LA GLOBALIZACION CAPITALISTA

Y EL NEOLIBERALISMO POR SOBRE

LAS BANDERAS DE LOS PUEBLOS

 

Entre dos banderas

 

 

Ricardo Viscardi

Universidad de la República

In memoriam Lucía Sala

 

 

« La bandera con franja diagonal, que aparece en ambos flancos del escudo, es la que hoy conocemos como Bandera de Artigas, y que también la vemos flamear en el territorio de Entre Ríos, adoptada como la bandera oficial de esa provincia hermana ».

 

 

Invitado por la Universidad Nacional de Entre Ríos a un seminario de maestría ( Educación, Comunicación, Democracia ), me encontré entre dos banderas. Las dos eran mis banderas. En esa sala de numerosa concurrencia, en Ushuaia, era el único entre esas dos banderas. Pero en la misma sala otros también se encontraban entre dos banderas, aunque sólo compartían conmigo una de ellas. Sólo cada quién puede estar entre dos banderas, unas u otras, porque la duda flamea o la flama duda con espíritu de Tierra del Fuego. Allí la llama flamea en la flama que enciende encontrarse entre dos banderas.

 

Extrañarse en Tierra del Fuego

 

Una primera extrañeza de la situación proviene del suelo extranjero en que se instala. En una mesa de panel se encuentra una bandera patria uruguaya, que sin embargo ostenta también la nacionalidad de otros. Pero no se trata de una expropiación de enseña, sino de la contemplación de un emblema nativo que también es extranjero. Ante el extrañamiento de algo intransferible, tal como ocurre con la adopción de señales propias por ajenos, la alteridad dicta la índole de las cosas. Esta condición heteróclita aunque común, interpone los seres entre sí, bajo la forma de una contraposición de percepciones que se confunden y se separan en torno a lo mismo.

 

La extrañeza que siguió a esa situación provino del cruce de miradas que ven lo mismo como otra cosa (en este caso: los colores de la enseña de Artigas). Es una extrañeza ante la fragilidad del sí mismo en las cosas, ante la alteridad que marca en la divisa el paso del tiempo: quien mira -incluso la misma enseña- divide lo que ve, en principio y en particular, con otra mirada. La alteridad de la divisa proviene del propio acto de mirar que la configura en tanto que di-visa, este admirable divisar divide al mismo tiempo que divisa y en ese di-visar lo mismo, consagra el devenir-tiempo de la misma necesidad: necesidad es lo que no admite otra posibilidad, en este caso, que admitirlas todas. Para llegar a ser divisa y enseña que cada quién mira como propia, la bandera excluye la propia unidad de la necesidad –necesario es todo lo que no admite segunda posibilidad- para quedar perpetuamente raptada por el vuelo rasante que la fija a cada mirada.

 

 

 

Las dos banderas de Artigas

 

 

La necesidad de la misma bandera compartida entre dos nacionalidades es en sí misma nativa de un espectro. Su patria es la figura de un aparecido, que por detrás de la bandera de mayo, agita la propia bandera española.

 

"Buenos Aires sigue engañando al mundo entero con su falsa política. Disimulan la bandera azul y blanca y sigue flameando el pabellón español”.

 

Este espectro de la bandera española forma parte de la política de Buenos Aires, que por encima de la bandera de mayo, se disimula-embandera con España. Un espectro de bandera española en tanto que aparecido de la verdad de una política, expresa en el propósito de Artigas hasta que punto una bandera es efecto de mirada y artefacto de visión. Artigas advierte la verdad de la política porteña-argentina en tanto que retorno de la política española y denuncia el espectro de la bandera española enarbolado en bandera de mayo.

Esta visión espectral no sólo es negativa, sino que formula por contraposición un diseño de bandera, que a partir de la bandera de mayo descarta el espectro por medio de una tachadura de decisión y libertad:

 

 

“Yo he ordenado en todos los pueblos libres que se levante una bandera igual a la de mi cuartel general: blanca en medio, azul en los extremos y en medio de estos unos listones colorados, signo de distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la República y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia".

 

 

La bandera de Artigas, restaurada en calidad de símbolo patrio por el Estado uruguayo, no expresa sin embargo tan sólo la divisa artiguista, sino que modifica el tono del azul-celeste al azul profundo, para diferenciarse de la enseña entrerriana que retenía como propio el diseño (político y emblemático) que se adoptara inicialmente. Sin embargo y como diferencia mayor, el diseño adoptado no modifica el color para disolver una espectralidad política y emblemática, sino para dar cabida en la insignia del pabellón patrio al pabellón de Estado:

 

 

“De la Liga Federal formaban parte la Provincia Oriental , Entre Ríos, Santa Fe , Corrientes , Córdoba y Misiones . Es por ello que el diseño coincide con la actual bandera de la provincia argentina de Entre Ríos, si bien varía el tono de azul por cuestiones políticas”.

