que ella se inscriba como disciplina y tan pronto como se hace eso, los objetos se multiplican y la filosofía ella misma, se divide en disciplinas diferentes, porque desde el momento en que aceptábamos la división objetiva del trabajo, aceptamos el devenir infinito y por lo tanto tenemos así especialidades filosóficas, por ejemplo ustedes tendrán la filosofía de la ciencia, la epistemología, tenemos entonces la filosofía política, la psicología, la filosofía del arte, es decir, la estética y por lo tanto, si aceptamos esta distinción y en este caso la filosofía esta condenada a devenir una disciplina ordinaria partida en especialidades, con el trabajo en equipo, interdisciplinarios, sería dejar de ser un poco miserable, puesto que el último objeto, tiene un interés técnico, limitado, será por lo tanto, una especialidad sin dinero.

El hecho de que sea sin dinero es el rasgo material de la identidad de su objeto, es finalmente mejor para ella declarar abiertamente el valor del objeto, en este caso se la aceptará o no se la aceptará, sería una posición heroica, en tanto que por el contrario la posición de la especialidad es una posición legítimamente miserable, es decir que este conflicto, el conflicto entre filosofía e instituciones, es que la discusión filosófica impone la distinción de la filosofía como disciplina y en consecuencia como disciplina va reduciendo todos los objetos, porque la filosofía deber conservar la distinción originaria, que no es la de ser un saber total, sino la de circular en el campo entero de los saberes, por otras razones distintas que la razones disciplinarias: la filosofía puede aproximarse a las matemáticas por otras razones que no sean matemáticas; puede acercarse al arte, por fuera de la voluntad de creación artística; puede acercarse a la política, por fuera de la existencia de los partidos políticos; puede aproximarse a las ciencias sociales, por una cosa distinta de la acción social. Ustedes comprenden bien que lo que demandamos aquí, no consiste en oponerse a un saber total o un saber dividido, sino que lo que solicitamos es una libertad de circulación entre los saberes , o bien la filosofía es inútil o es una diagonal en los saberes, es algo que no entra en el encuadramiento de los saberes. En este caso, ustedes me preguntarán cual es la regla de ese viraje, las reglas de ese viraje son las operaciones filosóficas propiamente dichas, es decir la exploración de lo que hay de oscuro como diferente, en el conjunto de las actividades de la humanidad pensante y esa regla es incompatible con el respeto de la división intelectual del trabajo. He aquí porqué la filosofía es una resistencia , no solamente una resistencia en el sentido político del término, una resistencia del orden de lo muy profundo, que es lo que podríamos llamar el destino técnico del conocimiento, en el cual la división de disciplinas es sólo un aspecto de ese destino, y por una razón general, pienso que nosotros no debemos comprometeremos, en una orientación de tipo estética, si por estética, entendemos una especialidad filosófica que trata a la literatura como un objeto, que define una especialidad filosófica en relación con ese objeto.

Vamos a la razón por la cual yo hablo de Samuel Beckett.

