"La prostitución como estrategia de supervivencia".
Por: Graciela Irma Climent.
En los últimos tiempos los estudios sobre la prostitución femenina han puesto en evidencia un problema social silenciado y naturalizado. La "profesión más antigua del mundo" es el eufemismo utilizado para referirse a ella, ocultando la discriminación y violencia de género, la doble moral sexual predominante en la sociedad. Oculta también las condiciones materiales que conducen a ella y las consecuencias que se derivan para quienes la ejercen, en muchos casos, en situaciones cercanas a la esclavitud. Este breve artículo, intenta mostrar a través de algunas historias y testimonios algunas de esas condiciones y consecuencias asociadas a la prostitución.
A partir de dichos testimonios se aborda la significación de la prostitución desde dos ejes: el de la historia personal y familiar y el de los valores, concepciones y normas del grupo social de pertenencia. Se rescatan las percepciones de las/los protagonistas que lejos de reflejar meramente la realidad social, se la apropian, la mediatizan y la retraducen proyectándola en otra dimensión, la de su subjetividad.
En la percepción que un individuo tiene de sí mismo se entrecruzan creencias, valores y conocimientos del marco social dado que los individuos se socializan en grupos. Estas percepciones se constituyen en categorías de pensamiento que permiten interpretar y dar un sentido a la realidad, interpretar lo que les pasa, darle sentido a los sucesos de la vida cotidiana, explicarlos por sus causas y consecuencias. Esa manera de pensar se construye por la apropiación de conocimientos ingenuos, anónimos, inconscientes.
Fragmentos de entrevistas realizadas a mujeres de sectores populares en el curso de la investigación "Recursos y estrategias en el enfrentamiento de la maternidad adolescente". CONICET/Hospital Materno Infantil de Grand Bourg, Prov. de Buenos Aires.
Los testimonios
Rosario, de 38 años, vive sola. Se casó a los 15 años, estando embarazada de 3 meses. Tuvo 3 hijos -uno murió al poco de nacer- y un aborto espontáneo y luego de 3 años y de varias separaciones de su pareja, se separó definitivamente. En relación a si quería quedar embarazada de su primer hijo dice:
Sí y no... Lo que pasa es que yo no quería embarazarme, yo quería casarme para salir de mi casan nada más. Me gustaba mucho ir a bailar y mi mamá me tenía muy agarrada; si no salía acompañada no salía con nadie. Y por eso pensé en casarme, no se me dio como pensaba pero....fue más por capricho,pero no sé.
...Mi mamá me pegaba muchísimo, no porque ella era mala sino porque yo me lo merecía, pero me exigía muchas cosas, a veces era el estudio, o sea que yo tampoco quería estudiar.. Después yo terminé tarde la escuela y lo que yo quería era ir a bailar; no me interesó más el estudio y después ya me casé.
-¿Por qué decís que te portabas mal, qué hacías?
De chica era muy india, de andar mucho en la calle, de no querer estar en casa; mi mamá me pegaba mucho Era de estar afuera, con mis amigas y no limpiaba, no hacía las cosas; mi mamá venía y me agarraba a tortazos. No sé si yo soy mogólica o no llegué a entender a mi mamá; no sé lo que pasaba.
Malas relaciones con la madre y violencia en el hogar fueron los cimientos en los que se basó su propio hogar. Se unió sin conocer bien a su pareja ni llevarse bien con ella. De su pareja dice:
Él no fue nunca una persona que me dijera la verdad. A lo mejor él se casó conmigo por mi mamá o porque le tenía miedo a mi papá o porque realmente me quería, hasta ahora tampoco lo sé. Nos casamos, estuvimos 2 o 3 años juntos, pero siempre estábamos que nos separábamos, que volvíamos ...Nunca fue una buena relación. Ni de novios; estábamos un tiempo bien, un tiempo mal...
Cuando se le pregunta de que se ocupa, dice:
Yo, bue..., yo te voy a decir la verdad, siempre trabajé de noche. Una vez que me separé, yo trabajaba en fábrica y me echaron, entonces me puse a buscar en el diario. Y encontré eso: "Señorita, buena presencia." Como había visto que tenía buena presencia fui y me llevaron a Palermo, a un boliche y ahí empecé de copera... Lo que yo hacía después que terminaba ya era para mí.
-¿Qué es lo que a vos te llevó a hacer ese trabajo?
La plata, porque una vez que me separé yo trabajaba en fábrica y no me alcanzaba; tenía que comprarme un mes yo, otro a mi mamá, otro a mis hijos y así. Entonces cuando me quedé sin trabajo, porque antes te probaban tres meses y si no rendías, bueno...Entonces buscando en el diario fui a parar a ese boliche. Esa noche agarré una plata que en la fábrica tenía por quincena. Y ahí me gustó, vi que a mis hijos los podía tener bien , entonces seguí... O sea que me llevó al progreso.
-¿Y para qué te sirvió?
Yo lo disfruté, cuidé bien a mis hijos, no les hice faltar nada,..Los llevé a donde quisieron ir, les dí los gustos...Fueron a muchos lados, a Santiago, a Mar del Plata, a Córdoba. Mi mamá los llevaba. Es decir, la disfrutaban entre todos la plata.