 

 

Mientras Artigas superpone a los colores de mayo los de la decisión y la libertad, cruzando el campo azul y blanco con una franja roja, la reedición uruguaya del mismo distintivo oscurece el azul republicano, para convertirlo en sujeto de Estado. Este sujeto de Estado no admite los aparecidos de visión, sino que configura el fantasma de representación que sostiene la necesidad de una forma de derecho. Del espectro imperial de España al fantasma jurídico uruguayo transcurre el sentido que distingue entre sí dos banderas, que sin embargo son la misma, aunque luzcan diferentes a simple vista.

 

El diseño inicial de Artigas conjetura una visión del mundo por contraposición a la “disimulación” de la misma bandera española detrás de la bandera de mayo, por el contrario, el diseño uruguayo se esfuerza en seguir siendo el mismo y también otro, calcula el campo político de un sujeto de derecho por diferenciación ante la bandera artiguista-entrerriana. A través de una intención virtual de mirada, el diseño uruguayo-artiguista ya actúa como segunda intención (sobre intención), a partir de la primigenia virtualidad del espectro español que se le aparece a Artigas en la bandera porteña.


 

Desde aquella primera intención (virtual de otra condición) de mirada, Artigas vincula la decisión a la sangre y la libertad: “(...signo de distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la República y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”, de forma que la cuestión de la decisión es la misma cuestión que la libertad sostiene en la sangre.

 

 

“Une decisión qui ne ferait pas l'épreuve de l'indécidable ne serait pas une décision libre, elle ne serait que l'application programmable ou le déroulement continu d'un processus calculable. Elle serait peu-être légale, elle ne serait pas juste. Mais dans le moment de suspens de l'indécidable elle ne serait pas juste non plus, car seule une décision est juste”.

 

“Una decisión que no hiciera la experiencia de lo indecidible no sería una decisión libre, no sería sino la aplicación programable o el desarrollo continuo de un proceso calculable. Quizás fuera legal, no sería sin embargo justa. Ahora, en el momento de suspenso de lo indecidible tampoco sería justa, porque sólo una decisión es justa”. (traducción R.V.)

 

 

La bandera uruguaya de Artigas enarbola, desde su institucionalización en 1952 , el fantasma del estado de derecho que obnubila la visión uruguaya, incluso del trasfondo artiguista de la propia istoria . La bandera entrerriana de Artigas trasunta el espectro de la visión del mundo que asoma, por detrás de la bandera argentina, en su propia provincia. En las dos por igual la franja roja marca el linde en que la decisión y la libertad se dividen en las dos banderas de Artigas, al cortar dos azules republicanos distintos, pero sobre todo, marca la franja de decisión y sangre que inflama en tanto que fuego de bandera. Ese combustible de mirada condiciona el ser de la bandera en la visión que la pone en llamas.

 

 

Banderas al fuego

 

 

Se quema una bandera que se siente ajena, de tal forma que repudiarla es negar su enseña. El fuego llega a la bandera como mirada que la rechaza y se lleva todo lo que la enseña supone, la incendia en la destrucción por unos de lo propio de otros. Sin embargo, allí donde la bandera conlleva lealtad, también le llega el fuego, una vez que el desgaste del material mengua el brillo que debiera lucir . Por este gesto de quema institucional la corporación rinde tributo al emblema patrio, termina por el fuego el desgaste propio del ondear en los elementos, de manera que la llama consuma por fin lo que ya antes consume el flamear: un arder de bandera.


 

Siempre la bandera y el fuego van entre dos, porque lo que quema en la bandera es otro que la hace suya, como en el flamear que el viento le impone y que sin embargo, igual que la mirada entregada, la anima. Flamear es lo propio del fuego de la bandera y en ese fuego se consuma lo patrio, de forma que se consume en el ondear lo que reluce en un pabellón. En ese través que sobrepone y alisa se desliza llanamente el tiempo, por el movimiento que enseña lo propio bajo distintas formas consecutivas. Para flamear, lo estampado debe volver sobre sí y volver a configurarse, sin abandonar un campo de formas, que de pronto flamean en movimiento.

 

¿Quién podría decir de qué forma flamea la onda con identidad propia? ¿Quién podría decidir que propiedad de flama ondea en el mismo fuego? La forma y la flama se separan cuando se unen, no flamean sino para dividirse y la onda no entrega sino el devenir ya sido.

 

 

Banderas en flama

 

 

 

El vínculo dudoso entre el espectro del artiguismo y el fantasma del estado de derecho uruguayo ha corroído las certidumbres idiosincrásicas de la región desde la reivindicación del artiguismo a fines del siglo XIX. Sin embargo, nunca hasta ahora esa lucha entre figuras virtuales ha llegado a encender el fuego de una lucha entre banderas. El conflicto que se embandera con azules republicanos distintos cristaliza una diferenciación virtual entre enseña y bandera, que expresa la condición espectral de la contienda.