En la obra de Samuel Beckett, ustedes tienen una reducción sistemática de la humanidad, a sus características puramente esenciales. Por ejemplo si ustedes toman El cuerpo del héroe de Beckett, es poco a poco reducido a aquello que Deleuze llamaría un cuerpo sin órganos, el personaje pierde una pierna, o bien es enterrado en el foso, o solamente vemos su cabeza; es un cuerpo que, en algún sentido es solamente un cuerpo, un cuerpo que no está mas organizado como complejo, pero que indica simplemente de manera totalmente pura, la vida orgánica, sin detalle y sin órganos. De la misma manera cuando él trata la palabra, tenemos una palabra que poco a poco es sin retórica, que es también en ese caso una especie de palabra pura, una suerte de expresión desarticulada del sentido, y en tercer lugar cuando tenemos algún otro, a cualquier otro, igualmente él es reducido a una suerte de presencia pura, sin ninguna característica anecdótica, y con frecuencia es por ejemplo simplemente una voz, como en el comienzo del texto que se llama Compañía , donde se habla de una voz en la oscuridad y todo el problema del personaje, es saber si esa voz en la oscuridad es verdaderamente aquella voz de algún otro, o que quizás sea su propia voz que él no reconoce, entonces esa reducción, crea una suerte de verdad humana nueva, que yo he propuesto llamar una verdad genérica , no hay mas particularidades, no hay más detalles, no hay más descripciones, no hay más que las funciones absolutamente puras de la humanidad, la vida orgánica, la palabra y el otro. Es decir que finalmente mi relación con ese texto, finalmente es una relación directa y que consiste en decir: y sí, finalmente toda la verdad es genérica y es un atributo esencial de la verdad el hecho de ser genérica, es decir de abandonar todas sus particularidades y de hacer surgir en su pureza completa los rasgos absolutamente comunes a todos los individuos.

En consecuencia se dirá que hay verdad, que hay un efecto de verdad, cuando hemos llegado a despejar este elemento genérico.

Ustedes pueden ver la importancia política de este problema, puesto que podemos decir que el destino de la política es algo así como la humanidad genérica , es decir la humanidad pensada, reflexionada, practicada, por fuera de desigualdades particulares, y finalmente por fuera de los predicados separadores para que advenga algo así como una humanidad genérica.

En ese caso yo me contento con decir, veamos lo que Beckett nos aporta, por medios que son aquellos de la ficción, él indica que la relación fundamental del pensamiento se hace con la humanidad genérica. Finalmente él nos dice: la verdad es eso genérico, y finalmente entonces yo llamaré a esta relación de vincularse con la literatura, una relación que es una relación de exposición directa, es decir nos contentamos con mostrar a nuestro interlocutor filosófico, que allí, sobre esa cuestión, lo genérico, en este caso un escritor particular, Samuel Beckett, ha dicho aquello que debía de decir, y no hacemos otra cosa que subrayar el texto literario y proponer un nombre, porque naturalmente el término genérico no es un término que pertenezca a Beckett, es decir que Beckett produce la ficción de lo genérico, pero no nombra como genérico a esa ficción, entonces subrayamos, nombramos y entonces es todo, es lo que yo llamo la exposición directa, y en ese caso lo que he utilizado es la precisión literaria, no es su potencia, su seducción, el carácter físico, su experiencia, sino que es verdaderamente, la precisión con la cual presenta o expone una categoría.

Para terminar con esta lista de ejemplos, leemos todos los matices posibles de la utilización filosófica de la literatura y cómo en el fondo, esta utilización táctica, en el sentido de una táctica del pensamiento, es dependiente de los objetivos filosóficos.

Los ejemplos que he dado querían mostrar a esta diversidad, y ciertamente ustedes podrían encontrar otros, es un ejercicio que yo les propongo: encontrar otro tipo de relaciones de ese mismo orden, de ese mismo género, y por lo tanto otras estrategias filosóficas.