...En una noche puedo sacar 100, 150, según la habilidad. Después si tengo plata, tengo todo fácil. Ahora me estoy acostumbrando de otra forma, necesito menos. Antes 100 pesos no me alcanzaban para todo el día.
-¿En qué lo gastabas, en ropa, salidas...?
No, no creas, en comida, para los chicos. A nosotros se nos iba mucho en comida, somos muchos (dos hijos, dos hermanos menores y la madre). Antes sí, ahora no me llama tanto la atención la ropa.
-¿Tu mamá sabía?
Todos en mi casa sabían. Yo siempre fui muy abierta y en ningún momento me reprocharon nada. Siempre trabajé en cabaret, de copera, nunca en la calle y gracias a Dios, nunca estuve en las drogas, nada. Porque yo siempre me apoyé muchísimo en mis hijos, siempre quise muchísimo a mis hijos...siempre lo hice para mis hijos. Ahora mis hijos están grandes, así que ahora puedo vivir tranquila.
Pero ese trabajo tiene sus consecuencias, según lo testimonia Rosa.
-¿Actualmente cómo es un día tuyo?
Mirá, mis días, aburrida, sola, encerrada todo el día en el departamento, acostada mirando televisión y a la noche, bueno.... salir y hacer lo mismo y al otro día lavar mi ropa, planchar mis cosas...Lo que pasa es que si a la noche salís a la mañana no te da ganas de nada, a veces no puedo ni dormir; doy vueltas y vueltas. Yo digo que es mi conciencia y a veces me llego a dormir a las nueve de la mañana y duermo todo el día. Me levanto a las cuatro de la tarde, por ejemplo, me baño y ya se viene la noche de vuelta.
-¿Cómo te gustaría que fuera?
Me gustaría estar con mis hermanos (de 15 y 18 años), mi familia, mis hijos, atendiendo a mi nieta, limpiando y llegar a la noche y estar cansada y dormir tranquila...Ahora quiero ya cambiar, buscarme otra cosa pero no consigo.... Yo a veces no voy a trabajar una noche y me levanto y busco trabajo, pero no.., que soy mayor o que estás gorda... Me anoté en unas clínicas como mucama pero como yo no tengo estudios todos me dicen " ¿de qué vas a trabajar si no tenés un estudio?" De sirvienta, si te digo, no sé, porque nunca hice nada, mi mamá siempre si lavaba mal un plato no era de decirme como tenía que hacerlo. Me decía "dejá que lo lavo yo", así que lavar bien, planchar bien, no sé...Probé en comercios también pero piden chicas jóvenes. En realidad no sé que hacer yo, porque yo nunca trabajé...
-¿Y por qué motivo decidiste cortar?
Porque ya estoy grande, ya estoy vieja, ya no es lo mismo...Ya estoy cansada, ya no banco a nadie, ya me da asco, no sé, no quiero que nadie me toque, siempre fui así, en una palabra, asquerosa, bueno ahora estoy peor. En este momento no quiero saber nada con eso.
Otras consecuencias de esta ocupación es el aislamiento:
-¿Vos tenés amigas?
Tenía una, pero falleció...Se mató. Se mató el hijo primero y ella no lo pudo aguantar.
-¿De dónde la conocías?
De la noche, del ambiente; pocas amigas tengo.
-¿Y alguien con quien hablar? ¿Con tu hermana, por ejemplo?
No, hablo poco con mi hermana
Los proyectos e ilusiones que tenía de chica no se cumplieron.
Lo que yo quería hacer cuando era chica era divertirme, tener un buen trabajo, salir, conocer muchas cosas. Pensaba casarme a los 25 años y tener hijos.
-¿Cómo te gustaría que fuera tu futuro?
A mí, mirá, me gustaría estar con alguien, un buen hombre, terminar totalmente mi casa, estar bien, poder estar bien yo y que mis hijos estén bien, que mis hermanos y mis nietos estén bien y poder darles una mano al que me necesite económicamente o con consejos.
¿Podrá concretar sus proyectos actuales? Esta mujer optó por la prostitución como medio de mantener a sus hijos y entre las mujeres entrevistadas, a otras dos mujeres les propusieron dedicarse a ello, aunque no aceptaron hacerlo.
Una de esas mujeres es Elba, que tuvo su primera hija a los 14. En total tuvo 8 hijos Cuando ya tenía 4 hijos de 2 parejas vino a Buenos. Aires y relata: Cuando vine acá viví con una hermanastra que fue la que me trajo acá, para trabajar en la casa de ella. Ella trabajaba en otra cosa. Eso es lo que yo no quería. Me ofrecía entrar a trabajar en prostitución y ¿vio?, cuando una es madre y quiere un pan para sus hijos, va a trabajar en lo que sea, mientras no sea haciendo esa vida.....Me vine con las nenas y empecé a trabajar en la casa de mi hermana por un plato de comida y para dormir... Entonces ella me dijo "¿No te convendría trabajar así, como yo?, total queda la Loli para que cuide tus hijas"."No, perdoname, pero no", le contesté, y se ve que no le gustó a ella. Y tuvo que buscarse otro lugar donde vivir.