 

“Je parlerai du revenant, de la flamme et des cendres”.

 

“Hablaré del espectro, de la flama y de las cenizas”(traducción R. V.).

 

La arqué de bandera de esa diferenciación virtual es asimismo virtual, en cuanto la diferencia de tono entre los azules republicanos surge de un distingo del sujeto de derecho. No debe extrañar entonces que la posición uruguaya en el conflicto por las “papeleras” se concentre en un planteo jurídico, ya que esa diferenciación del estado de derecho inspira la propia visión uruguaya de la patria. Por otro lado, no debe extrañar que la bandera entrerriana de Artigas ondee en conflicto con una bandera nacional uruguaya, ya que en su inicio histórico se encuentra en conflicto con su propia bandera nacional argentina. En esta historia de espectros de bandera, los aparecidos no son sólo pabellones, sino también estados y naciones, naciones y multinacionales, multinacionales diversas y gobiernos entre sí, que se dicen de izquierda, gobernados incluso por un espectro nacional que los obnubila.


 

Una virtualidad jurídica sobre otra política (virtualidad sobre virtualidad) abre el campo de representación en que toda otra virtualidad puede tener cabida, en cuanto la “disimulación” (Artigas dixit supra ) agita el espectro de otra política y otra bandera por encima de la nativa en la Tierra. Cuando lo virtual se instala como el propio trasfondo, los espectros acuden presurosos, incluso imperiales, en cuanto presentan en común la propia generación del conflicto en tanto que elaboración simbólica del poder. La bandera artiguista rectificada por razones político-jurídicas articula en la arqué de su doble virtualidad (de divisa patria y de precepto político) un artefacto de visión que convierte toda otra tecnología, ya sea política, jurídica, o diplomática, en mero sucedáneo de un efecto de mirada.

 

En cuanto los efectos de mirada pugnan por la misma vista desde perspectivas contrapuestas, esos artefactos de visión generan una conflagración generalizada de percepciones, encienden una Tierra del Fuego de banderas envueltas en llamas políticas, en flama de globalización. Esta flama arde sobre el río levantando un límite de fuego entre dos banderas, en tanto que río ( Uruguay ) del Otro.

 

 

Embanderarse en lo indecidible

 

 

Terminado en el devenir, el flamear excluye un margen que no sea otro, como a la bandera, lo quema el enemigo o el fiel. Pero entre uno y otro, la forma no decide nada, incluso si es una forma tan indecidible como la llama. Para poner en llamas habrá siempre alguien con nombre propio, con efemérides marcada, con tierra patria.

 

“ L'instant de la decisión est une folie, dit Kierkegaard”.

 

“El instante de la decisión es una locura, dice Kierkegaard”.

 

Un ajuste perfectamente imperfecto, singularmente universal, llamará a la llama a flamear a través de sí , como otro que se inflama, incluso cuando arde en la misma flama. La misma flama declina en sucesivas llamas, que sin embargo pone en fuego un mismo flamear. Se quema el nombre del tiempo cuando desaparecen los nombres comunes y sólo restan nombres propios, aunque compartan una conflagración de inclinaciones.


¿Cómo decidir entonces entre unos y otros que no dejan de ser otros entre sí?. ¿Qué tierra cultivar en la cultura del fuego que no sea desde ya siempre dominio de llamarada? Lo indecidible mueve el campo de espigas y el campo en llamas, porque la forma sucesivamente es indistintamente distinta. ¿Cómo podría decidirse lo aquí escrito si un devenir de decisiones no se escanciara cada vez que se deletrea el texto? La decisión no se soslaya ante lo indecidible, sino que se pone en llamas por el fuego del devenir. Ese devenir es poner fuego como una llama lo hace, cuando la arroja una mirada que sabe lo que hace, para quemar una bandera repudiada o para consumar una bandera consumida.

 

La mirada se embandera cada vez en sus colores propios, pero es indecidible la patria que les da en visión, porque la perspectiva de fondo y el patrón de enseña nunca coinciden en una misma trayectoria de intención. Esa destinación inasible pero entrecruzada de las intenciones se embandera con la llama, que ondea en tantas veces como declina la flama, que a su vez es bandera que siempre cambia. Indecidible decisión decidida.

 

 

Flamear en la Tierra

 

 

¿Qué ocurre entonces con la bandera enterrada? ¿Existe una sepultura del fuego? ¿Qué atesora quien oculta una bandera? ¿Qué fuego esconde “bandera” como metáfora de toda consigna? La inversión de lado de la llama cada vez es cada vez distinguida por alguien que la divisa, que para divisarla tiene que di-visarla en la propia flama y asimismo quema lo que mira en llamas cuando distingue cada una.