Quisiera terminar con dos puntos. El primero es llamado la hipótesis límite , y es la hipótesis según la cual la filosofía, estaría finalmente subordinada a la literatura, subordinada por ejemplo al poema, y por lo tanto la hipótesis que la filosofía no sería por sí misma más que un medio, para ayudar a la posibilidad de la creación artística en el campo de la lengua. Es una idea que encontramos en el romanticismo alemán, incluidos los textos especulativos o filosóficos, que explican la superioridad incondicionada de la creación poética, y donde de una cierta manera la figura del poeta, está por encima de la figura del filósofo, porque la intuición creadora es superior al concepto. En ese caso podemos decir que la filosofía esta destinada a sacrificarse por la literatura. Pondrá en escena la redención literaria, hay un bello libro sobre ese tema, de dos filósofos franceses, es un libro que precisamente estudia el romanticismo alemán y que se llama: El absoluto literario , y ese titulo es sugestivo, porque en esta perspectiva: ¿para qué sirve la filosofía?. Sirve, finalmente para mostrar, indicar por medios conceptuales provisorios, que el absoluto no pertenece al orden del concepto sino que el absoluto es del orden de la literatura, y por lo tanto la construcción filosófica propiamente dicha, no es más que una construcción intermedia para revelar el carácter absoluto de la literatura, pero el absoluto mismo escapa a la filosofía, él no es dado sino en la potencia de la poesía. En el caso de esta hipótesis límite, no podemos hablar de la utilización de la literatura por la filosofía, la filosofía es la sirviente de la literatura, en el fondo es una pedagogía del absoluto literario y no tiene otro interés como introducción o mediación del absoluto poético o literario. Y hay en esto una cuestión fundamental que en el caso de la romanticismo alemán toca, a la relación entre lo finito y lo infinito, en realidad sólo la creación poética puede dar una forma finita a la idea infinita. El concepto es incapaz de hacer eso, porque se trata de crear una forma sensible, una forma sensible de la lengua o el sonido si se trata de la música, o una forma visible si es la pintura, pero se trata de crear una forma sensible capaz de acoger el infinito capaz de soportar una suerte de descenso de lo infinito a lo finito, vemos que hay en todo esto una suerte de transformación estética, del tema cristiano de la encarnación, la encarnación es el descenso del infinito divino en un cuerpo humano y podríamos decir que esta visión romántica del poema en la literatura es la encarnación de la idea infinita, en el sentido mismo en que Cristo es la encarnación de la divinidad, y por lo tanto ustedes tienen una redención literaria. La poesía y el arte son la salvación de la humanidad, como Cristo era el salvador, podemos decir que en ese romanticismo, la creación artística es el Cristo del pensamiento, y evidentemente al encontrarse con ese Cristo del pensamiento, la abstracción filosófica es solamente una preparación educativa, no tiene potencia absoluta por si misma, pero es también una relación posible entre la filosofía y la literatura, que es en este caso una relación de sacrificio, es decir que el destino de la filosofía es ser sacrificada por el Cristo del arte.

Sobre esta hipótesis encontramos formas hasta hoy en día, un poco más críticas o más románticas, pero siempre en la idea, que la potencia intuitiva de la creación artística va mas allá de la organización del concepto.

Por último, el último punto y no hago más que introducirlo, es otro aspecto de la cuestión de literatura y filosofía, es la cuestión de la escritura filosófica por si misma independientemente de la relación entre filosofía y literatura real.

La filosofa es una actividad de escritura , entonces ¿cuál es el problema de la filosofía como escritura? A propósito de esta cuestión que tiene una larga historia y tiene una complejidad muy grande, podríamos hacer una observación elemental: ustedes tienen filósofos que han escrito su filosofía en forma de poema, es decir, el ejemplo más fuerte es el de Lucrecio, y también tienen filósofos que han escrito su filosofía en forma matemática y en ese caso el ejemplo más fuerte es sin dudas Spinoza, por lo tanto tenemos un campo muy abierto, desde, digamos una presentación axiomática y deductiva, hasta la expresión poética asumida por entero; es decir que entre Spinoza y Lucrecio, abrimos un espacio de escritura, que está en su máxima amplitud, podemos entonces decir ciertamente que la cuestión de la escritura filosófica, se encuentra sometida a una gran tensión, entre un polo que sería el polo de la fascinación poética y un polo que sería del lado del argumento racional puro.

Eso nos indica que la cuestión del estilo filosófico, no tiene respuestas unívocas, pienso que debemos plantear, que la escritura filosófica es impura, no se encuentra nunca en un tipo puro de escritura.

Por otra parte, tomamos como punto de partida a Platón (hemos tenido la ocasión de hablar de Platón en este seminario) hay en Platón estas dos tendencias completamente mezcladas, hay largas argumentaciones puramente conceptuales, con modelos matemáticos, y luego están los mitos, que son de esencia narrativa y poética.