Otra mujer que pasó por una situación similar es Inés, de 25 años. Tuvo su primer hijo a los 17 años, después de una violación y fue echada de su casa. La hermana la llevó a "una casa de putas" y como ella no aceptó hacer ese trabajo se unió a un muchacho que le propuso "sacarla de ahí" porque "necesitaba un techo para mi hijo". Sin embargo, no fue el "salvador" que ella esperaba. Fue víctima de maltratos, tuvo 4 hijos más y vivía en la miseria dado que su pareja no trabajaba.
Un caso con matices algo distintos es el de Nora, de 22 años. Tuvo tres hijas, la primera a los 16 años. Se llevaba mal con la pareja, que la golpeaba, por lo que se separaron varias veces. Respecto a un cuarto hijo que tuvo se le pregunta:
-¿Cuando nació el nene vos ya te habías separado?
Sí. Yo me había peleado con él y lo vi con una mujer y él me hacía burla y después un amigo me presentó a otro tipo que tenía como treinta y pico de años y yo por darle bronca a él empecé a salir con él y tuve relaciones con él. Pero me di cuenta que yo no lo quería y lo dejé . Y él me agarró y me empezó a pegar...
-¿Quién ?
El padre de las nenas. Yo le dije que ya lo había dejado a ese tipo y que no quería saber nada con nadie y entonces me dijo "Mirá tengo..." , no sé cuánta plata me dijo. Y "si vos tenés relaciones conmigo yo te doy esa plata para que le compres ropa a las nenas", porque él no me da plata, no me pasa nada...(llora)
-¿Vos que le dijiste?
Que sí y entonces pasó y me quedé embarazada.
Estas historias nos muestran diversas formas que puede adoptar la prostitución y nos preguntamos en qué medida las mujeres de sectores populares están expuesta a ella como estrategia de vida alternativa en un contexto de múltiples carencias: afectivas, educacionales, laborales, etc.
En el trabajo "Prostitución ¿Es posible reconceptualizar?" presentado por Judith Wendel en las IV Jornadas Nacionales de la Red Nacional por la Salud de la Mujer -Tandil, agosto de 1999- se hace referencia al trabajo "La prostitución de las mujeres" realizado por Santamaría y otras en España. En él se describen como elementos comunes en la vida de las mujeres que se dedican a la prostitución hechos como:
> Un núcleo familiar de origen caracterizado por la ausencia de afectividad y muy agresivo.
> El abandono del domicilio familiar a una edad muy temprana y la posterior búsqueda afuera de lo que no han tenido nunca, lo que las convierte en presa fácil de los proxenetas.
> El bloqueo de los sentimientos ante estímulos afectivos.
> Temor a implicaciones afectivas y al abandono que las lleva a establecer relaciones superficiales y cambiantes.
> La depresión y la ansiedad como trastornos muy frecuentes.
> Rasgos antisociales de la conducta e intentos de suicidio.
> Profundo desprecio por los clientes y desagrado ante las relaciones sexuales.
> Sentimiento de culpabilidad por dedicarse a la prostitución y por haber traicionado a sus padres y familia.
También se señala que ejercer la prostitución conlleva riesgos para la salud, tanto físicos como mentales, tales como:
> Contraer enfermedades de transmisión sexual, entre ellos el VIH Sida, agravado cuando la prostituta ejerce su actividad en estado de gestación.
> Padecer trastornos psicológicos (depresiones, crisis nerviosas) motivados por las condiciones en que se desarrolla la actividad: estigmatización, aislamiento, carencia de afectividad, etc.
> Desarrollar adicción a drogas, debido al ambiente en el que se desenvuelven y las condiciones en las que trabajan.
> Ser víctimas de violencia física, emocional, sexual y económica.
Muchos de estos factores están presentes en las historias y los testimonios precedentes, a los cuales privilegiamos porque respetar las palabras de las mujeres posibilita entender su pensar y su sentir, su interpretación y explicación de la realidad. A partir de ellos son múltiples las reflexiones y conclusiones que cada una/o pueda elaborar. Pero no puede dejar de señalarse que el ejercicio de la prostitución es posible porque la sociedad naturaliza la violencia de género implícita tras ella. Al denominarla como la "profesión más antigua del mundo" se cree que "siempre fue así" y que "ocurre en todos lados". Por lo tanto es "natural" y no se puede evitar. No se cuestiona el papel que juega el varón en la reproducción de esa práctica ni se lo descalifica por ello : Según los versos de Sor Juana Inés de la Cruz : "¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga o el que paga por pecar? "
"Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis". En un contexto social en el que aún predomina una cultura machista y patriarcal el término "hombre" bien podría sustituirse por "sociedad". Una sociedad que es responsable de los fenómenos que produce. La prostitución, como uno de sus productos, como un emergente social ¿de qué nos habla? ¿De la miseria, de la falta de acceso a la educación y al trabajo? ¿De la falta de contención familiar, de los conflictos familiares? ¿De la doble moral sexual, de la violencia de género?
Graciela Irma Climent
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