LAS PRIVATIZACIONES DEL NEOLIBERLISMO AUN PENDURAN CON BUENA SALUD

 

ESPAÑOLA

...

Española, la gracia de tu salero.
Española, la maja que yo más quiero...
La marca de gasolina que en la Argentina
sacan de mi pozo petrolero.
...

Española, tu cielo, tu sol, tus ríos.
Española, mi miedo y mi escalofrío,
volando con tus aviones que son peores
que los de la época en que eran míos.
Española, tu historia me ha cautivado.
Española, me hablas desde el pasado
y me hablas con el teléfono que les hemos
por dos monedas privatizado....

Ignacio Copani

 

CRECEN DENUNCIAS CONTRA LA PETROLERA ESPAÑOLA

Con favor oficial, Repsol-YPF sigue haciendo plin-caja
Investigaciones del órgano de control en EE.UU. hicieron que Repsol calculara a la baja sus reservas, en tanto su filial en Bolivia fue denunciada por contrabando. Pero en Argentina la compañía sigue ganando fortunas.


EMILIO MARÖN

Políticamente hablando, el primer bimestre del año fue negativo para la petrolera española que se adueñó de nuestra YPF entre 1991 y 1999 convirtiéndose en una de las diez principales firmas del sector a nivel mundial.
Es que en enero se produjo el recambio presidencial en Bolivia y más allá de la buena disposición dialoguista de Evo Morales, el nuevo esquema de hidrocarburos a negociarse en La Paz no sería tan laxo ni complaciente como los anteriores.
Como medida para forzar una negociación favorable, el pulpo gallego que dirige Antonio Brufau suspendió su programa de inversiones por 400 millones de dólares. Alegó que debía conocer mejor cuál sería la política concreta de la nueva administración. Esta no piensa en nacionalizaciones pero quiere cobrar efectivamente un 50 por ciento de regalías en vez del 19 por ciento actual.
Bolivia dio otro dolor de cabeza a la multinacional porque la Aduana Nacional promovió juicio contra los directivos de la filial de la firma española, Andina. Se los acusó de contrabando de 230.000 barriles de petróleo entre junio de 2004 y julio de 2005, por casi 10 millones de dólares.
El nuevo ministro de Hidrocarburos, Andrés Solís Rada, unos días antes de ser designado por Morales, había denunciado en una nota periodística que la empresa española hacía fraude al contabilizar como propias las reservas bolivianas de gas. Semejante actitud contrariaba lo estipulado en la Constitución de altiplano, lo que anticipaba acciones legales en su contra. Más importante que eso, el nuevo gabinete de Morales inscribió las mencionadas reservas a nombre del Estado, dejando claramente en off-side al seudo propietario Brufau.
La SEC (Security Exchange Comisión), que controla el movimiento bursátil en EE.UU. se decidió a investigar los papeles de Repsol, inflados artificialmente con propiedades ajenas. Fue entonces que Brufau salió apurado como los bomberos, el 26 de enero último, a anunciar al mundo que su firma recalculaba hacia la baja sus reservas. La reducción daba un promedio de rebaja del 25 por ciento, aunque en Bolivia alcanzó el 52 y en Argentina el 41.
Sus tropelías.
En su artículo periodístico -publicado en nuestro medio por Argenpress-, Solís Rada alertaba que la misma metodología fraudulenta había sido empleada por los directivos españoles en sus operaciones en Argentina, Trinidad Tobago, Libia y otros países africanos.
A diferencia del rápido procedimiento de rectificación emprendido por Morales una vez que se instaló en el Palacio Quemado, las autoridades argentinas no hicieron denuncia alguna.
Y eso que el diario El País de Madrid publicó que la excusa dada por Brufau sobre el "mal cálculo" en nuestro país había sido que descontaba que las áreas entregadas en concesión hasta 2017 serían prorrogadas hasta 2027.
Como se recordará, esa prórroga fue otorgada escandalosamente por el gobierno de la Alianza y Jorge Sobisch en Neuquén, en diciembre de 2000, respecto al yacimiento de Loma de la Lata , la que fuera principal área de YPF. En esa oportunidad, a cambio de 300 millones de dólares para el Estado -y quizás algunas "comisiones" a los políticos que tramitaron el obsequio de una década en el contrato- la empresa se aseguró ingresos por aproximadamente 40.000 millones de dólares.