Diría entonces que hay en la escritura filosófica, probablemente una doble exigencia que prohíbe una solución simple al problema de la escritura e incluye esta impureza de la escritura filosófica.

Y probablemente porque esa escritura es impura, que podamos decir que ella es completamente o exactamente literaria, es demasiada impura para ser verdaderamente literaria. Finalmente, el filósofo tiene una utilización cínica de la escritura, es bueno aquello que le sirve, y no es lo mismo lo que le sirve en distintos momentos, es decir, ¿cuándo realmente el filósofo tiene necesidad de la argumentación y de la deducción?. Sabemos que en general, cuando hay que desembarazarse de un adversario, cuando el método es un método crítico, por ejemplo cuando hay que refutar una cuestión adversa, ustedes no pueden refutar una posición adversa sin argumentar, por lo tanto ustedes deben hacer objeciones articuladas. ¿Cuándo el filósofo tiene más bien necesidad del mito o del poema? Pienso que cuando se encuentra en dificultades, cuando hay un problema extremadamente complicado, o una síntesis difícil, que hace que no podamos desplegar conceptualmente la cosa. Por ejemplo en Platón, todo lo que refiere a la vida luego de la muerte, la elección de nuevas existencias, convoca a la metáfora, al mito y a la imagen, porque de una cierta manera argumentar sobre esa situación, totalmente desconocida, no es realmente posible, y al mismo tiempo es un punto muy importante. Por lo tanto va a ser necesario presentarlo, encontrar una forma y no puede ser ese el caso verdaderamente bajo la forma del argumento, por el contrario cuando se quiere refutar la posición de los sofistas, entonces en ese caso habrá encadenamientos argumentativos rigurosos. Bueno, no era más que una manera introductoria, pero para terminar con este punto creo que podemos decir tres cosas: en primer lugar una escritura filosófica es impura, incluso en los casos límite, si ustedes toman por ejemplo el poema de Lucrecio, hay largas secuencias argumentativas en el cual el poema se vuelve abstracto, aunque por cierto Lucrecio es un gran poeta, y si ustedes toman la ética de Spinoza, ustedes tienen toda una parte que no es ni demostrativa ni axiomática y si ustedes buscan en las introducciones en los apéndices, ahí pueden encontrar una prosa muy seductora, con fórmulas sorprendentes que con frecuencia se han vuelto más importantes que los mismos teoremas. Entonces este es el primer punto: toda la escritura filosófica es impura .

En segundo lugar , según las diferentes filosofías, tendremos acentos diferentes entre el polo literario y el polo argumentativo. Podemos decir que cuanto más una filosofía es existencial, ella es más literaria y cuanto más una filosofía es racionalista, más ella se aleja del modelo literario y se acerca efectivamente a la argumentación conceptual.

La impureza permanece en todos los casos, y finalmente la tercera observación , sería que la impureza es suficiente para que en definitiva se reconozca el texto filosófico, ni como texto científico, ni tampoco un texto puramente literario, es también en el fondo una de nuestras preguntas, ¿cuál es el género de la filosofía?, yo lo acabo de decir, no es el género de ningún tipo, no es el género literario donde hay literatura.