 

Esto sucede en la tierra, que desde entonces se distingue a la luz de las llamas, que dividen interminablemente e indecidiblemente una única Tierra en las veces que declina una Flama. Distinguida de sí misma al tomar fuego, la tierra que se ve en llamas se distingue de la propia tierra enterrada, como la bandera se distingue de la tierra, cuando enterrada es fuego en la tierra, espíritu incluso sepultado.

 

Ese fuego late en la consigna “Libertad o Muerte” de la bandera de los Treinta y Tres Orientales, que sustraída del museo de Estado en su primera tela, se ha perdido, quizás para siempre, enarbolada por lo alto del gesto sublevado . Esa tercera bandera nacional uruguaya, que también lleva los colores de Artigas, marca a fuego una consigna, que quema la bandera en espíritu, sobre todo por la alternativa de fuego entre el espíritu y la tierra que supone “Libertad o Muerte”. En el espíritu de Tierra del Fuego, la bandera enterrada arde en la consigna, que el espíritu en llamas alimenta incluso en un tercero incluido entre otras dos banderas uruguayas, entre otras dos banderas de Artigas, entre otras dos banderas de Buenos Aires y de Purificación : Libertad y Muerte.

 

Tantas veces como entre dos banderas “(...)” y ”(...)”, porque el espíritu como la flama, vive de su propia muerte, renace en cada llama, declina en cada decisión, interviene en cada indecisión.

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas

 

“Bandera de Artigas” en Enciclopedia Wikipedia (sitio visitado el 17/10/06) http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_Artigas

 

“Bandera de los Treinta y Tres Orientales” en Enciclopedia Wikipedia (sitio visitado el 17/10/06) http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_los_Treinta_y_Tres_Orientales

 

Decreto del Poder Ejecutivo Nº 339/003

 

Derrida, J. (1987) De l'esprit , Galilée, Paris.

 

Derrida, J. (1994) Force de loi , Galilée, Paris.

 

Piegas, O. “Sobre José Artigas” en Uruguay en el Mundo (sitio visitado el 17/10/06) http://uruguay.enelmundo.com.uy/epiway/hwbsvp01.cgi?Uruguay,Sit_Per_0000000009

 

Satagno, R. “ Escudo federal-artiguista de la Provincia Oriental ”, Vecinet (sitio visitado el 17/10/06) h ttp://www.chasque.net/vecinet/escudo.htm

 

Viscardi, R. “El río (Uruguay) del Otro” (27/02/06) Semanario Siete Sobre Siete Nº 128, Montevideo, pp. 3-5. Versión electrónica en

http://www.mondialisations.org/php/public/art.php?id=22585&lan=ES

Ponencia presentada en el Coloquio Crisis-Crítica-Espacio. La filosofía en el contexto actual. Instituto de Filosofía, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación , Montevideo, 17 al 21 de octubre, 2006.

Satagno, R. (sitio visitado 17/10/06) “ Escudo federal-artiguista de la Provincia Oriental ”, h ttp://www.chasque.net/vecinet/escudo.htm

“Bandera de Artigas” (visitado el 17/10/06) en Enciclopedia Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_Artigas

Op.Cit.

Op.Cit.

Derrida, J. (1994) Force de loi , Galilée, Paris, p.53.

“Bandera de Artigas” (visitado el 17/10/06) en Enciclopedia Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_Artigas

El Poder Ejecutivo ha dispuesto por decreto (Nº 339/003) la incineración de los pabellones patrios que el uso ha deteriorado, ceremonia que tiene lugar para la Región Militar Nº 1 en el Regimiento de Blandengues de Artigas, cuerpo nativo de la gesta independentista del prócer nacional. Fuente: Servicio de Relaciones Públicas del Comando General del Ejército.

Derrida, J. (1987) De l'esprit , Galilée, Paris, p.11.

Ver cita que corresponde a la nota 1.

Hemos desarrollado más ampliamente esta condición virtual del conflicto simbólico en Viscardi, R. “El río (Uruguay) del Otro” (27/02/06) Semanario Siete Sobre Siete Nº 128, Montevideo, pp. 3-5. Versión electrónica en

http://www.mondialisations.org/php/public/art.php?id=22585&lan=ES

Derrida, J. (1994) Force de Loi , Galilée, Paris, p.58.

“Bandera de los Treinta y Tres Orientales” en Enciclopedia Wikipedia (visitada el 17/10/06) http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_los_Treinta_y_Tres_Orientales

Emplazamiento del gobierno de Artigas en la zona de Hervidero, Departamento de Paysandú, en el actual territorio uruguayo. Piegas, O. “ Sobre José Artigas” en Uruguay en el Mundo (sitio visitado el 17/10/06) http://uruguay.enelmundo.com.uy/epiway/hwbsvp01.cgi?Uruguay,Sit_Per_0000000009


 
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