¿De dónde sacó Brufau que todas las concesiones argentinas le serían prorrogadas hasta 2027? Sería bueno que el gobierno le exigiera aclaraciones porque de lo contrario la principal sospechosa será la presidencia de Kirchner, un viejo aliado de Repsol y beneficiario de sus regalías durante sus gobernaciones en Santa Cruz (1991-2003).
Disimulando lo indisimulable, la máxima autoridad de Repsol y La Caixa afirmó el 26 de enero que sus técnicos habían advertido pérdidas de rendimiento de sus yacimientos. Lo único bueno que tuvo ese argumento falaz para el recálculo de reservas, es que sacó más a luz las escasas reservas probadas que quedan a Argentina. Apenas ocho o nueve años de petróleo y diez o doce de gas.
Quiere decir que si el gobierno no toma cartas en el asunto, hacia el fin de las concesiones, dentro de once años, estaríamos secos. Bastante antes nos habremos convertido en importador de crudo y gas.
La extracción, venta y exportaciones de petróleo y gas es otro capítulo ominoso de Carlos Menem y los gobiernos que lo sucedieron. En quince años el Estado no hizo auditorías sobre las reservas, según la filosa denuncia del grupo de recuperación energética Moreno, que orienta Pino Solanas.
Y por lo visto desde mayo de 2003 a la fecha, tampoco lo piensa hacer. La Secretaría de Energía a cargo del kirchnerista Daniel Cameron, bien gracias.
Muchas ganancias.
Como se indicó más arriba, enero y febrero de este año habían sido negativos en política para la imagen de Repsol, que al igual que colegas como la angloholandesa Shell, se habían visto salpicadas por manchas de fraudes y corrupción. Es que al inflar sus activos, habían dado señales de falsa fortaleza a las bolsas para que subieran sus acciones.
Por eso la española afronta tres denuncias de estudios jurídicos estadounidenses que patrocinan a quienes adquirieron esos papeles a una alta cotización. Luego del obligado reajuste de reservas, en pocos días la acción se depreció 10 por ciento.
Brufau intenta levantar el valor de su compañía y sabe que la mejor manera de hacerlo es presentar balances superavitarios. Esto hizo el último viernes de febrero, al informar de ganancias extraordinarias en 2005: 3.120 millones de euros, 29,4 por ciento más que en el ejercicio anterior. La filial argentina aportó casi la mitad de esa ganancia planetaria: 1.727 millones de euros o 5.337 millones de pesos, casi diez por ciento más que en 2004.
El aumento del precio internacional del crudo, 42 por ciento más caro, explica buena parte de esos resultados. Pero también que el gobierno K hubiera permitido los aumentos del precio de provisión de gas a las industrias y que diera continuidad al decreto duhaldista según el cual el lobby petrolero está exento de liquidar en el país el 70 por ciento de las divisas que obtiene por sus ventas externas.
¿Cuánto exportó la empresa el año pasado desde Argentina a estar de su balance oficial? Nada menos que 2.875 millones de dólares, cinco por ciento más que el año anterior.
Repsol refina su propio barril de crudo, en rigor nuestro, que le cuesta sólo 4,70 dólares y luego vende combustibles a precios internacionales, o exporta ese crudo a altas cotizaciones que rozan 60 dólares el barril.
Otra de las políticas antinacionales de Kirchner fue abrirle a Repsol -vía asociación con la enclenque Enarsa- las prospecciones petroleras en la plataforma marítima continental. Esta podría ser la última gran fuente de reservas de crudo y gas para el país, en vías de agotamiento.
Los principios de la física aseguran que la acción de una fuerza en determinado sentido genera otra en sentido contrario. Esto parece confirmarse en el terreno de la política energética, pues a tanta enajenación y privatizaciones se le comienza a oponer un frente nacional por la recuperación de la renta petrolera.
En diciembre de 2007 se cumplirá el centenario del descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia. Moreno, la agrupación de Solanas, ha convocado a un gran movimiento popular para que esa fecha no nos encuentre despojados como hoy. El contraste está a la vista: 40 por ciento de la población carece de gas natural, en tanto Repsol y demás petroleras en su mayoría extranjeras se apropian de una renta anual de más de 12.000 millones de dólares.

 
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