Al fin de cuentas esto que Deleuze llama un personaje conceptual, es una suerte de función de síntesis en el plano de la inmanencia filosófica, y que es una función de síntesis interna que no es una síntesis conceptual exterior y por lo tanto es la idea de una síntesis que es una producción filosófica. Y lo que yo llamo el acto de aprehensión, de comprensión, y se encuentra más o menos en la misma disposición, es decir comprender la idea filosófica no como una reflexión, en absoluto, que sería exterior a su objeto, sino como una operación, como un acto que es productivo de su propio espacio. Yo pienso que lo que hay de absolutamente común en ambos casos, es la idea de que la actividad filosófica no es una actividad reflexiva, es por otra parte por allí que yo he comenzado, criticando en este caso la relación estética con la literatura que finalmente hay una reflexión sobre la dimensión reflexiva del objeto literario. Es decir que se trata de entender que lo que tenemos son operaciones, Deleuze ama decir que se trata de construcciones, con frecuencia él ha dicho: yo soy un constructivista y estamos siempre conducidos para precisar el método, a nombrar esa construcción, el personaje conceptual es un nombre de ese género, lo que yo llamo el acto filosófico también.

Segundo día.

Seremos un poco más breves que ayer, vamos a hacer un sola parte, por lo tanto voy a tratar cada punto de manera muy rápida y lo que yo les propongo es tratarlos de un solo vistazo y reagrupar en el final la discusión.

En primer lugar el resumen, la síntesis para volver a recordar el marco general del que hablábamos ayer.

He propuesto que había tres orientaciones posibles de la relación entre filosofía y literatura, que yo he llamado la relación estética, la relación genealógica y la relación de inclusión: o bien la literatura es un objeto para la filosofía, es decir la relación estética; o bien la literatura ejerce una acción sobre la filosofía, es decir es una condición de la filosofía, es la relación genealógica, o bien la literatura es interior a la misma filosofía, hay en la filosofía ficción, narración, imágenes y metáforas, y eso es lo que yo llamo la relación de la inclusión y hemos dado algunos ejemplos de las tres relaciones.

Enseguida en un segundo momento he propuesto una crítica de la orientación estética o al menos de la orientación estética concebida como algo separado, especializado, lo he hecho en el marco de una critica general a eso que hemos llamo la división de la disciplinas y luego sobre la relación particular de la relación sobre filosofía y literatura.

Y en un tercer momento, he planteado la pregunta concreta de cuál es la relación del filósofo con las obras literarias, si justamente la obra literaria no es un objeto estético, me preguntaba para qué sirve en el caso de los filósofos referirse a las obras literarias. He propuesto decir que era una relación táctica, es decir que hay una utilización de los materiales literarios, en las operaciones del pensamiento, operaciones que son propias a la filosofía y por lo tanto traté tres ejemplos que daban tres ultimaciones técnicas diferentes. En el caso de la utilización del poeta Simónides por Platón en el Protágoras , he mostrado que la poesía era como el refuerzo de un combate crítico; en el caso de la relación de Heidegger con Rilke, he mostrado que el poema de Rilke era una mediación o un intermediario, puesto que servia para exponer o presentar una noción fundamental, aquella noción de lo abierto, mostrando al mismo tiempo que el poema no tenía una comprensión completa de ese mismo problema y que esa comprensión permanecía encerrada en un dispositivo de pensamiento antiguo, por lo tanto es un intermediario y finalmente, a propósito de la utilización de Antígona por Hegel, yo proponía decir que se trataba de una utilización típica, es decir de encontrar en la literatura la concentración en una sola figura de una sucesión articulada de conceptos, y que en ese caso la literatura evidentemente tenia el poder, y en tanto que la filosofía permanecía ligada a la sucesión, podríamos decir entonces que ese poder era el reagrupamiento de una sucesión, por lo tanto la función de refuerzo, función de mediación y función típica. En el primer caso lo que es utilizado es la potencia en el combate critico, en el segundo caso lo que es utilizado es la seducción de la literatura pero también su límite, (jugar se juega con la seducción y con el límite) y que en el tercer caso lo que era utilizado era la capacidad de concentración de la literatura.

Me gustaría encaminarme hacia otros ejemplos, el cuarto ejemplo que yo voy a proponerles es la utilización de la literatura por Sartre. No hablo aquí de las obras literarias de Sartre, y ayer yo les decía que Sartre juega un poco en esas tres relaciones de la literatura que mencionábamos antes, inclusive la práctica directa de la escritura literaria, puesto que ha escrito novelas, relatos, y piezas de teatro, en este caso hablo de otra cosa, hablo de la utilización filosófica de autores literarios con un objetivo que es el objetivo de una exposición filosófica completa a propósito del autor, los ejemplos son numerosos, puesto que Sartre escribió un libro sobre Baudelaire, otro libro sobre Gene, un libro mas corto sobre Mallarmé y escribió un libro enorme sobre tres volúmenes que son gigantescos. ¿ cuál es la operación de Sartre?, en el fondo la operación de Sartre es dar ejemplos, de lo que el llama en el ser y la nada, el psicoanálisis existencial. En suma las personalidades literarias, para Sarte, son como una suerte de casos de existencia, y se trata de mostrar, que con los conceptos de la misma filosofía de Sartre, se puede proponer una comprensión de algún modo total de la existencia de autores, a partir del momento de que la escritura es como un documento; porque la literatura propone documentos existenciales muchos mas intensos y completos que cualquier otro y el psicoanálisis existencial que Sarte lo opone al psicoanálisis ordinario a partir de una confrontación entre la idea de estructura o complejo que encontramos en el psicoanálisis de Freud, y su propia idea sartreana que toda vida esta estructurada por un proyecto fundamental y en el fondo la oposición es entre estructura y proyecto.

¿Qué es un individuo humano?, Sartre va a decir: no lo podemos definir por estructuras mentales particulares, no lo podemos explicar por una neurosis o una perversión etc. Se hace necesario remontarse hasta una especie de decisión primera, donde el sujeto se ha constituido a si mismo como proyecto, y en el fondo pensar la vida de alguien, es siempre mostrar la relación entre las anécdotas de su vida, aquellos que le ocurrió, a quien él ha amado, lo que ha escrito o lo que ha hecho y el proyecto fundamental que se constituyen o restituyen a partir de documentos sobre esa vida, en este caso vemos que tenemos una de la literatura que consiste en desde la escritura hacia el proyecto fundamental y luego de inmediato verificar ese proyecto fundamental remitiéndose nuevamente a la escritura. Por lo tanto tenemos una doble función de la literatura, en primer lugar ella es un documento de vida, ustedes partes de la literatura para pensar el proyecto fundamental y en segundo lugares es una verificación, porque ustedes deben de inmediato a partir del proyecto fundamental esclarecer de una manera completamente nueva la misma obra literaria, tenemos un idea y vuelta, Sartre llama a ese método regresivo - progresivo, regresivo desde la producción literaria al proyecto fundamental, en ese caso hacemos un análisis del documento como síntoma, es decir la literatura es el síntoma del proyecto y luego un análisis progresivo, mostramos como el proyecto fundamental se ha realizado en la obra literaria, y finalmente ¿ cuál es el beneficio filosófico?, el beneficio filosófico es demostrar la validez del psicoanálisis existencial, es decir la posibilidad filosófica de comprender la vida humana en sus aspectos fundamentales y hacerlo a partir de los datos de esa vida misma y en particular de la literatura, porque la literatura es, lo repito una documentación muy superior a cualquier otra. Vemos entonces que en este caso la utilización de la literatura es en el fondo una verificación filosófica. Si realmente vuestros conceptos existenciales como el concepto de proyecto fundamental, el concepto de libertad absoluta, el concepto de mala fé, el concepto ser para si y el ser por otro, si todos esos conceptos tienen una real validez teórica, entonces con el método progresivo - regresivo, ustedes deben crear una nueva luz sobre la obra literaria que de ese modo va a servirnos como en una experiencia científica de verificación de vuestras hipótesis filosóficas, yo propondría llamar a esta utilización un uso experimental, pero experimental casi en el sentido científico donde la literatura da el marco de una experiencia, una experiencia concreta y singular para verificar los conceptos e hipótesis filosóficas y podemos decir entonces que ha habido en la obra de Sartre una experimentación Baudelaire una experimentación Flaubert , entonces ¿ cómo sabemos que la experiencia ha tenido éxito?, es el problema de la experiencia científica, para decirlo verdaderamente el problema es que no lo sabemos en verdad a todo eso, porque solamente podemos saberlo si llegamos a un esclarecimiento total de la obra literaria, porque siempre podemos imaginar que hay algo en la obra que no convendría a nuestras hipótesis y que seria en ese caso una especie de refutación , es necesario entonces que la experimentación sea lo mas total posible, y que por tanto aprenda la obra y el proyecto fundamental en todos sus detalles, es por esa razón que el libro Baudelaire es todavía bastante pequeño, fue una experiencia bastante pequeña y que Flaubert es incluso tenemos el sentimiento de que Sartre podría haber porque en el fondo es una experimentación infinita, ustedes pueden siempre volver a lanzar el idea y vuelta, podemos siempre volver a reconstituir el método regresivo progresivo, pero es una experimentación y es un nuevo género de las relaciones de la filosofía y la literatura y yo propongo llamarla entonces experimental y notaremos que en este caso, lo que es utilizado es la literatura como documento. Habíamos dicho que Platón utilizaba la literatura como potencia, Heidegger como seducción, como exposición y como límite, Hegel como poder de concentración y en el caso de Sartre tenemos una utilización de la literatura como documento. Documento del cual hablamos y al cual volvemos pasando por el proyecto fundamental, he aquí lo que quería decir sobre le concepto de Sartre hablando de una nueva táctica, si ustedes quieren llamarlo así.

Brevemente quería presentar ahora el ejemplo de Lacan. Lo presento inmediatamente después de Sartre porque pasamos de un cierto modo del psicoanálisis existencial al psicoanalista sin más.

Hay numerosas intervenciones de Lacan sobre textos literarios, hay intervenciones sobre Göethe, sobre Schiller, sobre Sade y las más importantes son sobre piezas de teatro. Hay una interpretación de Antígona en Lacan, (se puede hacer un seminario sobre Antígona y todas la interpretaciones que ha habido sobre Antígona,) hay también interpretaciones de Lacan de algunas pieza de Claudel y de Genet, en particular la pieza que se llama El Balcón . Aquí tampoco yo entraré en detalles pero lo que interesa es cual es su utilización de los materiales literarios. Lo que es muy sorprendente en el método de Lacan, es el hecho de que el cuenta, relata la pieza de teatro, pero la cuenta de una manera muy particular, yo diría que su método es atravesar la pieza de teatro como quien escucha a alguien que se esta analizando, el texto de teatro es verdaderamente analizado, y no es analizado en el sentido de una interpretación general, Lacan va a relatar la pieza y se detendrá sobre puntos singulares a propósito de los cuales se presenta una determinada cuestión y que no necesariamente algo que esta dentro de la intriga de la pieza que con frecuencia es un detalle que es un poco misterioso y que justamente no se explica a partir de la construcción general de la pieza y el va a mostrar a propósito de ese detalle, que una verdad de la pieza, una verdad de la pieza se juega sobre ese punto exacto, para darles un ejemplo, que es análisis de Hamlet de Shakespeare que es un análisis mas conocido que el de las piezas de Genet, Lacan cuenta Hamlet (es muy difícil contar Hamlet), hay un inglés que ha escrito un libro muy bello que se llama: ¿ What's happens in Hamlet? ¿qué pasa en Hamlet? y cuando leemos ese libro vemos que pasa tal cantidad de cosas en Hamlet que es verdaderamente un misterio, es imposible contar Hamlet sin olvidar los detalles...

Lacan cuenta Hamlet lo que es imposible, pero justamente el psicoanálisis consiste en hacer algo imposible y el plantea la pregunta que cual es la relación de Hamlet con Ofelia...

 

 
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